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Guiados por Elyan y su madre escaleras arriba, la pareja subía detrás de ellos.

Christian, ascendiendo tras el chico, no dejaba de recorrerle de arriba abajo prestando especial atención en su retaguardia, la cual se marcaba bajo la tela húmeda del short además de transparentarse sus nalgas gracias al color de dicha tela.

Blanco.

Christian era consciente de que Elyan era menor pero no consideraba, en absoluto, recrearse en la figura del chico y por algún motivo se le antojaba muy…

Curvea.

-¿Alguna vez habéis estado aquí?-

La voz de Alycia hizo perder la concentración en el trasero de Elyan en Christian quien agitando la cabeza y ganandose una mirada de reproche por parte de Veronique, la cual se había dado perfecta cuenta de hacia donde miraba, habló a la mujer:

-No, nunca-

Alycia giró la cabeza hacia él para dedicarle una sonrisa.

-Es un lugar bonito, máxime si vienes con tu pareja para pasar un verano de ensueño- dijo ella.

Elyan, parándose a su lado y soltando uno de los bolsos de los recién llegados, miró de soslayo al moreno.

No negaría que le había causado más que una buena impresión.

No era un secreto para sus padres que gustaba de los chicos.

En las dos semanas que llevaban allí en su casa de verano, había estado tonteando con unos cuántos de ellos llegando incluso a llevar a un par a casa como amigos.

Obviamente ni su madre ni su padre eran tontos y sabían perfectamente que no eran simples amigos.

Las sospechas de ambos se afirmaron al pillar a Elyan dándose el lote con uno, Rossanna y después su madre.

Por supuesto, Rossanna era de lo más hermética y no abría la boca a no ser que fuera algo muy importante.

Pero en lo que se refiere a su madre, ésta sí habló con Elyan.

El chico suspiró aliviado al comprobar que ni ella ni su padre veían con malos ojos el que optara por ellos.

Eso sí, le advirtieron que tuviera mucho cuidado y fuera un chico centrado.

Pero eso Elyan ya lo sabía.

Aún no había dado el paso definitivo con ninguno de los que llevó a casa aunque ganas no le faltaban.

Obviamente era un adolescente hormonal de diecisiete años.

-Aquí dormireis- dijo Alycia empujando una puerta de madera pintada de verde hierba.

Echándose a un lado permitió entrar a la pareja, de los cuales, Veronique, fue la primera en hacerlo.

Christian, inmóvil, lanzaba miraditas fugaces a Elyan el cual sosteniendo el bolso entre las manos, se las devolvía de forma tímida.

-Aquí dormirá ella- señaló Alycia a Veronique -Christian, Elyan te acompaña a la tuya mientras yo le digo a Veronique donde puede dejar las cosas hasta mañana que os cambiemos-

Diciendo esto, Alycia entró en la habitación y entornó la puerta.

-Sigueme- pidió Elyan al moreno.

Christian dio un paso hacia él y le arrebató el bolso.

-Ya puedo llevarlo yo- repuso.

Elyan solo sonrió para echar a andar delante suya.

Christian, antes de seguirle, le hizo otro nuevo escaneo de arriba abajo.

-¿Por qué demonios se me plantan cositas tan lindas delante de los ojos cuando no es posible?- se quejó Christian observando al chico.

-Tu vieni?- preguntó Elyan volviendose a él a mitad de camino.

Christian, colgandose mejor el bolso y agarrando el otro, resopló por lo bajo:

-Pffff, a dónde me pidas raggazzo-

Y se dirigió hacia él.

Elyan abrió una segunda puerta dejando a la vista otra habitación con una cama y algunas cosas por medio.

-¿Estáis de mudanzas?- preguntó Christian.

-Ammm, mis padres están empeñados en redecorar casi toda la casa- contestó Elyan dejándole paso y apoyándose en uno de los marcos de la puerta -Es por eso que éste verano nos vinimos-

Christian cruzó por delante suya para a caso hecho, rozar su brazo con el pecho de Elyan.

Éste se enderezó al sentir tal roce para de inmediato tensarse.

-Si te molesta algo solo apartalo- agregó Elyan observando al mayor soltar ambos bolsos.

-No, no te preocupes- girándose a él, Christian se colocó en jarras y le sonrió -¿No entras?-

-¿Hace falta que entre?- cuestionó Elyan desde la puerta.

-Bueno, no sé dónde puedo dejar mis cosas hasta que tu madre diga si nos cambiamos o no de habitación y no voy a husmear en un sitio que no es mi casa- explicó Christian.

Elyan, como si lo hiciera sin ganas, se adentró en la habitación.

Caminando hacia el único armario que allí había lo abrió y buscó un hueco vacío entre tanto chisme.

-Aquí puedes poner unas cuantas cosas aunque mejor sería que te esperaras a mañana cuando yo me traslade a otra habitación-

-Sigo pensando que es una solemne tontería que te tengas que mudar de tu cuarto solo porque tu madre quiera meternos a Veronique y a mí en la misma- repuso Christian.

-Ummm, bueno, sois… novios ¿No?- añadió Elyan dándose media vuelta para verle -Es algo lógico que debais dormir juntos-

Christian se llevó las manos a la espalda y caminó hacia Elyan.

Al pasar junto a la puerta, la empujó haciendo que se medio cerrara de un suave portazo.

Elyan, sin moverse, vio cómo se le iba aproximando hasta que ambos quedaron a pocos metros el uno del otro.

-¿Y tú?- preguntó Christian ladeando la cabeza al mismo tiempo que achicó los ojos.

-¿Yo qué?- inquirió Elyan un poco contrariado.

-Que si tienes alguna novia o quizás es novio o…-

Elyan rió divertido.

-No, ni lo uno ni lo otro- contestó.

-Aaaa, o sea que estás abierto a lo que sea- repuso Christian.

Elyan se mordió el labio inferior a la vez que se llevó las manos hacia atrás y apoyarlas en las lumbares

-Lo cierto es que…hace poco me di cuenta que…me gustan ellos así que… sí, intento…aún no he logrado que cuaje nada con alguno de los que he conocido-

-Guau, todo un seductor- bromeó Christian.

-Naaa, solo…solo han sido tonteos y poco más- repuso algo vergonzoso Elyan.

-Bueno, a lo mejor yo te puedo dar algunos consejillos- dijo Christian acortando un poco más la distancia entre ambos hasta conseguir arrinconarlo entre él y el armario.

Elyan no se achantó a pesar de verse intimidado por el hombre

-Pero tú…tienes novia no novio, no veo yo qué consejillos me ibas a dar- alegó.

Christian se retiró rápidamente de él.

-No me encasillo en un solo grupo- apuntó -Y también he tenido “novios”-

-Guau, tú sí que eres un seductor- se medio burló Elyan.

-Lo intento pero ya como que tengo que olvidarlo- sonrió el moreno volviendo a llevarse las manos a la espalda -Tienes suerte de que no haya venido solo-

-Ya- asintió Elyan entre un tono de burla y otro sarcástico -Y tú tienes suerte de que no me intereses en absoluto-

-¿No te enseñaron tus padres a no mentir?- resolló Christian sin borrar la sonrisa de sus labios

-¿Y a ti no te enseñaron los tuyos a no ser un presumido?- rebatió Elyan.

Las miradas de ambos se clavaban entre ellas.

-Pues parece que tienes carácter- se mofó Christian.

-Y aún no has visto nada- apremió Elyan -Puedes usar ese hueco pero como ya te he dicho mejor ni lo hagas porque mañana lo más probable es que vuelvas a cambiar de habitación. Yo voy a cambiarme el bañador o entonces puede que pille una infección de caballo-

Diciendo esto, Elyan salió del cuarto dejando solo a Christian.

-Sí señor, por dentro la casa es absolutamente “preciosa”- se dijo éste aunque no pensando exactamente en la casa.

Meneando la cabeza sacó lo imprescindible de uno de los bolsos.

-“Preciosa” y bastante “difícil”- se rió para sí -Una auténtica pena que haya venido con Veronique-

Aunque si lo pensaba bien…

-Ummm, aunque por unos poquitos de “jueguecitos” no pasará nada-

O al menos eso pensaba él.

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