El Mago
El Mago
Por: kesii87
PRÓLOGO.

300 años antes (Siglo XVIII):

Todos los miembros del consejo estaban reunidos en la iglesia de San Agnes, todos esperaban impacientes la llegada de aquel al que debían condenar, a ese que tantas muertes había ocasionado a lo largo de los años, ese cuyo nombre era temido por todos los de aquella sala.

Thorburn el oscuro, solían llamarle, aunque muchos pensaban que era el mismísimo demonio en persona, pues de qué otra manera podría matar de la forma en la que lo hacía, sin ningún tipo de remordimiento, y sin miedo alguno a ser ejecutado.

Las cadenas no podían retener todo su poder, por eso tuvieron que acudir a los brujos blancos del norte para capturarlo, con la promesa de que no harían daño alguno a la congregación, serían los únicos brujos que se salvarían de aquella masacre, y por supuesto, estos aceptaron encantados.

Habían tardado más de doce años en capturarlo, y mucho esfuerzo por parte de la familia más antigua de toda la aldea: los Rhys, descendientes del primer cazador de brujas. Y al fin, tras muchas bajas, lo habían logrado.

El sacerdote Potter fue el primero en hablar en aquella silenciosa noche, repleta de velas, por todas partes, rodeando la pequeña iglesia, con los 7 brujos blancos en cada uno de los puntos estratégicos de esta.

  • Traedlo – ordenó, levantando su bastón. Una enorme cárcel de hierro, con forma de caja gigante, era arrastrada en el pequeño carro del padre Thomas, hasta detenerse en el centro de la estancia, mientras la plebe irrumpía en insultos y gritos.

Cualquier otro en su lugar estaría muerto de miedo, suplicaría por clemencia, pero Thorburn no, lucía tranquilo, con una sonrisa maliciosa en su rostro, con las palmas de las manos hacia abajo, y los ojos cerrados, como si estuviese invocando al mismísimo demonio.

El Oscuro era el brujo más malvado que había sobre la faz de la tierra, mataba sin necesidad de usar hechizos o encantamientos, con tanto sólo pensarlo, sin estar necesariamente en el mismo espacio que la víctima. Un ser tan atroz y vil, que había intercambiado su propia alma con los infiernos a cambio de la inmortalidad, o al menos, eso decían las malas lenguas.

  • Erwin Thorburn – llamó el sacerdote, haciendo que la sala entera quedase en el más pleno silencio, y que el susodicho abriese los ojos, dejando de meditar consigo mismo, dándose cuenta del lugar en el que se encontraba – también llamado “El Oscuro” – añadió, mientras el otro asentía, con calma, tomándose todo el tiempo del mundo para observar a aquellos que había a su alrededor, deteniéndose, algo sorprendido de encontrar a los siete “Blancos” allí – Se le acusa de practicar brujería, del asesinato de James Rhys y su esposa, por no hablar de las innumerables víctimas que tiene en… - aquel brujo oscuro bostezó, de forma exagerada, como si todo aquello le aburriese enormemente – En vista de que ninguna de las muertes comunes por este tipo de crímenes, le afecta – comenzó de nuevo, aquel viejo, mientras el otro se miraba las uñas, distraído, altamente cansado de aquella situación – su castigo será el olvido – fue en ese justo instante cuando nuestro villano levantó la vista hacia aquel que le hablaba, y se fijó en él, observándole, sin comprender – será encerrado en una fortaleza a las afueras de la aldea, desterrado de nuestro mundo, maldecido por los siete brujos blancos, obligado a permanecer en ella durante toda la eternidad.

  • ¡Noh! – se quejó este, mientras el resto de la población estallaba en bitores, al mismo tiempo que Jacob Rhys se hacía oír entre la multitud.

  • ¡Jamás volveréis a ver la luz del sol! – espetó hacia el asesino de sus padres, ese que el mismo había capturado con éxito, con la ayuda, por supuesto de Adelaine, la bruja más sabia de los siete blancos – yo mismo me encargaré de ello.

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