CAPÍTULO 2 Y 3

CAPÍTULO 2 – UNA TERRIBLE NOTICIA.

Tras abandonar el escenario, corrí hacia el despacho de mi jefe. Entré sin llamar, algo inusual en mí, haciendo que Doug me mirase sin comprender.

Douglas McGregor era un hombre corpulento, tenía bello en casi todos los lugares que estaban visibles y en los que no, la barba le llegaba hasta el cuello, y parecía orgulloso de ello, tenía el cabello rubio y canoso, ojos azules. Su voz era grabe y potente.

  • Él está aquí – comencé, mientras dejaba de prestar atención a las facturas del mes y me miraba perplejo, sin saber a lo que me estaba refiriendo – el policía – insistí nerviosa, haciendo que mi jefe se levantase con rapidez y tirase la silla hacia atrás.
  • Maldito McFarrel – Refunfuñaba, mientras se dirigía hacia la puerta, invitándome a que le siguiera, y caminaba a paso ligero hacia el salón.

Llegamos hasta el intruso, y mientras este nos miraba sin comprender, Doug agarró al hombre por el cuello de malas maneras y lo arrastró hacia su despacho, al mismo tiempo que yo les seguía temiendo las repercusiones que aquello conllevaría.

  • ¿qué demonios haces aquí? – Preguntaba, soltándole al fin, mientras yo cerraba la puerta y me disponía a serviles un vaso de ron a cada uno, con la intención de apaciguar a las fieras. - Hace años que dejé de vender drogas en mi local – le espetaba de mala gana.
  • Gracias – dijo hacia mí, mientras agarraba el vaso que le cedía y daba un corto sorbo, antes de dirigirse hacia Doug – esta vez no he venido por ti, Doug.

  • ¿A no? – Preguntó con incredulidad, sin saber muy bien cómo actuar ante aquella situación, mientras cogía el vaso que acababa de poner sobre la mesa y me hacía un ademán para que los dejara solos.

  • Quiero hablar con ella – espetó, mientras yo miraba hacia ambos sin comprender, pues no entendía que era lo que aquel policía quería hablar conmigo, yo no tenía nada que ver con él, y siempre había evitado hacer tratos con la policía - ¿Tommy ha contactado contigo? – Preguntó hacia mí mientras yo le miraba sorprendida por aquella pregunta, ya que nunca en mi vida me hubiese esperado que me preguntase sobre mi ex novio. - El pasado miércoles, Tomas Johns entró en “Billie’s and Johns” y tras robar el dinero de la caja y algunos papeles importantes, se largó. – tanto Doug como yo nos quedamos sin palabras por aquello. Nos parecía imposible que el socio de Billie, se hubiese robado a sí mismo, no tenía ni pies ni cabeza – tiene una orden de búsqueda y captura, para ser juzgado por asesinato en el juzgado de…

  • ¿por asesinato? – Pregunté, llevándome las manos a la boca, horrorizada por lo que acababa de escuchar, ya que el muchacho era un poco lerdo, a veces, pero siempre había pensado que era un buen hombre, a pesar de ser un matón. - ¿a quién ha matado?

  • A su socio, Billie Reynold – Aclaró, dejándonos totalmente desconcertados con aquella noticia.

CAPÍTULO 3 – MUERTE

Caminaba por la calle, con aquel pantalón blanco que tanto me gustaba, estaba realmente radiante aquel día, aunque ya quedaba poco de luz, nuestro día no hacía más que empezar, sobre todo porque nosotras vivíamos más las noches que los días.

Agarré la mano de Gigy mientras la sentía reír a mi lado, al parecer le había hecho gracia el comentario sobre el parecido que teníamos con las aves nocturnas.

  • Oye – la llamé, haciendo que perdiese la sonrisa y mirase hacia mí, prestándome atención - ¿de verdad crees que Tommy pudo haber matado a Billie?

  • Si – asintió, intentando dar su opinión al respecto, mientras cruzábamos la calle, sin apenas mirar hacia los lados – siempre fue un poco violento, nunca supe que fue lo que viste en él – concluyó, al mismo tiempo que soltaba mi mano, para rebuscar en su bolso un cigarrillo que llevarse a la boca.

  • Conmigo era bueno – respondí, mientras ella negaba con la cabeza, como si no pudiese creerme, para luego encender el cigarrillo – cuidada de mí.

  • No – negó, mientras volvía a darme la mano – yo cuido de ti – reprochó divertida, para luego dar una calada, antes de volver a hablar – él tan sólo era un macho dominante.

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Cuando llegamos al local nos dimos cuenta en seguida de que algo no iba bien. Las luces estaban encendidas, pero no aparecía haber movimiento dentro, además, aún era demasiado temprano como para que estuviese en funcionamiento. Habíamos pensado ir a tomar una copa antes de entrar a trabajar, pero aquel aspecto nos producía una gran curiosidad.

Agarré a Gigy de la mano y me llevé el dedo a la boca, para que guardase silencio, temiendo lo peor, mientras caminábamos a hurtadillas, hacia el despacho de Doug, presenciando aquello que se suponía que no debíamos ver:

En el suelo del despacho, sobre la alfombra persa, Doug yacía inmóvil, con el pecho cubierto de sangre, mientras su hijo Jim lloraba desconsoladamente junto a él, al mismo tiempo que taponaba la herida de su pecho.

Había un tercer hombre allí, que apuntaba con su arma hacia Jim, despreocupado, mientras con su mano libre intentaba abrir la caja fuerte que se hallaba tras el cuadro de la bailarina coja.

  • Le has matado – gemía Jim, haciendo que el asesino mirase hacia él, saliendo un poco más del rincón, haciendo que tanto Gigy como yo pudiésemos ver su rostro. Era él, era Tommy. - No – suplicaba el muchacho, admirando como su agresor quitaba el seguro del arma – no por favor – gimió, pero aquello no parecía servir de mucho.

Tommy apretó el gatillo y mató al muchacho, al mismo tiempo que Gigy dejaba escapar un grito desesperado y el asesino descubría que no estaba solo.

Agarré a Ginger de la mano y tiré de ella hacia el salón, tan pronto como sentí la mirada de Tommy sobre mis ojos, el miedo se expandía por cada poro de mi cuerpo como un virus. Dos balas pasaron casi rozándonos, pero, por suerte, se empotraron en la pared. Miré hacia aquellos dos agujeros, al mismo tiempo que Ginger tiraba de mí para esconderme tras la barra.

  • Allison – me llamaba con voz cantarina, intentando captar mi atención, pero yo no podía dejar de pensar en lo que había pasado en aquel despacho, en como Doug y Jim habían muerto a manos de aquel asesino, aquel en el que tanto había confiado en el pasado. – Ali – insistía – ven a jugar con papá.

Estaba en shock, aún no podía pensar con claridad, estaba realmente horrorizada por aquello, y Ginger rezaba en silencio, mientras las lágrimas de pánico salían por sus mejillas, estropeando su maquillaje.

  • No deberías haber venido a trabajar hoy, Gigy – comenzó mientras ambas temíamos por nuestras vidas, al mismo tiempo que escuchábamos un leve golpecito al otro lado de la madera, como si un metal chocase sobre ella, pero ninguna de las dos podíamos imaginar lo que era.

Tommy apretaba la pistola contra la barra, al mismo tiempo que apretaba el gatillo y escuchaba como penetraba en su objetivo.

Tapé mi boca con ambas manos, intentando apagar el grito que salía por mi boca, intentando no respirar siquiera, pues acababa de presenciar como Ginger se desplomaba sobre mí, con un tiro en la cabeza, mientras su sangre caía sobre mí.

Me arrastré por el suelo de rodillas, temiendo que aquel fuese mi final, mientras escuchaba como el teléfono de aquel asesino sonaba al otro lado, al mismo tiempo que este maldecía por lo bajo, dejando la pistola sobre la barra y cogiendo el teléfono, enfadado.

Me metí en el baño, y eché el pestillo, mientras me subía a la tapa del váter y escalaba hacia la ventana abierta, era una suerte que Doug no hubiese tenido presupuesto para poner barrotes en ella.

Y eché a correr, sin saber muy bien a donde dirigirme, intentando dejar todo atrás, pero no podía, no paraba de ver las muertes de mis amigos en mi cabeza.

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