KEYLA NESS

KEYLA NESSES

Gigi  Completo
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Resumen
Índice

Sobrepeso, acné por todo el cuerpo y a su corta edad recibió muchísimo bullying. Hoy solo piensa en lo miserable que es su vida y en como acabar con ella. Hasta que de pronto algo sucede en su vida ¿Una nueva oportunidad?. En la cual ella dará todo por cerrar su pasado y empezar a vivir su vida. Soy Keyla Ness y si la vida no me ve, saldré con un vestido rojo carmesí. Si nadie toma mi mano, yo la tomaré y le mostraré el mundo.

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43 chapters
Sipnosis
Keyla Ness es una chica que tiene sobrepeso y desde pequeña a lidiado con el bullying y la depresión. Aunque no siempre fue así gracias a un chico cuyo nombre es Nate. Gracias a Nate la infancia de Keyla siempre fue buena, Nate era su propio héroe y la salvaba de cada comentario absurdo pero... ¿Qué pasa si la única persona que te defiende del mundo te suelta, te abandona? ¿Podrás sobrevivir? Tras la ausencia de Nate en su vida, Keyla Ness tendrá que aprender a depender de ella y de su madre, tendrá que lidiar con la depresión y las ganas de morir, tendrá que hacerse fuerte y lograr sus objetivos porque así mismo se lo prometió. —Seré mi propio héroe, yo tomaré mi mano y le most
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La sonrisa más pura.
Mi mejor amigo tenía la sonrisa más pura en el mundo entero y un pelo que no lo dejaba ver el camino cada que íbamos en bici a la escuela. Le encantaba desafiarme, correr largos kilómetros, comer cualquier comida, cantar más alto que yo y hacer travesuras hasta que nuestras madres se cansaran y decidieran separarnos. Mi parte favorita en el día era la escuela, cuando entraba con Nate y todos me miraban con desprecio y me gritaban cosas horribles como "obesa, bola de nieve, fea-gorda" y ahí estaba Nate. Se convertía en un ser furioso y le gritaba cosas feas a los demás niños que intentaban burlarse de mí y eso me daba seguridad, Nate me daba seguridad, me hacía sentir que el mundo no era nada, que nada era más poderoso que nuestra amistad. Aún recuerdo cuando corríamos en la lluvia d
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Mi nuevo yo.
Salí del baño a por una toalla ya que la había olvidado antes de entrar, paré un rato al espejo y por primera vez me quedé allí por unas horas. Pasé mis manos lentamente por mi rostro, mi corto pelo estaba desorganizado, realmente nunca me importó lucir bien, noté como mi cara estaba roja y el acné brotaba, mis ojos color grises son enormes al igual que mis labios, mi nariz respingona y mi cara algo fina a juzgar por mi cuerpo. Noté como mi espalda tenía acné al igual que mis hombros, no tenía trasero pero si muchos muslos y panza, no tenía tetas, pues apenas empezaba a desarrollar, deslicé mis manos por mi vientre viendo mis rollos mientras me encorvaba e intentaba recobrar la postura otra vez, intentaba hacer esto como algo gracioso buscando así reír un poco viendo la manera en que me ponía derecha y mi barriga se mantenía redonda p
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Completo desastre.
Luego de dos horas de camino Key algo ansiosa sobaba sus manos contra su pantalón de tela tratando de secar el sudor en sus manos, pensó en todas las posibilidades de como podía ser su nueva vida, se hizo una idea vaga de dónde podía estudiar y empezó a imaginar de las posibles maneras en las que la maltratarían. Sacudió su cabeza, tratando de alejar la violencia de su mente recostó su cabeza en la ventana y se dibujó una sonrisa en su rostro al darse cuenta de que llegó a su nuevo hogar y notó como este se encontraba un poco alejado de todo, la casa era algo pequeña pero tenía un montón de pasto, salió del auto y pronto se dedicó a descubrir toda la casa. La casa no tenía nada de especial pero de algún modo Kate la encontraba bonita y acogedora, al ver su habitación pensó que no era para nada igual que como su antigua habitación, est
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Esperanzas.
Las manecillas del reloj eran desesperantes, pero la vista había valido la espera. Mamá y yo vinimos al instituto, no había nadie más que la directora y algunas personas que trabajaban allí, al entrar había quedado deslumbrada, los pasillos eran enormes las aulas eran tres veces el tamaño de mi habitación, todo estaba perfectamente arreglado e impecable. Me daba algo de nervios pues nunca había estado en un lugar parecido. Ya empezaba a dudar en que había una mínima oportunidad de aceptarme aquí, esto era demasiado incluso para mis ojos. —Quiero que entiendas nuestros objetivos Keyla, aquí forjamos a los estudiantes, los preparamos para el futuro, nadie puede romper las reglas de lo contrario es expulsión, cuando salgas la secretaria te pasará un cuadernillo con las reglas para que
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Metas.
Nunca antes había tomado una decisión de forma tan determinada, tan firme. —¡Vamos tú puedes! —me dije de manera calma odiando la idea de haberme levantado a las cinco de la mañana con ropa deportiva. No solo iba a ejercitar mi mente, estaba determinada a ejercitar mi cuerpo. No solo por las chicas que llevaban ese bello uniforme, quería hacerlo por mí, quería sentirme bien al mirarme al espejo, quería encajar de forma perfecta en ese uniforme, no quería entrar a ese instituto como un bicho raro. Cerca no había algún gimnasio así que tocaba hacerlo de alguna manera, delante de mi casa lo único que había era pasto, algunas vacas y una rueda de tractor, así que empecé a mover esa rueda dándole vuelta a toda la casa.

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Melliorus.
Enero había llegado, mamá y yo celebramos como siempre en los días festivos de navidad. En Leimbourich para este tiempo todo es frío pero igual no cae nieve, solo llega una hora en la que todo se llena de neblina y solo dan ganas de dormir. Ahora mismo me encontraba en el instituto detrás de la mujer cuyos tacones sonaban de manera algo molesta cada que caminaba "la directora", la cual seguía tratándome de una forma amable igual que el primer día, de hecho decía que estaba muy feliz de que había vuelto, unas cuantas veces me explicó la reglas recordando que si no pasaba el examen con una calificación alta no tendría acceso a una beca y que de ahí en adelante ya no podría ayudarme. Estaba algo nerviosa pero segura, si lograba pasar este examen, en tres días estaría caminando por los pasillos como una alumna de este instituto, el instit
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Correo.
Nunca había estado tan pendiente a mi celular y una notificación, era muy raro cuando usaba mi celular, ya que nunca fui fanática de las fotos y desde que me mudé no volví a usar redes sociales, pues al único que tenía como amigo era Nate y otros amigos de él que conocía. Mi perfil parecía una cuenta falsa, ya que solo tenía una foto de una playa y un solo seguidor, al contrario de Nate por eso siempre me gustaba preguntarle como es que dos personas tan diferentes podían llevarse tan bien a tal punto de ser mejores amigos. Por un momento solo apagué la pantalla de mi celular y lo dejé reposar en la cama miré mis uñas, si así podría yo llamarles luego de un ataque de nervios donde por poco me arranco los dedos. Mis uñas ahora eran tan cortas que lo único que se veía era la carne, así
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Todos en algún momento de la vida amamos.
Sentía mi cuerpo todo pesado, me había costado conciliar el sueño la noche anterior, hoy no me había despertado a hacer ejercicios por lo que me sentía algo culpable pero peor aún, ahora tenía que darme prisas para visitar una escuela que quedaba a más de una hora de casa. Hace cinco minutos que había salido del baño, me encontraba mirando mi cuerpo frente al espejo mientras secaba mi pelo. Había rebajado estaba consciente de eso pero aún así sumía mi estómago y estaba lejos de sentir mis costillas, aún veía una figura que no me gustaba, de hecho nada de mí me gustaba, sobre todo esa fea marca en mi cuerpo por el acné que empezaba a sanar. Por ahí leí que debemos disculparnos con nuestros cuerpos por todo el daño que le hemos causado, que debemos trabajar en amarnos, en encontrar el amor propio pero...

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Confío en ti.
El sol estaba lejos de salir y yo sudaba, sudaba sin parar mientras saltaba la cuerda, corría, hacía sentadillas, algunas que otras lagartijas, levantaba aquella enorme y pesada rueda, cada que sentía que no podía más sonreía y me obligaba aún más porque... Había logrado entrar a Melliorus, creí que con un correo se referían a un correo electrónico no que mandarían un envío a casa y lo dejarían en mi puerta. Anoche cuando mamá encontró la caja en el frente se sorprendió un poco, no esperaba algo parecido además se supone que nadie debería dejar nada en casa sin que lo firmes, dentro de la caja había papeles felicitándome por la entrada a Melliorus y entre esos papeles un hermoso uniforme de talla grande. Ni siquiera me lo había medido, solo lo había organizado y dejándolo para mí primer día de clases y justo hoy era el tercer día, a p
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