3

Tenemos como dos horas en esta fiesta, y mi amiga ya está un poco borracha, yo soy muy tolerante al alcohol, tampoco es como que haya bebido mucho. 

—¡Vamos a bailar otra vez! —Ruedo los ojos y asiento, nos movemos al compás de la música, muchos tratan de acercarse pero yo no los acepto, ya se cuál son sus intenciones. Mientras que Ross sigue esperando a su amigo con derecho, novio o amante no se que demonios son en realidad, pero el me cae bien.

—Voy al baño —Le grito a Ross y ella asiente. Me dirijo al baño.

Cuando estoy de regresó, busco a Ross con la mirada pero ya no esta, seguro se fue con Jack. La busco por el patio y la cocina, ya que no está bailando, pero tampoco esta. La voy a matar. Me dejo sola, pero la fiesta no acaba para mi. Sigo bailando durante un buen tiempo y ya estoy bastante emocionada por el alcohol en mi sistema y decido que ya es hora de irme.

Busco a Ross otra vez pero no la encuentro así que me dispongo a irme.

Las calles están solas así que apresuró mi paso, a varias cuadras todavía se sigue escuchando la música.

Paso por un parque y veo a un hombre vestido de negro sentado ahí, trató de caminar lo más rápido posible por si es alguien malo para mi.

Antes que pueda alejarme el se interpone en mi camino y joder, me asusté mucho.

—¿Por qué una señorita tan hermosa como usted está caminando sola a estas horas? —Su voz es ronca y sensual, al igual que todo el, este hombre está más bueno que el pan. A pesar de eso, retrocedo dispuesta a correr para que no me haga daño, pero el ladrón sexy me agarra de la mano.

—No me hagas daño, sólo quería ir a dormir —El soltó una sonora carcajada y yo lo fulminó con la mirada.

—No te haré daño cielo, soy un caballero. Pero no puedes andar por aquí a estas horas, es peligroso para una belleza como tú —Ruedo los ojos, este hombre está coqueteando conmigo, está muy bueno pero no es para meterme con el, no haría eso.

—Ajap, me voy —Me dispuse a caminar y el se situó a mi lado para caminar conmigo.

Me detuve y cruzó mis brazos.

—¿Qué quieres? —El se encoje de hombros con una sonrisa muy linda, este hombre tiene todo lindo, su cabellos oscuro está en un desorden que es muy bueno para la vista, todavía no distingo el color de sus ojos pero deben de ser lindos al igual que él, no lleva barba, este desconocido sexy puede ser bien visto por un modelo, ni hablar de su trabajado cuerpo.

—¿Ya terminaste de verme? —Yo también me encojo de hombros.

—Es que no tengo la culpa que estés bien bueno —El abre su boca por la sorpresa pero después enarca una ceja y sonríe.

—Aparte de hermosa eres muy sincera, pero creo que todo es efecto del alcohol que llevas en tu sistema.

—No estoy borracha.

—Pero te falta poco.

—Claro —Camino otra vez para alejarme de él, igual me sigue. Imbécil.

》Joder, ¿qué quieres?

—Esta boca cielo… te voy a acompañar hasta donde vivas, no puedo dejarte sola por estos lugares.

—Se cuidarme sola.

—No está en discusión preciosa.

—Imbécil —El suelta una carcajada.

—Que buena casualidad encontrarte aquí.

—No digo lo mismo.

—Hace unos minutos dijiste que estaba bueno.

—Es la verdad, pero no tiene nada que ver.

—¿Cuál es tu nombre? —Volteó a verlo y es obvio que no le voy a decir mi nombre.

—Sofía.

—Ese no es tu nombre preciosa.

—Bien. Mi nombre es Annely.

—Lindo nombre, a igual que tu. Eres como toda una obra de arte, al mejor —Me sonrojo, esto no es posible.

—¿Cuál es tu nombre ladrón sexy.

—Sin filtros, me encanta. Mi nombre es  Matheo.

—Espere un mejor nombre —El se llevó su mano al pecho fingiendo estar indignado.

—Es mentira, es mejor que el tuyo.

—En tus sueños nada más.

Visualizo mi residencia y me detengo para despedirme de Matheo.

—Vivo cerca de aquí, ya tengo que entrar. Gracias por acompañarme —Le sonrió y me encaminó pero sostiene mi mano otra vez.

—Por lo menos dame tu número —Enarco una ceja y el hace un puchero, se ve adorable. Estoy haciendo muy mal, y si es un secuestrador. Mi mente traiciona.

—Bien —Anote mi número en su celular y el me da un beso en la mejilla.

—Chao hermosa princesa, espero verte pronto.

Se va dejándome ahí, suspiro. Entro a mi cuarto y recibo un mensaje.

Número desconocido

Fue un placer haberte conocido, espero volverte a ver muy pronto mi pequeña Annely.

Hoy no me siento con animo de nada. Hoy me siento débil, no me siento yo misma. Tal vez mi estilo de vida que llevo hasta ahora me esta pasando factura. Me levanto de la cama arrastrando mis pies en el camino, no tengo fuerza para caminar como se debe.

Entro al baño y veo mi patético reflejo en el espejo, de verdad estoy horrible. Mi rostro esta pálido y mis ojeras se notan bastante. Suspiro y me meto a bañarme.



Antes de salir de mi habitación, busco un tapabocas. Hoy lo necesito más que nunca, no puedo darme el lujo de contraer gripe o algo peor y menos en mi estado de debilidad.

Camino hacia la universidad, con la miradas de varios estudiantes sobre mi. Ruedo los ojos y me dispongo a caminar rápido para llegar a mi clase, ignorando las miradas curiosas de la gente.

Me siento al lado de Ross y noto su cara de preocupación. Supongo, que estará pensando lo peor por mi estado.

–¿Te sientes bien? –Revisa mi rostro como si tuviera algo diferente, ruedo los ojos otra vez. Hoy me siento irritada.

–Si, solo un poco débil. Ya pasara –Frunce el ceño, nada conforme con mi respuesta.

–Solo mantenme informada ¿ok? –Me encojo de hombros.

–Sabes que si.

–Es que tienes unas ojeras bastante feas y tu rostro esta peor que un muerto –Sonrío de lado, aunque ella no pueda ver mi sonrisa por el tapaboca.

–Dormí toda la noche Ross, incluso en la mañana no quería levantarme.

–No se nota... después de clases, vamos a la clínica para que te revisen –Niego repetidas veces. No me gustan los hospitales, pase mucho tiempo en uno, que ahora es algo patético regresar a uno.

–No. Estoy bien en serio.

–No acepto un no por respuesta. Y si te sigues negando, llamo a tus padres –Y mira hacia el frente y se que esa es la señal de que nuestra conversación a acabado.

–Traicionera –Susurro y ella solo se encoje de hombros.

La mañana pasa súper rápido y con eso mis nervios aumentan porque falta poco para ir al clínica. De verdad no quiero, ¿pero como llevarle la contraria a Ross? No puedo hacerlo, si lo hago llamara a mis padres y ellos se preocuparan y querrán llevarme con ellos; no quiero estar encerrada, no otra vez.

-Vámonos ya – Chasqueo la lengua y la sigo en silencio.

En el camino a la clínica reviso mi celular y lo que pensé, no tengo mensajes del ladrón sexy, es muy raro. Hace casi dos semanas que lo conocí en aquella noche oscura, él ha estado escribiéndome todos los días, para desearme buenos días y buenas noches, pero hoy ni señales hay. Tal vez, ya me había acostumbrado un poco a sus mensajes. Realmente me parece un hombre bastante atractivo e interesante con lo poco que se de el.

El taxi se detiene frente de la clínica. Ross y yo bajamos después de pagarle al señor y nos dirigimos a la entrada.

Cuando entramos mis nervios están al tope, vuelvo a repetir odio esto.

–No tengas esa cara de amargada, es por tu bien –La fulmino con la mirada, estoy enojada, no con ella si no conmigo.

–Sabes que estar en estos lugares me ponen nerviosa.

–Lo se, pero era necesario. El doctor Morgan ya sabe que vendríamos, solo tenemos que ir directamente a su consultorio –Solo me encojo de hombros y seguimos caminando, hasta llegar a nuestro destino.

Ross toca la puerta y froto mis manos con mi pantalón para quitar el sudor... nos dicen del otro lado que entremos.

Bueno, aquí vamos.

–Buenos días –Se adelanta Ross. El doctor levanta su mirada hacia nosotras y nos sonríe cálidamente. El doctor Morgan es bastante simpático a decir verdad, a sus treinta y tantos años, todavía se conserva muy bien, dando la impresión de que es un hombre imponente pero en realidad desborda amor; algo raro a decir verdad. Lo conozco desde que llegamos aquí, desde que supo mi condición a estado pendiente para que no recaiga otra vez, es quien lleva el control de todo y siempre esta a nuestra disposición; solo una llamada y el esta a la orden.

–Buenos días chicas. Tomen asiento –Nos señala las sillas, algo que me hace rodar los ojos. Tomo asiento cruzándome de brazos y no digo nada.

–Amargada –Bufa Ross, ruedo los ojos y fijo mi vista en Morgan que nos observa divertido.

–Alguien esta de muy mal humor hoy –Suena muy divertido por la situación, mientras que yo estoy cansada, irritada e incluso enojada.

–Así a estado todo el día... –Responde mi amiga.

–Entonces, ¿qué las trae por aquí? –Muevo mis manos en señal de nerviosismo.

–Ella se ha sentido mal y se ve horrible... estoy preocupada –Dice con pesar y de repente me siento culpable, ella ha estado preocupada y yo solo la he tratado mal en lo que va de día.

–Ya veo...

Morgan empieza a hacerme muchas preguntas y yo voy respondiendo. Hace su chequeo y saca sangre de mi para unos exámenes. Solo me dijo que hay que estar seguros que el cáncer no haya vuelto y sentí pánico. Solo quiero llorar mientras veo películas. No quiero que regrese, no quiero pasar por lo mismo otra vez y si sucede no estoy segura que esta vez pueda superarlo.

–Bien Anne, eso es todo. Las llamare cuando tenga listo los resultados, ya verás que saldrá negativo – Asiento... yo también quiero que sea negativo. 

>>Hasta que salga el resultado tienes que cuidarte, nada de comidas chatarras, nada de dormirse tarde, nada de alcohol, absolutamente nada ¿entendido?

Asiento otra vez y nos despedimos del doctor.

–Todo va a salir bien. Por los momentos yo voy a estar pendiente de ti –Nos detenemos a mitad de pasillo por ella, supongo que va a buscar algo en su bolso.

–Esta bien –Doy unos pasos para sentarme mientras espero, pero choco con alguien, trato de sostenerme para no caer, fue imposible, solo espero el golpe pero es algo que no llega. Abro mis ojos y me encuentro con unos increíbles ojos azules, unas pestañas más largas que las mías, una mirada bastante profunda y una sonrisa ladina bastante sexy.

–Te atrapé pequeña –Suena divertido por la situación, mis mejillas se calientan haciendo esto más vergonzoso. Que torpe eres Annely.

Yo se muy bien de quien es esa sonrisa y esa voz, me remuevo un poco y caigo en cuenta de que su mano esta en mi trasero y otra alrededor de mi cintura.

–Me puedes soltar por favor, tu mano esta en mi trasero –Lo fulmino con la mirada y Matheo se carcajea.

–Los mejores minutos de mi vida –Lo golpeo y el levanta sus manos riéndose de mi. Miro a Ross esta curiosa de esta situación y es raro que no haya dicho nada aún.

–Imbécil.

–Tuyo nada más. ¿Qué haces aquí? –Espera mi respuesta y chasqueo la lengua.

–Un chequeo –Me encojo de hombros, restándole importancia.

–¿Por qué tienes ese tapabocas? –Maldigo internamente, nada tonto Matheo.

–¿Qué haces tu aquí? –Tomo asiento porque empiezo a marearme, el me ve extraño mientras que Ross llega a mi un poco preocupada. Solo asiento para que se quede tranquila.

–Pensé que eras más sincera... mi madre tuvo un accidente por eso estoy aquí –Mis ojos se abren por la sorpresa.

–Ooh ¿ella esta bien? –El busca algo en mi rostro y frunce el ceño.

–¿Por qué estas así de pálida? ¿qué te pasa Annely? –Odio que me pregunten acerca de mi salud. Veo a mi amiga en busca de ayuda y ella entiende al momento.

–¿Tu quien eres? Estas muy guapo – El se cruza de brazos no muy convencido pero igual se ríe.

–Nos conocimos hace unos días –Ross enarca una ceja y me mira buscando respuestas.

–Lo conocí el día que me dejaste sola para irte a follar con Jack... como siempre –Digo con ironía y muestra arrepentimiento en su rostro.

–Lo siento, estaba borracha.

–Siempre estas borracha entonces, porque a cualquier hora estas follando con el –Matheo se carcajea al igual que yo, solo tengo la razón. Mi estado de animo ha cambiado un poco y el culpable es el ladrón sexy.

-¡Annely...! –Chilla y yo le tapo la boca para que no siga, estamos en una clínica. Que indiscreta es.

–Cállate estúpida. Mejor ya vámonos, tengo que ir a dormir –El ladrón sexy hace un puchero bastante adorable.

–Como que duermes mucho ¿por qué?

>>Aunque tampoco has respondido mis preguntas de hace un rato y no creas que no me di cuenta como cambiaron la conversación. Pero ¿adivina? A mi nada se me olvida –Me levanto para ignorarlo, pero me mareo otra vez y Matheo me sostiene con una mirada de preocupación en su hermoso rostro.

–Demonios –Susurro antes de ver todo oscuro..

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