Fuego blanco, fuego rojo

Fuego blanco, fuego rojoES

CynThia  En proceso
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Resumen
Índice

Los desencuentros de Tadeo y Leyla no parecen tener un fin. Ni amantes, ni amigos, solo en campo de batalla han sido un buen equipo. Pero la familia de ella tiene raíces muy profundas y la de él tiene alas muy grandes, para desperdiciar el potencial de una sociedad en común. En una nación llena de conflictos, nunca faltan las misiones para agentes como ellos. La codicia y el deseo de poder de más de uno los tendrá en la mira, como las herramientas de siempre. Sin embargo, las cosas podrían ser diferentes, al menos una vez. Por separado, son impresionantes. Y juntos, nadie lo sabe. (Historia con tintes sobrenaturales, ubicada en un país ficticio dentro de América Latina).

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Hablando de inicios
Si tengo que ser sincero, no sé adónde se remonta el comienzo de esta historia. Sé que pude haber evitado todo este lío dando un paso al costado en algún momento, pero no logro identificar cuál. O es que no quiero renunciar a lo que más he amado en nombre de mi tranquilidad. En la vida, una cosa está tan ligada a las demás, que es imposible desear que una desgracia no haya ocurrido sin quitar de nuestra existencia uno de nuestros mejores momentos.En realidad, sí se me ocurre algo. Puedo pensar en una noche en particular que se acerca a esa noción de «si no hubiese estado allí...». Resumiendo, que si me diesen la oportunidad de borrarla junto con sus consecuencias, mi vida no hubiese estado tan revuelta.Mi nombre es Tadeo Montana y fui uno de los locos que ingresaron a Gorna, la ciudad independiente, para armar el lío que nos llevó a la Rebelión de Clan
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Montaña de promesas
Asistí a la casa de los Robledo por idiotez. Bien podría haber dejado solo a mi padre, en favor de alguna invitación de otra familia más importante. Si bien ellos eran descendientes de uno de los héroes de la patria, tenía unas cuantas opciones más interesantes en ese pueblo. Cenar solo en la habitación del hotel, perderme en alguna taberna al costado del camino, vagar por las calles del pueblo. Cualquier cosa hubiera servido para evitar encontrarme con mi tormento.No voy a mentir, estaba muriendo de ganas de verla de nuevo. La tenía tan cerca, después de dos años, que no me importaba haber sido plantado en ese entonces. Mi orgullo lastimado era una vocecita débil, al fondo de mi cabeza, que me rogaba que la ignorara. Así que lo sepulté junto con mi dignidad bajo el ruido de la música, el humo del tabaco y, para rematar, lo ahogué con algo del vino de la zona.
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El secreto en mis recuerdos
Era de noche.Corría junto a los demás niños, en una especie de fiesta de la comunidad. Las camionetas y motorhomes se habían detenido en pleno campo, formando un círculo enorme. Dentro de éste, las fogatas eran el punto de reunión para los que tocaban instrumentos y cantaban, o los que ponían a cocinar unas aves de las que desconocía el nombre pero sabía que eran deliciosas. Las mujeres bailaban, los hombres aplaudían y esperaban a ser elegidos por ellas. Leo, mi hermano mayor, bebía a escondidas con mis primos. Reían y hacían bromas que yo no terminaba de entender.La música era agradable, la noche era cálida y me sentía con ganas de hacer travesuras.Mamá me tomó en sus brazos y me llevó hacia otro grupo. Detrás de ella, apareció papá, sonriendo. Insistí en que quería jugar con ellos y t
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Temprano inicio
—Buenos días, Tadeo —susurró una voz conocida, justo antes de darme un beso en la mejilla que no tenía aplastada contra la roca.Abrí los ojos y supe que había amanecido. El ruido de las aves, el sol en el horizonte y el rocío me encontraron desorientado. Había logrado dormir profundamente. Sin sueños, sin angustia, sin fuego blanco.Leyla estaba allí, sonriendo y con la misma energía de siempre.—Buenos días —respondí y me levanté, para lavarme la cara con agua del río.Ella me siguió y se cruzó de brazos, echándome un vistazo, una vez que pude prestarle atención.—No voy a juzgar tu aparente gusto por dormir a la intemperie —dijo, haciendo un evidente esfuerzo por no reírse—, pero debes avisarme dónde vas a estar por las noches. Fui a buscarte temprano para empezar a
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Mi descubrimiento y su hermetismo
Luego de aquella noche en que dormí a la orilla del río, pasaron varios días en los que no tuve pesadillas con el fuego blanco. Fue así que me calmé. Mi humor mejoró tanto, que ya no me molestaba la rutina social que se me había impuesto en casa de los Robledo.Habiéndose marchado la legendaria Mayra, me convertí en el personaje más curioso que se encontraba en la zona, por lo que empecé a llamar la atención. La gente me visitaba desde distintos puntos de la provincia, me hacían preguntas sobre sus asuntos familiares.Me consultaban sobre la calidad de la unión de sus hijas con tal candidato o las nuevas oportunidades de obtener ventajas del pueblo de sobrenaturales que había salido de las sombras después de la última revolución. Ambas cosas me parecían terribles. Me daban ganas de saltar de mi silla y golpear a esos pueblerinos obtusos c
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El misterio añadido
Me había metido a la cama con el teléfono, ese que solo usaba para cuestiones que a la agencia no tenían que interesarle. Después de meses de no ver otro cuerpo desnudo más que en alguna página para adultos, empezaba a tener sueños de lo más extraños con cualquiera que apareciera durante el día en esa casa. Me daba furia lo caliente que había quedado con los roces de Hilda Cortés, o mi permanente espera de alguna oportunidad para flirtear como adolescente con Leyla.Necesitaba sexo rápido, limpio y fugaz. Pero era un profesional, estaba en el inicio de una misión que implicaba que no metiese mis manos bajo la falda de nadie que no fuese la inalcanzable hija menor de los Robledo. Prefería cortarme algo antes de hacer caso de la chismosa de Hilda. Así que mi opción se reducía a lo de siempre. La ayuda desinteresada de mi compañera de agencia, tamb
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No eres tú, soy yo
Luego de todo lo que ha pasado, creo que puedo sentarme tranquila a pensar un poco en las cosas que nos trajeron hasta aquí. Hoy estoy a una distancia segura de aquellas emociones, del orgullo inútil, del egoísmo y la necesidad de perfección.No voy a decir que todo es culpa de Tadeo. Soy consciente de que ambos hicimos cosas que siempre lamentaremos. También sé que en el presente está lo importante. Y lo importante es lo único que queda, al final.Sin embargo, no voy a dejar que mi versión de los hechos quede sin contarse. También tengo una memoria privilegiada, por la marca que recibí al iniciarme en esto de ser una encantadora del fuego.Aunque, no voy a mentir, a veces quisiera poder olvidar.Soy Leyla Robledo, agente, maga del fuego rojo, embaucadora de los caminos. No hay nada de especial en mí, más que la suerte que me ha llevado a dar vueltas por el pa&iacut
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Sobre el amor y las enseñanzas
A los dos días de haber fijado la nueva fecha, mi hermana mayor llegó a la casa. Yo estaba feliz de saber que la agente premiada Mayra Robledo abandonaba su retiro en el campo para volver a este pueblo, solo por mí. Y es que no todos los días un heredero millonario escogía como esposa a una de las habitantes de las montañas. Estábamos en la cuenta regresiva para la ceremonia, que se haría ese mismo viernes, y ya se habían ido acumulando periodistas, artistas y curiosos de varias regiones en cada habitación libre que pudiesen acaparar. La ocupación hotelera estaba al cien por ciento en toda la zona, con la aparición de carteles en varias viviendas familiares ofreciendo alojamiento.Mi padre y mi futuro suegro estaban aprovechando la atención recibida para sus propios intereses. No quise preguntar demasiado, con lo poco que estaba viendo ya empezaba a marearme. Aunque Tadeo y yo fué
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Secreto en la oscuridad
Pasaron los días y me encontré con la agitación de las otras muchachas que iban a casarse en la misma ceremonia que yo. La bienvenida a los jueces de paz que oficiarían la unión colectiva fue impresionante. Si algo debo reconocerles a las ancianas de Airan, es su capacidad de organización. Semejante fiesta no habría podido adelantarse con tan buenos resultados.Y, hablando de resultados, hubo ciertos indicios en los días previos a la boda que deberían haberme alertado. El primero de ellos fue cuando, en mis ganas de continuar con el beso que ya nos habíamos dado noches antes, entré a la habitación de Tadeo.Todavía no amanecía, ni siquiera los del servicio se movían por la casa a esa hora, pero él ya había dejado su cama. Las cortinas de colores se mecían por el efecto del viento, junto a la ventana abierta que daba a un cielo o
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Impresionante como un rayo
Los días siguientes, esperé a que Tadeo se sincerase conmigo. Hasta el último instante, antes de la ceremonia. Ni palabra sobre el tema. No iba a volver a hablarle a mi padre sobre el asunto, para no quedar como una estúpida, pero sí podía preguntarle a Carlos, mi contacto en Logística, sobre eso.Lo malo fue que el hombre no llegó hasta el mismo día de la boda y no estuvo disponible en ningún momento previo a la ceremonia.En esas condiciones, aquella noche abordé el carruaje decorado de forma cursi y exagerada que me llevó, junto a decenas de otras chicas en vestidos tan elaborados como el mío, hacia la colina al norte de Airan.Sé que en las ceremonias colectivas del pueblo las novias suelen ir en un autobús, con apenas un par de moños blancos pegados en el techo, pero aquí el que se casaba era uno de los Montana. Falsa o no, el gran Floriano
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