Mi Señor - Libro I - Serie Destino

Mi Señor - Libro I - Serie DestinoES

Dia Mond  Completo
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Resumen
Índice

Un Trato, un encuentro y una recompensa.No se volverían a ver, cada uno seguiría su camino, o eso era lo que se esperaba.Ella con esperanzas, sueños y metas por cumplir. Él, aunque roto, con nuevas ideas y una vida que sacar adelante. El destino les jugara una carta, volviéndolos a poner frente a frente, un encuentro basto paras que se entregaran, en cuerpo, alma, mente.¿Sera esa la única carta que les tendrá preparada el misterioso destino?

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Prologo
María Laura La vida no es fácil, que me lo digan a mí que escapé de una niñez difícil, de una familia destructiva y traicionera, de un pueblo ciego por el machismo y de pocas ganas de salir adelante. Logré terminar mis estudios básicos y aplicar para una visa de trabajo en Estados Unidos, y luché por abrirme paso y por salir adelante, pero aun así solo conseguí estudiar y ser empleada doméstica. Mis patrones eran un matrimonio de mediana edad, sin hijos. Decían las malas lenguas que la señora Karla nunca quiso tener, ya que arruinarían su estilo de vida y nada que decir de su esbelta figura. Eran un matrimonio privilegiado, y acaudalado en cuanto a estudios y materialismos, pero faltos de amor, atención y protección. Por cosas como esas es que preferí seguir esforzándome para poder tener mi profesión y no ser «nana» el resto de mi vida. Estaba leyendo en una aplicación en mi móvil con mis audífonos puestos, sentada en el recibidor de un prestigioso c
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Capítulo I
María Laura La luz se había ido, Sebas y yo decidimos cantar un rato con la luz de un pequeño juguete que me gustaba, un proyector de estrellas de colores; pasamos un agradable momento así. Ya habíamos empacado nuestras cosas, solo nos faltaba hablar con Rosa. En un principio la idea era pedirle a la señora todo esto, pero bajo las circunstancias preferimos hablar con ella, de seguro nos entendía, Rosa siempre me dijo que siguiera luchando para poder estudiar. —¿En qué piensas? —preguntó mi amigo, sentado en el suelo frente a mí, con un micrófono en la mano—. No te vayas a arrepentir. Negué con la cabeza. —Ya llegamos hasta aquí —le respondí—, no daré un paso atrás ni al lado, quiero hacerlo, y si es necesario pasar por eso no me importa, no quiero seguir posponiendo todo. —¡Esa es la mujer que conozco! —me alaba con burla—. Ahora ¿cantamos? Elegimos algunas canciones mientras comíamos algunos snacks. Él fue quien eligió algun
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Capítulo II
Ares Rossi La vi feliz, junto a su amigo. Montó lo poco que tenía en un taxi y se fue sin más, sin mirar atrás. En mi cabeza daba vueltas el beso que habíamos compartido; ese roce de su piel, esa maldita piel que me volvía loco; sus caricias… pero no había dicho nada, no había sido capaz. El éxtasis me había invadido solo al sentirla cerca. ¿Qué más podía hacer? Unos golpes en la puerta me sacan de mi burbuja de confusión, era Rosa, lo sabía porque yo fui el que le pidió que habláramos a primera hora. Mi idea era ofrecerles un trabajo a María Laura, Sebastián y a ella, en la casa que compraría para vivir… pero todo se fue al infierno. Suspiré y la invité a pasar. Me saludó tan cordial como siempre, me preguntó sobre mi menú y después guardó silencio. Le expliqué en pocas palabras cómo sería la semana, le dije que habría que despedir gente, que con ella y una cocinera me bastaba; también le pedí discreción y que, si en algún momento alguien de
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Capítulo III
María Laura Apenas lo vi, mi rostro se transformó. Ares, mi exjefe, estaba allí de pie en el servicio para mujeres, en mi interior rogaba porque no supiera lo que estaba haciendo, pero algo me decía que había sido él. Pronto me vi entre sus brazos, disfrutando de sus labios y sus caricias, nuestros actos estaban llenos de deseo, pero unos toques en la puerta destrozaron ese momento. Sin embargo, pronto tendríamos más, salimos de allí y pasamos por el salón unos momentos, la verdad era que nada me llamaba la atención, solo quería que él me respondiera algunas cosas y ver qué podría pasar. Subimos a la suite, todavía tomados de la mano. Él emanaba seguridad y mi rostro también la demostraba, pero por dentro me iba a desmayar en cualquier momento. Al llegar a la habitación entramos y no dijimos mucho, comencé a morder mis uñas en un impulso, mis pensamientos iban y venían. —¿Por qué yo? —pregunté, mientras él servía vino en dos copas. —Porque me
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Capítulo IV
Ares Rossi Unos toques en la puerta me sacaron de mi adorado sueño. Levanté la cabeza y no la vi a mi lado, no estaba. Los golpes se intensifican, me levanté apresurado y salí de la habitación. Caminé lentamente hasta la puerta de la suite, dos personas del servicio me traían, uno el desayuno y otro un arreglo de rosas azules. ¡Qué bello! Me entregaron la tarjeta en la mano y se retiraron. Volví a la habitación sin prestarle atención a lo demás. Busqué a María Laura, pero no estaba, el pánico comenzó a abordarme. ¿Qué pasaba?  La busqué en la otra habitación de la suite, en el vestidor, en los baños y no había rastros de ella. Respiré profundo y llamé a la recepción; la chica me dijo lo que había pasado. Ella se fue, solo se fue, no le importó todo lo que hablamos, todo lo que le demostré, o lo que había pasado. —Señor, ¿se encuentra bien? —preguntó la recepcionista al otro lado de la línea—. ¿Necesita que se le envíe algo? —No,
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Capítulo V
María Laura La alarma sonó, avisándome que era hora de levantarme. ¡Qué flojera tan grande! Estábamos de vacaciones, pero el negocio me exigía levantarme temprano para recibir a los proveedores. Hacía ya un año que habíamos llegado a esta ciudad, que no ha hecho más que traernos buenas noticias… exceptuando algunas. Hacía dos meses me habían informado que mi madre había muerto. La verdad no sabía qué hacer y llamé a Bogotá, allá me dijeron que su cuerpo ya había sido reclamado, por lo que no supe qué había pasado y tampoco quise viajar. Estaba segura de que eso pasaría, ella era una buena mujer y trató de ser una buena madre, solo que el compañero que le tocó era un monstruo que destruía todo lo bello. Mi alarma volvió a sonar y con ella llegó un mensaje, era Sebas que me apuraba. Debíamos asistir a un evento, él como chef y yo como coordinadora. Nuestro negocio soñado siempre había sido un restaurante, y como lo habíamos logrado en p
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Capítulo VI
Ares Rossi Y aquí estaba, terminando la sesión número treinta y seis de mi terapia. Lo llevaba bien, estábamos hablando con mi terapeuta por el alta que me daría en un mes. Mi más grande misión era contarle toda la verdad a María Laura, para eso debía volver a buscarla. Aún no entendía por qué debía ser así, pero todo fuera por sentirme mejor. Aún no dejaba de sentir todo lo que ella me producía, pero me hallaba más arrepentido que nunca. Ella no se merecía todo lo que provoqué en su vida, sé que cuando me dejó fue por una equivocación, pero también sé que si le hubiese confesado la verdad me habría dejado de todos modos. La terapeuta me felicitó por mi comportamiento durante este año y medio, habló sobre mi siguiente paso y me dio su tarjeta por si necesitaba hablarle durante mi viaje. Salí de ahí dándole las gracias y pasando por su recepcionista para hacer una cita en dos semanas más, ese era el tiempo que tenía para viajar y hablar con Mala.
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Capítulo VII
María Laura Como era de esperarse, algunas cosas habían cambiado al llegar los niños, mis niños, aún era extraño decirlo, pero ellos habían creado un ambiente familiar en nuestro entorno. Ya tenían ocho meses y era noviembre, mi cumpleaños estaba cerca y como nunca, celebraríamos con una cena en el restaurante. Acomodé mis horarios de la universidad con los de la guardería de mis niños, y con ayuda de Sebas y Sam, fui acomodando mis tareas en la administración de nuestros locales. Ahora contábamos con un jefe de seguridad: Víctor, un hombre ruso, muy gentil cuando quería, pero con aspecto de peleador callejero. Caminé hacia el restaurante, atravesando Central Park. Allí encontré a Sam sentada con un mantel y Víctor a un metro de ella mirando a los niños. Ese día había tenido que quedarme a la conferencia de un empresario, bastante aburrida. Cuando Byul me vio alzó sus bracitos, cada vez estaba más despierta, era mucho más desordenada que su hermano N
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Capítulo VIII
Ares Rossi —Mala —dije después de entrar al local. Ella se giró hacia mí, tensó su expresión y se volvió hacia su amigo que me observaba con la mirada dura—. ¿Podemos hablar? —Ares —Su dulce voz era melodía para mis oídos, cada vez que observaba sus ojos me perdía en ellos. Entonces me di cuenta de que nada en mí había cambiado en cuanto a ella, la seguía amando, seguía siendo mi puta debilidad—. Hablemos. Estaba embobado por su presencia, era inevitable. Me señaló una mesa y me senté allí, esperándola. Ella desapareció tras la barra por un momento, luego volvió y preguntó si quería algo, solo pedí un café, y ella le ordenó dos cafés a una de las meseras del lugar. Volvió a mirar a Seba y este asintió hacia ella, tenían sus códigos. Él desapareció y ella se acomodó en el asiento frente a mí. Un silencio se hizo entre nosotros, los dos observábamos Central Park por el gran ventanal. Un escalofrío cruzó mi espalda, algo me advertía que no dijer
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Capítulo IX
María Laura   ¿Cómo había podido ser tan estúpida? Ese hombre jamás me amaría, solo había sido un objeto de obsesión para él. Escuchaba sus palabras y una vez más hacía pedazos mi corazón; quería gritarle, pegarle, deseaba hacerlo mil pedazos, como estaba mi corazón en ese momento, pero no, no le daría el gusto. Bastante me había costado construir lo que ahora era, como desperdiciarlo de un momento a otro, aunque me doliera guardaría todo lo que sentía y lo dejaría salir después. —Y este era su último paso —dije sosteniéndole la mirada—, esta era su redención. Siete años de mi vida, me arrebató siete años de mi vida. —Cerré mis ojos y calmé mi respiración, respiré hondo dos veces—. Gracias por aclararme lo de la llamada, estaba de más. Cuando fui por primera vez a la universidad me dijeron que era la segunda vez que me aceptaban, no tuve escusas para dar, o decir por qué no había asistido la primera vez, entonces me quedó claro que algo había pa
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