Capítulo 4 El Beso

Conducía rápido dejando a su personal de seguridad algo atrás, de lejos observó el lugar que Cherli le había enviado. Veía el taller.

Se bajaba del auto y con su corbata en mano entraba en el taller.

-Oh…pero si es usted en persona. Pensé que enviaría al señor Kril-.

-Soy yo…bien vámonos, si tu auto no está pasamos en la tarde a buscarlo, te traeré hasta aquí-.

- ¿Usted me traerá al taller? Creo que no se siente bien hoy, además dígame la verdad… ¿Pasó la noche muy feliz?

-Preguntas cosas que no son de tu prioridad, mejor dime que tienes la agenda, tengo varias reuniones y llegaré tarde por su culpa-.

- ¿Mi culpa? Oiga es usted bastante desconsiderado…no tengo un coche como esos que usted suele presumir, y mi presupuesto no es millonario-. Murmuraba en voz baja lo odioso que era en ocasiones.

- ¿Que dijo? En aquel momento abría la puerta del automóvil.

-Dije…que rollo, por lo del auto…-.

Ella le miró por algunos segundos, jamás la veía. Ella era una heroína solitaria podía decirse, una simple asistente secretaria.

-Dime que juntas tengo, y por favor mañana vente bien arreglada, iremos a casa de Carlota San Martin-.

-Usted me llevará? -.

-Si, donde yo vaya quiero que estés-.

Sus ojos se iluminaron por minutos. El le miraba con suspicacia.

-Quiero que estés para que apuntes todo lo que vamos acordar-.

-Claro…-.

- ¿Qué pensabas? -.

-Nada señor, solo pensaba en té y café-. Suspiraba mirando por la ventana el paisaje.

Cristian le miró por segundos nada más. Se reía para sus adentros.

El teléfono de Cherli repicaba sin cesar, ella miró por un costado de su bolso, decidió ignorar la llamada.

-Contesta… ¿O vas ignorarlo? Me molesta ese timbre, quizás tu novio no pudo verte anoche, y está llamando para reclamarte, ¡contesta ya! -.

-Que gracioso que está hoy jefe, es mi madre, no creo que me esté llamando para decirme que me extraña mucho, seguro es para decirme algo de la casa, el auto anoche se varó y llegué tarde, creyó que estaba con alguien…yo soy chapada a la antigua, vivo en la segunda planta de su casa, es un departamento pequeño, pronto me mudaré así no estará pendiente de todo lo que hago-. Cerraba sus ojos, colocaba el teléfono en silencio.

- ¿Chapada a la antigua? Explícame ese término-.

-Quiere que salga con alguien que sea serio, formal, aprobado por ella y la abuela…eso es todo, y que me cuide-.

-Que te cuides…interesante, es bueno que te cuides, estoy de acuerdo, aunque si estás enamorada habrá besos y caricias que te pueden colocar en peligro tu castidad-. Ella se ruborizaba.

- ¿Quiere acaso sacarme una confesión?  Solo tuve un novio, duramos siete años, creo que al final le gustó una de mis amigas, y se largó con ella, ¿Y usted tuvo un gran amor también? -.

- ¿Sigues enamorada de quien se fue con tu amiga?

-No, ya no, eso fue hace tiempo, muchos años atrás-.

Cristian se reía a carcajadas, casta y pura, le hizo pensar en mil cosas, aunque todas divertidas.

-No le veo la risa por ninguna parte señor presidente-.

Frenaba en seco, Cherli del susto, se aferró a su brazo.

-Perdón…fueron los nervios, ¿Porque conduce tan mal? -.

-Conduzco perfectamente, tu eres miedosa-.

Él le abría la puerta, la obra estaba en términos generales avanzada mucho más de lo que había esperado.

En aquel momento se reunía con varios maestros de la obra para colocarse al corriente de lo que restaba. El ingeniero de la obra se acercaba. Necesitaban varios materiales para los acabados.

Le notificaron de la oficina, que esa noche había un lanzamiento de Correlle, una corporación que se dedicaba a la fabricación de materiales para las grandes compañías, toda la familia estaría presente, y él no podía faltar.

Llamaba a su madre en aquel mismo instante.

-Mamá sabes que odio este tipo de reuniones-.

-Te recuerdo que como presidente de Crawford Company es tu deber, es un cóctel, su nueva línea ha sido lanzada, podrías requerir algunos elementos de interiores, materiales importados, en fin, cuento con tu asistencia, la señorita Carlota estará, y creo que Carla Belfort asistirá, es una hermosa jovencita-.

-Si, es una hermosa mujer, aun así, madre no tengo deseos de ir-.

-Cristian te espero en punto a las nueve, no faltes-.

Se paseaba de un lado a otro con su teléfono en mano, Cherli caminaba hacia él con varias carpetas en mano.

-Señor las carpetas para cuentas, y…por aquí tengo…oh, creo que perdí mi libreta personal-.

-Cherli…debes ir esta noche a un evento de Correlle-.

-No tengo tiempo para fiestas, recepciones y lanzamientos, además le corresponde a usted, es el presidente de la compañía. no yo-.

-Pero eres mi asistente…te puedes ir después de cinco y te espero aquí-

Le extendía la tarjeta.

-No tengo vestidos lujosos señor, ¿O quiere que asista con esta ropa? -.

Un vestido rojo en capas a media pierna era su atuendo ese día.

-Ven-. Le tomaba la mano para que ella subiera al auto, Cherli se quedaba sorprendida.

En el camino hizo varias llamadas, tomó notas, e hizo cita para el almuerzo.

Llegaban a una gran tienda, Cristian ingresaba al momento que tres vendedoras se acercaban a saludarle.

-Buenos días señor Cristian, que gusto tenerle en nuestras tiendas-.

. Buen día, gracias…deseo ver algunas prendas-.

- ¿Busca algo en específico? -.

-Cherli…ven-.

Caminaron por los roperos admirando varios vestidos, en aquel momento Carla ingresaba en la misma tienda.

-Oh…que sorpresa, nada más y nada menos Cristian… ¿Como estás? -.

-Hola Carla, sí que es una sorpresa-. Cherli se estaba midiendo un vestido en aquel instante.

- ¿De compras? -.

-Si, buen día para compras-.

Cristian se dirigió hacia donde estaba Cherli que en aquel momento le enseñaba el vestido.

-No…el siguiente-.

Y así se probó varios vestidos, algunos le hacían gracia a Cristian, otros le parecían demasiados oscuros, demasiado gris, o demasiado rosa, hasta que Cherli salió del probador con un vestido rojo, le quedaba perfecto.

La chica empacaba el vestido, un par de zapatillas, bolso de mano, estaba completada la compra.

En aquel momento Cristian para evitar cruzarse con Carla, tomaba a Cherli de la mano y se iba por otra salida.

Llegaron al ascensor con los paquetes en manos, en minutos ya estaban en el estacionamiento.

Cherli pisaba una pequeña mancha de aceite y perdía el control, Cristian reaccionaba de inmediato tomándole del brazo para halarla hacia él. Los paquetes caían al piso, pero la reacción rápida de él le sostuvo.

Sus labios se juntaron en un momento. Ella miraba sus ojos hermosos, profundos, sus labios irreverentes, Cristian sonreía. la soltaba en seco.

-Ten más cuidado, tus zapatos tienden a ser resbaladizos-.

-Gracias, un poco resbaladizos-.

Cristian conducía mientras miraba sitios donde almorzar…veía un lugar agradable y decidió que sería el lugar ideal.

Ingresaron y buscaron donde tomar lugar, inmediatamente una chica les recibía, y entregaba la carta.

- ¿Qué deseas? -.

-Pediré pasta-.

-Yo verduras, pescado, porción de arroz blanco-.

Ella le miraba por instantes, sus labios le habían rozado, unos cálidos, tiernos y hermosos labios.

- ¿Quieres que te de otro beso? -.

- Uh…que arrogante-.

-Pensé que querías un beso, no dejas de mirarme-.

-Estaba mirando otra cosa, no su boca-.

-Entonces mejor centra tu atención en tu pasta que ya viene, esta noche quiero que mires todos los detalles de la exposición, no mi boca-.

Cherli le miraba con expresión de parecerle demasiado vanidoso.

Almorzaron hablando de otros temas en general. Salieron con rumbo a la oficina.

Carlota solicitaba la carta en aquel instante, Caleb ordenaba algo sencillo. Ella le miró algo desconcertada.

-Puedes pedir lo que gustes-.

-Así esta bien, preparo mis alimentos, hoy mi menú está imperdible-.

-Tendrías que invitarme, un crítico siempre es oportuno-.

-Quizás en algún momento le invite a degustar algo de mi cocina-.

-Y… ¿Sales con alguien? Digo…debe deleitarse con tu cocina-.

-Es una chica cercana a casa, hemos salido algún par de veces-.

-Que bien, vecina cercana-.

-Pienso lo mismo-.

Carlota se quedó con un pequeño sinsabor, salia con alguna chica, era mejor no pensar en él.

Almorzaron mientras ella le platicaba de algunas cosas triviales, Caleb le miró sus ojos, era hermosa pero rica, sus mundos no eran ni parecidos.

Cuando salieron del lugar, fueron por un helado, una cortesía de Caleb, al llegar al estacionamiento abrió la puerta, se miraron por segundos. El silencio reinó durante el trayecto del camino.

Llamaba a Cristian para informarle que iban en camino en media hora estaría en el lugar.

Cristian salia de su oficina en dirección al escritorio de Cherli, le preguntó que tenían para esa tarde.

-Tendrá reunión con el contador, hay programados varios pagos, debe firmar los cheques, y una reunión con el arquitecto-.

-Pasa todo para mañana, te firmaré los cheques ahora mismo, ven a mi oficina, llévame un té…ya sabes de cual-.

Cherli miraba su reloj, eran las tres de la tarde y debía darse prisa. Tomaba la taza y caminaba rumbo a la oficina, al ingresar se tropezaron justo en la puerta, el té caía al suelo salpicando un poco su vestido. El volvía a sostenerla.

-Lo haces intencionalmente…-. Tomó su pañuelo para limpiarse, le tomaba del brazo para conducirla hasta el tocador del baño de su oficina.

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