Capítulo 3

Maxine

Bajo del escenario en medio de aplausos, y respiro profundo dejándome llevar por lo que sea que me hizo sentir esa mirada avellana casi amarilla, me quito la peluca, dejando que los rizos caigan a cada lado de mi cara

Me limpio el sudor y tengo que tomar bastante agua porque siento que me deshidrate, Keyla se acerca a paso acelerado hasta quedar a mi lado y la miro confundida por su tan reciente emoción

—¿Sabes quién está en este bar de mala muerte?— me pregunta como si hubiese visto al papa o no se alguien de verdad famoso — Maxi, mírame — la miro sonriendo y gira mi cabeza hacia una mesa donde hay un grupo grande de personas

«donde está sentado el»

—¿Quienes son?— pregunto un poco más interesada

— Esos dos pelinegros son Gastón y Gabriel Lazcano

—¿Quien?— enarco una ceja porque de verdad no sé quiénes son

— Los Gemelos Lazcano, son dueños de la industria petrolera y agropecuaria mas grande del mundo, son los empresarios famosos, solteros — tose — hagamos énfasis en solteros y guapos de toda España, ¿Cómo m****a no sabes quiénes son?

— Porque no estoy pendiente de los magnates solteros no importa de que rama — me encojo de hombros, pero viendo el perfil del chico castaño y a los gemelos súper famosos me hace creer que son familia, la atención de todos está en ellos, son un grupo grande, solo dos mujeres, pero en si , si parecen familia — ¿Y el resto quienes son?

—No lo sé — suspira y me ve, sonríe de manera cómplice y ya me le conozco esa cara — ¿Te gusta alguno? Podrías ofrecerles un baile privado y luego besarlos cuando estén descuidados — me guiña un ojo y tengo que soltar un suspiro de cansancio

—No voy a hacer eso, Key —  vuelvo la vista al frente — estás loca solo por sugerirlo

—Si bailará tan bien como tú lo intentaría — se echa en la silla — Rhys dame el tequila más fuerte que tengas

—No debemos tomar en jornada laboral — la regaño

— Por favor, quiero emborracharme para fantasear que estoy con alguno de ellos, es que por dios Maxi míralos, parecen angeles

—Es toda una familia de demonios con cara de angeles — murmura Rhys sirviendole el tequila a Keyla — los gemelos Lazcano tienen fama de ser mujeriegos, y el resto de su familia debe ser igual

—¿Por qué todo el mundo los conoce menos yo?— aprieto los labios y ellos se rien de mi

—porque vives en tu mundo de cristal, de pronto — cometa Keyla con ironía

—¿No debes llamar a Carlos para ver si se está portando bien?— cambio el tema, porque no me gusta ser el centro de atención y menos de algo que lo tengo ni idea

—Carlos se porta mejor que yo así que no — suspira y pide otro chupito — ese niño no se a quien salió tan bien portado

—Aprendio de su tía — me río y Keyla me da un codazo — por favor solo era una broma

Y otro codazo, me giro hacia ella hastiada y me quedo fría ante la imagen de la perfección que está frente a mi, abro la boca con sorpresa, es que este hombre parece de otro planeta, ese cabello castaño claro está desordenado, es laceo y me preguntó si mis dedos se deslizarían con facilidad por esas hebras, los ojos avellana, pero bueno eso es algo que ya sabía

¿Acaso estoy en un universo paralelo dónde la perfección en persona está frente a mi? Que me estira la mano, las mejillas las tengo algo sonrosadas y creo que no se vería por mi piel morena, respiro y Keyla me da otro codazo trayendome a la realidad

—Señorita... — la sonrisa que me dedica me remueve algo dentro , y joder, ¿No puede ser más hermoso?, Carraspeo

—Maxine — con ese rostro podría olvidar mi nombre — Maxine Calleight

—Arjen Hoffman — las piernas me tiemblan, es que esa voz, es algo rasposa, grave, y joder — me gustó mucho su baile señorita, Maxine — siento que floto en esa voz — ¿Puedo sentarme?

—¿Ah?— parpadeo, joder es que me siento en una realidad alterna, porque a mí nunca me había pasado esto, pero es que esos ojos avellana tienen un atractivo hipnotizante — ah, si, si claro, disculpe

Bajo la cabeza y ruedo la silla para que se siente a mi lado, el habla y yo me dejó hipnotizar por su voz grave , además de que me pierdo en esa mirada avellana

—¿Cuántos años tienes?— ¿Lo dije o lo pensé?, El sonríe, parece que se ha dado cuenta que no estoy prestando atención por estar perdida en su mirada

—26 — contesta, sigue hablando pero de verdad que no logro entender — ¿Fuiste tú ?— enarco una ceja

—Disculpe es que no logré escucharlo — muerdo el interior de mi mejilla, y el sonríe, bien podría acostumbrarme a su sonrisa

—Que hace días estuve en la universidad de mi prima, y me pareció verte allí

—Lo dudo mucho, no estoy estudiando, no tengo el dinero para pagar una carrera — hago un mohin, y el me ve curioso, perdi todo sentido con esos ojos, ¡Dios! ¿Que me está pansando?

—¿Y por eso trabajas aquí?— señala el bar de mala muerte dónde estamos y asiento

—Fue la única opción que conseguí, nadie quiere darle empleo a alguien que ni siquiera ha terminado la preparatoria — suspiro y apoyo mi barbilla en la mano que coloco sobre la barra — oh lo siento, no quise abrumarte con mis problemas

—No te preocupes, me gusta oír tu voz — oculto una sonrisa de emoción

Nos quedamos hablando un rato más sobre el, su vida en Holanda y su melliza, o algo así entendí, y de un momento a otro estoy contra la puerta del baño con su lengua recorriendo desde mi barbilla hasta dejar besos húmedos en mi cuello, mi entrepierna empieza a mojarse y jadeo contra su cabeza

Me arrastra hasta subirme al lavado y agradezco que el lugar este vacío, sus labios siguen en descenso hasta llegar el borde de mi vestido, repasa con su lengua los senos que se ocultan detrás, me da una mirada, y ya me tiene a sus pies

No literalmente, solo baja los tirantes de vestido y se separa para observar los puntos café que parecen avivar su mirada y pega su boca en ellos, jadeo, siempre me he quejado de mis senos, no son grandes como los de Keyla, son pequeños pero justo ahora nada de eso importa solo el calor concentrado en mi vientre bajo mientras su lengua arremolina esos puntos café

—Aaa sii — jadeo y se separa para sonreírme, sonrisa perversa o no se cómo descifrarla, medio me levanta para deslizar el vestido fuera de mi cuerpo y me admira, su mirada me hipnotiza, ya lo había dicho, y no puedo evitar estremecerme, su mano rodea un pezón y lo jala analizando cada movimiento de mi cara, que a cada nada se contrae por la exitación

Mientras su otra mano traza un camino por mis curvas hasta detenerse en medio de mis piernas, roza con sus dedos la fina tela que lo separa de ese punto que me hace abrirme para el, me siento húmeda y deseosa y es algo que nunca me había pasado, su vista se ha oscurecido un poco y rodeo su cuello con una mano para lograr un poco de estabilidad

Intento alcanzar sus labios pero esquiva los míos afanándose por humedecer más mi entrepierna, hace a un lado la prenda y agradezco que tenga que depilarme por el trabajo que encuentre mi monte digno de admirar o eso espero, sus labios tocan mi clavícula y escucho el cierre de su pantalón entonces un poco de raciocinio  llega a mi cuando me separó para dejarme cautivar con su mirada

—¿Quieres que me detenga?— me pregunta, a pesar de no ser español, de haber vivido toda su vida en Amsterdam, su hablado es tan fluido que me hace quedarme aún más hipnotizada

—No... No quiero que te detengas pero... Es que yo... Yo soy virgen

—Sere cuidadoso y me detendré caundo me pidas que lo haga — asiento dejándome llevar de nuevo por esos ojos hipnotizantes, siento su falo pasearse por mis pliegues que está más húmedo de lo que debería pero no me quejo por ello

Jadeo, su cabeza se oculta en el hueco de mi cuello, se separa y veo un sobre plateado salir de su bolsillo trasero, lo razga con los dientes y lo desliza por su miembro, que es... Grande, trago en seco, me sonrojo escuchándolo reír

Me jala más al borde del lavado y se coloca en mi entrada, después de comprobar que estoy lista para recibirlo, el primer empuje duele, duele como la puta m****a y me quejo, creo que los ojos se me llenan de lágrimas, y el baja el pulgar de nuevo para tocar ese punto de nervios que me relaja las piernas y me hace abrirlas más y eso hace que siga adentrandose

Aguanto el dolor porque quiero más de esto, enrollo mis brazos en su cuello para mantenerme firme y soportar su potencia, respiro con dificultad cuando sigue empujando y aprieto los labios acoplandome a su tamaño, el me ve y su pulgar sigue jugando con ese punto en medio de mis piernas logrando que me relaje aún más y sea más llevadero

—voy a moverme, ¿De acuerdo?—  asiento y lo hace, empieza suave, la incomodidad sigue pero eso no me importa al dejar que me penetre como gusta, no se cuánto tiempo pasa lo veo sudar, sus manos están firmes en mis caderas mientras embiste y no tan suave como comenzo y mi interior se acoplo a recibirle las embestidas rudas que me da

Tiemblo y un gusanito baja por mi espalda permitiéndome dejarme ir, el da unas embestidas más y se expande en mi llenando el látex con sus fluidos, gruñendo, nos quedamos un momento recuperando el aire y el sale de mi veo, hacia abajo, el látex tiene sangre así como unas gotas están sobre el lavado

Bajo la cara apenada pero eso no es lo que me apena, me levanto y me visto como puedo, entonces recuerdo cómo lo deje estar entre mis piernas y con que fin, el hace un nudo el condón y lo bota en uno de los vater, después de acomodar su ropa

Saca la cartera y me da el dinero, el que me ofreció por esta sección de sexo y caigo en cuenta de lo que hice, perdí la virginidad con un extraño por dinero... Una lágrima me recorre y el la limpia antes de tomarme el mentón y conectar nuestras miradas

—¿Te sientes bien?— dejó caer los billetes antes de rodearlo, abrir la puerta y salir corriendo....

¿Que es lo que acabo de hacer?...

* * *

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