Capítulo 6

Siento mi cuerpo descansado. Me remuevo en la cama y luego vuelvo a removerme hacia el otro lado. Siento algo extraño, froto mis ojos y al abrirlos vislumbro una enorme masa iluminada por la luna. Es él, su rostro es atemorizante y pareciera que estuviese molesto, recuerdo que tengo que tomar las cosas con calma y tratar de estabilizarme lo más que puedo para poder así conseguir una manera de liberarme de él y de este lugar. 

—¿Qué haces aquí? —pregunto tratando de recomponerme, pero mi voz suena adormilada. 

—Necesito estar aquí —su voz ronca comienza a pesarme, es inevitable poder solo ignorarle.

—¿Por qué?, ¿no tienes sueño?, ¿has tenido pesadillas de nuevo? —pregunto mientras me siento en la cama. 

—Es difícil dormir así… mejor vengo a verte —alzo una ceja.

—No creo que eso se escuche muy sano —nuestras miradas se juntan, su rostro es tan masculino y tallado por sus preocupaciones, sueños, batallas, triunfos, fracasos… no puedo evitar bajar la mirada hasta las cicatrices latentes que están en su cuello, son… enormes—. ¿Por qué?

Pregunto y él sabe a lo que me refiero, es como si no necesitaramos de palabras para darnos a entender y, para ser un salvaje y haberlo conocido hace una semana esto me asusta bastante. 

—Yo te hice lo mismo —dice con dolor. Es imposible, no pudo haberse auto flagelado solo por… 

—Tu… 

—Yo…  —dice interrumpiendo y todo se queda en silencio, las miradas comienzan a tornarse más y más profundas así que desvío la mirada hacia la manta y comienzo a moverme con la finalidad de ponerme de pie.

—¿Necesitas que te ayude? —dice de forma apresurada y yo lo detengo con la palma de la mano.

—No —cuando por fin me libero de las mantas y coloco los pies en el suelo me pongo de pie,y hace tiempo no lo hacía así que esto me marea un poco, no he comido muy bien, aunado a la debilidad, esto parece una batalla. El salvaje me mira de arriba a abajo con desespero. 

—¿Qué es lo que quieres? —pregunta de nuevo molesto.

Me mira caminar con pasos cortos. Llevo puesta una pijama que me han dejado y si… hay que acostumbrarse a no usar ropa interior, parece que aquí no existe.  

Por fin llego hasta donde él está sentado y se remueve rápidamente hasta ponerse de pie.  

—¿Quieres sentarte?, pude haberte cargado y… 

—Tranquilo —digo y con cuidado alzo mi mano hasta su cuello, lo que representa una larga distancia debido a su altura. Tengo que ponerme de puntillas para examinar las cicatrices, son profundas, hay carne viva, una punzada de dolor me invade al ver esas cicatrices, trato de mantenerme con calma y conseguir aumentar la confianza que siente en mí—. No lo hagas.

—Me lo merezco, debemos ser castigados por nuestros errores y…

—Cuando uno comete errores pide perdón—no puedo dejar de ver sus heridas, me siento culpable… abrumada y un tanto anonadada por este sujeto. 

—¿Perdón? —dice confundido y siento como se estremece con mi toque. 

—Sí, se dice, lo siento —bufa y es cuando vuelvo a toparme con esos intensos ojos. 

—Yo nunca pido perdón —alzo una ceja y retiro mi mano pero él la sostiene en el aire para después acercarla nuevamente a su rostro y la coloca ahí. Puedo sentir su piel estremecerse de nuevo y aprieta sus ojos. 

—¿Estás bien? —de verdad que su expresión me preocupa, asiente y al abrirlos puedo notar que algunas lágrimas caen, pero con un hábil gesto se deshace de ellas y me deja libre caminando hacia la otra punta de la habitación—. ¿Qué pasa? 

—Nada— dice gruñendo, es cuando observo que tiene el torso descubierto, sus músculos están sumamente pronunciados y sus caderas se encuentran cubiertas por una manta que las rodea. Camina de un lado a otro.

—Aquiles —su cuerpo se tensa y se gira hacia mí, la oscuridad de la habitación lo hace ver muy sombrío. No lo pienso dos veces y camino poco a poco hacia donde está él, pero se adelanta y llega hacia donde estoy. No comprendo, no entiendo lo que pasa con él, es como si lo tuviera que tener cerca. 

Alzo ambas manos en dirección a su rostro y lo toco. Acaricio su barba desalineada, las cicatrices, sus líneas de expresión, el nacimiento de su alborotado cabello y por último recojo las lágrimas que salen de sus ojos sin cesar. 

—¿Estás bien? —asiente y mi corazón se encoge. Estoy sintiendo algo, algo muy fuerte y por alguna razón no quiero que se aparte de mi, no quiero dejar de tocar su piel—. ¿Qué pasa?

Niega, no puede hablar de ello, es demasiado cerrado para declararlo con palabras, o tal vez es su inexperiencia, no sé que es lo que me pasa, es como si otra Margot estuviera apoderándose de mí y solo… hace lo que no debe de hacer y es controlada por este sujeto. Sostengo su rostro con mis manos hasta acercarme a él y susurrar muy cerca de su boca. 

—Acompáñame —la verdad es puedo creer que no puedo creer que haya dicho algo como esto, le estoy invitando, vamos Margot es tu oportunidad de jugar con el poder que tienes. Sus ojos se abren como platos, comienzo a caminar hacia la cama.

—No… puedo lastimarte —dice y por alguna razón eso me molesta así que me giro con mala cara, ¿en serio?, estoy invitando a un hombre a la cama y no quiere…

—Bueno, nunca pensé que un hombre rechazara compartir la cama conmigo—digo con una sonrisa fingida, aunque en realidad me costó demasiado haberlo dicho.

—No… no lo estoy rechazando —dice en un gruñido—. ¿Has invitado a otros hombres a estar contigo?

Se interpone entre la cama y yo, tiene el ceño fruncido y parece bastante molesto, detecto celos y bastante molestia, estoy herida así que reacciono de acuerdo a lo que mi corazón me dice. 

—Ni siquiera sabes cómo me llamo y estás…

—Margot, te llamas Margot —dice rápido dejándome helada.

—¿Cómo sabes eso? —esboza una sonrisa que parece más una mueca y luego mira hacia la cama para después dejar caer ese enorme cuerpo como si de un niño se tratase. No puedo evitar sentir algo de ternura ya que por su imponente y sobrenatural altura sus pies sobresalen un poco más al final de la cama, el ancho apenas da un poco de espacio para mí.

Siento mi corazón a punto de estallar, ¿qué está pasando? no puedo dejar de mirarlo, ni de tocar su piel, ni de sentir el calor que emana su cuerpo. 

—No queda mucho espacio —dice quejándose un poco.

—Queda el suficiente —voy hacia los pies de la cama y aprovecho que sus piernas están separadas para escalar por ese lugar. Al llegar a su torso me quedo quieta y con trabajo coloco mis piernas alrededor de su cintura para dejar caer mi torso y cabeza en su pecho. 

Escucho su corazón, está bombeado fuerte. Puedo sentir como su piel está más caliente ahora. Suspira, es un suspiro fuerte y cansado. Siento como pasa sus grandes manos por mi espalda y otra más por mi glúteo. 

—Tal vez ahora puedas dormir —digo antes de caer arrullada por el sonar de su corazón.Y dejando todas mis defensas bajas. 

No logro entender aún porque es que esto esté sucediendo. Tampoco puedo explicar mi comportamiento, después de que él casi termina con mi vida ahora estoy sobre de él abrazada y sintiendo como si este fuera mi lugar desde hace tiempo. 

No puedo explicar mis sentimientos, tampoco mis razones, solo quiero estar con él y evitar que sufra. Hace un par de días que algo extraño siento en el pecho, como una necesidad que recorre mi cuerpo a manera de desesperación. Él dice que me necesita para vivir, yo ahora descubro sentimiento y sensaciones en mi cuerpo que nunca había experimentado y es como si una nueva Margot, o una Margot oculta hay surgido de la nada. Si bien, cada decisión o paso que doy termina por tomarme por sorpresa a mi misma en ningún momento me siento como si estuviera haciendo algo malo. Y eso es lo peor… o lo mejor de todo.

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