3. ¡Vamos al parque!

—Que no me digas nada… ¿Tendré que preguntarle a tu padre?— Preguntó Adele ladeando su cabeza.

—¡No! ¡No lo hagas! Me colgará de los piecitos— suplicó con una sonrisa nerviosa.

—Está bien, espera— hizo una leve pausa —¡¿Te colgará de los pies?! ¿Tu padre hace eso?— preguntó molesta y sorprendida, Joel al ver la reacción de Adele negó numerosas veces sacudiendo su cabecita de un lado a otro.

—No, no lo hace. Es solo una expresión que vi en las caricaturas— explicó.

—Bueno, tiene suerte tu padre de tener un hijo muy inteligente, o sería él quien terminara así— sonrió.

Por lo que se percibía, Adele tendría que hacer su propia investigación, podría no ser tan sencillo gracias a la reacción de Joel. 

—¿Qué quieres hacer Joel?— sonrió la mayor con debilidad, un poco aturdida por las palabras del niño.

—Podrías… ¿Prestarme uno de tus libros? Los que tienen dibujitos— tomó la mano de Adele, para llevarla al estante.

Joel había comenzado a leer, dándole tiempo  a Adele de terminar aquella historia que le faltaba: 

«Victoria había abandonado su hogar… buscaba huir con su primer amor, pero al casi finalizar sus días, supo que su verdadero amor estaba entre su familia. El amor de familia es mucho más fuerte que la pasión. Los días de Victoria terminaron vacíos y sin ninguna esperanza de reencontrarse con esos seres que habían llenado su mundo de alegría»

Esa historia había sido una de las más tristes que Adele había escrito, a pensar de eso y después de dar vueltas en su silla terminó preguntándose qué más debería escribir. «Sin título» exacto, era la historia que ni siquiera había logrado comenzar, se sentía realmente frustrada.

Su mirada se posó en Joel, estaba recostado en el piso mientras veía los dibujitos del libro, sonreía a pesar de no entender lo que estaba escrito en las hojas.

—Joel… ¿Sabes leer?— él la observó y negó con la cabeza. 

—Debo practicar mucho, mamá— sonrió y volvió su vista al libro.

«Mamá» cada vez que Joel le decía así, Adele sentía que algo similar le pasó hace años, pero no lograba recordar qué, con exactitud, observó el borrador que tenía a su disposición e intentó escribir nuevamente… esta vez, solo describiría a los personajes principales: Jane, quién será la chica que salva a… ¿Cómo podría colocarle? Austin, Jane salva a Austin del accidente, ese accidente podría permanecer como un misterio hasta más avanzada la historia.

Nuevamente ese golpe de inspiración le llenó y logró avanzar con la historia, la vista de Adele se elevó y Joel había caído en un sueño profundo. Ella lo acostó en el sofá en tanto terminaba de escribir, para poder ir a dormir.

«Todo estaba oscuro, no podía ver ni la silueta de mi mano, mi cuerpo estaba dolorido y me costaba moverme, ¿Dónde estaba? Escuché la sirena a lo lejos… ¿Alguien vendrá por mí? Mis párpados pesaban, apoyé mi cabeza en la hierba y quedé inconsciente»

Sus ojos se abrieron y rápidamente se encontró sentada en la cama con las manos en el pecho. 

—Reconozco el sonido de esas sirenas. Cuando mis padres murieron terminé muy lejos del lugar, pero había algo extraño, sentí en el sueño un calor a mi lado, como si alguien estuviese ahí, pero, no podía ver nada, era como si tuviese un velo en mi rostro. Cuando mis padres murieron quedé muy cerca a un río ¿Cómo puede explicarse eso si en el sueño no se oía ningún río?— murmuró cuidando de no despertar a Joel, lo que fue inevitable a causa del brinco que Adele había dado.

—Adele… ¿Estás bien?— preguntó Joel mientras frotaba de manera adormilada sus ojitos.

—Sí, solo fue un mal sueño— sonrió la mayor haciendo que ambos regresaran a la cama.

Aquel sueño no sería desaprovechado por Adele, pues le había dado una gran idea para su historia: La chica… Jane, podría haber perdido la visión a causa del accidente. Era definitivo, pensó Adele, ella era un genio. Podría usar ese mismo lugar para la historia, pero aún debía pensar en un nombre para ella. 

La mañana había llegado —¿Cómo era que se llama el molesto vecino que casi tumba mi puerta?— se preguntaba mientras cocinaba el desayuno. Bueno, su nombre no era tan importante, él parecía ser un poco mayor que Adele  —si Joel dice que yo soy su mamá, aunque eso es IMPOSIBLE ¿Dónde estará la verdadera madre de Joel? ¿El cabello de maíz se separó de la mamá de Joel y ahora está a cargo de la crianza de su hijo? Oh, mi cabeza va a explotar— hablaba consigo misma mientras preparaba algo para que ambos comieran, su monólogo se detuvo cuando unos pasitos se sentían bajar energéticamente las escaleras.

—Mami… ¿Podríamos caminar un poco? No quiero estar encerrado… con mi papá me mantengo encerrado casi todo el tiempo— suplicó uniendo las palmas de sus manos.

—¿Tu papá hace que estés encerrado?— observó la mayor poniendo la mesa.

—Sí, pero no, a él no le gusta salir y como no puedo salir solo, debo quedarme en casa con él— explicó.

—Así que por eso escapaste la última vez— Intervino Adele cruzándose de brazos.

—Mm ¿Si?— susurró algo nervioso.

—La verdad es que tampoco me gusta salir, pero solo por hoy haré una excepción— sonrió ella con un poco de temor en su voz.

Era algo que no muchos sabían de ella, el gran miedo que le tenía a los medios de transporte, específicamente automóviles y algunos autobuses, quizá se originó con la muerte de sus padres o un poco después. La verdad era que ella no estaba muy segura, sentía que había un espacio en su vida que se encontraba vacío ¿Tendrá eso algo que ver con Joel y el cabello de maíz? 

—¡Sí! ¡Mamá me llevará a conocer el lugar!— exclamó bastante feliz mientras tomaba su mano.

—Lo haré, pero primero debemos comer algo ¿No es así? Debemos tener mucha energía para poder explorar el lugar— sonrió despeinando al pequeño Joel.

Ambos después de desayunar se dirigieron emocionados al parque, aunque el corazón de Adele no paraba de latir con fuerza a causa de los nervios que tenía al salir de casa ¿Podría recordar donde está el parque? Al parque que estaba a tres cuadras de distancia de nuestras casas, él se mostraba demasiado emocionado por lo que veía.

—Vamos por un helado— dijo Adele con una sonrisa.

El día había pasado demasiado rápido, la tarde había caído y sin darse cuenta estaba anocheciendo. Era la primera vez que Adele podía divertirse así fuera de casa y estaba segura de que Joel también lo estaba haciendo, además que conoció a un lindo niño y se hicieron amigos rápidamente, Adele estaba sentada al lado de la madre del niño, mientras los observaban jugar.

Había una persona más, una de la que Adele no se había percatado, aquella que estaba decidida a tomar venganza de Adele por algunas ridículas razones, a pesar de serlo, una mujer despechada ha de ser bastante peligrosa ¿No era cierto? 

—¡Joel! Hora de volver a casa—  él asintió y ambos corrieron a sus cuidadoras. 

—Disculpe que lo diga… pero se ve muy joven para tener un hijo— sonrió.

No pudo decir nada en el momento, Adele estuvo tan sorprendida que lo único que pudo hacer fue sonreír y despedirse. Llegaron a casa y había una silueta de un hombre sentado en la entrada de la casa, al ellos acercarse más pudieron ver que era el cabello de maíz.

—¡Me tenían preocupado! Por un momento pensé que habían sido secuestrados— llevó su mano al pecho.

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