Silencio

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Alegría Grey  En proceso
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Resumen
Índice

El mundo estaba derrumbándose. Vi a lo lejos la dulce armonía natural. Por mis venas empujan la culpa, había llegado la hora del juicio. Prometo mantenerlo vivo, juro contárselo a mis nietos. —Noticias, la fina brecha entre decir y hacer presagia el descenso.

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Prólogo
Ese día no había sol, más bien, estaba entristecido entre la densidad climática. Los niños que saltaban en alegría por las aceras no les importó pisar hierba humedecida. Sus padres blasfemaban, pero estaban felices, lo demás sobraba.—¡Hijo, no! —vociferó un hombre cubierto por un traje negro—. Me matarás de un susto.El chico montaba bicicleta, enfocaba la carretera vacía. Un auto azul rey destellante apareció a gran velocidad. Para mi sorpresa, él incrementó la fuerza de su pedalear. Cubrí mi boca con l
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Capítulo uno: Torre
La mañana atraviesa la ventana. Detesto demasiado la manera en que despertar un domingo significa estrés, cocinar, y lo peor, lidiar con el mocoso de Dylan. Mis pies tocan el gélido suelo y después de asearme me encamino a la cocina.Cojo todo lo que necesito y preparo un sencillo desayuno. Son veinte minutos los que me toman arreglar el desayunador. Finalizo llamando a los chicos.Del pasillo emergen Zed, Dylan y Kale, mi hijo. Pongo en posición su silla alta, lavo sus manos, y lo siento en ella. El hombre empieza a engullir la comida con sumo desespero, Dylan actúa igual.—Chicos, respiren, no quiero regresar al hospital —reprocho. Muerdo un pedazo de mi pan tostado.Los ojos del tedioso conectan con los míos. «No me retes». Fracasa si intimidarme es lo que intenta, tengo el control. Seguimos nuestro ritmo dejando de lado la riña y de repente el celular de el hombre de cabel
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Capítulos dos: Basura
La sensación de que estallaría en cualquier momento no me abandonó. Él ejerció presión en mi cuello, se detuvo cuando mis ojos cristalizados fueron sustituidos por oscuridad. Cada zona de mi cuerpo crujía bajo los efímeros segundos en los que arrastrarme parecía sensato. Tenía una silueta aterradora, terminé paralizándome, estaba exhausto.Ese momento en que te estás quedando dormido y percibes el espiral en que caes, ahí escuché una voz femenina que llegó a mis oídos magullados. Pidió que me liberaran. Ella se asomaba por el arco y conectaba con mis ojos, era rubia, de la altura del arco y de piel mármol.—¡Es inhumano! —profirió, zapateó como si se tratase de una niña de cinco.Él soltó una vil carcajada, pateó mi nariz y solo logré gimotear. Sostuve mi estó
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Capítulo tres: Nervios
Toco el botón del ascensor con las palabras del Kurt hurgando en mi cabeza. Esta vez el viaje dura más, así que cargo a Kale y hago muecas para él en el espejo.Estos ascensores eran un peligro hace años, solía subir a este nivel y burlar la seguridad que tenían jugando en las cerchas más alejadas de la orilla. Portaba una actitud rebelde que me llevó a casi caerme una de esas tantas veces. Luego de eso me prometí solo volver por fines de exploración, preguntar acerca de construcción, y muy en el fondo, agarrarle cariño a la vida.Las puertas plateadas se abren y en una visión nos veo a mis hermanos y a mí correr de lado a lado, mamá vas detrás de nosotros blasfemando, algo que hacía regularmente.En mis brazos mezo al pequeño para que concilie el sueño mientras intento no tropezar, el lugar comienza a tomar vida y el aire q
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Capítulo cuatro: Pasillos
Como un día normal en la oficina acomodo carpetas, lapiceros y ese tipo de cosas. A veces siento que mi lugar tiene pinta de un aula de preescolar más de lo que debería. Por los amplios pasillos se cruzan empleados del sector de corrección y marketing, de vez en cuando aparece alguien del comité de supervisión; salen de sus cuevas solo para anunciar despidos.Llevar informes, expedientes, formas, y formar parte del equipo de contadores de esta empresa en crecimiento, en eso consiste mi trabajo. Hoy en caminado los cuatros edificios en periodo muy corto, además, Sparks se toma muy en serio el ir integrando algunas de las nuevas tareas inscritas en el contrato. Es una jefa increíble, pero empiezo a creer que acepté una cantidad exagerada de labores que dos manos no pueden hacer.Choco con el hombro del secretario de Sparks, Rey, quien acaba de salir de su oficina, en un susurro fugaz me avisa que ella est&aac
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Capítulo cinco: Aire
En el suelo de mi habitación están desparramadas las hojas del informe de Soto que tendré que hacer cuando vuelva a clases. Meto el lápiz de grafito entre mis dientes y lo muerdo. No le encuentro pies ni cabeza al penúltimo párrafo, la rara gramática de Soto hace las cosas más difíciles.—¿Faltaste a castellano? —Pregunto por simple educación. Arruga la nariz—. Es que no entiendo qué dice ahí —suelto el lápiz cerca de la oración.Él toma la hoja, y garabatea una mueca en su cara que baila confusión y memorización. No oculto la gracia que me da carcajeándome.—Sí, ríete, soy inmune a ellas —sacude suciedad invisible en sus hombros.Está en lo correcto, el poder llamado tolerancia es lo que sabe dominar, el estrés prolongado en su casa le ha puesto un caparaz&oacu
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Capítulo seis: Salón
Siete de la mañana, vuelvo a oír los mismos gritos que ayer, la diferencia es que hoy no puedo ignorarlos dándome la vuelta. Lesslie sigue hartándome con su fastidiosa voz. Abre la puerta, camina hasta a mí y jala la sábana.—Buenos días —lanza la sábana al piso. Me toma del brazo levantándome a los empujones—. Dúchate, desayuna y vístete antes de que tu papá esté listo —ordena; se va por donde vino.Soto se vuelve hacia mí. Sonríe mientras se frota los ojos, de inmediato quita la alegría de su rostro y se apresura para entrar al baño primero. Le concedo el paso, yo utilizo ese tiempo para buscar mi uniforme y acomodar mi mochila.Durante la madrugada me desperté sudado y con la respiración acelerada. No soportaba pensar que ella había aparecido, que me atormentaría igual que los años pa
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Capítulo siete: La Última Vez
Desde hace hora y media estoy sentada frente al computador ubicado en la sala, Kale ya no puede estar todo el día conmigo, sí, me rompe el corazón no pasar el tiempo que me queda con él antes de que cumpla los tres y deba asistir al preescolar, pero la preocupación por su bienestar amerita una solución. En ella él no está incluido, es sumamente peligroso.Ruedo hacia abajo en el sitio web de Flores Alegre, tiene tallos, hojas y todo tipo de flores en la presentación. El plantel está a cinco minutos del colegio de Dylan (añado a Soto al paquete porque las corrientes aseguran que estará aquí durante un rato), y ese hecho me favorece.La imagen de Dylan sentado a mi lado, desarreglado y con un aura tan perturbadora me asustó, es decir, parecía un toro enfurecido, lucía como si único objetivo era acabar con el pobre Emir. No estoy en pro de lo que Emir hiz
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Capítulo ocho: Motel
Ato mi cabello en una coleta alta que despeja mi clavícula dejando ver lo marcada que está. Pongo el cepillo en el tocador y me dirijo a la cocina, pero Zed me detiene.Unas cuantas gotas de agua relucen en su cuello, algunas bajan, igual que mi mirada.—Anoche descubrí que faltaban doscientos en una de mis cuentas —cierra la puerta tras de él. El sonido del pestillo me asusta—. ¿En qué los gastaste, Lesslie?La expresión de enojo que se dibuja en su rostro indica que no aceptará mentiras. Aunque así sea el asunto, mi único chance de mantener a Bazzi vivo es manteniéndolo en el anonimato, mientras menos sepas, mejor.—Se me fue la mano en el manicurista —le digo mostrándole mis manos que me costaron un par de profundas ojeras.Es una simple queja, pues por culpa de mi hermano no pude dormir, y necesitaba una excusa creíble para e
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