VI

Pase toda la noche repasando diferentes clases de hechizos de mis antiguos grimorios, me preparaba fuertemente para la batalla que me esperaba, luego de tanto café y cigarrillos puede llegar a la conclusión de que todo había sido una clase de advertencia o mejor dicho una amenaza directa, se sabía que estaba en el caso, no era tan difícil de averiguar que me encontraba apoyando a la iglesia , pero lo más importante debía rescatar a Marceline, no iba a perderla de nuevo sin hacer nada. 

Eran las 8:24AM, sentía el cuerpo hecho polvo, apenas dormí unas 2 o 3 horas como mucho, me estire levantando mis brazos y alargando el torso y luego de que empezó mi bostezo entrecruce los dedos y baje mis brazos por detrás de mi cabeza haciendo sonar los dedos, era una vieja manía que siempre hacía todas las mañanas y si acaso alguna tarde todo depende de lo que había hecho posteriormente.

Ya debía empezar a prepararme para encontrarme con Sebastián, pensé en mantenerlo fuera de todo esto, pero para que, sería mejor aprovecharme de su fuerza y de todas formas perseguimos el mismo objetivo, lo mejor sería matar a dos pájaros de un tiro. Luego de tomar una ducha rápida para despertarme y sobre todo sacar ese mal olor que desprendía mi cuerpo, pensé en hacer el hechizo de ubicación con Marceline, pero no tenía nada de su pertenencia y de todas formas siempre se reservó su nombre como yo lo hice con el mio, solo me quedaba una opción aunque era algo que me molestaba demasiado, pero esto era un caso extremo y no debía perder el tiempo pensando estupideces. Visitará a mi vidente, es un poco irónico que un mago tenga un vidente, un poco, pero los hijos de puta tenían un don peculiar para todas sus movidas extrañas.

Llegué al café donde decidí encontrarme con Sebastián, portaba el mismo tipo de ropa que ayer, se notaba la diferencia por la textura pero aun asi el negro predomina en todo su ropaje, acaso no le sofocaba.

-Resolviste algo anoche?.-preguntó Sebastián tomando asiento en la silla sobrante de mi mesa.- Algo me dice que no pegaste ojo anoche

-Estuviste espiando Padre?.-respondí su pregunta con otra pregunta y bromee un poco para así poder pensar en qué le diría.- Pensé que eso de que espiaban a los otros hombres era una leyenda urbana

-Lo digo por tus ojeras..-dijo sin seguir mi propuesta de tratar ofender

-No averigue casi nada, algunas que otras pistas sobre dónde podrían realizar el hechizo pero nada más.

-Entonces qué toca hacer ahora?

-Visitaremos a mi vidente.

-Vidente? ¿Acaso los magos necesitan a otro mago para que les diga algo que pudiesen entender por sí solos?

-Creeme lo entenderás cuando lleguemos

Pagué el expreso que había tomado y me dirigí hacia mi moto, Sebastián siguió mis pasos pero cuando le pase el otro casco, se podía sentir la incomodidad y el esfuerzo que hacía para no explotar por ir abrazadito a mi.

Llegamos al establecimiento de mi amigo, este se encontraba entre tiendas de bisutería hippie y de ese estilo, esto más que un barrio parecía ser una residencia de naturalistas y renegados de la vida moderna, el local deslumbraba entre todos a su alrededor "Traviss el magnífico" gritaba un cartel morado que hacía de toldo, todo estaba pintado de morado y amarillo, todo era muy llamativo y vivo para mi gusto, pude notar como a Sebastián le daba tanta repulsión como ami solo con ver su mirar.

El interior era aún más llamativo que el exterior, cuando piensas en un vidente, te llega a la mente una aura más sombría y tenebrosa en pocas palabras, este tipo era más como un buffon que había sido cohibido en su niñez y ahora que tenía libertad explotó en brillantina.

Todas las estanterías estaban llenas de libros y muñecos que parecían ser alegres pero creo que era lo más tenebroso de toda la tienda, rodeaban un trono morado con bordes dorados y una mesa con su bola de cristal a juego, en la cual se encontraba senta un tipo larguirucho, con cabello largo y muy delicado, tenía más  un porte de una mujer que el de cualquier hombre.

-Ángel que sorpresa verte por aquí.-dijo con su simpática y común sonrisa.- ¿No recibiste mi invitación al té del mes pasado?

-Nunca llego a mi.- conteste mintiendo ya que lo último que se me ocurriría en mi vida sería venir a tomar té con este tipo sin necesitar nada a cambio.- A lo mejor se perdió en la correspondencia.

-Tu siempre con tus excusas baratas.-dijo entrecruzando las piernas y poniendo su puño contra su barbilla y así apoyando su codo sobre el reposabrazo de su trono.-que vas a necesitar esta vez?

-Veo que cambiaste de funda, esta vez estás hecho todo un tipazo.

-A que si? Esta salió un poco cara pero creo que vale la pena.-dijo ruborizado y con una sonrisa pícara y atrevida.-Eres una de mis debilidades cariño, pero aunque me duela saltemonos tus halagos que tanto me encantan.

-Vale, pero la pregunta es si me ayudaras si o no?

-Antes que nada sabes que debemos hacer ya sabes que, las consecuencias de mi ayuda no sólo caerían sobre ti y sabes como es mi relación con el sindicato.

-Espera que esta pasando aqui?.- dijo Sebastián con mirada confundida

-Ya te dije, es mi vidente.-respondí mientras me sentaba en la silla de enfrente al trono y subía mi manga a la mitad de mi brazo.- él ya sabía que queríamos antes de que entrasemos.

-No Seas mal educado y presentame al guapetón padre.- dijo el vidente 

-Sebastián te presento a traviss el magnífico.-dije intentando darle todo el drama que que le gustaba que le diese a su nombre.- podemos dejar de perder tiempo traviss?

-Vale, vale.- gruño luego de darle un guiño violento a Sebastián el cual este respondió con desprecio.

Todo tenía un precio en este mundo, el de los videntes luego de apadrinar a un mago era que toda acción que tomase el mago recaería sobre el, claro todo tenía su juicio posterior, sus pruebas entre otras cosas, así que no era nada como ser niñera de alguien, más bien era como un registro que ayudaba al sindicato a buscar a los primeros cómplices de los delitos, así se limpiaban las calles mas rapido. Ahora no todo mago tenía vidente, ganarse un apadrinado era más difícil de lo que cualquiera creyese, ya que los videntes son seres inmortales que poseen cuerpos robados, si, algo contradictorio a las leyes del sindicato, pero creeme ninguno de los dos quería enfrentarse al otro, ya que por un lado eran seres que es cierto, solo eran inmortales por cambiar de cuerpo que es lo que llamamos funda, pero tenían toda la sabiduría de siglos y dones tan difícil de explicar cómo la magia en si por otro lado no hay ni que mencionar el ejército de magos que poseía el sindicato, vamos que su pacto se basaba en el permitir el cambio de funda y a cambio se le ofrecía información privilegiada.

Yo me había ganado mi apadrinado ya que Traviss quería mi cuerpo y me engatusaba con grimorios antiguos mientras se abalanzaba cada dia mas cerca de mi, no morí en esos tiempos porque según él, era un desperdicio acabar con el destino que me deparaba, destino que nunca quiso revelar, pero tampoco me importó ya que su apego hacia mi se convirtió en experiencia y conocimiento.

Cada Vidente tiene su propio don, no todos pueden ver el futuro, algunos leen mentes otros predicen los sentimiento e intenciones de las personas y otros muy rara vez en todo el tiempo podían ver incluso el futuro.

Traviss sujetó mi brazo con sus manos y cerró los ojos en consecuencia yo también cerré los míos,  esto le permite saber cuáles eran mis intenciones y los riesgos que iba a tomar si decidiese ayudarme. Para mi era como sumergirse en un espacio sin fin, donde las estrellas se convierten en mis pensamientos, esto me provocaba un gran dolor de cabeza y más que de cabeza del alma, viajar entre tu propia mente digamos que no es un sitio donde quisiese pasar más de 5 minutos, en los sentimiento que hurgaba Traviss es donde tambien me metia a mi mismo, no era lindo recordar a Marceline, recordar nuestro primer encuentro, como esa pelirroja sin escrúpulos que bebía como un camionero desvergonzados en la barra de aquel bar, me abofeteo por no quitar mi mirada de su culo,algo que estaba fuera de la realidad ya que primero ni la estaba viendo y segundo ella estaba tan borracha que no se ni como atino mi cara. Enamorarme de ella fue tan sencillo como lo es arrojarse a la infinidad de sus ojos, yo nunca fui un tipo que digamos apegado a la vida, vivía por costumbre y echaba la culpa de mis problemas a la propia existencia en sí, pero ella, ella poco a poco se fue convirtiendo mi deseo de despertarme cada dia en el deseo de seguir en esta miserable vida, se convirtió en ese pequeño regalo que todos creemos que algún día llegará a nuestras manos en algún momento, el mío aunque era un regalo maldito lo abraze como lo que era: lo mejor que me había pasado.

Abrí los ojos a la par que Traviss, duraba solo unos 5 minutos pero se sentía como una de las peores resacas que pudiese llegar a tener.

-Enserio lo harás por ella?-dijo traviss al parecer asombrado por lo que había visto

-No tengo otra opción.-pregunte- Tu que has vivido más que la tierra en sí que harias en mi lugar?

-Si hubiese encontrado una razón como la tuya por la cual morir hubiesen pasado 2 cosas: estuviese ya muerto o viviría todos los días deseando haber muerto.-respondió volviendo a su pose del principio en su trono.

-Quien iba a pensar que pudieses decir algo como eso.

-Recuerda quien soy.

-Entonces. Me ayudaras?

Se levantó de su asiento y con una mano sostuvo su codo y con la otra la barbilla, poniendo así su dedo índice en el labio inferior empujando, recorría círculos imaginarios y parecía pensar en todo.

-A ver qué necesitas? .-preguntó el vidente cesando así a su recorrido.

-Sabes que necesito, pero gracias de antemano.-Respondí intentando que entendiera que era secreto.

-Si si cierto, a ver.-dijo volviendo a caminar.-No es necesario ningún punto estratégico para que ellos lo realicen.

-Estas diciendo que pueden hacerlo donde sea?

-Si,pero lo que si es necesario es un momento en particular. ¿Sabes que clase de magia usa?

Todos aquel que utiliza la magia sin importar si sea o no sea mago, es llamado por un tipo en concreto, hay miles de tipos de magia pero siempre hay uno que inconscientemente es el que más te atrae y eso se debe a tú como persona, luego de que se elige el tipo entonces ahí comenzaran a basarse tu magia de combate, hechizos, invocaciones entre otras. La diferencia entre ser mago y no ser mago es la amplitud de hechizos, la mayoría de magos podía adaptarse a dos tipos de magia incluso a tres dependiendo que tan bueno seas.

-Siempre que se le veía utilizando el poder de Dios.-Intervino Sebastián.-Utilizaba su propia sangre y la de los demás para hacer *milagros*.

-Hemorrágico.-dije entre dientes 

-Espléndido, esa clase son raros y problemáticos.-volvió a la charla Traviss.- Entonces es fácil, una vez recolectados todo los requisitos comenzará todo.

-Sabes cuales son?.-pregunté

-Claro que si, hace algunos siglos me enamore de un joven que su mayor sueño era conquistar el mundo, todo tétrico y salvaje para su aspecto.-Dijo mirando hacia arriba con aires de nostalgia.- Pero la manera en que soñaba con eliminar la discriminación y las clases sociales eran de verdad interesantes, ojala no hubiese muerto de tal forma, que desperdicio.

-Espera. Siglos? .- Exclamó Sebastián sorprendido.

-Podemos seguir?.-reclame 

-Solo necesita un sacrificio, pero no cualquiera, uno que esté dispuesto a serlo que su deseo se comprometa con el tuyo, eso es lo más difícil de encontrar, ya que incluso realizando control mental es difícil que una persona logre a  compartir tu deseo, pero no es imposible, lo demás se encuentra en cualquier tienda, como están las cosas en este milenio sería muy fácil.

-Y cómo conseguirá tanto poder como para activar el hechizo?-interrumpi 

-A eso iba, los hemorrágicos tienen una ventaja que no todos la tenéis, cuando el espíritu lunar es poseído por los ancestrales. La lucha y la pérdida de la luna provoca su desangramiento.

-Perdona que? .-volvió a interrumpir al padre.- Podría decirlo en castellano por favor.

-Cuando la luna está roja cariño.-dijo Travis con cara de querer apretar los cachetes del cura.

Agradecí  la ayuda que me había brindado y cuando procedí a marcharme Travis sostuvo mi brazo, Sebastián no hizo caso y salió despedido.

-no me darás un abrazo antes de irte?.-dijo 

-De dónde viene tanto amor? .-dije sin evitar reirme y hacer un chiste malo.-Se que estoy dispuesto a morir pero sabes que eso no es para tanto.

-Solo abrázame y callate pequeñajo.

Luego de abrazarlo sentí como si mi alma se expulsara de mi cuerpo y volviese a entrar; en mi cabeza no dejaba de pasarse unas palabras muy curiosa ¨Phosphorus Solarium¨no tenia ni puta idea de que significaban, pero en apenas ese minuto no dejaba de pasarse y quedó grabada a mi memoria.

-Qué significa esto?.-pregunté.-sé que lo hiciste tu, no pierdas tiempo negándolo

-Lo usarás cuando el pasado queme como nunca lo hizo, el presente viva entre confusiones y el futuro sea lo mínimos probable,

-Tus acertijos siempre han sido tan abrumadores.

-Pero nunca han fallado.-dijo mientras me abrazaba de nuevo.

-Y este a qué vino?

No respondió a mi pregunta pero su abrazo ya había hablado de más, se sentía el cariño y la preocupación, la vida me privo de seres queridos, pero al parecer me había convertido en parte de su familia sin darme cuenta y yo que pensaba que le gustaba.

-Tranquilo vejestorio.-dije correspondiendo su abrazo.-Volveré y esta vez sí tomaré el té contigo, recuerda que morir aquí sería un desperdicio para mi destino.

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