C4

Grethel, es la primera que decide entrar al baño, la sigo, pero con pasos lentos e inseguros. Toma las pruebas, antes de qué pueda darle alcance y confirme  los resultados. Al final, es ella la que se atreve mientras yo sólo llevo mis manos a la boca. 

Empiezo escuchar gritos por todo el apartamento de mi amiga, mientras la observo estoy totalmente paralizada por el susto, cuando mi amiga corre con las pruebas en la mano como si se tratara de una bomba a punto de explotar.

—¡Las tres han salido negativas!

Creo que a lo largo de la vida que he llevado es la única palabra mágica y tan reconfortante que he podido escuchar. 

—Si quieres puedes comprobarlo tú misma, hay una sola raya en cada uno de las tres. Esto sin duda hay que celebrarlo. Al parecer no van haber engendros del mal en tu vientre. Es hora de vestirnos e irnos de rumba. 

Con toda curiosidad observo los tres palitos en cada una de las pruebas, reacciono emocionada por el resultado. Mi amiga tira las pruebas al aire y me da un fuerte abrazo. Bailamos, reímos y lloramos juntas, celebrando la gran noticia como si hubiéramos ganado la lotería. Una vez que nuestras emociones se han apaciguado busco mi móvil y marca el número de teléfono de mi ginecólogo.

—Muy buenos días, doctor Simons. 

—Buenos días, Veronica. te habla Rose. Me gustaría agendar una cita para que me puedan colocar un DIU lo más pronto posible si se pudiese. 

Espero por algunos minutos mientras la secretaria del doctor me responde.

—Hola, Rose. Entiendo perfectamente tu situación, pero debes de entender que para poder colocarte ese dispositivo debe de tener tu menstruación.   

—No lo sabía. Tengo alrededor de mes y medio con retraso, así que no sé cuándo puedo aparecerme por la clínica. 

—¿Ya se hizo alguna prueba de embarazo? 

—No, ningún embarazo—respondo con rapidez. 

—En ese caso podrías presentarte mañana luego de mediodía en el consultorio, de esa forma podremos ir adelantando algunos exámenes de sangre y otras cosas para que el doctor tenga tu registro. 

—Perfecto, Veronica, estaré ahí más o menos a esa hora.— cuando cortó la llamada y doy el siguiente paso en la recuperación de mi estabilidad emocional y por supuesto a mi propia vida. Necesito arrancar de mi corazón a James, y esta vez tiene que ser definitivamente. 

Empiezo a revisar por todos los cajones los objetos que alguna vez me regaló. La poca ropa que aún permanecía colgada en mi ropero y todas las fotos que alguna vez nos tomamos juntos. Empiezo quemar las fotos y el resto lo meto en una bolsa negra de basura que dejo en algún rincón de mi habitación, esperaré que el camión de la basura pase al día siguiente.  

Me pongo  a limpiar y a ordenar mi apartamento ya que tiene un aspecto como si viviera un vagabundo, luego de tenerlo abandonado por tanto tiempo mientras de tonta sufría y lloraba por la traición de James. 

Habiendo transcurrido el día, luego de mi almuerzo, desayuna darme un baño de espuma en la tina para liberarme un poco de la ansiedad que tuve hace algunos días y me estaba devorando. Media hora después, salgo más relajada y me dirijo al ropero para elegir el atuendo especial en mi salida con Grethel de esta noche. Necesito cambiar mi rutina, divertirme, conocer gente nueva y que realmente disfrute de la vida, creo que me lo merezco después de estar tantos días encerrada en mi apartamento.           

Cerca de las siete de la noche, me pongo mi vestido rojo perfectamente asustado y con los tacones brillantes. Ni siquiera tengo intención de colocarme ropa interior porque la verdad hoy quiero olvidar todo lo que James hizo conmigo. 

Una vez que estoy lista me coloco labial rojo intenso sobre mis labios y difumino mis ojos de un negro intenso, que hace ver mi mirada más salvaje, más seductora, más sexy. Me pongo perfume al rededor del cuello y dejo que mi cabellera esté suelta. Esta noche tengo que ganar, tengo que brillar y no regresaré a casa hasta que borre cada huella de los dedos de ese maldito.  

Media hora más tarde, tomo mi bolso y bajamos al estacionamiento hasta donde se encuentra el coche de Gretel. 

—¡Definitivamente esta noche estás para matar a cualquier hombre!— lo dijo sonriendo burlonamente— ni siquiera ha quedado el rastro de la mujer de hace algunas horas o incluso hace algunos días atrás. Hasta podría deducir que quieres pescar a algún chico. 

En realidad estaba en lo cierto, esta noche iba de cacería y juro que ningún hombre me verá la cara de tonta o incluso que me lastime tanto como lo hizo James. De ahora en adelante solo los veré como objetos sexuales. Nada de sentimientos de por medio y mucho menos complicaciones. 

—Exageras, amiga, pero te agradezco por tu comentario—le devuelvo la sonrisa—y espero que a las dos nos vaya bien. 

—Por supuesto que nos irá bien a ambas. 

Nos subimos al coche y en menos de unos quince minutos estábamos a las puertas de la discoteca. La misma discoteca a la que asistimos con frecuencia. 

Acá tenemos a un buen amigo llamado Max, de inmediato se alegra cuando nos ve llegar. Por supuesto, somos sus consentidas, sus ángeles como dice el y gracias a eso no necesitamos hacer fila para entrar al lugar. Siempre ha sido enamorado de mí amiga. Lástima que él no sea de su tipo, sin embargo eso no evita que sigamos siendo sus chicas favoritas. 

—Es muy temprano para que las estrellas estén cayendo—sonríe con gran emoción—, pues soy el gran afortunado en chocar con un par de ellas. 

Ambas empezamos a reírnos gracias a sus halagos. 

—Somos de las estrellas más brillantes—Grethel, se acerca a él de manera seductora y le da un beso en corto—y hemos venido a dejar nuestra estela en la pista de la discoteca. 

—De eso no tengo duda, están en el lugar indicado—Desliza su mano derecha de arriba hacia abajo sobre la silueta de mi amiga. 

—Paciencia, macho—le dice deteniendo su mano—algún día será, pero esta no está noche. 

Ambas empezamos a reírnos porque sabemos que esa noche nunca llegará. Empezamos a caminar en el interior de la disco, dejando atrás los gritos y abucheós de las decenas de personas que estaban esperando en la fila por una oportunidad para entrar a la discoteca y todos se están quejando molestos al vernos entrar con facilidad. 

Una vez que ya estamos adentro no hay nadie que nos detenga, las luces de neón y la música a todo volumen comienzan a hacer efectos en nuestros cuerpos. No dirigimos a la barra y nos sentamos en un par de sillas que estaban frente al bartender. 

—Hola, Jared. Empieza a servir un sin número de tragos. 

Ordena Grethel, mientras yo estoy viendo todo el panorama. 

Nos acomodamos un poco mientras estamos esperando por nuestros tragos. 

—Acá tienen mis chicas favoritas—nos sirven los dos tragos con elegancia—espero los disfruten. 

Jared era un chico bastante estimado de nuestra parte. 

Ni siquiera ha pasado un minuto cuando mi amiga ya había pescado a la próxima victima de la noche. 

—¿Me regalarías el honor de bailar contigo, preciosa? 

Era un chico bastante alto, de cabello negro y alborotado, se acerca de manera seductora tratando de sorprender a mi amiga, sin imaginarse el pobre que él seducido va a terminar siendo el. 

—Pero por supuesto que si, cariño—lo dice con una voz seductora. Se levanta de la silla y puedo notar a lo inmediato como se mueve la garganta de ese chico cuando ve a mi amiga de pies a cabeza—vayamos a demostrarle a estas personas de que estás hecho. 

Camina delante de él , mientras contonea sus caderas de manera muy exagerada para fulminar con sus movimientos a su pobre víctima. 

Mientras Grethel despliega su ataque impecable, yo me quedo disfrutando de la bebida, me giro en dirección de la pista y observo como mi amiga es tan perversa. Restriega su trasero contra la pelvis del chico y empieza a mover todo su cuerpo. Definitivamente ese chico estaba a punto de ser devorado por mi amiga. Este comienza a deslizar sus manos por las curvas de mi amiga y sonrió porque evidentemente mordió el anzuelo. 

El acento hermoso y la voz grave detrás de mi espalda, hace  que mi cuerpo empiece a vibrar cuando le pide a Jared que le sirva un trago. 

—Quiero de tu mejor whisky, Jared. 

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