Capítulo 2

{April}

Después de tanto que pase sin ella me costaba creer aun que la mujer que me abrazaba y lloraba conmigo fuera la hermosa mujer que me dio a luz. La extrañe mucho y esto era ejemplo de ello, estaba despierta de nuevo a mi lado y no desearía que nadie ni mi peor enemiga sintiera la angustia de perder a su madre y si, se que no la perdí; sin embargo que ella no estuviera contigo y estuviera acostada en una cama de hospital sin despertar no era para nada agradable.

Deje de pensar mucho cuando sentí su suave y cálida mano pasar sobre mi cabello, mi madre beso mi frente y estaba tan alegre que no podía dejar de sollozar.

—Perdóname por preocuparte—  al fin escuche su voz.

—Esta bien —bese su mano para tomarla con fuerza y ver esos ojos azules.

—Señorita, la dejare para que hable un poco con su madre y antes irse necesito  que pase por los resultados de su madre — Asentí.

El doctor se marcho dejándome sola en esa habitación con mamá. Sentí las ansias de preguntarle que fue lo que le ocurrió para que llegara a tal nivel del estresa y se desmayara y tras de eso durara tanto tiempo en despertar. Sabia bien que necesitaba descansar y esperaría para no incomodarla.

—Supongo que quieres respuestas — mire a mi madre, quien me veía. No me había dado cuenta de que me fui en mis pensamientos.

—Esperare cuando estemos en la casa — le sonreír.

Gina, mi madre me conocía tan bien y como no cuando estuvo conmigo estos 21 años soportándome. Pasamos charlando y me pidió disculpas por no haber asistido a mi graduación ni haber estado en mi cumpleaños. Le dije que estaba bien y que deseaba que se recuperara y eso era verdad. Era hora de irme y no quería, aunque sabía que mañana le darían de alta no era suficiente; mas debía relajarme pronto la tendría de nuevo en casa junto a mi.

Me despedí de mamá prometiendo que volvería, pase buscando los resultados y fui a casa. Solo deseaba llegar, dormir  y al fin descansar.

La noche estaba hermosa con esas estrellas en el cielo y luna más grande de lo común.

Pague el taxi y me dirigí a mi habitación, deje el paquete anaranjado con los resultados de mi madre en la mesa junto a la puerta y me acosté para dormir.

El día estaba soleado y los árboles se movían de un lado al otro al viento chocar en ellos. Muchas hojas secas estaban tiradas en el suelo, todo el lugar estaba repleto de ellas y no dejaba ver la tierra. Camine observando en ese lugar tan asolado y frío, los árboles tan familiares.

De pronto vi a mi madre correr hacia mi y al verla también corrí a ella y nos abrazamos muy fuerte. Nos sentamos en el suelo donde ahora se encontraba un pasto muy verde y fresco. El lugar era tranquilo y precioso.

Mi madre leía un libro que tenía en sus manos, mientras que yo escuchaba atentamente su relato acostada junto a ella.

Abrí los ojos y me senté en la cama al escuchar la alarma que me había despertado. Me estire aún sentada y me rasque los ojos para poder ver un poco mejor.

— Mamá — susurre.

Mi corazón salto recordando que saldría del hospital y que al fin estaba despierta, lo mejor de todo ello es que hoy regresaría a casa. Corrí a cambiarme. Tome un rápido baño, me vestí y busqué lo que necesitaría. Esa mañana no desayune, estaba emocionada así que eso no me importaba.

No puedo creer que mamá haya despertado.

—¿Pasa algo? — mire a mi madre quien venía junto a mí.

Debía trabajar así que no quería preocuparla más de la cuenta así que opte por no abrir mi boca en ese momento. Le sonreí a mi madre y negué para que se tranquilizará supongo que me vio varias veces mirando la hora de mi reloj de muñeca. La mujer que me dio a luz me tomo de la mano y me dio esa sonrisa cálida de madre que decía que podía contar con ella y claro que lo hacía.

El taxi se detuvo, salí tomando las cosas de mi madre después de que el chofer las sacara del maletero. Subí a su habitación dejando sus cosas allí, baje para despedirme de mi madre la cual estaba sentada en el sofá del living.

El mismo taxi que nos había traído me esperaba para llevarme al trabajo así que no fue necesario llamar otro.

Después de unos treinta minutos baje como alma que se la lleva el diablo del taxi cuando se detuvo frente al gran edificio. 12 con 3 minutos marcaba mi reloj y sé que tenía mucho trabajo que hacer.

Mi jefe estaba avisado de mi tardía así que de eso no me preocupaba.

Di un largo y fuerte suspiro y entre por aquellas puertas de cristal. Toqué el botón del elevador, mi celular vibró y entre sacando mi móvil de mi bolso de mano.

Mensaje de : Tía Lily

— Me da gusto en que ya tu madre este mejor.

—Gracias por preocuparte, si pasa otra cosa te avisare.

El tic del elevador sonó. Las puertas se abrieron y sin despegar mis ojos de la pantalla trate de salir de ahí, sin embargo  antes de que pudiera seguir escribiendo choque con alguien que iba entrando al ascensor y gracias a la persona que tenía al frente no podía salir. Ella —  la rubia de piernas largas, de ojos verdes y más alta que yo —  era quien me impedía mi camino, creo que se llamaba Victoria.

— Te puedes quitar — mascullo con esa voz tan patética.

—Lo lamento, pero esa debería ser tú — dije enfrentándola.

La rubia me fulminó con la mirada paso su lengua por sus dientes mientras que su mirada me estudiaba desde mis zapatos hasta el color de mi coleta — como odio que hagan eso — como la chica perra que en ocasiones resultó ser, tome su misma seguridad, la mire de arriba hacia abajo pero al contrario de ella yo arrugue mi nariz del asco. Victoria abrió su boca en una vocal muy redonda y cuando estuvo a punto de venir a mi la voz de mi querido jefe el cual iba pasando hizo que la rubia lo pensara dos veces. Reí con cinismo y vi como esta quería clavar sus uñas en mi cara.

—Me tengo que ir linda, será para la próxima — le guiñe un ojo y pasando a su lado fui directo donde mi jefe.

Sin decir nada más pase a su lado siguiendo a mi hermoso jefe — por que sí el viejo era muy atractivo para su edad — pero no solo hablo de su físico sino también de su humanidad.

Mi querido jefe. Toque la puerta y como la chica humilde que era entre después del pase.

—Me llamo jefe — me sentí como la más santa de todos los tiempos hasta juro que podía ver una aureola sobre mi cabeza. Pero eso no pasaría después de lo que paso minutos atrás.

—Veo que ya conoces a Victoria.

Bingo.

Entonces estaba en lo cierto, así se llama esa perra.

—Si ya tuve el gusto en conocerla — ironice con una sonrisa —pero ¿esa es la razón de mi llamada?

—No, no esa no es la razón. —se acomodo en su asiento — bueno sabes que Victoria es la secretaria ejecutiva de la empresa — abrí mis ojos como platos de sorpresa, esa perra era importante — veo que no... — miro algo en su mesa para luego verme — mi hijo regresara hoy a la ciudad después de su viaje de Canadá.

Seguía sin entender.

— ¿Qué tengo que ver con eso?

—Bueno, eres mi secretaria — asentí, todo el mundo sabía eso — y la mejor que he tenido. — me sentía halagada— April, muy pronto me voy a retirar y la empresa quedará en las manos de Ethan y quiero que seas tú la que lo ayude en toda sus cosas.

Estaba en blanco. Me dolía saber que perdería a mi único jefe que me trata como igual y no con superioridad solo porqué tiene mucho dinero, me sentía de esa manera cuando el me entendió con lo de mamá. John, tenía derecho de descansar — no hablo de morir — pero ha trabajo ya varios años y entiendo que llegara su hora para retirarse y como todo hombre importante tenga que dejar a su heredero y claro eso lo entiendo y es común así que no me sorprende para nada. Como dije mi jefe a su edad se conserva y se que en su juventud fue todo un Romeo.

— Entiendo — fue más un susurro. Tenía que parecer que no me importaba en absoluto, sin embargo era mala para ocultar mis emociones.

—Me da gusto en saber que te preocupo — sonreí, él era una gran persona y no dudo en qué fue una gran empresario. — ahora debes enfocarte en tu deber.

Asentí. Lo sabía bien el tenia todo su derecho para al fin tomar sus vacaciones. Me dispuse a marcharme pero su voz dulce me detuvo al estar en la puerta.

—April—me gire— se fuerte, el carácter de Ethan es muy fuerte, así que ten paciencia él no es como yo.

Asentí de nuevo y cerré la puerta detrás de mi. Di un largo suspiro para ir a mi escritorio y trabajar pero las ultimas palabras de John se reproducían en mi cabeza.

*—Bueno, eres mi secretaria — asentí, todo el mundo sabía eso — y la mejor que he tenido. — me sentía alagada— April, muy pronto me voy a retirar y la empresa quedará en las manos de Ethan y quiero que seas tú la que lo ayude en toda sus cosas..

Una sonrisa salió de mis labios al recordar las hermosas palabras de mi querido jefe hacia mi. Él me tenía confianza así como yo la podía tener en él . 

Sentí nervios pues sus palabras al mencionar a su hijo eran como si el fuera un hombre diferente. Supongo que al decir que no era como el se debió referir, ya que de seguro le gusta el orden, respeto y cosas similares.

No creo que su hijo sea un dolor de cabeza.

—April, amor, baja a cenar — termine mi trabajo en la computadora y al pagarla corrí a la cocina para cenar junto a mi madre.

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