Capítulo 2. Rebelarse

Alaska.

—¡¿Que mi madre me está ofreciendo en matrimonio?! —Exclamó Briana escandalizada.

—Es lo que entendí —le informó Emma, abogada y administradora, también mejor amiga de Briana rehuyendo su mirada.

—Pero yo soy la Alfa de la manada, no debo casarme con nadie, solo necesitamos ayuda para luchar.

—Amiga, tu madre apenas se mantiene en pie, acaba de perder a su mate, lo hace por sus hijas y manada, ella no puede soportar que tú pelees contra la jauría de Rogues que vendrá ahora que mataron a tu padre.

—Pero eso no explica el por qué debo casarme.

—Puede que yo haya sugerido la idea, en realidad —reveló Emma con voz entrecortada.

—¡¿Qué?!

—Es el único vínculo legal viable, no podemos darle sociedad en nuestras tierras.

—Pero sí pueden venderme a mí —Briana caminó de un extremo al otro del salón—. ¿Con quién mi madre y tú planearon que me case? ¿Si se puede saber?…

—Amiga, ¿crees que hubiera propuesto la idea si hubiera sido alguien asqueroso? —Emma puso los ojos en blanco—, parece que no me conocieras.

Briana la vio con resentimiento.

—No puedo creer que tú me hayas jugado tan sucio, ni siquiera tú confías en mí, seré una Alfa de juguete, esto es inaudito, yo no necesito de un marido para defender mi manada.

Emma se acercó a ella y trató de tomar sus manos, ella la quiere como una hermana.

—Briana, eres la Alfa de la manada Luna de Hielo, esto solo es algo temporal, no has encontrado tu pareja destinada y ya los Rogues llegaron, aunque eres fuerte sabes bien que lo serás más cuando consigas a tu pareja.

«Pero conseguimos a nuestro mate, o bueno lo percibimos, está cerca sin duda» —dijo Kila también furiosa dentro de Briana.

«Así es Kila, si el problema es que no hemos conseguido pareja, pues la buscaremos»

—Yo les demostraré, a mi madre, a ti y a toda “mi manada” —enfatizó las palabras—, que no necesito de su intervención absurda para protegerla, ya lo verán.

—Briana por favor, no te pongas así conmigo —Emma sonrió con picardía—. Es Kevin Taylor, el heredero de la Manada Celeste ¿lo has visto antes? —Briana negó con la cabeza—, ven a verlo, salen fotos en internet.

—La verdad no me importa Emma, igual no aceptaré esta ridiculez —Briana caminó en dirección a su habitación dejando a Emma preocupada por su amiga.

Kevin no quería pensar más en el absurdo dictamen de su padre, entró a su penthouse y se encontró a Ava mirándose al espejo mientras se colocaba un arete.

Kevin la abrazó por la espalda metiendo la nariz en su cuello e inhalando su perfume.

—Hueles bien —murmuró mordiendo el lóbulo de la oreja.

—Tú no…, aún hueles a bosque y lobos —Ava estaba molesta porque él tuvo que ir a la manada y tenía poco más de un día que regresaba, si supiera que su padre vino detrás de él y ahora lo solicitan de manera permanente.

Kevin se quitó la chaqueta y empezó a soltar los botones de su camisa.

—Pensaba en que me ayudaras a darme un baño, pero vas a salir.

Ava lo miró por el espejo.

—Vamos, amor, ¿no recuerdas que tenemos reservación en el Wild Wolf?

—Quedémonos y tengamos nuestra propia fiesta salvaje —musitó seductor con las manos en las caderas de la exhuberante morena atrayéndola hacia su cuerpo.

Ava se echó a reír.

—Querido Alfa, es el antro más exclusivo de New York, quiero presumir que puedo ir cuando quiera en compañía de un poderoso Alfa, no te preocupes, seremos salvajes allá y luego aquí…

Una hora más tarde estaban llegando a un antro de lobos, también recibían a humanos, lo frecuentaban por lo general lobos sin mates, en busca de diversión y la esperanza de conseguir aquí a sus parejas.

—Ya en este lugar dejan entrar a cualquiera.

Kevin no veía a nadie que hiciera molestar tanto a su novia, pero ella podía sentir su presencia por el aroma, solo segundos pasaron para que un hombre alto de cabello oscuro se pusiera frente a ella y la mirara con rencor.

—Ava…—dijo el hombre mirándola de arriba abajo e inhalando fuerte, pero cerró los ojos y volvió a mirarla con asco al sentir el aroma de Aba impregnado de Kevin.

—Jay…—le contestó Ava apretando el brazo de Kevin, cuando un bramido salió de su pecho.

—Sigue tu camino —expresó Kevin con voz de Alfa.

Para Kevin no era nada agradable ver al mate de Ava, que era un gamma de otra manada, Ava se había rebelado en contra de su magia y no quiso amarrarse a un hombre solo porque lo dictamina la diosa luna, ella anhelaba libertad, y a un Alfa.

—Tranquilo Alfa Kevin —Jay resopló en burla y dio varios pasos alejándose—. No quiero problemas, no vale la pena.

—¿Quieres irte? —le preguntó Kevin a Ava mirándola a los ojos y detestando como su mirada lo evade —en este momento debe estar escuchando lo que le dice su compañero por el link de conexión, por más que Kevin se sienta enamorado de Ava, jamás podrá compartir su magia con ella, no puede hablarle por telepatía, ni tener hijos, ellos eran en esencia unos novios humanos con incapacidad reproductiva.

—Claro que no quiero irme, vine a divertirme.

Ava lo besó guindandose de su cuello y Kevin con delicadeza se retiró.

—No quiero que me uses para herirlo, Ava —Kevin se sintió utilizado y no le gustó, ver que era la intención de Ava mucho menos.

—No seas tonto, tu eres mi novio, yo elijo estar contigo, vamos a bailar.

Jay el compañero por destino de Aba no pudo resistir mucho tiempo, el dolor que sentía no solo era un corazón roto, para un lobo implicaba un dolor físico que su pareja destinada estuviera con otro.

Kevin vio con exactitud el momento que Jay se fue y como Ava suspiró y se sintió aliviada.

—Ava, qué pasaría si nos enfrentamos a todos de verdad —expresó Kevin en voz baja, desesperado.

—¿Qué quieres decir Kevin?

—Si yo te pongo mi marca la de ese hombre no la podría disolver.

—Yo no quiero la marca de nadie, Kevin, quiero ser libre.

—Pues ya no me gusta esto así, yo también quiero ser libre de amar a la mujer que quiera y te amo a ti, no me importa nuestra herencia.

—Yo también te amo, pero es que… —Aba ahora no sabía qué decir, amaba la libertad, pero pobre como las ratas no era atractivo, no quería perder a Kevin—. Tú padre no te perdonaría, me condenarán, o quien sabe que serían capaz de hacerme.

—Yo lo enfrentaría por ti.

—Yo no quiero problemas con tu padre, mi amor.

—Mi padre quiere que me case con una heredera de una manada vecina.

—¡Qué!, ¿por qué? —Ava perdió el paso de baile y Kevin tuvo esperanza de convencerla.

—Su manada necesita protección, tuvieron ataque de Rogues y lindan con nuestra manada, ofrecen un acuerdo comercial en diamantes.

—Pero, ¿eso sería muchísimo dinero? —expresó Ava en voz alta dejando ver su codicia, Kevin la miró y Ava mordió sus labios—, quiero decir, pues es una situación desesperada para la pobre heredera.

—Yo no me casaré con ella, si debo casarme con alguien que no es mi luna lo haré contigo.

—Mi amor, ya yo soy tuya, no tengas problema, ayuda a la heredera a cambio del pago justo, luego nos encargamos de que ella consiga a su pareja y podrás dejarla —Ava solo imaginaba la infinidad de diamantes que podría tener para adornarse, Ava lo besó con pasión—, no te pongas así, hagamos bien las cosas, yo te amo demasiado, esperaré por ti, para los lobos el tiempo no es nada.

Kevin la llevó de regreso a su penthouse y le hizo el amor con salvajismo, desgarrando sus ropas y enterrándose en ella incluso antes de llegar a la cama.

sus caninos se hicieron mas puntiagudos en el momento que estaba por alcanzar el éxtasis, deseaba marcarla, rebelarse por completo y decir:

“Este soy yo escogiendo a la mujer que quiero, no me importa nada más”.

Pero en ese momento Ava gritó alcanzando su propia liberación y brincó de sus brazos rápidamente.

Esto no era raro en Ava, a Kevin le hubiera gustado abrazarla, llevarla al Jacuzzi, lavar su cuerpo poco a poco, besarla con calma y hacerle el amor lentamente.

Pero Ava era muy enérgica, lo de ella era el sexo desesperado, caliente y desenfrenado, no de quedarse abrazada.

—Eres el mejor Kevin.

—Ava, vamos a bañarnos, quiero tomarte lentamente.

Ava se echó a reír, Kevin no lo hizo, cuando empezó a acostarse con Ava era lo mejor. La rapidez, el saber que se portaban mal, pero ahora que él quería quedarse con ella anhelaba cariño, pero Ava lo veía como delicadeza.

Se dijo a sí mismo que no importaba, ella tenía razón y ya estaba satisfecho.

—La delicadeza es para los frágiles humanos, Kevin —le hizo un guiño y caminó desnuda hacia la ducha.

Ava Fisher era una mujer que apreciaba el dinero más que a nada, le tenía cariño a Kevin, pero más se amaba a ella misma.

En cuanto Kevin se quedó dormido, sin ella en la cama para que sus agudos sentidos no pudieran sentirla levantarse, Ava fue al otro extremo del amplio penthouse y mandó un mensaje a su Alfa.

En cuanto Alfa Ryan leyó el mensaje de la peor insurrecta y descarriada amante de su hijo, no lo podía creer, pero el plan que ella tenía mucho menos.

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