Lo que nos cuentan las estrellas

Lo que nos cuentan las estrellasES

Belkis Torres  En proceso
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Resumen
Índice

Jade Reeve siempre se ha mantenido alejada de las fiestas, el y todo lo que pueda tener una conexión con la palabra 'problemas'. Todo hasta que una noche, bajo la influencia de este, comete uno de los errores más grandes de su vida. Ahora tendrá que lidiar con el hecho de haberle confesado todo lo que siente a su amor de la infancia. ¿Jade siempre ha estado enamorada sola? ¿Acaso hay algo más?

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20 chapters
Prólogo:
¿Qué pasa cuando una noche haces algo realmente estúpido? Ya sé, la primera respuesta que se te ocurriría si alguien te hiciera esa pregunta, sería algo equilibrado y lógico como: buscar una solución para el problema que haya causado.Pero, es que ese eres tú, yo soy un desastre andante en todos los sentidos, y claramente, tenía que serlo en esto también.Siempre me había gustado mantenerme alejada de las fiestas, el alcohol, y todo lo que pudiese tener una conexión directa con la palabra 'problemas'; pero claro, eso me duró hasta cierto día nada más.Es verdad eso de que las cosas fáciles jamás han hecho historia pero, ¿no podía tocarme un nivel de dificultad más bajo? Créanme cuando digo que todo lo que van a leer aquí es muy loco.'¿Y si dejas de quejarte y les cuentas de una vez lo que pasó?'Conciencia, podrías callarte.'No quiero. Mira, lalalalalalalala...'Óbvienla, estará de metiche todo el tiempo.Como sea, yo me llamo Jade,
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Capítulo 1:
Mi cuerpo chocó contra otro por tercera vez en menos de un minuto.Resoplé sonoramente, aunque nadie se enteró de eso porque la música del local resonaba con fuerza.— Voy a matar al próximo que se me arrime por detrás— dijo Carla, una de mis mejores amigas, por encima de la música.— La que sientes que se te arrima soy yo— explicó Ari, detrás de ella. A duras penas podía escucharlas—. Es que a mí sí se me están pegando.Rodé los ojos y seguí caminando esquivando a la gente, con la esperanza de llegar a la barra sin quedar embarazada en el proceso. Oh, sí, el ambiente estaba muy acalorado por aquí.— ¡Al fin!— exclamé con alivio cuando me senté en uno de los taburetes de la barra.— Ahora me pregunto— comenzó a decir Carla, sentándose a mi derecha—. ¿De quién fue la idea de salir de fiesta?Ariette —Ari— a mi izquierda soltó una carcajada.— Jade, adivina el personaje— adoptó una voz muy fina—. Chicas, por Dios, tenemos dieciocho años
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Capítulo 2:
Todo el mundo se crea películas de cómo le gustaría que fuera su vida. Ya sea antes de dormir, en el trabajo mientras finges que escuchas a tu jefe, o esperando a que llegue el metro a tu estación. Pero todos tendemos a fantasear con las cosas que queremos.Yo me había pasado años fantaseando con el momento en el que hablara con Jed acerca de mis sentimientos. Y no, nunca me imaginé una cama con pétalos de rosa, para nada. Pero sí algo más… menos… vaya, una situación en la que no quisiera que la tierra se abriera y me tragase.Aquí estaba él, delante de mí al otro lado de la puerta, observándome como si me acabaran de salir dos cabezas.Su cabello castaño claro pareciendo rubio con la luz amarillenta del sol del mediodía, sus ojos azules, sus cejas pobladas y sus labios gruesos. Jed no era uno de estos chicos extremadamente musculosos, pero sí era de una complexión bastante fuerte dentro de su delgadez.— ¿Me vas a explicar qué es todo esto, Jade?— inquirió,
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Capítulo 3:
Un olor dulce llenó mis fosas nasales cuando bajé el último peldaño de las escaleras. No necesitaba mirar.Tortitas. La mejor comida del universo, después de la pizza, claro.Caminé alegremente hasta la cocina —casi dando saltitos— y me apoyé en la isleta de esta con una amplia sonrisa.— ¡Buenos días, querido abuelo!— exclamé.Mi abuelo, que estaba muy concentrado en su tarea, dio un respingo y se giró hacia mi con los ojos muy abiertos.— Niña, por Dios, no me des esos sustos que yo ya tengo una edad— reprendió y solté una carcajada—. ¿Estás bien? Te veo muy sonriente— comentó, volviéndose hacia la estufa para seguir cocinando.Mejor no interrumpirlo, así las tortitas estarían más rápido.— ¿Desde cuando las personas que sonríen no están bien?— enarqué una ceja a pesar de que no me estaba mirando.— No lo sé— vi que se encogió de hombros—. Como anoche tuviste puesta música triste hasta las dos de la madrugada, y te oí ahogar tus soll
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Capítulo 4:
¿De quién fue la terrible idea de inventar la escuela?, no lo sé, pero lo maldigo cada día de mi vida.Alguien me pinchó con algo en la espalda, haciendo que diera un respingo en mi asiento. Rápidamente miré hacia adelante para asegurarme de que la señorita Morgan no se hubiese dado cuenta.— ¿Qué?— inquirí, girándome ligeramente.Carla y Ari me miraron con el ceño fruncido.— Que estás prestándole atención a todo menos a la clase, Jade— me riñó la castaña.Sí, las cosas estaban como siempre con ella. Nada que una tarta de mi abuelo no pudiera arreglar.— Porque esta clase es horriblemente aburrida— puse los ojos en blanco.Dios, llevábamos media hora dando Historia, y yo quería lanzarme por una ventana. No, no era una gran fan de la escuela. Pero, ¿quién lo era de todas formas?— Sí, pero de ella depende la mitad de tu nota del semestre— me recordó Ari—. Así que deja de pensar en las musarañas, por favor.Carla esboz
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Capítulo 5:
Resoplé, tirando sobre la cama el vestido que me acababa de quitar.— ¿Cómo es posible que no me quede nada bien?— me quejé.Imité a Carla y me dejé caer en la cama dramáticamente.Había pasado toda una semana desde la última vez que había visto a Jed. La verdad, no tenía idea de lo que ocurría, porque él jamás pasaba tanto tiempo sin que pasara por casa. No había querido preguntarle a Jace, porque se iba a burlar de mí, como siempre, y lo primero que asumí fue que no era nada grave, porque mi hermano no estaba inquieto o preocupado.— La pregunta es: ¿cómo es posible que a mí todo me quede tan bien?— dijo Carla, mirándose en el espejo—. Vale, me gusta como se ve todo. No me puedo decidir.— Es que la belleza es algo que se lleva en la sangre, querida Carla— suspiré.— En la sangre sí. En la cara, a veces no— comentó Ari, señalando a nuestra mejor amiga con un movimiento de cabeza.Sonreí ligeramente mirando a la castaña.No sabía de q
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Capítulo 6:
Me abracé a mí misma, pero no dejé de caminar. Maldije por lo bajo.Por mucho que me molestara seguir, no me detendría hasta llegar a mi casa. Lo único que quería era darme una ducha caliente y meterme en la cama hasta que Cristo bajara a decirme que era suficiente. Me lo merecía. Tenía el derecho a hacerlo.El chico del que llevaba enamorada la vida entera acababa de romperme el corazón por completo.En ese momento pasó lo último que me faltaba para completar la noche: comenzó a llover. Y no un par de gotas, no, un señor aguacero.Pero, ¡si ni siquiera estaba nublado!Miré hacia arriba, dedicándole una mirada de odio al cielo. Solamente habían pasado unos segundos y ya estaba completamente empapada. Perfecto. Sencillamente perfecto.Solté un suspiro sonoro y seguí avanzando. Ya estaba calada hasta los huesos, así que no había mucho por hacer.Por segunda vez en la noche, una mano se aferró a mi brazo, haciendo que diera un respingo, porque
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Capítulo 7:
Gris.Esa era la palabra que se ajustaba a mi estado de ánimo en los días siguientes al cumpleaños de Carla, y lo mejor de todo era que nadie podía culparme.Otro estornudo salió a toda velocidad, haciéndome cerrar los ojos con fuerza, y lastimando mi garganta todavía más de lo que estaba.Sorpresa, también estaba enferma. Bueno, era lo más lógico, teniendo en cuenta que regresé a casa esa noche con una fina lluvia cayéndome encima. No habían pasado ni dos horas, y ya tenía la nariz roja y una fiebre de casi cuarenta grados.Unos suaves toques en la puerta hicieron que desviara la atención hacia ahí.— Adelante— concedí con voz ronca.Parecía un hombre hablando, toda ronca y grave.Mis mejores amigas entraron dando saltitos de alegría y con enormes sonrisas en la cara. No habían podido venir a verme antes porque justo estaban dando algunos repasos en la escuela para las actividades evaluativas que hacían cada final de semana. Yo llevaba los
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Capítulo 8:
«Jed Thompson»Di una última vuelta y giré el rostro para mirar la puerta de la casa de los Reeve. Solté un suspiro frustrado.Ni siquiera sabía por qué estaba ahí. El día en el que Jade se había puesto mala y la habían llevado al hospital, me dijo por lo claro que no quería que la molestara más, y yo la entendía; la había cagado el día del cumpleaños de su amiga Carla. ¿Cómo pude ser tan capullo con ella? O mejor, si ya sabía que Jade no quería volver a verme, ¿por qué estaba dando vueltas delante de su puerta?Me pasé la mano por la cara, intentando despejar un poco mi mente; aclarar el remolino que había formado dentro de mi cabeza, pero nada.No entendía lo que me estaba pasando últimamente con ella, pero ese día, cuando Evan llamó a Jace para decirle que la habían llevado al hospital, me preocupé de sobremanera.'Yo sí sé lo que te pasa —guiño, guiño.'Puse los ojos en blanco.'Venga, Jed, deja de ser tan cobarde y llama.'Volví a
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Capítulo 9:
Jed me estaba besando.Jed-me-estaba-besando.¡JED ME ESTABA BESANDO!¡AAAAAAAHHHHHHH!Lo sé, querida Conciencia. Te comprendo.No entendía nada. ¿Cómo era que hacía menos de una hora yo estuviera hablándole mal en la sala de estar de mi casa, y después ahí, besándonos frente al lago! Es que cuando pasaban esas cosas muy de repente, me perdía.Me separé de él cuando salí del shock.No mentiría, estaba emocionada. Joder, podía correr una maratón completita sin cansarme, pero aún así, eso no estaba bien. Me había hecho una promesa a mí misma antes de salir de mí casa con él, y era que no volvería a caer. No podía, por mucho que me repitiera una y otra vez que después de todo lo que había hecho —más bien, intentado hacer— para disculparse, las cosas cambiarían, pero igual… no se sentía bien.Yo no sentía que eso fuera lo correcto.Llámenme estrecha, orgullosa, o lo que quieran, pero la vida no funcionaba así. Cuando una persona le h
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