Capitulo tres

Angélica

Seguí a mi tío Paolo hasta la boutique. Era la quita a la que íbamos, me sorprendió que me trajera a un centro comercial pero no me iba a quejar hasta ahora habíamos  ido a la mayoría de las tiendas y comprado un montón de cosas.

— ¿Qué te parece este vestido?—dije mirando a mi tío Paolo mientras sostenía un hermoso vestido verde con escote corazón.

—Se verá magnifico en ti—rio—Aunque estoy seguro de Gio lo odiara—

Eso significa que tengo que comprarlo.

Después de ir a esa tienda de ropa. Mi tío Paolo me llevo a una de computadoras con la excusa de que quería comprar una nueva. Lo cual me encanto, amaba la tecnología y la idea de comprar una nueva y más avanza era algo que de verdad iba a aprovechar. Después de todo, por algo estaba estudiando informática.

—Sabes me gustaría saber qué haces todo el día en tu habitación—mire a mi tío y me encogí de hombros no sabía si quería responder eso.

—Solo estudio, leo y me la paso en la computadora— y a veces por diversión puedo hackear algunas computadoras, en especial la de mi tío Gio.

—Tengo el presentimiento de que haces cosas que no quieres mencionar—dijo.

—Bueno también me gusta molestar a mi tío Gio—dije por lo cual rio.

—Sé que Gio puede parecer un loco controlador—me dio una mirada de simpatía—Pero todo que hace es para protegerte Angélica, después de la muerte de tus padres tú te volviste lo más importante para el—

Entendía lo que me decía mi tío Paolo. Desde que era pequeña y me quede al cuidado de mi tío Gio he sido muy unida a él. Siempre estábamos juntos, pero últimamente eso había cambiado y no estaba nada contenta por eso.

Me gusta molestar a mi tío. Pero creo que hago eso por lo dolida que estoy por la manera en que me trata, no es su manera exagerada de protegerme sino la distancia que interpuso entre nosotros.

—Se todo eso—suspire—Pero a veces siento que mi tío Gio me aleja—

—Los dos podrían sentarse hablar de eso en vez de pelear todo el tiempo—dijo Paolo.

—Por mí no hay problema—dije—Pero Giovanni Moretti es el hombre más terco que conozco—

—Todavía puedes intentarlo—dijo.

Elegimos lo que queríamos comprar y luego como siempre mi tío Paolo pago por todo, aun cuando le dije que perfectamente podía pagar mis cosas. Pero no me quejo es bueno a veces recibir regalos.

— ¿Qué tal si vamos a comer algo?—pregunto mi tío Paolo, solo asistí.

No fue una sorpresa que me llevara a un restaurante italiano, todos los hombres que conozco de la familia Moretti se sienten orgullosos de su herencia italiana. En especial si de comida hablamos, mi tío Gio me enseñó a cocinar las recetas de su mamá, todas comidas italianas y es una de las cosas que más adoro. Mis mejores recuerdos de niña es cocinando con mi tío Gio.

Cuando entramos al restaurante una mujer de unos cincuenta años salió a nuestro encuentro, tenía el cabello rubio y unos hermosos ojos marrones. Sonrió cuando nos vio y fue directo a abrazar a mi tío Paolo. Lo cual es un indicativo de que mi tío suele venir seguido por aquí.  

—Paolo que bueno verte—dijo la señora animadamente.

—Lo mismo dijo Alessia—contesto mi tío Paolo.

—Veo que vienes con compañía— los dos me miraron con una sonrisa.

—Esta es Angélica, es hija de Leonardo—me sorprendió que mi tío mencionara a mi padre, pero fue más sorprendente que la señora, Alessia me abrazara.

—Lo siento querida—se excusó cuando me soltó— Pero es como tener a mis chicos de nuevo—nos guio a una mesa un poco más apartada del resto. Cuando nos dejó solos mire a mi tío Paolo en busca de repuestas.

—Solíamos venir aquí cuando éramos jóvenes siempre éramos Leonardo, Gio y yo—dijo—Siempre veníamos después de clases—

Mi tío Gio nunca me había contado nada de eso y ahora que lo pienso tocar el tema de mi padre es muy delicado. No solemos hablar mucho de eso pero más allá de su muerte y de la forma en que murió. Mi tío no le gusta hablar nada que le recuerde a mi padre, creo que a pesar del tiempo no ha podido superar el dolor de su muerte. Pero no puedo culparlo porque yo tampoco he podido superar lo que paso con mis padres.

—No sabía eso—dije.

—No me sorprende—suspiro—A veces hablar de Leonardo es difícil para Gio. Pero supongo de igual manera los buenos recuerdos son más fuertes porque a pesar del tiempo visita este lugar ocasionalmente—

Alcé una ceja. Eso era algo nuevo.

— ¿Vienen aquí seguido?—

—Si además de la comida y la buena atención de Alessia. Este lugar tiene una parte de nosotros—

Después de esa conversación Alessia se acercó para ver si habíamos decidido que pedir. Por mi parte me decidí por una pizza grande de champiñones y una ensalada de acompañamiento, mi tío Paolo pidió lo mismo pero sin la ensalada.

—Por lo visto tienes buen apetito—dijo mi tío Paolo.

—Se apreciar una buena comida—respondo lo que hace que ría.

Pero la verdad es que hubo un pequeño momento cuando tenía quince años en que me importaba mucho mi peso. Calculaba cada caloría de mis comidas, a veces ni siquiera era capaz de digerir bocado por el miedo de engorda. Quería parecerme a las chicas de mi clase, pues todas eran más delgadas que yo. Lo cual no es nuevo siempre he sido curvilínea, pero creo que en ese momento sentí mucho la diferencia.

Deje de comer por un tiempo, pensé que nadie que se daría cuenta, que equivocada estaba. Mi tío Gio como siempre descubrió mi secreto y no le gusto para nada. Me sentó en una mesa llena de comida, mi favorita y me obligo a comer cada bocado no se movió de su sitio hasta que ya había terminado. Después me dijo claramente que era hermosa, que no tenía por qué intentar parecer algo que no era. Pero sobretodo me dijo que tenía que aprender a aceptarme como era sin importarme la opinión de los demás.

Fue algo que me cambio, nunca más volví a despreciar nada de comida. Pero sobretodo aprendí a quererme y a respetar mi cuerpo. Ya no me esfuerzo por bajar de peso como antes sino que acepto cada una de mis curvas.

Mi tío Paolo y yo comimos en silencio pero no fue incomodo, lejos de eso había sido algo muy agradable. Antes de irnos nos despedimos de Alessia, quien nos dio un gran abrazo y nos hizo prometer que volveríamos pronto.

Lo cual hare con mi tío o sin él. No solo comida es buena sino el trato de la gente es maravilloso. Me encanta poder entender porque a mi padre le gustaba venir aquí.

Decidimos dar por terminada nuestra salida. Así que regresamos a casa. Fui de inmediato a mi habitación para ordenar las cosas que había comprado, no solo la ropa y los libros, sino que me senté un rato en mi escritorio para hacer algunas cosas con mi computadora nueva. La cual es mucho mejor que la otra que tenía, lo cual significa que hare muchas cosas con ella. Cosas que si mi tío Gio supiera estoy segura que le daría un ataque.

Estaría furioso.

Pero no tiene por qué enterarse de que tengo un trabajo como hacker. Ni mucho menos lo que hago, al final no lo está afectando.

Después de estar un tiempo en mi habitación decido bajar para ver a mis tíos. Como no los encuentro en ningún lado asumo que deben estar en la oficina de mi tío Gio, nadie que pueden entrar a su oficina sino es porque tenga una invitación de mi tío. Y por supuesto esa regla va para mí. Como si no supiera de sus negocios sucios.

Me siento en el enorme sofá de la sala de estar y tomo el control remoto, encendiendo la televisión. Comienzo a pasar canal por canal para decidir que quiero ver. Pero algo llama mi atención. En el canal de noticias están mencionando la muerte de un hombre, el cual curiosamente conozco. Sé que ha venido a la casa antes, mi tío me dijo que era un socio suyo.

Y ahora está muerto.

No sé si lo hizo mi tío. Si el tipo lo traiciono de alguna forma, sin dudas algo tiene que ver pero también puede que alguien mas lo haya matado no lo sé y tampoco es como si me fueran a decir. No importa lo que haga mi tío nunca me meterá en sus negocios.

Pero bueno no significa que yo no pueda hacer algunos movimientos para enterarme de lo que sucedió.

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