El beso

El besoES

Hector Adrian Montes Cervantes  En proceso
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Resumen
Índice

Contado los primeros dos capítulos en tercera persona, y los restantes en primera persona, en un tiempo, nos narra la historia de algunos jóvenes y como se van integrando uno a uno hasta lograr una entrañable amistad, rebasando con creses las taras culturales de la posición social y género, soportadas con la empatía, compasión y humildad.

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9 chapters
i
Daniel este día estaba en verdad cansado, era una de sus primeras parrandas y no estaba acostumbrado, la boca seca y el mareo apenas le permitían distinguir la mesa con las viandas de desayuno que por costumbre departía con su madre, que para no perder la manía reiteraba las reprimendas comparativas a su hijo.—Pero porque no te pareces un poco a ella, estudiante destacada —decía con menosprecio entre chillidos y suspiros —En verdad que no pareces el niño bien, obediente que sacaba sobresaliente en todas sus clases.—Mamá —se dirigió en tono suplicante —por favor me siento realmente mal —asentía mientras le daba un sorbo a su café —además, Pía nunca estudió.—¿Cómo te diriges hacia ella de esa forma? —le reclamó altiva llena de soberbia —en todo caso, no hablo de ella…Qued
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ii
Al día siguiente la noticia que incluso sorprendió a Daniel, de que David y Leticia terminaron, fue la comidilla por semanas, pues por varios años había sido la pareja mas estable, David por su parte nunca se pronunció al respecto, en cambio, para satisfacer el morbo, Leticia, a la pregunta, “¿Por qué terminaron?”, respondía una y otra vez, con indiferencia, “porque lo tiene muy chiquito”, las risas y el escarnio no afectaron a David, que lo tomaba con “filosofía”, pues además de continuar una superflua amistad con ella, tuvo varias entre amigas y novias, que dieron un testimonio opuesto, y desechaba los comentarios sin prestar atención, Leticia por su parte, con el distanciamiento de David sin apenas percibirlo su libido se liberó, y sin llegar a promiscuidad daba rienda suelta y cambiaba de pareja constantemente, esto terminó por crear un ambiente denso en
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iii
Me sentía muy nervioso, una y otra vez repasaba meticulosamente los eventos, y siempre era la misma conclusión, por algún error yo tenía la beca vorazmente deseada por todo mi plantel, no solo, se me había nombrado el alumno mas destacado, y se me dieron diplomas y honores, que parecían falsos, pero hoy finalmente era tangible, entraría a la universidad mas cara y prestigiada del país por la puerta de alumnos, con mi propia credencial de identificación, viendo mi entorno, en una mescla de orgullo y miedo, me encontré tiritando de frio esperando el humilde transporte que me llevaría a mi primer día de clase, miré una vez mas los zapatos gastados pero precariamente entintados para cubrir lo mejor posible las raspaduras, mi pantalón desteñido remendado ya varias veces, estaba, sin embargo planchado y lavado, era por mucho la prenda mas decorosa que usaba, mi camisa que era un recuer
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iv
Nunca me quedó del todo claro porque Leticia era así, no vi que tratara a nadie con desprecio, y siempre que podía era indulgente, pero disfrutaba de mas la vida fácil, y los placeres de la posición social, al conocerla bien me di cuenta que aun cuando ese día no la encontrara, por su carácter tarde o temprano nos conoceríamos, y ella sería mi mejor amiga por siempre. En cambio, mi mejor amigo Daniel, tuvo que aprender a ser primero amigo y después el mejor, desde el primer momento esa fría indiferencia que aplicaba por igual excepto a Leticia, casi me convenció de estar en presencia de un esnob como los miles que había en la escuela, si no fuera por la condescendencia afable con la que me trataba cuando estábamos solos, igualmente le hubiera desechado como lo hice finalmente con muchos, que mas adelante requirieron de mí. Así los conocí, y desde ese día, nin
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v
Su enojo no era para menos, casi desde el primer día las dos abrían tenido una larga lista de altercados, que empezaban en miradas de mutuo odio y terminaban en disputas verbales, con respecto de mí, su mayor pecado era ser la novia de Arturo, y en cuanto a Daniel, nada, era una víctima de su indiferencia, sin embargo Leticia que en verdad se sintió dolida por hacer migas, con semejante monstruo, se le fue la tarde recriminando a Daniel por aquella pregunta cinco y a mí por la indecencia de mis amigos, pero ambos acostumbrados a su femenino estado de ánimo, nos limitamos a hacernos la una, contentándola haciendo su tarea, y concediéndole la razón en todo.Sin embargo, a partir de ese día Diana me saluda pasando desde una simple sonrisa hasta acercarse y platicar con nuestro grupo, a pesar de las pequeñas batallas entre Leticia y ella, y por supuesto, de la celosa mirada de Arturo, que mantenie
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vi
El tema era algo privado, pero la forma en la que sucedió dio pie a Jase, y se encargó de esparcir el rumor, de momento los sarcasmos inquisitivos que amenazaban con decirle a Daniel, me sorprendían, pues para mí la relación de Leticia y yo estaba establecida, y nada mas lejano que en un ámbito sexual, que de todas formas no requerían de la aprobación de Daniel, pesé a eso, ella continuo su vida con la misma libertad, y aunque advertidos varios de los chicos la cortejaron descaradamente.Al regresar, nos encontramos con dos sorpresas, Daniel simplemente no estaba, había desaparecido, su mamá insistía en contestar que seguía en su papel de guía turístico, pero Leticia y yo sabíamos que algo mas pasaba, la segunda, es que finalmente en un acto polémico, como premio a la excelencia académica del primer ciclo escolar, los padres de Leticia por fin se decid
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vii
Con sarcasmos e indolentes comparaciones, que sin ninguna alusión personal me agredían personalmente, me negaba a ver el reloj pues temía a las represalias, aunque, de hecho, sabía que faltaba poco para terminar la clase cada segundo me parecía mas largo, ella simplemente abusaba de su poder, a diferencia de mis compañeros mi beca impedía simplemente dejar la clase, no podía reprobar, ni siquiera podía sacar una mala nota, sus fugases miradas, ofensivas, me retaban a contestar, pero yo las eludía con una sonrisa pasiva, así minuto por minuto la espera finalizó en medio de los últimos detalles para los deberes en casa, cargado de ironías contra mi persona, resignado a las arbitrariedades guardaba cuadernos y apuntes, de reojo al otro lado del salón pude ver a Diana que en una precaria mirada se cruzó a la mía, sofocada rápida y pertinaz por el abrazo celoso de
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viii
No sé cómo se enteró pero además de ser una gran oportunidad de estar cerca de Diana, la verdad si necesitaba mucha ayuda, a partir de ese día y asía una semana que incluyo sábado y domingo, Diana y yo nos tomamos Dos horas diarias para el famoso cuestionario, en ese momento, yo pensaría, que podría tener un acercamiento a Diana, que incluyera besos y caricias, pero ella se portó muy profesional, claro yo no perdía la oportunidad para rosarle la mano o el pelo, incluso en algún momento jugueteamos y nos dio tiempo de hablar de cine, por su parte ella se tomaba algunos minutos para criticar mi amistad con Leticia, pero en general dedicamos el tiempo a resolver el cuestionario, como ya lo suponía Diana era buena y pragmática para la soluciones matemáticas, me resultaba interesante resolver los problemas con ella pues ofrecía respuestas audaces. A pesar de estar agradecido ha
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ix
—¿Qué?... ¿juntas?..., ¿estás loco?Dijo Daniel, con un grito histérico.—Es lo mismo que le dije —agrego Leticia con una aire despectivo.—¡Hay Daniel!, ayúdame —dije presionando.—Pues... he...., no lo sé... —decía mientras movía la cabeza de lado a lado.Incluso yo sabía que era mala idea, pero si no lograba reconciliarlas sería muy difícil que Diana llegara a ser mi novia, Daniel en realidad no quería ni meter las manos, sabía que era meter un serillo a la gasolina, así que prefirió mover la cabeza sin decir nada, por suerte para el en ese momento la figura de Diana a espaldas de Leticia nos sorprendió.—La mesa está llena será mejor que nos vallamos a otra.Leticia me miró retándome, y para que hablara—No en rea
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