MANGATA

MANGATAES

D. Martin   En proceso
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Resumen
Índice

Sebastián Costa y Rosella Monti han conseguido lo que siempre habían deseado: Una Familia. Pero en medio de su felicidad, el pasado regresara de la mano de un hombre al que creían muerto y quien ha encontrado en las gemelas Krammer unas poderosas aliadas. Nueva información sobre el amuleto es revelada a la hija de ambos: Evie, y ahora, no será un solo hombre el que busque hacerse con sus poderes, sino muchos más de los que podemos contar...La batalla por el poder y la propia supervivencia se desencadenará en escenarios cada vez más peligrosos y espectaculares...El resultado: algo sencillamente impactante...

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16 chapters
PROLOGO (1)
Ghana, Distrito de Sunyani.  Tafari Abiodun era un hombre menudo de cincuenta y tantos años. Su larga barba estaba trenzada y le llegaba casi hasta el ombligo; Iba vestido con un elegante traje al que estaba poco acostumbrado y bebía whisky con cierto resquemor, como si la bebida fuera una poción que pudiera envenenarlo. En el techo de la habitación de hotel donde se encontraba, había un enorme espejo rectangular; Tafari contempló su negro rostro afectado por el vitíligo y, como siempre le sucedía, bajó la mirada para evitar contemplarse en ese estado. Hacía relativamente poco que habían comenzado los primeros síntomas de la enfermedad, pero está parecían estar avanzando a una velocidad escabrosa. El rostro de Tafari era ahora una máscara bicolor dotada de grandes ojos color negro y una nariz prominente propia de su etnia.Tafari tanteó
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PROLOGO (2)
Dortmund, Alemania Las hermanas gemelas Ilse e Ivonne Krammer habían tenido en el pasado unas vidas poco menos que envidiables. Sus padres, Clarissa y Ernest Krammer, ambos investigadores en el campo de la medicina, habían sido condecorados en numerosas ocasiones como los mejores médicos de la Europa Central. Incluso habían dado conferencias en lugares tan lejanos como Rusia, Japón y Estados Unidos. Ilse e Ivonne acompañaban a menudo a sus padres cuando ambas eran pequeñas, pero de a poco, esto les fue resultando aburrido, y para cuando alcanzaron la adolescencia, la rebeldía de ambas hermanas alcanzó niveles que incluso para sus padres, eran difíciles de controlar. Pronto se hizo patente que además de las rabietas ocasionales de cualquier adolescente, Ilse e Ivonne Krammer estaban desarrollando ideas, conductas y pensamientos peligrosos. La bisexualidad de Ilse Kramme
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PROLOGO (3)
Ilse despertó en la madrugada. Le dolía el estómago y sudaba profusamente a pesar del frio que azotaba Dortmund en esa época. Recordaba algo que había estado soñando, no completamente, pero si algunos fragmentos confusos y escalofriantes. En uno de esos fragmentos, ella se encontraba de pie en un claro. En la lejanía, el rumor del agua fluyendo en el rio y de algunas aves entonando sus canticos eran los únicos sonidos que podía percibir. Todo parecía ser normal e incluso se sentía feliz, pero entonces, sin previo aviso y de un momento a otro, era arrastrada a un lugar de pesadilla. En él, ciudades enteras parecían arder ante sus ojos; Ilse estaba de pie en un alto peñasco mirando impotente como una guerra se desataba a sus pies. Vio hombres caer, hombres que iban a lomos de criaturas parecidas a caballos y vio niños y mujeres correr en todas direcciones. Una mujer de rasgos orien
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PRIMERA PARTE: EL PASADO TIENE MUCHAS CARAS (1)
Sídney, Australia. En el pasado la ciudad de Los Cabos en México había sido el hogar de una familia muy peculiar. Él, un hombre alto, fuerte, médico de profesión, y ella, igualmente alta, delgada; una artista consagrada y entregada a tiempo completo al cuidado de su hija pequeña. Ambos de nacionalidad italiana.Trascurrido algún tiempo, la familia emigró a la ciudad de Sídney, Australia, donde viven actualmente. La hija de ambos, Evie, tiene ahora cinco años. Es una niña feliz, con una vida normal que incluye amigos, caricaturas, juguetes favoritos, visitas frecuentes a la playa en el suburbio de Bondi Beach y miles de cosas más que sólo un niño en su tierna infancia es capaz de apreciar y disfrutar.La casa en la que la familia vive ahora consta de dos plantas, está hecha de ladrillo rojo y tiene un jardín perfectamente c
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(2)
El Grand Elyseé es un hotel de cinco estrellas en el corazón de Hamburgo, Alemania. El propietario es un hombre al que sus amigos conocen simplemente como Cali. Cali es un hombre de negocios, viste elegantemente las veinticuatro horas del día, tiene la cabeza afeitada, una barba discreta y una gran cantidad de tatuajes en sus brazos que permanecen convenientemente ocultos la mayor parte del tiempo.Cali está sentado en un enorme sofá color rojo con las piernas cruzadas y cada tanto saca la lengua como si fuera una víbora en búsqueda del calor de alguna presa. A su lado, el director Evan McCartney grita instrucciones a su equipo de producción. Evan es un hombre pequeño, casi tan calvo como Cali, pero su voz es la de un hombre mucho más grande, enorme de hecho. ¡Repite la maldita escena! – grita Evan McCartney con evidente malhumor. El camarógrafo se vuelve sob
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(3)
Ivonne Krammer estaba sentada en la sala con un vaso de limonada en las manos. Mantenía la mirada fija en la bebida como si hubiera algo interesante que ver y, de hecho, apenas la había probado. Estaba cansada de escuchar llorar a su madre hasta altas horas de la noche, y más cansada aún, de las frecuentes visitas de la policía en la casa. Su padre, Ernest, había informado hacía un par de días sobre la desaparición de Ilse y desde entonces la casa de los Krammer parecía haberse convertido en un circo. Probablemente si algún campesino hubiera denunciado la desaparición de una hija, la policía y los medios no hubieran prestado demasiada atención, pero los Krammer eran demasiado importantes como para pasar desapercibidos.Ivonne dio un sorbo grande a su limonada y salió hacia el jardín. Mientras estaba a la sombra de un joven roble y veía a las mascotas de la ca
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(4)
Un par de días después de que Ivonne Krammer se reuniera con su hermana en Hamburgo, Leone Bellini partió a Roma en búsqueda de un rostro conocido. Tuvo tiempo suficiente para echar un vistazo a la antigua casa veraniega del Conde Di Tella. La misma casa que había visto cautiva a Victoria Greco hacía tanto tiempo. Leone se quedó un momento allí, aparcó el auto detrás de unos arbustos y árboles que crecían sin que nadie les prestara atención y se apeó. Caminó algunos metros por el lateral de la casa, silbando una vieja melodía y pateando despreocupadamente alguna que otra piedra. Veinte minutos después, y tras comprobar que la casa estaba vacía, Leone regresó al auto, abrió la enorme cajuela y sacó dos bidones llenos hasta el tope de gasolina. Los llevó con apenas esfuerzo hasta una zona vulnerable de la cerca que rodeaba la casa, s
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(5)
Evie dormía plácidamente en su habitación; Abrazaba un elefante de peluche al que llamaba Doni. Su cuarto estaba repleto de juguetes chicos y grandes y las paredes estaban llenas de hojas de cuaderno con muchos dibujos y colores en ellos. A lado estaba la habitación de sus padres.Rosella estaba en el cuarto de baño cepillándose los dientes.Sebastián Costa estaba en la cama leyendo un libro; era sobre un curso básico para hablar japonés. Él también usaba anteojos, pero sólo cuando se trataba de leer, y a sus 45 años, aún se encontraba en forma y con muy pocas arrugas en el rostro.Rosella salió del cuarto de baño usando solo una bata blanca que dejaba ver perfectamente la silueta de su cuerpo. Sus caderas aún hermosas, sus pechos generosos, su vientre, sus muslos... Todo en ella era perfección a ojos de él. Ella se acercaba, toc&a
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(6)
Rosella se había levantado temprano, había vestido a Evie y la había llevado consigo a realizar las compras del día. A la pequeña le encantaba subirse a los cochecitos que estaban a la entrada del supermercado. Uno de esos juegos era un avión y a Evie le gustaba llevarse a Doni y jugar a que ella era una piloto y el elefante su fiel copiloto. Costa se había despertado también, había acompañado a su mujer y a su hija hasta la puerta y luego de que ellas se hubieran marchado, se preparó un café y se había sentado en el sofá con el televisor encendido. Pero al poco, se quedó dormido con el televisor sintonizando el canal de las noticias. La siesta duro poco, pero a Costa se le antojo una eternidad. Incluso soñó, fue un sueño tremendamente vivido. En el sueño aparecía Victoria Greco, con el rostro bello e iluminado por el sol. Era tal y como é
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(7)
Una camioneta negra, utilizada en el pasado como carroza fúnebre, estaba aparcada a poca distancia de la playa principal de Bondi Beach. El sol tenía poco de haberse ocultado y el calor aún era intenso. Ilse Krammer, sentada en el asiento del copiloto se quitó el pesado abrigo que llevaba puesto y encendió un cigarrillo.  No se puede fumar aquí – dijo Ángelo visiblemente irritado. Ilse lo miró de soslayo y aplastó el cigarro con sus zapatos altos de tacón.Estas ensuciando mi auto, niña estúpida ¿Acaso no tienes educación? Ilse se limitó a mirar por la ventanilla e ignorarlo. Soltó un bufido de claro despreció. Ángelo era un tipo grande y corpulento, con una barba rojiza de aspecto vikingo y unos ojos color azul profundo que no parecían del todo humanos. Según le había dicho Leon
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