CAP 2: Sorpresas

(...)Prohibido sabe mejor, pero tiene consecuencias(...)

-¡Ángel!- interrumpió Oscar la historia de su amigo por primera vez- eso es una locura desde el ángulo que lo mires, si Luna se entera, adiós a tu matrimonio. En primer lugar sabes que dejaste de hacer sesiones de desnudos porque ambos sabemos en lo que suelen terminar, de esas me encargo yo y por una razón clara. Además, trabajar con modelos desnudas es difícil, ¡¿Pero desnudarte con ellas y hacer de modelo?!, no sé en qué estabas pensando la verdad, y quiero creer que la rechazaste, pero eso sería hablar como alguien que te conoce y no tengo ese privilegio. 

Ángel no tenía de otra que ponerle a su amigo cara de arrepentido  y dejar en entredicho que había aceptado. En la mente de Oscar no dejaba de circular la idea de irse y dejar a aquel trozo de persona con sus problemas, pero luego de quince años ya sabía que de Ángel tenía que esperar lo que fuese y  estar ahí para limpiar los desastres. Solo le quedaba seguir escuchando, así que le pidió que continuara. 

 

                                                              .  .  .

Marina llamó a una fotógrafa- continuó Ángel con su historia - según ella de confianza y en pocos minutos estaba allí. No era de Madrid, ni siquiera hablaba español. Yo estaba muy nervioso, suelo estar todo el tiempo detrás de la lente, no enfrente, pero, aunque me cueste admitirlo, disfruté cada segundo de aquellas fotos, a fin de cuentas es real que todo tiene mejor sabor mejor si es “prohibido”. Aunque el saber que está mal me llene de culpa, el sabor a gloria de lo arriesgado, del hacer algo mal y que no te descubran es más grande. En otro momento y con la cabeza fría no hubiese aceptado ni de chiste, pero generalmente la respuesta “correcta” a una situación complicada nunca nos llega en el momento preciso y solo nos queda imaginar luego las mil y una formas en las que pudiera haber salido mejor y recordar la decisión que tomamos como consecuencia del momento y nada más.

Marina y yo acordamos que solo me quitaría la camisa, y cuando lo hice ella que no paró de mirarme, decía haberse confirmado que yo no dejaba nada que desear como modelo. Si su objetivo era inflarme más el ego, lo logró. Al menos sabía que el tiempo en el gimnasio me estaba dando resultado. 

-¿Cómo lo haces?- me preguntó durante el descanso antes de continuar.

-¿A que te refieres?- respondí.

-¿Cómo haces para haber estado todos estos años escondido detrás de esa cámara y que  nadie te haya descubierto? No existen ni siquiera fotos públicas tuyas, nada de perfiles personales en redes sociales, ni una en todos los artículos que han escrito sobre tus trabajos. No entiendo como alguien puede ganar tanto prestigio y permanecer en la sombra siendo como es el mundo a día de hoy. 

-Tengo mis razones, no me siento cómodo con que la gente sepa demasiado sobre mi, a pesar de los tiempos todavía creo que la vida privada, es eso, privada y se comparte con quienes lo merezcan, llámame anticuado si quieres-le dije en tono de risa. 

-Lo siento, pero alguien que tiene cada músculo de su cuerpo marcado, con esos ojos, y midiendo más de metro ochenta, ese rostro, esos labios, alguien como tú no está hecho para que no lo miren o para esconderse-respondió ella. 

-Podemos estar hechos, o destinados como dirían algunos, a cosas que no preferimos, que no nos gustan o despreciamos incluso, la elección de cambiar está en cada uno.¿ Nunca has tomado la decisión de cambiar en tu vida?- le dije.

-Créeme, he aprendido una o dos cosas sobre cambios a lo largo del camino- respondió - solo decía que como luces, y con lo que proyectas, pudiste enamorar a más de una desde la portada de una revista, pero es cierto, cada cual decide lo que quiere hacer y quien quiere ser. Ahora sigamos, queda trabajo por hacer. 

Hasta ese momento no me había percatado de que ella no se había tomado el trabajo de ponerse ropa mientras hablaba conmigo. Decidí tratar por todos los medios de aclarar mi cabeza mientras la seguía con la vista en su camino hacia el set, tenía que mantener las cosas en equilibrio y con ella delante no era fácil. “SOY UN PROFESIONAL”, me repetía a mi mismo, y la realidad era esa, si hubiera mirado así a cada mujer desnuda que había tenido que fotografiar, no hubiera durado cinco minutos como fotógrafo y mucho menos conservado mi dentadura intacta, pero en ella había definitivamente algo diferente,  quizás especial, ella lo sabía, y sabía también aprovecharse de eso.  

Luego de ese descanso las fotos empezaron a ganar intensidad a una velocidad insana, la situación se me fue completamente de control, cualquier intento por aclararme era inútil. Ella tenía algunas ideas para fotos que en todos los años que llevamos tú y yo de fotógrafos hemos siquiera pensado, al menos no para una sesión profesional. En algunas su cuerpo desnudo se escondía tras el mío dejando ver el recorrido de sus dedos por mi espalda, en otras ella lamía mi abdomen, e incluso en alguna me pidió que la sostuviera por el cuello, y nunca voy a descubrir si la cara de satisfacción era fingida para la cámara o no. Todo llegó al punto, en que el “solo la camisa” acordado, terminó siendo un “solo toda la ropa”,aunque ese es un detalle que no tenías que saber, y la sesión que iba a durar unos minutos terminó durando cuatro horas.

Al terminar me vestí rápido, pero ella parecía disfrutar de estar desnuda y pasearse por todo el estudio así. Revisó todas la fotos con la fotógrafa y la mandó a irse, quedó a solas conmigo y decidió que era buena idea una conversación menos incómoda y con toda la ropa puesta esta vez. Era sorprendente que a pesar de la fama de las modelos de no saber nada fuera de la ropa y el maquillaje que usan, con Marina pude hablar de todo lo que se me ocurrió, desde modelaje, fotografía, hasta incluso las estrellas, arte, y uno que otro libro, se notaba interesante más allá de la apariencia.

Me invitó a su cuarto de hotel a tomar una copa, compartimos una botella de vino, quizás dos o tres. Y amigo, de ahí en adelante lo siguiente que sé es que me desperté en la cama desnudo y ella se había ido, me dejó una rosa y una servilleta marcada con labial rojo diciendo q todo estaba pagado y que mi cheque por las fotos estaba encima de la mesa.

        

.  .  .

-Vamos directo al grano ¿Te acostaste con ella o no?- dijo Oscar.

-No lo sé, no tengo ni idea, la duda me está matando y no soy capaz de recordar nada.  

Oscar se paseaba por el estudio ansioso, tratando de hallarle sentido a lo que había escuchado. 

-Te acostaste con la modelo más deseada de Europa, vamos a asumir eso porque no veo otra explicación, en otro momento estaría hasta orgulloso de tenerte como amigo, te haría una fiesta de ser posible, pero ahora mismo esto pinta a cagada monumental y a matrimonio roto. 

-Esa mujer no es como la pintan- respondió Ángel

-Eso ahora mismo importa poco¿Luego fuiste a casa o qué?- dijo Oscar.

       .  .  .

Salí del hotel, desorientado y con una resaca de las que hacen ver estrellas a medio día. Me fui a caminar para intentar poner las ideas en orden, sin el más mínimo éxito. De camino a casa seguía tratando de llenar la gran laguna de memoria, buscando otro posible escenario que pudiera haberse dado para que yo terminara así.  Al llegar a casa para colmo recordé que era mi aniversario con Luna  y quería prepararle algo especial pero no tenía tiempo, así que bajé a comprar un buen vino y unos chocolates y le preparé su cena favorita antes que llegara de la clínica.  Llegó a casa cerca de las nueve, cansada como cualquier otro día pero con esa sonrisa que no dejaba nunca que se borrara de su cara, tú la conoces. Las velas en la mesa, el vino y la comida italiana son una fórmula infalible, y si en el postre le sumas una caja de bombones y un ramo de rosas, tienes una mujer feliz sin dudar, aunque ni por un segundo Marina salió de mi cabeza y aunque quise contarle a Luna, no me pareció el mejor momento. 

La noche fue inmejorable junto, no tengo que darte detalles innecesarios, pero el sexo fue estupendo, eso sí lo recuerdo. Y luego, justo en ese momento luego de terminar, con ella recostada en mi pecho, comenzó la parte que ojalá no recordara. 

-¿Y que tal fue con Marina amor?- me preguntó de repente haciendo que me temblara todo el cuerpo. 

Me quedé perplejo al oír ese nombre en su boca, no sabía que decir, así que solo me hice el desentendido y fingí que no sabía nada. 

-¿Marina?,¿ quién es Marina amor?- respondí, aunque por un segundo la idea de contarle todo pasó por mi cabeza otra vez. 

-¿No te fue a ver hoy al estudio una muchacha con ese nombre? Es una modelo que estaba buscando desesperada un fotógrafo aquí en Madrid y me pareció bien darle tu número.

-¡Ah!, Marina, sí, estuvo hoy en el estudio, estuvo a punto de reservar una sesión pero finalmente no llegó a nada especial, pero, ¿de donde conoces tú a una modelo así?, es que no es precisamente el tipo de amigas que tienes.

-Bueno, no debería decirte esto, pero da igual, Marina fue una de las primeras operaciones de cambio de sexo que hicimos en la clínica, seis cirugías en total, dicen que como hombre era sumamente apuesto, ¿quién me lo iba a decir?, operé a uno de las primeras modelos transexuales de Europa, vaya cosas tiene la vida, ¿qué crees de eso amor?          

.  .  .

       

-¡¿Espera qué?!- exclamó Oscar

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