3.

Emprendieron el camino de vuelta a la ciudad de Leória, el camino de vuelta duraría una semana en barco, y dos días a caballo para llegar de nuevo al palacio. André tenia la esperanza de que su hermana se fuera recuperando de a poco durante ese tiempo, sabia que su madre siempre se había culpado de su desaparición, y verla en ese estado solo agravaría la culpa que sentía. Es claro que él no sabía como se habían dado las cosas la noche en que la princesa fue secuestrada, la historia que la reina dio a todos fue que esa noche ella estaba amamantando a la princesa Miel, escucho un ruido muy fuerte y fue al cuarto de las niñas solo para ver que la princesa Mariel ya no se encontraba ahí. Nunca contó la verdad porque estaba avergonzada de haber cedido ante la arpía, elegir cual de sus hijas tendría que crecer lejos de ella.

Héctor se quedó cerca de la princesa todo el trayecto, tratando de que ella se sintiera segura para salir del camarote, o para comer algo sin que él tuviera que pedírselo ― ¿Sabes?, tu verdadero nombre es Mariel, su significado es muy lindo, quiere decir aquella que fue elegida y la que es amada por Dios ― Héctor le hablaba tanto como podía, de como era su familia, que debía conocer el palacio y le contaba historias de cuando él y André eran niños y corrían por todo el castillo. Ella parecía no escucharlo, ya que apenas y se movía, ni que decir de hablar, desde que la conoció en el recinto y la selecciono ella no ha dicho una sola palabra

A pesar de que ella escuchaba todo lo que Héctor le decía, la mayor parte no podía siquiera imaginarlo, toda su vida había sido entrenada para ser una asesina, hasta el día en que intentó escapar, en su intento fallido la arpía decidió que debía darle una lección y la envió al recinto como esclava sexual del mejor postor, recordando su infancia se dio cuenta que si tuvo un momento de felicidad, y fue cuando estuvo con sus padres, desde sus primeras memorias ella tenia solo una madre y un padre, que eran campesinos muy humildes, también recuerda a sus dos hermanos aunque de Nina apenas y tiene algunos recuerdos, ya que murió a muy corta edad, pero de Oliver recuerda casi todo, ellos crecieron juntos y fueron entrenados juntos, él fue el motivo por el cual ella trato de escapar, fue Oliver quien la convenció para intentarlo a sabiendas de que si fallaban ambos podrían morir, aunque ese seria el mejor destino que pudieran tener de ser atrapados.

Los recuerdos de sus hermanos hicieron brotar lagrimas de sus ojos, lagrimas de dolor pensando que ojalá, Oliver estuviera muerto, solo así ella sentiría paz en su corazón. En cambio, al saber que lo habían atrapado con vida su corazón y su mente sufrían pensando en la forma que la arpía lo habría castigado.

Cuando Héctor vio que ella estaba llorando pensó que quizás había hecho o dicho algo que la hiciera sentir mal, se preocupo al saber que no podía preguntarle ya que ella no contestaria, hasta ahora no conocía siquiera su voz ― Me disculpo si algo de lo que dije te hizo sentir mal, imagino que tu vida fue muy distinta a la nuestra ― le dijo Héctor, ella quería poder decirle que él no tenia culpa alguna, pero el simple hecho de mirarlo a la cara era imposible para ella

Los días siguieron pasando, y cada día Héctor trataba de que ella se sintiera segura, André también trató de acercarse, lo que más quería es que ella tuviera la confianza de hablarle y de caminar por el barco como si fuera suyo, todo eso que parecía muy simple era algo que Mariel no podía hacer, su entrenamiento como esclava le impedía hacer cualquier movimiento no permitido por su amo, si tuviera la osadía de hablar sin permiso seria golpeada, y si miraba a su amo a la cara la azotarían, todo eso la hacia tener terror cada segundo, pasaría tiempo para que ellos pudieran convencerla de que estaba segura

Habían pasado casi 10 días desde que salieron de la isla, y estaban cerca de llegar al puerto, todo parecía marchar sin ningún contratiempo, hasta que se vieron velas negras a lo lejos, un barco pirata que se cruzo de casualidad con ellos. André sabia que su barco no tenia ninguna insignia de la familia real, ya que se usaba como transporte en sus misiones de camuflaje, pero aún así, los piratas no podían resistirse a buscar oro y riquezas en su nave, en cuanto vio que el barco pirata giraba hacia ellos instruyo a todos para que tomarán posiciones de defensa.

― Héctor, necesito que protejas a Mariel sin importar nada, ahora mismo mi vida no importa igual que la de ella ― André sabía que no tenia a alguien tan fuerte y hábil como Héctor, él era el adecuado para proteger a su hermana

Pero Héctor era su guardia personal además de su amigo ― La llevaré al camarote y dejaré un par de guardias ahí, seré de más utilidad aquí ― le dijo Héctor

― No, llevamos años buscándola, necesito que mi madre la vea, si algo le pasa antes de eso habré fracasado ― André realmente estaba decidido a que su madre pudiera ver a Mariel nuevamente, su vida se había enfocado en ese único objetivo

Los cañones comenzaron a sonar, y todos en el barco se preparaban para la pelea, Mariel estaba escondida en el camarote en compañía de Héctor, quien miraba por las rendijas tratando de saber lo que ocurría afuera, ella estaba asustada, por su mente paso la idea de que venían por ella, sabía que la arpía no dejaba escapar a sus esclavos, la única forma de salir de ese mundo era la muerte.

Los piratas abordaron el barco de André abalanzándose por las cuerdas, los cañones seguían sonando al unísono de las espadas chocando, los piratas los superaban en numero y comenzaron a diseminarse dentro del barco en busca de algo que pudieran robar, algunos llegaron al camarote donde se encontraba Héctor, abrieron la puerta y él los recibió con un fuerte golpe en la cara, haciéndolos caer, tomó a Mariel de la muñeca y la jaló con él, corrieron fuera y llegaron a la cubierta del barco. Héctor vio que André peleaba con varios piratas, aún no usaba su técnica secreta, pero el resto de los soldados usaban algunas técnicas mágicas sencillas, los piratas se defendían y parecían que iban a perder hasta que llegó su capitán y usó una ola de expansión mágica, que sacó a muchos del barco dejándolos a la deriva

Mariel veía la escena atónita, pensando en que si los piratas ganaban seguro matarían a toda la tripulación, miró detrás de ella buscando a Héctor que estaba peleando con varios piratas, tratando de que no llegarán a ella, de pronto alguien la sujeto desde atrás ― Mira esto, que dulce niña, calentarás mi cama esta noche ― dijo el hombre que la sostenía, ella estaba acostumbrada a que los hombres la tomarán como si no fuera nada, pero esta vez estaba asustada y ese sujeto le causaba repulsión. Héctor vio que Mariel era arrastrada hacia el capitán de los piratas, quiso ir tras ella, pero 4 piratas más se interpusieron en su camino

Cuando Mariel vio que la llevarían al barco pirata se aterro, y supo que no podía permitirlo, el capitán la miro y se mojó los labios ― me divertiré mucho contigo ―le dijo, entonces su hermano Oliver apareció en su memoria, recordó cuando la convenció de escapar y le dijo que solo peleando y huyendo podrían lograrlo, encontrarían una vida nueva. Por primera vez se decidió a pelear por su libertad, con gran habilidad se libró del agarre del hombre que la llevaba al tiempo que le rompió el cuello, trató de correr de nuevo hacia donde estaba Héctor, pero había muchos piratas impidiendo que llegará a él, trataron de llevarla nuevamente con su capitán, ella fingió rendirse por unos segundos dejando que ellos se acercarán, tomo una de sus espadas

Ella sabia perfectamente como usarla, estaba asustada, pero vio como Héctor la miraba desde el otro lado, quería volver junto a él. Los piratas que la rodeaban se rieron de ella, una chica como ella, tan pequeña y débil como se veía, claramente no era un rival para ellos. Por un momento la hicieron recordar a los hombres que la golpeaban mientras entrenaba, la furia creció y comenzó a moverse, no como una pelea con espadas, más bien como una danza ritual, esto solo provocó más risas de aquellos que la rodeaban, pero su capitán sabía lo que era, y les gritó a todos que se retirarán

Mariel usó la espada que tenia y corto su palma, dejando que su sangré fluyera hacia el mar. El capitán de los piratas se notaba cada vez más nervioso mientras corría de vuelta a su barco, llamaba a todos sus hombres para que volvieran, una vez arriba dio instrucciones de comenzar la retirada, desplegar todas las velas para alejarse lo más rápido posible del lugar, André estaba un poco confundido, pero cuando vio lo que sucedía corrió hacia donde estaba su hermana

Ella comenzó a decir un montón de palabras que no tenían sentido alguno, o eso creían todos, mientras que e cielo comenzaba a tornarse gris, las nubes de tormenta llegaron rápidamente, el mar comenzó a agitarse ― Mariel, detente es muy peligroso invocarlo ― dijo André, pero ella no parecía escucharlo, cuando André vio el remolino en el mar supo que no podría detenerla, era demasiado tarde, les gritó a sus hombres ― ¡Kraken! ¡Todos listos! ―

Todos comenzaron a correr, trayendo sus lanzas, y alistando los cañones, sabían que ese monstruo era parte de un mito, pero había historias de algunos pocos que podían invocarlos, Mariel había aprendido a invocar múltiples criaturas, pero no solo eso, durante todos sus años entrenándose con esa organización también aprendió algo muy importante que no cualquiera podría lograr, y fue a comunicarse con todas sus invocaciones, aquellas palabras sin sentido no eran parte de la invocación, si no más bien una charla con aquel monstruo

Los barcos eran arrastrados hacia el remolino, el capitán de los piratas entendió que era muy tarde para huir ― ¡Todos preparados en cubierta! ― apenas terminó de decir esto cuando los enormes tentáculos del Kraken comenzaron a salir del mar, las historias de los pocos que habían sobrevivido decían que el monstruo usaba sus enormes tentáculos para hundir los barcos y alimentarse de las víctimas, y usualmente así era ya que único objetivo era alimentarse. En esta ocasión sabrían lo que era realmente ese monstruo, Mariel le transmitió su furia, pidiéndole que destruyera a sus enemigos.

El monstruo sujeto el barco pirata, y comenzó a destruirlo presionándolo, los piratas usaban sus lanzas para tratar de cortar los tentáculos, los cañones sonaban mientras trataban de alejar a la bestia. Del otro lado André y su tripulación veían horrorizados la fuerza del Kraken, sabían que si decidía ir a por ellos no tendrían oportunidad ― Suelten las velas, debemos alejarnos de aquí ― gritó André, esperaba que mientras el monstruo estaba ocupado con los piratas ellos pudieran alejarse y escapar

Héctor lo detuvo por un segundo ― André no podemos irnos ― dijo señalando hacia el mar,  cuando André miró sintió como su estómago se volvía un nudo, Mariel estaba parada sobre uno de los tentáculos del Kraken, que la llevaba hacia el barco de los piratas

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