CINCO

No podía dejar de pensar en James, nuestra cita… todas las sensaciones que me hizo sentir en esta. Pude dormir cuando comencé a pensar en donde lo llevaría en la cita que corría por mi cuenta, ¡muy bien cerebro!, cuando viene lo más difícil no ayudas.

—¡Shun Pei! —oigo gritar a mi madre desde el piso de abajo, de cierta manera… no quería levantarme de mi suave y cómoda cama.

—Mami… no quiero ir a la universidad. —A continuación, se escucharon los pasos de mi madre acercarse a mi habitación… gruñí para mis adentros.

—Shun Pei, ¿Tú te mandas sola o qué?

—¿No?

—Entonces te levantas. ⸻Mi madre levanto las sabanas, dejándome a la intemperie del horrendo frio. —Y a la universidad. ¡Rápido!

Me levante de mi cama y me acerque al baño de mi habitación, para después dejar caer el agua caliente callera sobre mí. Parte de la tensión desaparece de mis músculos agarrotados. Y ahí permanezco, bajo el agua caliente, intentando apaciguar mi mente, pero consiguiendo justo lo contrario. Cuando por la canción acabo, no era de las chicas que cantaban en la ducha…, cuando salí de esta, mientras envuelvo con la toalla mi cuerpo mojado, mi madre grita mi nombre de nuevo.

Eso de faltar a la universidad la ponía de los nervios.

Me vestí con un vestido verde menta, manga largarla y hasta cinco dedos arriba de la rodilla, unos tacones de 7 cm de color plateado. Brillo para labios, rímel y el delineado en mis ojos.

Escuché mi móvil sonar, algo dentro de mi deseaba que fuese James… cuando vi que efectivamente, era él. Me alegre.

James: Musa

James: ¿Quieres que te lleve a la universidad?

Yo: Si, ¿Por qué no?

James: ¡Perfecto!

James: ¿Dentro de cuanto tiempo puedo pasar por ti?

Yo:Dentro de 10 minutos, besos.

Bajé corriendo las escaleras y comí lo más rápido que pude los cereales.

—Hija, come más despacio.

—No hay afán. —Dijo mi padre detrás del periódico.

—James va a venir por mi… —Murmure, cuando el palto de cereales estaba vacío. Tomé mi bolso y salí corriendo por la puerta.

Al salir fuera de mi casa, me encontré con James apoyado en su motocicleta mirando su celular fijamente-

—Hola Ángel.

—Hola Musa, sube.

Me subí detrás de él, y lo abracé por la cintura. En este momento es donde me doy cuenta de que me puse algo inadecuado, pero bueno, la moto salió a toda velocidad y el viento hizo volar mi cabello.

Al llegar a las instalaciones de la universidad, por alguna extraña razón éramos el centro de atracción. Me baje de la moto y caminamos juntos a la entrada de la universidad. Caminamos a la cafetería para que yo, como todas las mañanas, pidiera mi café con leche. Cuando nos sentamos a que yo me tomara el café y James, y el un sándwich que le había invitado... Vi que James me observa en silencio durante unos momentos. Se me hacía tan tierno su mirada sobre mi…, pero de repente se echa a reír. Tiene una risa profunda, y casi sería un sonido encantador si él no fuese tan antipático.

—Que hermosa eres Musa. —Oficialmente me va a dar algo…

—Apuesto a que eso mismo, se lo dices a las otras conquistas tuyas. —Murmure mirándolo a los ojos.

—Eres la primera… y la ultima de la lista. —Dice y mi corazón no puede resistir a todo lo que dice y me hace sentir. —Además me encantan tus hoyuelos, son sexis. — Y yo me siento como una idiota absoluta, sin saber muy bien qué decir o qué hacer… Eso me ocasionaba las palabras de este hombre.

Unos minutos después, sonó la alarma para la primera clase del día.

—Nos vemos pronto, Musa. —James me da un abrazo rápido y un beso en la comisura de los labios, lo que hace que sonroje. —Estaré contando las horas y minutos para verte. —Me dice él con ternura, y me estrecha entre sus brazos. Inhalo su colonia, una que ya se volvió mí favorita, y suspiro. Parte de su intensa esencia se ha evaporado, y entonces me doy cuenta de que echaré de menos esa fragancia y la seguridad y la familiaridad que me transmite, pero mucho más lo que me dice…, y sus ocurrencias.

—Sí, nos vemos. —Camine a paso apresurado hasta el salón de clase.

Al entrar a clase me senté al lado de Fen Mi, quien desde que había entrado al salón me estaba mirando expectante.

—Hola, Fen.

—Hola Pei. ¿Estas saliendo con James?

—Si.

—¡No puede ser estas saliendo con el bombón de bombones de la uni! —grito Fen Mi a todo pulmón emocionada llamando la atención de todo el salón, en respuesta Fen Mi se empezó a disculpar haciendo una reverencia.

Al terminar la clase y hablar unos minutos sobre lo mío con James.

—Mira quien viene ahí.

Cuando me di media vuelta para ver quién era, me encontré con James entrando a mi salón llamando la atención de todos.

—Musa.

—Hola Ángel, te presento a mi mejor amiga Fen Mi.

—Un placer—dijo James haciendo una reverencia.

—Igual.

—Bueno vámonos. —Cerré la laptop y me levante de la mesa cuando guarde la laptop en mi bolso.

James y yo caminamos a la cafetería para sentarnos con los chicos.

—Pei, que bueno verte. —Me saludo Ji Ni.

—Igual… —Le sonreí y me senté al lado de James.

—Y bueno… ¿Cómo te fue ayer con tu suegra? —Le pregunto Ji Ni, lo cual hizo que me sonrojara.

—Supongo que muy bien. —James, por primera vez en todo este tiempo que lo conozco estaba avergonzado, me mordí el labio inferior.

—Ella ama ya nos dio su bendición para salir juntos. —Mire a James a los ojos, el como respuesta miro al techo para después mover su piercing en su labio de lado a lado.

—Ustedes son tan tiernos chicos, exijo que cuando se casen o tengan hijos yo sea la madrina—Todos en la mesa se comenzaron a reír por el comentario de Ji Ni. Hoy mi madre me había empacado un poco de Wantán*.

Mi madre el día anterior, se había excedido con esta deliciosa receta tradicional de china.

—¿James no trajiste comida? —Le pregunte al verlo que, en vez de comer, estaba en su celular.

—No… —Comenzó a rascar su nuca en un acto nervioso.

—Toma uno. —Le ofrecí los palillos chinos para que tomara uno de los Wantán.

—No es necesario Musa.

—Que comas. —Por primera vez, saque mi lado Shun Pei mala, el me miro algo sorprendido y tomo los palillos a regañadientes. —¡Perfecto!, todos los días traeré algo para compartir.

—Chicos basta, ¡me va a dar diabetes! —Se comenzó a reír Pio Li, una chica de mí misma carrera.

¿pero por qué James a veces no traía comida o compraba?, cuando el pedazo de Wantán se posó en su boca, si… estaba siguiendo todos sus movimientos.

Estaba muy feliz de tener a alguien, para compartir las exageraciones de mi madre.

—Esta delicioso. —Murmuro James, tomando otra porción de Wantán con los palillos.

—Si… —Le sonreí y le ofrecí el tazón con salsa soya.

—Gracias Musa.

Jamás había estado tan a gusto con esto de compartir mi comida, antes me ponía súper egoísta… pero ahora no me molesta.

Cuando, tristemente sonó el timbre para la siguiente clase, sentí un vacío si razón alguna.

Y comencé a dibujar, pero no cualquier cosa, sino… a James y a mi versión anime lo dibujé lo mejor que pude, hasta que fue hora de cambiar de salón y vi a James parado en el final del pasillo, apreté los libros que tenía a la mano a mi pecho, encima de estos… Estaba el famoso dibujo de James. No me sentía lista para que él lo viera, así que agache mi cabeza…, Haciendo que cayeran mi cabello en mi cara, tapando un poco mi campo de vista.

Cuando llego el momento de pasar junto a él, que mi corazón no dejaba de latir y mi el vacío en mi panza no dejaba de hacerse presente.

—Musa… si quieres pasar por ser desapercibida, es mejor que al menos te cambies de ropa… tu estilo es único. No hay nadie más que lo posea, si hubiese otra lo hubiese notado… ya sabes tú acosador. —Los brazos fuertes y fornidos están alrededor de mi pequeña cintura, y sus labios rozaban mi oreja causándome algunos pequeños escalofríos. —¿Ahhg? —Continúo diciendo. — ¿Y esto? —Sin previo aviso me arrebato el dibujo.

—¡James! —Lo regañe e intente tomar el dibujo, pero… él lo alzo lo más alto que pudo.

—Me encanta este dibujo Musa… nos vemos perfectos. Lo mejor de todo es que me veo guapo. —Yo deje de saltar como una loca, y retrocedí y pose mis manos en mis mejillas sonrojadas.

—¿En serio?

—Claro que si…, casi no me han dado regalos en estos 22 años de mi vida. —Y en ese momento comencé a aplaudir como foca y a sonreír… Yo y mis cambios de humor repentinos.

James a continuación doblo el papel de una forma perfecta y la guardo en el bolsillo derecho del pantalón.

—Bueno Musa… te voy a llevar a tu casa.

—¡Genial! —Asentí y lo tome de gancho, camine junto al pequeño parqueadero de la universidad.

James se subió primero y cuando el sonido del motor comenzó a escucharse, fue como la señal de subirme… y abrazarlo como siempre.

Jamás creí decir esto en algún momento, pero amaba andar en moto… pero más estar con James.

Pero la dirección a mi casa cambio, lo cual a mí no me molesto… De hecho, aún mejor más tiempo junto a James.

Al llegar la hermosa vista del Rio Han, una mezcla perfecta en agua de: Azul, verde y café.

—¡Uff! —Exclame. —Hace años que no venía a este lago.

—¿Por qué?

—Ya sabes…mi obsesión con mis estudios me tenía sumisa en mi casa. Pero a mí no me molestaba, me daba igual ahora es cuando estoy saliendo más de mi casa, ¿y sabes que es lo mejor?

—¿Qué?

—Que mi idea de que mis notas bajarían, jamás paso… Por qué salir contigo no significa descuidar cosas.

—Musa es muy inteligente. —Se enorgulleció James para a continuación pellizcar suavemente mi mejilla derecha… la más cercana a él.

Yo simplemente me comencé a reír… y a mirar todos los Barcos, el viento que se movia en el rio.

—Debería comenzar nuestra cita ahora mismo.

—¡Tienes razón! —Grite entusiasmada.

—Vamos a comer comida italiana. —Propuse, intentando salir del pequeño trance.

—¡Excelente! —Comenzó a sonreír James y caminamos hacía un restaurante coreano que había allí.

Una chica nos trajo la carta y note como miraba a mi James… esta perra atrevida.

—¿Ya eligieron que comer? —Nos preguntó aquella chica tan coqueta.

—Ángel… ¿ya elegiste? —Le pregunte para intentar cambiar la dirección de mis pensamientos.

—Pediré lo mismo que tú. —James sonrió mostrando su hermosa dentadura.

—¿Qué te parece antipasto con crostini?

—¿Algo más?

—Dos limonadas y nada más. —Ella voltio la mirada a James y cuando me miro a mí, a mí… a los ojos mire de ella a la caja indicándole ni más ni menos: ¡que se fuera al carajo!

—En un momento se los traigo. —Hizo una reverencia y le guiño un ojo a James. Sera…

—Linda… ¿no? —Musite y por alguna extraña razón estaba enojada…

—Si… —Bajo la mirada, al vaso con agua que tenía en la mano. — ¿Por qué la pregunta Musa?

—Nooo —Me eche en la silla, de modo que mi cabeza quedaba recostada en la parte superior de la silla. Y estoy segura que estaba haciendo esa expresión tan horrible que hacía cuando me enojaba, mi labio tacaba mi nariz y cruzaba mis manos y mantenía rodeando lo ojos.

—¿A qué país o ciudad sueñas con viajar Musa?

—Me encantaría conocer Cancún, México o Islas Jeju en Corea del sur—Esa pregunta me subió mucho el ánimo, a decir verdad. —¿Y tú?

—Hum…, me gustaría ir a Islas Jeju.

Un minuto después, la comida estaba servida y James comento al comer un poco de Kimchi.

—¡Wau! ¡Esta delicioso! —Murmuro James con la boca llena de comida.

—Sí, es verdad —Tome un poco de Kimchi y se lo acerque a los labios de James. —, Di ¡Ahh! —Él sonrió y miro rápidamente al techo, para después abrir la boca y morder el trozo de Kimchi que le estaba ofreciendo.

—Sabe más delicioso de tus manos, Musa.

—Di ¡Ahh! Musa. —Con eso me comencé a reír como loca, y es lo hice… Alargando la “a”, cuando intenté meter todo el antipasto a la boca, no pude y el resto fue a su boca… fue tan ¡sexy!

—Bueno creo que es hora de irnos.

Llamamos a la chica y ella nos trajo la cuenta.

—Pago yo. —Abrí mi bolso y saqué mi cartera… pero el tonto de James ya le había dado el dinero. —Se supone que yo invitaba. —Comencé a guardar todo lo que había sacado.

—Soy un caballero Musa. —Sonríe aquel chico y se levanta primero.

—Que seas un “caballero” no significa que no te pueda invitar ni nada de eso, yo puedo invitarte a comer gustosa, estamos en otro siglo ya, no te cierres a hacer las cosas al pie de la letra como lo dicta la sociedad.

Ante esto, sin darme cuenta veo que James entre sus manos tiene un papel con un numero por el cual me imagine que era el de aquella chica.

—Bueno ya me tengo que ir. —Aprieto uno de las tiras del bolso más a mi cuerpo.

—Yo te llevo…

—No yo puedo ir en taxi, quédate a comer algo más.

—No hay problema… —Él mete sus manos a sus bolsillos.

—No sé con quién era la cita…, Si conmigo, o con ella.

—Liana… se llama Liana.

—Sabes que, no te quiero ni ver. —Mis ojos se abren de par a par y golpeo lo más fuerte que puedo su pecho. —Me voy.

Di media vuelta y camine lo más rápido que pude, y no quería que James me siguiera, cuando estire mi mano para parar un taxi, un brazo me hace girar bruscamente.

—¡¿Y a ti que m****a te pasa?! —Espete muy molesta y comencé a forcejar para que me soltara.

—Lo siento Musa, eres la primera chica con la que salgo… y no sé cómo debo actuar.

—¡¿Y crees que yo sí?! Pues no, yo tampoco se… me estoy acostumbrando a tenerte cerca de mí, a lo que me haces sentir y lo que creo sentir hacia a ti… ¿es que eres el único que siente? ¿eres el único que tiene derecho a equivocarte, y lavarte las manos con que soy la primera chica? —Grito, tanto que siento como mi garganta me pide un merecido descanso.

—Lo siento… ¿sí? —Su mano se posa en mi cintura y me acerca a él, su mano libre se posa en mi mentó y me besa. Frente a todo el mundo.

—¡James!, mira todo el mundo nos está viendo.

—Lo siento Musa, soy un idiota, no te niego que no eres la primera cita que he tenido desde que llegue a aquí a Corea, pero puedo decirte que eres la única que me gusta, tal y como eres. Desde el primer momento en que te vi en la universidad me quede anonadado, pero espere mucho para decirte lo que siento… Ya no quiero estar alejado de ti, porque te adoro muchísimo Shun Pei, tanto que hasta me veo en un futuro contigo hasta con hijos.

—Oh, James… Yo también te adoro.

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