Capítulo 2

—Donde estoy, que lugar es este — decía James en voz alta.

Volteaba hacia todo lados y solo miraba destrucción, bosques devorados por fuego, empezó a caminar y solo encontraba cenizas.

—Hola ¿Hay alguien aquí?

Por más que el gritaba, nadie respondía, a lo lejos escuchó un ruido, era un rugido de algún animal enorme, salió corriendo sin saber dónde esconderse, cuando miro hacia atrás miro una criatura voladora que venía detrás de él.

— ¡Auxilio! ¡Que alguien me ayude!

El corrió sin detenerse, la criatura está más cerca de alcanzarlo, cuando en eso algo lo golpeó, le tapó la boca y lo jalaba con bastante fuerza, lo único que Steven sabía es que no era la criatura voladora, llegaron a lo que antes era una casa.

— ¿Estás loco? ¿Cómo se te ocurre andar gritando de esa manera? Has tenido suerte que solo fue uno, pero que tal si fueran 3 o 4, no estarías con vida.

—Lo siento, yo no soy de este lugar, yo estaba en el mar con mis amigos y instante después amanecí en este sitio.

— ¿El mar? Debes estar alucinando, aquí estamos lejos del mar.

—No estoy alucinando, estaba en el mar con mis tres amigos, encontramos una botella con un pergamino, nadie lo pudo leer más que solo yo.

—El mensaje.

—Disculpa ¿Que dijiste?

— ¿De que reino vienes?

— ¿Reino? Lo siento yo vivo en el año 2020 despues de Cristo.

— ¿Eres del pasado? 

—No lo se ¿En que año estamos aqui?

—Año 4,286 pero no sé a qué te refieres cuando dices después de Cristo.

—Entonces vengo del futuro, pero que ha pasado aquí.

De fondo se escucharon rugidos

—Hay que irnos, se aproximan los dragones, sígueme sin hacer ruido.

Los dos jóvenes salieron corriendo rumbo hacia una montaña.

— Vamos a entrar por un hoyo, tendrás que gatear hasta llegar a nuestro destino.

—Ok.

—Tienes que entrar de cabeza e ir lo más rápido.

Llegaron a la entrada y el primero en entrar fue Steven, quién se movía muy lento por el túnel.

—Apresúrate, eres más lenta que una niña.

—Voy lo más rápido que puedo, este túnel es muy largo.

— ¿Largo? Es un camino corto, la otra entrada si es larga.

Cuando llego al final del túnel estaban varios hombres esperando.

— ¿Tu quién eres y como nos encontraste?

En eso sale el otro chico.

—Yo lo he traído padre, lo encontré gritando por el pueblo.

— ¿Estas locos? ¿Cómo se te ocurre hacer éso? ¿Acaso buscabas la muerte?

—Yo también le he reclamado éso...

—Tu cállate Matthew, tu también has Sido imprudente al salir.

—Lo siento padre, pero este chico me ha mencionado que encontró el mensaje.

—Si es así, muéstrame el mensaje que encontraste.

En eso Steven saca de su bolsillo el pergamino.

—Como le decía a su hijo, yo estaba con mis amigos en el mar y encontramos está botella, solo yo pude leer el mensaje que se encontraba en un idioma raro.

Steven le entrega el pergamino al padre de Matthew

—Este mensaje fue escrito en lengua antigua, pero este pergamino tiene la particularidad de adaptarse al idioma de uno, tu eres la persona que hablaba la profecía.

—Lo siento, pero se hablan equivocado.

—Es cierto, nos equivocamos, no eres el de la profecía ahora regresa por dónde veniste.

—Te lo he dicho padre, no necesitamos a nadie de afuera, podemos vencer nosotros a los dragones — dijo Matthew.

— ¿Dijiste Dragones? — pregunto Stevens

—Ya te había dicho antes, que los dragones nos perseguían, eres muy distraído.

—Disculpe señor ¿Cómo puedo volver a mi época?

—No lo se, tienes que solucionar tus problemas solo, talvez no seas el último cazador que decía la profecía, pero bien podías servir para dar esperanza a lo que queda de nuestro pueblo, sino te largas en este instante yo mismo te mataré.

—Lo siento señor...

—Ya deja de decirme señor, no soy tan viejo, mi nombre es Roberts.

—Disculpe Señor Roberts, no tengo a dónde ir, vine por ese pergamino, pero según veo no me puede llevar de regreso.

—Entonces ahora requieres de nuestra ayuda, pero cuando yo te la pedí a ti, te negaste.

Steven no sabía que decir, cualquier cosa que dijera, era refutada por el Sr. Roberts.

—Esta bien, haré lo que me dicen, pero verán que no soy al tipo que esperaban, ni musculatura tengo.

—Antes de yo ofrecerte la ayuda de mi gente, debes de prometer que no andarás por ahí diciendo que no eres el de la profecía, por el resto nos encargamos nosotros, ya conoces a mi hijo Matthew, el que está allá es Robinson, ellos dos se encargarán de enseñarte las costumbres de nosotros, pero primero hay que conseguirte algo de ropa, no puedes andar desnudo por ahí.

Steven solo andaba su traje de baño, con todo lo que ha pasado se le olvidó que no llevaba más ropa.

—Robinson, ve y busca la ropa de James, creo que puede quedarle.

—Disculpe Sr. Roberts no dejaré sin ropa a James.

—Por el no te preocupes, murió hace dos años, así que no le hará falta.

— ¿Cuántas personas viven aquí?

—A lo mucho 40 personas, Robinson y Matthew son los últimos jóvenes que quedan, de ahí nacieron 5 mujeres, pero son preparadas para cuidar a los hombres, no para luchar.

—De donde yo vengo, hombre y mujeres tienen los mismos derechos, a veces las mujeres son más creativas que los hombres.

—Estas llegando y ya quieres cambiar nuestras costumbres — dijo Matthew

—Hijo, llevamos escondidos 600 años y si cambiar nuestras costumbres puede ser nuestra salvación, entonces hay que intentarlo, en todo caso ya estamos casi muerto.

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