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34 chapters
Sinopsis
  Aria Douglas, liberal y explosiva desde siempre, finalmente encontró la horma de sus zapatos. Jamás creyó que podía volver a confiar en un hombre hasta que se dio cuenta de que se estaba enamorando de aquel que conoció en un bar, ese con cabello rubio que parecía teñido cortado al rape, ojos azules intensos, nariz aguileña y labios creados por un maldito dios del sexo. Samme se metió en su piel. Y entre sus piernas. Ella, que no deseaba estar con nadie, de repente quería estar con ese hombre que apenas conocía. ¿Qué había visto en él? Había cosas que no comprendía sobre él y tampoco estaba segura de querer responderlas. Lo único que tenía absolutamente claro era que se enamoró de un hombre que era un misterio y un enigma para ella. Samme Cassel, apodado por sus amigos como “quita bragas agresivo”, era un amante ardiente como un tipo al que tenerle cuidado. Las mujeres le caían como abejas a la miel, pero a él nunca se le
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Prólogo
Samme Cassel   —Hermano, aléjate de ella, solo traerá desgracia para mi negocio —dice implacable Damm. —Ella… ella es importante para mí. «Es mi mujer», pienso, aunque no lo digo. Decirlo me hará débil. Pero lo es. Maldita sea, ¡claro que lo es! —Aléjate de ella y continúa con el maldito negocio, Samme. Eres bueno en lo que haces. Tú manejas las putas y yo me encargo del dinero y las armas. ¿Qué diablos cambió? Esa es la pregunta que ha rondado en mi cabeza durante semanas. —No intervengas en mi vida. —Si no te deshaces de ella, lo haré yo, y estoy seguro de que no quieres verla sangrar. Siento que la rabia dentro de mí está a punto de hacer ebullición. Cierro los puños y me acerco a él. —Ponle un puto dedo encima y mi mano no temblará para acabar contigo. Damm se acerca a mí y su olor a alcohol me pega en el rostro. El muy desgraciado ha de e
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Capítulo 1: Taxi
Aria Douglas   Mi teléfono suena sin cesar. Me extraño, pues Samme nunca me ha llamado con tanta insistencia. Acordamos algo físico y sin involucrarnos emocionalmente, cosa que yo no he respetado M****a, me enamoré de él en tan poco tiempo. Jamás creí que podría volver a confiar en alguien lo suficiente como para enamorarme, pero tal parece que el orden ha cambiado. Me enamoré de un hombre que no me ha prometido nada. No hay promesas de fidelidad, de matrimonio, de relación unilateral. No hay nada entre nosotros, solo sexo. Miro desde la sala de estar a los padres de mi mejor amiga, los cuales charlan con ella. Han discutido desde que llegamos de la ciudad. Intento no tomar un bando, pero sé que mi amiga está siendo un poco injusta con ellos. Joder, ellos se desviven por ella. La aman. Sí, han ocultado que tiene un padre que desea conocerla y estar en su vida, pero han esta
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Capítulo 2: El misterio sin resolver
Aria Douglas   El apartamento en el cual me había sentido cómoda ahora me parece un cementerio, un lugar que me infunde temor y pánico, que me hace sentir prisionera en un castillo de cristal en Manhattan. Le doy un sorbo a la copa de vino que tengo en la mano. El líquido rojo oscuro baja por mi garganta. Lo que debería ser un tranquilizante para mí arde, calienta mi ser y me provoca querer estrellar la copa contra la pared y luego golpear a Samme por arrastrarme en sus desmadres. Él está sentado en la mesa del comedor con el celular en la mano. No ha dejado de hablar por teléfono desde que llegamos. No sé qué ocurre aún, solo sé que estoy recluida en una maldita torre en el centro de Manhattan sin poder llamar a mi amiga ni a mi padres, aunque estos últimos no generan preocupación en mí. Ellos no merecen que me preocupe por mantenerlos al tanto de mi vida. Mi celular está en mi cartera justo al lado de varias mudas de r
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Capítulo 3: tres de la mañana
Arias Douglas   —Nena, despierta. Nos vamos a Chicago. —¿Qué? —pregunto apenas abro los ojos—. ¿Te estás volviendo loco? No deben ser más de las tres de la mañana. Murmurando varias maldiciones, me quito el pelo del rostro y miro a Samme aún acostada en la cama con la sábana blanca sobre mi cuerpo. Me cubre del frío. Mi cabello es de un café oscuro. Lo llevo por encima del cuello al estilo Bob y tengo el flequillo en la frente, lo cual me hace lucir mucho más joven de los veintiséis años que tengo y de la maestría en diseño que poseo. —Debemos irnos ahora. Tengo cosas que resolver allá y es mejor si salgo temprano. Ya tengo el avión esperando. —¿Tienes un avión esperándonos? ¿Qué eres?, ¿El puto Pablo Escobar? —Hay muchas cosas que no sabes de mí. —¡Pues ilumíname, sácame de la jodida oscuridad en la que me tienes! —mascullo. Me levanto con las tetas al aire y me siento. Solo la sá
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Capítulo 4: Damm llama
Samme Cassel   La veo sentada inmóvil a mi lado en el avión. Está silenciosa, no ha dicho media palabra desde que nos subimos en el aparato mecánico que representa una prisión para ella. Lo sé, está incómoda, pero no pudo hacer nada para cambiarlo. Siendo honesto conmigo mismo, es la primera vez que me he puesto en el lugar de otro al pensar en su dolor, en lo que debe sentir al verse obligado a cambiar su vida de un momento a otro solo porque una persona se adentró en ella y decidió ponerla patas arriba. Es la primera vez que soy empático con alguien. La verdad apesta. Es una m****a tener que ponerme en el lugar del otro. Me es más que suficiente con la m****a que tengo como vida. La observo sin disimularlo. Hay tantas cosas que deseo decirle, pero por su bien, por su seguridad, es mejor no hacerlo. Al menos no aún. Contengo la necesidad de abrazarla. Debo mantener las dist
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Capítulo 5: Confrontación
Aria Douglas   Debo preguntarle. Si no lo hago, voy a terminar perdiendo la cabeza. Estoy a punto de perder los estribos. Lo sé, lo siento en mis manos al temblar. Mis ojos comienzan a vibrar con esos tics que me atacan cada vez que no exploto. Samme acaba de levantarse de su asiento junto al mío y lo único que puedo pensar es en la mirada lastimada que le lanzó la azafata mientras él tomaba la llamada telefónica. Ella estuvo con él, lo noté de inmediato con tan solo una mirada. También él se dio cuenta de que yo lo supe. ¡¿Qué diablos?! ¿Cómo es posible que ese hombre me trajera junto a una mujer con la cual tuvo sexo? ¿No tiene dos dedos de juicio? ¿No piensa?, ¿o pretende ponerme celosa? Me incorporo y camino directo por donde la mujer desapareció segundos atrás antes de que Samme se levantara para tomar la llamada lejos de mí. Mi instinto me dice que a quien debo perseguir es a él. Los misterios que esconde es
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Capítulo 6: Escape
Aria Douglas   Nos bajamos del avión. Mi pantalón negro roza mis piernas con tristeza. Nos lleva a un lugar que yo desconozco. Las preguntas sobre adónde terminaremos han rondado en mi cabeza desde el momento en que me despertó y me dijo que tendríamos que irnos. A él no pareció importarle que yo me sentara a su lado y que sufriera por las palabras que me había gritado. Tampoco le importó ofenderme con sus actos ni mucho menos mi dolor. A mí, sin embargo, lo único que me importa ahora mismo es alejarme de su lado y hacerle entender que no soy su juguete. No soy su maldito juguete.  Soy una persona independiente y pensante, no una muñeca que él puede utilizar, mover y usar a su antojo. No voy a dejar que él me coaccione y que dicte lo que yo debo y no hacer. Termino de bajar la escalera mecánica de su avión privado. Un hombre de color canela nos recibe al bajar. Estoy casi segur
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Capítulo 7: Estan cerca
Samme Cassel   ¿Perderla de vista? Ni que eso significara salvar mi propia vida. No dejaré a Aria a la deriva, a expensas de que los DuFlu la encuentren en cualquier momento y quisieran cobrarse la deuda que mi hermano creó. ¿Cómo es posible que el hombre con el que compartí toda mi vida fue capaz de poner en las garras de esos malditos franceses a la mujer que yo deseo, la que quiero? No lo puedo negar más. Ese es el primer paso para la aceptación y la tranquilidad mental. Deseo más que una relación sexual con Aria Douglas, con la mujer que huele a rosas silvestres y que tiene el corazón blindado por las desgracias de la vida. Nos montamos en la Suburban blindada 2016 de color negro. Delante va una Taurus 2016 y detrás otra igual a esta. —¿Por qué tantos vehículos, Samme? ¿Para qué tanta seguridad? —Porque soy más importante que el maldito presidente. —Si tú lo crees así… —murmura y mira por la ve
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Capítulo 8: La casa de seguridad
Aria Douglas   Cuando él se refirió a la casa de seguridad, me imaginé algo diferente, una especie de cuartel con un sótano con puertas de metal de acero inoxidable, quizá blindado, que impedía que cualquier bomba nuclear, balas, misiles, navajas o artefactos que utilizaran para hacernos daño y pudieran perpetrar en el hogar. En cambio, me encuentro una mansión por todo lo alto. Dos niveles de pura estructura en concreto. Me bajo del vehículo. Samme me da la mano para evitar que me caiga. Me sostengo de él y me arriesgo a recibir esa pequeña descarga eléctrica que siempre nos rodea. Ahí está, justo de eso hablo. Suelto un suspiro. Esto es estúpido. Mi situación aquí es una estupidez. Miro la mansión de un color blanco hueso. Tiene ventanas de cristal, pero estoy segura de que, al igual que los vehículos en los que nos transportábamos hace un rato, esos vidrios también están blindados. ¿A qué se ded
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