Casa Elisa

Casa ElisaES

Oscar Alvarez  En proceso
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Resumen
Índice

La madre de Elisa se va con su familia al norte y deja a la pequeña en manos de su progenitor, este enferma y muere cuando ella tenia apenas 13 años. Al encontrarse sola, conoce a Reginaldo, con quien se une y procrea dos hijos, Orlan y Dorita. La vida con su pareja fue muy dura, el tomaba mucho y cuando llegaba a casa se quería sobrepasar, situación que Elisa no permitió jamas. En una de sus fiestas Reginaldo estaba siendo robado en una cantina y Elisa se enteró y lo fue a sacar, pero la mujeres que atendían el negocio le hicieron burla y una de ella se acercó mucho a Elisa y esta le dio con na silla en la cabeza y le ocasionó la muerte. Elisa se angustió y salio corriendo para llegar a su casa, pensaba que la policía pronto llegaran por ella, pero pasaron los día y no, luego supo lo que había sucedido, Reginaldo entre su bolencia se echó la culpa para que sus hijos no se quedaran sin su madre. Al quedarse sola con sus hijos, decide poner una casa de huéspedes, siguiendo el sabio consejo de una viejecita. A esa casa de huéspedes llegan diferentes personajes que conviene de manera muy amena con nuestra protagonista. Al final de la novela se sabe la verdad de donde estaba Reginaldo, en la cárcel estudió durante doce años, le dieron un titulo universitario y sale preparado ante la vida. El sueño de los hijos es ver a sus padre felices y buscan la forma de encender de nuevo la llama del amor en esa pareja que termina casándose como Dios manda y hacen una hermosa fiesta chapina.

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Elisa
ElisaUna mujer galana, sin pelos en la lengua que se había quedado sola con sus hijos por azares del destino, muy propia de llamar a las cosas por su nombre, por eso muchas veces cuando hablaba, se le salía lo tosco, dejando fluir lo llano de su lenguaje.Elisa, era muy trabajadora, una mujer Oriental, que no le hacía caras a nada, sus brazos fuertes, su piel tostada y su hablado cantado decía mucho de su poca educación, pero se cargaba un corazón de madre envidiable, ella era una fiera para defender a sus hijos, los protegía al igual que los corregía para que fueran educados y respetuosos.—Chirises estos que no se han levantado, hay que madrugar, que eso de quedarse echadotes hasta la diez de la mañana, ya les voy a tirar agua. —Era la cantaleta de Elisa por las mañanas.Los niños se levantaban casi a la fuerza en sus primeros años, ellos quer&iac
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La Vendedora de Flores
La Vendedorade FloresTocaron a la puerta y Elisa salió, era la señora de edad, que solicitaba el alojamiento.—Buenos días. —Dijo la señora.—Buenos días. — Contestó Elisa al abrir la puerta.—Vengo por lo del alquiler de un cuarto. — Insistió la señora.—Pase adelante. — Respondió amablemente.—Pues yo vengo a ver lo del cuarto, usted sabe que yo trabajo en el mercado, como le conté la otra vez, algunas veces me tengo que quedar y que mejor que encontrar un lugar para pasar la noche y en algunas ocasiones guardar algo de producto que no se ha vendido. — Indicó la viejecita.—Por supuesto, ya saben mis hijos y la habitación que le brindamos es esta, pase por acá. — Agregó la dama. &mdas
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El Cushero
El CusheroEn una oportunidad un caballero llegó a pedir una habitación, su apariencia era muy normal, su forma de vestir lo delataba como un trabajador del campo, cuidadoso de su aspecto. Llevaba unas botas altas de cuero, con suela de goma, pantalón de lona azul, una camisa a cuadros y usaba un pañuelo amarrado a su cuello.—Buenos días señora. —Dijo el caballero.—Buenos días. — Contestó doña Elisa.— ¿Es acá donde reciben huéspedes? — Preguntó.—Si caballero. —Respondió la dama, — ¿Cuánto tiempo desea estar por estas tierras?—Pues vengo mucho por acá, me dedico a las ventas. —Respondió el caballero.¿Y qué clase de ventas? —Interrogó muy
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Un hombre arrecho
Un HombreArrechoExisten esos seres que nacen uno entre mil, aquellos que la vida les ha dotado de muchas habilidades, que han aprendido de todo, seres admirados por muchos, llenos de conocimiento práctico, polifacéticos, capaces de resolver cualquier problema del hogar con su disponibilidad y conocimiento de tantos oficios y trabajos.Esa noche tocó a la puerta un extraño caballero, que necesitaba pernoctar.—Buenas noches —Dijo el caballero.—Muy buenas noches. —Contestó Elisa desde una de las ventanas.—Disculpe, me informaron que acá daban habitaciones, la verdad es que solo deseo pernoctar porque mi automóvil está averiado en la carretera. —Expresó el caballero.—<
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El apático
El ApáticoUno de los temores de Elisa al recibir algún huésped, era su procedencia, tenía ciertos temores sobre qué tan sanas eran las personas que la visitaban. Cuando inició su negocio de recibir huéspedes, fue una de las conjeturas que se hizo, quién es, de dónde viene, era por eso que buscaba la forma de comunicarse con cada uno de los huéspedes. Ella sabía que ese riesgo había que pasarlo para obtener el éxito deseado.Una tarde llegó un huésped que le solicitó una habitación, era un joven como de unos 22 años, desde el principio habló muy poco y se encerraba mucho en su habitación, salía para comer y volvía luego a su cuarto donde permanecía por mucho tiempo. Para Elisa fue muy difícil acercarse a él, cuando se le preguntaba algo contestaba con un monosílabo y no daba oportunidad d
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El Misionero
El MisioneroEran como las diez de la mañana de un día domingo, Doña Elisa estaba limpiando la acera, cuando llegó un caballero extraño, se detuvo y la saludó, saber a qué congregación religiosa pertenecía, ya que llevaba una biblia en su mano, lo cierto del caso fue que después de su ceremonial saludo, le solicitó a la bella dama que le arrendara una habitación, ella por supuesto quedó encantada de la vida, ya que era su forma de agenciarse de algunos centavos.— Con mucho gusto, el mes le cuesta cincuenta quetzales, se paga por adelantado, si quiere comida hablamos y con gusto se le atiende en lo que se refiere a su alimentación.— Dijo Elisa.—Me parece bien— contestó el buen hombre— se buscó el dinero que depositó inmediatamente en las manos de la señora Leer más
El Cletómano
El Cleptómano“No hay pecado más grande que ser haragán o ladrón”, solía decir Elisa. De esa forma había educado a sus hijos y si algo no soportaba era cualquiera de esas dos cosas que ella llamaba pecado.Félix, llegó a Casa Elisa una tarde pidiendo un alojamiento, Elisa salió y le atendió amablemente.—Buenas tardes señora. — Dijo Félix.—Sí, buenas tardes. —Dijo Elisa. — En que le puedo servir.—Necesito una habitación y servicio de comida, me informaron que acá es el mejor lugar para estar hospedado. — Expresó Félix.—Bueno si tengo habitación ¿y por cuanto tiempo, necesita el alojamiento? — Preguntó la dueña de casa.—Yo vengo a trabajar con una c
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La Coqueta
La CoquetaDescribir la belleza de Cristal es muy difícil, ella motivó muchas alegrías en la casa de huéspedes, su llegada fue algo muy esperado, los inquilinos siempre esperaban con ansias el momento de que la bella y a veces complaciente dama llegara. En sus paseos por el poblado siempre despertaba la mirada lujuriosa de muchos pobladores y de aquellos que la miraban desfilar como en una pasarela. Solía salir con vestidos muy estampados con flores o rosas, un cincho negro y unos tacones de charol porque sabedora de sus atributos disfrutaba cuando alguien se la comía con los ojos.Constantemente oía piropos galantes que cotidianamente endulzaban sus oídos:“Ojalá fuera el aire que roce tu cuerpo, el sol que te caliente, y el agua que calme tu sed, mamacita”“Por la luna daría un beso, daría todo por el sol, pero por la luz de tu mirada, doy mi vida y coraz&oa
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El Tacaño
El TacañoReferirnos a ese término de tacaño, se queda corto con nuestro personaje, que como vendedor ambulante andaba de mercado en mercado, pero se volvía sedentario en lugares donde le iba algo bien.Cierta vez a la casa de Doña Elisa, llegó un hombre algo extraño, que pidió una habitación, pero no pidió servicio de comida, solamente la habitación.El hombre compraba un queso de aquellos redondos secos, lo entraba a su habitación, se empujaba varias tortillas con una pizca de queso de desayuno, almuerzo y cena, luego se tomaba un vaso de agua. Así pasaba sus días, llevaba algunas especias al mercado, las vendía: canela, pimienta, rosa de Jamaica, laurel, tomillo, jengibre, cebolla, ajo, etc.Su habitación era una mezcla de olores, de las ricas especias, y el queso viejo que se apoderaba del ambiente.Doña Elisa acostumbraba br
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El comedor
En el Comedor La mesa de Doña Elisa, se agrandaba con la llegada de los diferentes huéspedes, cada cena era una tertulia de aquellas donde alguien contaba bonitas anécdotas de la vida, en el desayuno los comentarios eran muy rápidos, todos estaban concentrados en su rutina de trabajo, el almuerzo también lo realizaban con algo de precisión. Las ocurrencias de doña Elisa, las atenciones de doña María, la espontánea colaboración de Dorita y Orlando, eran ese elemento fundamental en cada comida que se daba. Los comensales al principio callados, pero al tomar confianza, cada uno hacía lucir su habilidad, ya sea con un chiste, una canción, una anécdota, en fin, tanta ocurrencia que se ocurría; eso si, doña María había implantado que antes de comer hay que agradecer a Dios, sin importar el credo, ella misma daba el ejemplo en esa invocación al Creador en agradecimiento de los alimentos. Cuántos no recuerdan el exquisito café hervido, los frijolitos con cr
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