Capítulo 2

Cerré la puerta de un portazo causando un gran estruendo en la casa, mi respiración se había tornado agitada e irregular. 

El miedo había invadido cada parte de mi cuerpo dejándome helada, con las manos temblorosas y transpiradas. 

Flashback. 

Lleve las manos a mi boca para reprimir los gritos que querían salir de mi boca.

—no puede ser. —susurre temerosa.

Acababa de presenciar un asesinato y nadie mas lo vio... Solo yo ala distancia.

El chico salio del callejón tapando su rostro con la capucha. 

Indecisa me baje del auto, con la respiración alterada me acerque al callejón para ver a la chica que yacía en el rincón. 

—no es posible. —murmure confundida. 

El cuerpo no estaba ahí. ¿pero como? El asesino no había ocultado el cuerpo.

Sali de ese lugar a toda prisa mirando a todos lados Temerosa de que alguien me observará. 

—¿donde estabas? —me pregunto Marc saliendo de la cafetería.

—a ningún lado, vámonos de aquí. —dije angustiada. 

Fin del flashback. 

Lleve las manos a mi cabeza, jalando mechones de mi cabello de forma nerviosa, simplemente no podía creerlo. 

¿fue mi imaginación? No, imposible no podía ser producto de mi imaginación.

Camine hasta la ventana pensando en lo que había presenciado, me resultó traumante y muy sangriento. 

—calmate Paula. —me dije a mi misma tratando de calmarme.

Mientras observaba la calle en plena oscuridad, lo vi... Era el mismo chico que había matado ala chica en el callejón. 

Negué con la cabeza mientras reprimia un grito de mis labios, cerré la ventana en un movimiento rápido mientras observaba de manera discreta al chico que caminaba de un lado a otro de forma pensativa. 

Apague las luces de mi habitación en un intento de calmar mis nervios pero solo los aumento más.

Mis labios estaban ligeramente separados, respirando con suma dificultad. 

Tocaron la puerta de manera brusca como si tratarán de abrirla de un golpe. 

—no. —susurre petrificada, invadida por el miedo.

Con pasos torpes baje de las escaleras dirigiéndome ala puerta, pero no pensaba abrir en ningún momento.

—vete, vete... —susurre en voz muy baja. 

Me escondí en la cocina debajo del comedor, como si eso fuera a servir de algo pero no tenia a nadie, mi hermana no vendría hasta en la mañana y Marc estaba lejos de mi. 

Los ruidos cesaron de repente causando un silencio aterrador, no podía ver nada ya que las luces estaban apagadas.

—¡no! ¡auxilio! —grite desesperada cuando sentí que alguien jalaba mis piernas sacandonme de mi escondite no tan secreto.

El chico, el "asesino" estaba frente a mi pero no podía ver su rostro debido a la poca luz del lugar. 

—por favor no me hagas daño. —dije con miedo evidente.

—muy tarde para eso. —murmuró con voz ronca y profunda. 

Con su mano derecha acarició mi rostro como si fuera una fina escultura, con la otra mano sujeto mis muñecas con fuerza y firmeza, impidiendome moverme. 

—ahora ya eres mía. —susurro lentamente, acariciando con su lengua cada palabra. 

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