5.

El camino desde el puerto hasta la ciudad de Leória tarda dos días a caballo, pero con la carroza tardarían un poco más, el trayecto fue tranquilo pues ya se encontraban en el territorio del reino de Eraniel, todos ahí podían identificar que la carroza en la que viajaban pertenecía a la familia real, nadie se atrevería a atacarlos en ese territorio.

Llegaron a la gran ciudad de Leória después de tres días, no hubo un gran recibimiento pues la misión era secreta, y el príncipe André no había informado que ya había localizado a la princesa y que la traería de vuelta, esperaba poder darle la sorpresa a su familia, la carroza llegó al palacio ya entrada la noche, todos bajaron de la carroza y André les pidió que se quedaran ahí un momento, debía asegurarse de que toda la familia estuviera en el palacio

Mariel estaba asombrada por ver el castillo, el lugar era hermoso aún con la poca luz de la noche podía ver que era enorme, los detalles que se notaban en los muros mostraban un trabajo impecable, la noche era fría y ya había comenzado a nevar, Mariel estaba cansada del viaje, y comenzó a temblar por el frio, hasta ahora su única vestimenta era un vestido blanco con rasgaduras, que ya estaba bastante sucio por el viaje, además ella misma no había tomado un baño hacia semanas, su cara estaba llena de polvo y sus rasgos eran apenas perceptibles

Cuando André salió del castillo, les permitió la entrada, estaba emocionado de que Mariel y su madre se encontrarán, pero al verla sucia y desaliñada pensó que seria mejor prepararla primero. Todos entraron y André le pidió a Héctor que llevará a Mariel a una de las habitaciones para que se aseara y se pusiera ropas más finas, mientras tanto él estaría en el salón con sus padres. En el camino a la habitación pasaron por varios pasillos, muchas habitaciones, Mariel estaba mirando a su alrededor con mucho asombro por cosas que no había visto antes, de pronto sintió algo muy fuerte que la llamaba, no sabia que hacer algo la llevó hacia otra parte un susurro llamándola, comenzó a seguirlo, Héctor buscaba a las mucamas para que le ayudarán a Mariel con la ropa y no se percató que ella ya no estaba cerca de él

Mariel siguió caminando siguiendo aquello que sentía debía encontrar, paso a través de varios pasillos y después de muchas vueltas llegó a una hermosa habitación, decorada con copos de nieve plateados, una cama perfecta y grande, los armarios repletos de hermosos vestidos, un armario completo lleno de joyas que debían valer una fortuna, ahí en el centro de ese armario había una caja de cristal completamente transparente, dentro estaba una delicada tiara con múltiples diamantes rosados, pero le hacía falta uno, eso era lo que le llamaba, era como si la tiara le gritara, estaba embelesada mirándola, su sangre hervía para tocarla, extendió la mano y se acercó, pero justo antes de poder tocarla alguien la detuvo

― ¡Aléjate de aquí! ― la Reina Elora la estaba sujetando fuertemente del brazo y la empujo hacia atrás ― ¿Viniste a robar? ¿Cómo fue que entraste al castillo? ― Mariel se asustó bastante con ella, era una mujer hermosa e imponente ― ¡guardias! ― la reina comenzó a gritar, estaba furiosa. Pronto los guardias del palacio llegaron ― Llévense a esta ladrona, trató de robar la corona de la princesa Mariel ―

Mariel entro en confusión, Héctor le había dicho que su nombre real era Mariel y que era una princesa, entonces esta mujer ¿era su madre?, eso no era posible ella habia tenido una madre que murió hace muchos años, está mujer la estaba mandando a arrestar, quería defenderse pero sabia que como esclava su castigo por intentar robar algo seria la muerte, se armo un escandalo en la habitación

Héctor habia estado buscando a Mariel desde que noto que no estaba, y encontró a André, le explico que no habia visto en que momento ella habia desaparecido cuando escucharon el alboroto en la habitacion que la Reina preparo para su hija perdida, ambos corrieron hacia allá. Al llegar se dieron cuenta de la confusión, era claro que la corona la habia llamado

― Madre, trata de calmarte ― dijo André, no quería que la relación entre ellas dos comenzara de esa forma

― Esta vagabunda quizo robar la corona de tu hermana, vino aquí y mancho este lugar sagrado ―

― Ella no… ― André intentaba decir las cosas, pero no sabia como hacerlo ― Héctor por favor llévatela ―

― André ¿tu la conoces? ― preguntó la reina

― Si madre, ella es una amiga muy importante, ven te explicaré ―

Héctor se fue con Mariel hacia una de las habitaciones más alejadas, así André tendría tiempo de calmar a la reina y de explicarle. Dejo a Mariel en la habitación con la orden de no moverse de ahí, y salió a buscar a las mucamas

Mientras tanto André no tuvo más opción que decirle a su madre que ella era de otro reino y que quería ayudarla, la reina dijo que no quería verla en el castillo, que debía sacarla de ahí. La situación entre ellas había comenzado mal y él no sabia como arreglarlo, así que decidió que primero Mariel debía estar limpia para que su madre pudiera reconocerla, estaba seguro de que en cuanto la reina se diera cuenta de quien era ella realmente las cosas cambiarían. Fue a buscar a Héctor y lo encontró yendo a la habitación acompañado del ama de llaves y dos mucamas

― Héctor, ¿Qué ha pasado con ella? ―

― Está en una de las habitaciones del ala este, la señora Graus me ayudará a prepara su baño y darle algo de ropa ―

― Excelente, entonces ven conmigo, tenemos que hablar ― los dos jóvenes se fueron hacia la habitación de André encargando el asunto de Mariel al ama de llaves

Las mucamas llegaron a la habitación y vieron a una chica muy sucia y desaliñada, su cabello parecía ramas secas de un árbol viejo debido a la suciedad y la falta de cuidados, su piel que era blanca estaba llena de tierra ocultando su color real, y camuflando sus cicatrices, su rostro estaba cubierto por una capa de suciedad que ocultaba sus bonitos rasgos, pero además de eso ella siempre tenia la cabeza baja y el cabello le ocultaba el rostro. El ama de llaves envió a las mucamas por baldes de agua para poder lavar adecuadamente a esa chica

En el camino de vuelta con los baldes de agua las mucamas se encontraron con la Reina, que les preguntó si esos Blades eran para la habitación de André, cuando ellas le dijeron la verdad la reina enfureció, esa chica había ensuciado un lugar sagrado para ella, intentado robar la corona de su hija ― Esa pordiosera, no va a dejar toda esa suciedad aquí dentro, llévenla afuera a las caballerizas o en el chiquero, no la quiero dentro de este castillo ― las mucamas no tuvieron más opción que comunicar las ordenes de la reina al ama de llaves.

La reina quiso asegurarse de que esa mujer no se quedará en su hogar y fue hasta la habitación, al entrar vio que en el suelo había quedado lodo ― ¡sácala de aquí! Llévala a los chiqueros, es con los cerdos que ella debe estar, que deje su mugre ahí, y ustedes limpien este lugar a profundidad, y revisen que no falte absolutamente nada ― seguido de esto la reina se fue en busca de su esposo.

Mariel se sentía terrible de pensar que había hecho algo mal apenas llegaron, no quería meter a Héctor o André en problemas, esa mujer era una Reina y seguro tendría mucho poder. Conforme era llevada afuera seguía pensando en como había llegado ahí, todo lo que había ocurrido y en como Héctor y André la trataban. Al llegar al chiquero vio a los cerdos fue empujada dentro por el ama de llaves ― Ahí tienes un balde, lávate ― le ordeno, ella estaba confundida, pero cuando Héctor la dejo en la habitación le dijo que debía obedecer a las mujeres que llegarían para asearla, así que lo hizo comenzó a lavarse el cuerpo con el agua del balde.

La noche era fría y muy oscura, en donde ella estaba apenas estaba iluminado por un par de velas que sostenían las mucamas, el agua estaba helada y con la nieve cayendo parecía que estaba lavándose con cubos de hielo, el frio hacia sus movimientos lentos y comenzó a exasperar al ama de llaves que ya sentía el frio en su cuerpo ― apresúrate que no estaré aquí toda la noche esperando que termines, si no fuera por que Lord Héctor me lo ha pedido como un favor especial te habría dejado aquí sola ―

Dentro del castillo André y Héctor hablaban ― Mi madre le ha tomado desprecio a Mariel debido al incidente con la corona ― dijo André

― Esa habitación se ha convertido en un santuario para la reina, ha pasado años preparándola para cuando su hija vuelva, a cualquiera que entra sin permiso se le envía a prisión, me sorprende que no lo hiciera con ella ―

― Ya había dado la orden, pero llegamos justo a tiempo para evitarlo ― André dio un suspiro profundo ― no quiero que las cosas entre ellas inicien de esa forma, mi madre ha sufrido mucho por mi hermana y se siente muy culpable y Mariel necesita el amor de una familia ―

― André debiste decirle la verdad en ese momento, así la reina hubiera cambiado su actitud con ella ―

― Lo sé, pero mi madre no debía ver a Mariel en esas condiciones o nunca dejaría de culparse ―

― En cuanto ellas se conozcan de forma adecuada, las cosas van a mejorar no te apures ―

Ambos fueron de vuelta a la habitación donde dejaron a Mariel, pero solo encontraron a las mucamas limpiando ― ¿Dónde esta ella? ― preguntó Héctor, pensando que tal vez seguía en el baño ―

― La reina dio la orden de llevarla afuera mi Lord ― le explico la mucama

Ambos sintieron nerviosismo al pensar que Mariel estaba afuera sola, la mucama les explico lo que había pasado y ambos corrieron a buscarla. Al llegar vieron una escena que les provoco furia a ambos, Mariel estaba desnuda dentro del chiquera, temblando de frio con la piel más pálida que antes, mientras el ama de llaves ordenaba a las mucamas que le arrojaran agua para limpiarla

Ellos llegaron rápidamente hasta ahí, Héctor se apresuro a quitarse el abrigo y envolver a Mariel, la levanto en sus brazos ― André, está helada ― Héctor se apresuro y llevo a Mariel dentro del castillo.

El Ama de llaves protesto, diciendo que la reina había ordenado explícitamente que ella no debía entrar al castillo, André enfureció contra ella ― Si algo malo le ocurre a ella, tu cabeza rodara por la plaza ―

― Pero mi señor… ― trató de defenderse ella

― Le juro que yo mismo la llevare a rastras ahí, y cortare su horrible cara para no tener que verla nunca más ― André era un hombre sumamente dulce y gentil la mayor parte del tiempo, pero cuando algo le enfurecía se convertía en un monstruo que aterraba a todos ahí

André corrió dentro del castillo para ver que su hermana se encontrará bien, entró a la habitación y vio que Héctor ya había puesto a Mariel en la cama ― ¿Cómo esta? ―

― Está muy fría, espero que su temperatura suba poco a poco ―

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