XXII

AMALIA.

Despierto cuando siento que algo se mueve a mi lado y cuando volteo para ver de qué se trata, me encuentro con Chispa caminando en la cama en busca de una nueva posición cómoda para acostarse.

Me tallo los ojos mientras Chispa se acuesta y yo me percató que solo nos encontramos nosotras en la habitación.

—¿Y Huxley? —gruñe molesta—. Ok, ok, ya no te molesto.

Bufa y se acuesta a mi lado poniendo su cabeza en mi estómago.

Acerco mi mano con inseguridad a su cabeza y con mucho cuidado, le empiezo a hacer mimos temiendo que ella se moleste y me muerda.

Después de un rato y de ver qué no le molesta para nada que la acaricie, empiezo a sentirme tranquila.

Creo que ya no le desagrado mucho.

—Eres muy bonita —le revelo y ella ladra feliz, lo cual sé por la forma en la que mueve la cola— ¿Ya no te caígo mal, verdad?

Se gira quedando boca arriba y empiezo a acariciarle el estómago.

—Tomare eso como un "no" —le digo— ¿No tienes hambre? Son... —volteo para ver el despertador que está enci
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