Capítulo 5

Madelaine

Sin dejar de observarme, Gisselle busca la página web en mi computador. Teclea y clickea con tanta seguridad que aterra. ¿Cuántas veces ha hecho esto? Porque sabe por dónde ir y qué hacer exactamente.

Me tenso cuando el inicio del sitio aparece en mi pantalla. No puedo procesar el hecho de que voy a vender mi cuerpo. ¿Y si el hombre que me toca es un maníaco? O peor, un asesino o secuestrador. ¡Si tiene una enfermedad venérea!

Gisse me quejo abrazándome a mí misma, si tarda más me voy a arrepentir. O tal vez ya lo hice. No quiero Ella levanta una ceja inquisitiva y me encojo en mí misma—. Es una locura. No puedo hacerlo.

Necesitas el dinero, linda. Piensa en Erin y Noah muerdo mi labio inferior con fuerza. Ella coloca su mano en la mía—. No puede ser tan malo. 

Oh, sí puede. 

Trago saliva mientras contemplo los llamativos colores en mi pantalla. Juego con mi cabello en señal de nerviosismo y comienzo a sacudir mi pierna violentamente. Si lo hago muchas cosas se pueden resolver, sino pues tendré que buscar otra solución, aunque menos inmediata. 

¿Por qué no puedo ser más arriesgada? Así como Gisselle. Ella pudo y no le fue tan mal, tal vez a mí podría irme mejor y lo haría por una buena causa. No impulsada por un tonto capricho como lo es un auto nuevo. No. Por mi sacrificio mi madre podría recibir su tratamiento y se quedaría junto a nosotros. 

¿Qué dices? Cuestiona con voz suave mi amiga y asiento.

Bien. 

Aprendí hace unos años atrás que por aquellos a quienes amamos debemos hacer grandes sacrificios. Y yo por mi madre vendería mi alma al diablo, caminaría sobre braza caliente y mataría. Lo mismo por Noah. Siempre hemos sido nosotros tres, una pequeña familia unida, que se ama con locura. Así que si salgo mal parada de esto, puedo convencerme de que fue un riesgo por un bien mayor. 

Debo darle a mi hermano la oportunidad de crecer junto a mamá, yo lo hice y fue perfecto, quiero lo mismo para él, deseo que conozca a la grandiosa mujer que es Erin Lawrence.

Bueno. Lo primero es registrarte en la plataforma explica mi amiga ingresando al link de registroDebes crearte un usuario, de esa forma te conocerá el cliente, sin embargo para la empresa debes proporcionar todos tus datos personales. 

Y así da inicio mi locura más extrema.

En la sección de registro, Gisselle crea un usuario para mí: @ElleLaw. Crea una contraseña e ingresa mi correo electrónico. Lo siguiente es lo más complicado, facilitar toda mi información personal. Dirección, número de teléfono e identificación. Cuenta de banco, edad, nombre y todo lo que un delincuente necesitaría para hacerse conmigo.

En la parte contigua a esta, es el momento de cargar mis imágenes. Cinco fotografías, donde me vea lo más llamativa y sexy posible, cito tal cual aparece en la página. 

Ya creado el perfil, me pide seleccionar la subasta en la que quiero participar y el monto de la oferta inicial. Y es justo con esto último que frenamos en seco. ¿Cuánto vale mi cuerpo?

No tengo idea murmuro mordiéndome las uñas.

Eres hermosa, Elle. Si yo fuera hombre pagara lo que sea por tenerte, más si eres virgen alzo las cejas. No sé si sentirme halagada u ofendida. Mi amiga ladea la cabeza y finge pensar concentradamente He visto ofertas de hasta cien mil euros, podemos arriesgarnos y ofertar doscientos.

Es mucho dinero, Gisse rasco mi cabeza—. No creo valer tanto.

¡Eleva esa autoestima, amiga! Me golpea en el muslo y me río—. Doscientos mil serán y si a ellos no les parece el precio cuando te evalúen, pues lo bajamos.

Me encojo de hombros y dejo que mi loca y morena amiga ponga la excesiva cantidad de dinero que le plazca. Envía la solicitud y aparece una barra que dice en espera de revisión.

¿Y ahora qué? Pregunto y ella tuerce los labios

Es hora de leer hasta las letras pequeñas. ¿Tienes impresora?

Señalo hacia la oficina de mamá y ambas nos dirigimos a encender la máquina y conectarla con mi portátil a través de la red de wifi. El contrato es lo último que debo suministrar, pero primero debo leerlo detenidamente. Imprimo dos copias para que Gisselle me ayude con cualquier cosa que se me escape y con dos copas a rebosar de vino, nos sentamos a leer. 

El documento cuenta con seis páginas llenas de términos y condiciones para ambas partes. Entre ellas el setenta y cinco por ciento que me corresponde sin cargos adicionales. Al firmar confirmo mi virginidad, de no ser así, podría ser demandada por información falsa. El convenio me protege de estafas y daños a mi salud e integridad física. Si contraigo una enfermedad o soy violentada por mi comprador y tengo pruebas, ellos se hacen responsables de mi defensa. También protege la identidad de ambos miembros, si divulgo información de mi comprador, responderé ante una demanda, y viceversa. 

Hay muchos más detalles que son más básicos y cuando estoy segura que lo he leído todo y no he pasado nada por alto, firmo cada hoja y escribo mis iniciales, como lo indica la plataforma.

¿Y ahora cómo enviamos esto?

Debemos escanearla y crear un solo archivo que cargaremos en la sección de contrato firmado. 

Asiento y cuando está todo bien escaneado, guardo en un sobre el documento. Es mi seguro, con esto podré actuar si todo sale mal, pues está ya firmado y sellado por los directivos de Inocencia Subastada

Cargamos el archivo y lo enviamos. Oficialmente estoy inscrita en un prostíbulo disfrazado en línea. Según Gisselle, en unas horas deben responderme y el peso de lo que he hecho aumenta en mis hombros. 

Solo espero que no sea tan malo susurro antes de darle un largo trago a mi vino—. Creo que ya estoy ebria, pues no estoy entrando en pánico. 

La morena ríe y niega con la cabeza. 

Todo irá bien, Madelaine. Ya lo verás. En menos de una semana tendrás el dinero que necesitas y podrás pagar todo lo que debes.

No me refiero al dinero. Hablo del cliente ruedo los ojos. Ahora mismo me preocupa más que sea un viejo asqueroso de las películas de mafiosos.

En el peor de los casos te toca mi abuelo.

¡Iugh! Ambas reímos

El abuelo de Gisselle es todo lo cochino que puede ser un hombre de ochenta años. Pervertido, hediondo y de mal carácter. De solo pensarlo me dan escalofríos.

No pido un Mathew McConaughey, pero tal vez un príncipe Harry. 

Volvemos a reír. Es nuestra pequeña escala de aceptación física, no está bien, pero es nuestra. Además la creamos a los trece, cuando solo nos interesaba lo atractivo en una persona. Mathew es el punto guapo, el príncipe es el normal y William Dafoe es el punto feo. 

Pues a mí me tocó un príncipe casi Dafoe se encogió de hombros—. Iremos a cenar, tomaremos algo y el resto será historia. 

¿Ya te comunicaste con él? La miro sorprendida pues no me lo había dicho

Me escribió de inmediato. Es decir, pagó treinta mil, amiga. Me sorprende que no me haya exigido verme el mismo día.

Me quedo pensando en mi futuro cliente. ¿Me querrá ver de inmediato? ¿Será brusco o tendrá compasión? ¿Será casado, soltero o divorciado? Hay millones de personas en el mundo, qué me garantiza que me tocará alguien decente o al menos amable. Son tantas las distintas posibilidades que de repente me entran náuseas. 

Es tarde ya, iré a acostarme murmuro levantándome de la silla. Al final no organicé nada—. Te puedes quedar si quieres. Has bebido.

Mi amiga asiente con la cabeza y se acaba su vino antes de ponerse de pie. 

Me quedaré, pero necesito que mañana me lleves al restaurante. Es que me he venido en un taxi, mi padre me confiscó las llaves del auto cuando le dije que lo vendería para comprar otro. 

Niego con la cabeza algo divertida. Gisselle es buena persona, pero comete tantas locuras que hay que tenerle miedo. Sus padres lo saben. Lo que ha hecho, lo confirma. Y como siempre, yo la sigo en sus inacertadas decisiones.

Dormiré con Noah en la habitación de mamá, tú toma la mía.

Gracias, bebé besa mi mejilla y sonrío. No puedo evitar quererla, es especial. 

Nos encaminamos hasta las habitaciones, yo tomo en brazos a mi hermano y lo llevo a la cama de muestra madre, donde se acomoda y sigue durmiendo. Le doy ropa cómoda a Gisselle y tras una despedida, entro al baño a darme una ducha reflexiva.

Lo haré, no tendré dudas, conseguiré el dinero y no veré al tipo nunca más. Ese es el plan. Es solo un día, podré soportarlo.

Al día siguiente llegamos al restaurante, aprovecho para comprarle a Noah algo para desayunar, pues solo le serví cereales en la mañana. Lo dejo sentado en una de las mesas y voy directamente a la cocina.

Allí me encuentro a la señora Coleman y a Wil, además de los cocineros de turno. Los saludo a todos y me acerco a la amiga de mi madre.

¿Puedes empacar unas tostadas para Noah? 

Por supuesto, linda. ¿Algo para ti?

Con un bagel y un café estará bien le sonrío mientras me pongo a un lado para dejarla trabajar

No me gusta pedir favores, por lo general cuando vengo hago las cosas por mí misma, pero justo ahora me duele un poco la cabeza gracias al vino de anoche. Así que me aprovecho de mi posición de jefa para dar algunas órdenes, como que el café está recién hecho, por ejemplo.

Mientras espero, Wilson se acerca a mí, miro a otro lado ya que su mirada logra escandalizarme un poco. Es un chico muy guapo, pero no tendrá oportunidad conmigo, aunque me guste. Tengo muchas cosas por las preocuparme como para agregar un novio a la ecuación.

Hola, jefa sonríe de lado y le doy una mirada de desaprobación.

No te voy a decir nada solo porque no me siento muy bien él ríe y es una sonrisa muy linda.

Nerviosa llevo mi mano a mi pelo y escondo un mechón tras mi oreja. 

Noche larga, ¿eh? Me guiña un ojo y me sonrojo. Tranquila, Madelaine, no hay manera de que él sepa lo que hiciste—. Te vi llegar con Gisselle, eso es un problema seguro susurra y es mi oportunidad de reír. 

Tal vez.

Nos quedamos en silencio unos segundos. Juego con mis dedos, mientras evito mirarlo. 

Madelaine me llama a la vez que toma mi mano Sabes que me gustas…

No lo interrumpo rápidamente—. No continúes, porque te rechazaré como las últimas veces. 

Él aprieta los labios y la decepción brilla en su mirada. No quiero arrastrar a nadie conmigo a esta vida tan complicada. Lo mejor sería dejarlo en una linda amistad. 

Aquí tienes Debby rompe la tensión y me entrega mi pedido. Nos mira simultáneamente y entiende lo que sucede. Será mejor que vayas al comedor, Wil él asiente y sin mirarme sale de la cocina. Me siento mal, pero es mi decisión. Deberías darte una oportunidad, Elle. Tú madre lo querría.

No hables de ella como si hubiera muerto, y no. Es mejor así. Gracias por el desayuno ella sonríe y me marcho de allí. Encuentro a Wilson saludando a mi hermano con la misma efusividad de siempre y eso no provoca más que hacerme sentir peor. Espero que se vaya para acercarme a mi hermano Vamos, Noah. 

¿Le pusieron miel a mis tostadas? Pregunta a la vez que me da la mano y sonrío

Por supuesto. Y las salchichas la picaron en rodajas como te gusta mi hermano celebra alegre. Me encanta que sea feliz con tan poca cosa, al menos uno de los dos lo es.

Llegamos al estacionamiento y lo subo a su silla. Ajusto la pequeña mesa para que coma y cuando está listo, me voy a mi lugar tras el volante.

Mi teléfono suena anunciando la llegada de un nuevo mail y lo reviso antes de irme al hospital. El corazón se me acelera al ver que el remitente es Inocencia Subastada.

Su solicitud ha sido aprobada exitosamente y su virginidad ya está siendo subastada. Puede dar seguimiento a la subasta accediendo a su cuenta o al link más abajo.

¡Dios, Dios, Dios!

No puede ser. Estoy sudando a mares. 

Con dedos temblorosos entro a mi perfil y encuentro de inmediato la subasta. Tiene diez pujas y se están sumando más hombres. ¡En solo horas!

Cierro rápidamente la ventana y apago mi teléfono antes de pegarlo a mi pecho. Esto de verdad está sucediendo. Dentro de muy poco estaré siendo adjudicada a un desconocido a quien tendré que entregarle mi virtud. 

¿Qué has hecho, Madelaine?

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