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Todos empezaron a salir de a montones y fue donde perdí de vista a Eider. Sali detrás de los demás y muchos me miraban con molestia.

¿Por qué me miraban de aquella forma?

Seguí caminando y por el pasillo recibía varias miradas de desprecio. Una sensación extraña recorría todo mi pecho.

Llegue al patio interno que había dentro de aquel gran palacio moderno “La Escuela Fiimburg”.

Ese patio estaba lleno de flores al costado de un camino que daba hacia afuera del edificio.

Cruce teniendo mi concentración en mis pensamientos.

<< Soy poderosa >>

No podía dejar de sonreír y en pensar en lo que había sucedido, era la primera vez que mostraba lo que sabía hacer.

Mire a mi alrededor y a lo lejos estábamos rodeados de bosque, y más a lo lejos pero no tanto del edificio la playa.

Varios grupos se encontraban allí afuera dispersos camine sin darles importancia.

Y llegue al grupo que se encontraba en la arena y entre ellos estaba Eider, ella me sonrió y yo avance hacia ella.

Pero alguien se interpuso entre nosotras mire sorprendida al sujeto que tenía en frente mío.

— Wow eres una tramposa y demasiado habilidosa para el gusto de todos —abrí mis ojos sorprendida.

No podía creer lo que mis ojos veían o tampoco podía entender que hacia esa persona allí.

<< Brais… >>

¿Qué hacia un sujeto como el allí? Y fue donde llegue a la conclusión que el también era como yo y por eso era mas veloz de lo que cualquier normal podía ser.

— Tu tampoco eras sincero al parecer —dije mirándolo con una sonrisa desafiante.

El sonrió y se cruzo de brazos dando una rápida mirada a nuestro alrededor.

— Aquí también tienen miedo de ti fantasmita —dijo en tono de burla.

Aprete mis labios intentando que su comentario no surgiera ningún tipo de emoción en mi.

Estaba a punto de contestar pero una chica se paro a su lado mirándome con desagrado.

— ¿Por qué te acercas a ella Brais? —una rubia miraba con el ceño fruncido— esta chica es peligrosa no debería estar aquí.

¿Peligrosa? Levante una ceja sintiendo confusión.

— No digas eso Uxia —intervino Eider.

Mire a la pelirrubia que me miraba con desconfianza con intenciones de descifrar las razones de su miedo a mi.

— Muy bien alumnos hoy es nuestra clase de el control sobre los objetos —un hombre con una vestimenta particular apareció y al mirarme se detuvo— Dacia todos estamos en un nivel principiante…

Debía actuar normal, como si conociera o si supiera lo suficiente sobre habilidades y todo lo que tenia que ver con ellas.

— Lo sé no es mi fuerte controlar objetos —dije tímidamente mientras trataba de ignorar los murmullos.

— Por cierto soy el profesor Gogler de habilidades telequinéticas… Perfecto sé que eres nueva y debes aprender ciertas reglas —el profesor continuaba hablando.

— Tu no deberías estar aquí… no trabajare en la misma clase que esta chica —Uxia la misma chica comento— ¿Y si nos hace daño?

Baje mi cabeza llevando la mirada a mis manos. Me estaba sintiendo mal por lo comentarios y las actitudes que tenían todos hacia mí.

— Todos somos iguales aquí —dijo el profesor mirando a Uxia.

— ¡Ella no lo es! ¿Y si pierde el control? ¿Qué dirán nuestros padres? —respondió ella agregándole más drama.

Mire al profesor Gogler esperando que me defendiese o diera alguna solución.

— Lo lamento Dacia por hoy deberías dejar esta clase hablare con los directores para ver que puedes hacer —dijo el mirándome con pena.

¿Dejar la clase? Estaba bromeando, no podía ser cierto lo que acababa de decirme.

— Pero yo ni siquiera tenia idea de mis habilidades —dije tratando de que no se quebrara mi voz.

— Es por la seguridad de todos es muy reciente lo tuyo y lo mejor… —no quería seguir escuchando lo que salía de la boca de ese señor.

Me di la vuelta sintiendo el nudo en mi garganta pase mis manos por mis brazos tratando de darme esa contención que necesitaba.

Estaba en otro mundo pero las personas eran las misma de corazones fríos y egoísta. Me dolía y ese vacío que me acompañaba desde siempre seguía ahí.

Había ido por busca de respuestas y solo conseguí sentirme peor.

Quería llorar pero tampoco podía mostrar esa debilidad.

Lleve la mano a mi dije y roce con mis dedos la piedrita. Pensando en mis padres, mi abuela y Einar.

Tenia que concentrarme a lo que iba y mi propósito era aprender a manejar.

No me sentía con las fuerzas suficiente para poder soportar esos desplantes.

<< Te sientes sensible y sola >>

Entre a la gran casa y camine por los pasillos, haría lo que siempre solía hacer cuando me sentía de esa forma. Encerrarme en mi habitación y leer un libro.

Levante la cabeza y en frente mío tenia a los dos profesores de cabellos blancos.

¿Debía decirle que me habían corrido de la clase?

Estaba a punto de hablar pero los dos se acercaron a mi con una sonrisa tan extraña, que solo me generaba desconfianza.

— Yo creo que debo volver a casa —dije hablando temerosa.

— Estamos seguros de que tu eras especial Dacia —dijo el hombre.

Mire a Tavia que sonreía como si hubiese encontrado algo preciado.

— Tendremos que analizarte cariño —hablo Tavia acercándose más a mí.

Retrocedí mirando confundida a los dos. Y antes que pudiese decir o reaccionar sentí un pinchazo en mi hombro y poco a poco fui perdiendo la conciencia.

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