Capítulo 6

La conversación con el padre Amaro no la hizo cambiar de opinión, pero alivió un poco su corazón. Luego hablo con su madre y le pidió perdón por no creerle. Compartió con ella unas horas y al volver a casa, decide visitar a Jenna, su amiga, vecina y madrina de William. Ella administra un prestigioso salón de belleza en centro de la ciudad. Le hace una llamada de camino a su local.

Unos minutos después, esta frente a su establecimiento.

—¡Amiga, que sorpresa! Cuando me dijiste que vendría no podía creerlo ¡Adelante! —Expresa emocionada dejándola pasar.

—Decisión de último minuto.

—Pero, qué cara traes mujer —Dice al fijarse en su tristeza— ¿Pasó algo?

—No exactamente, mañana tendré un viaje de negocios a Holanda con James.

—¿Qué? —Se emociona—El papacito estirado viajará contigo ¿Escuche bien?

—Sí, y necesito un cambio radical en mi personalidad.

—¡Oh! Ya veo —La codea—Después de todo, si te gustaba ese bombón.

La lleva hasta una de las sillas vacías y la sienta, dejándola frente a uno de esos grandes espejos.

—No lo hago por él, es por mí, iré a una reunión muy exclusiva y este nuevo proyecto es muy importante para mí, como para la compañía.

—Entonces no quieres cambiar de imagen solo porque estar a solas con él. —susurra sobre su hombro mostrado esa gran sonrisa que la caracteriza.

—No. En definitiva — Responde mirándola en el espejo.

—¡Ohm! —la mira unos segundos— Te creo, con esa cara que pones debo suponer que sigues detestándolo como el primer día.

—El desagrado es mutuo, pero no le haré fácil el viaje, si existe una manera de seguir jodiendo su existencia, es precisamente con este cambio —se pone de pie— ¿Puedes hacer algo por mí?

—Por supuesto, no necesito hacer magia contigo, porque eres hermosa —Toma sus manos— Solo necesitas un poco de maquillaje, nuevo estilo de ropa para que resaltes esos atributos escondidos —camina hacia su espalda, haciéndola que se mire en el espejo quizás un poco de tinte y un nuevo peinado. Que sea fresco y te haga lucir tan irresistible. —Se menea mirándola— ¡Ay, ya estoy emocionada! Necesitamos ir de compras a mi armario. Tengo una gran variedad de ropa sexy que te quedaría tan bien.

—No creo que me quede tu ropa, soy dos tallas menos, no tengo tanta carne.

—Cuando era delgada si, después del embarazado quede echa una mamacita, pero tengo mucha ropa que no uso de mis mejores años, sobre todo los vestidos, después de tu cambio radical, el mismo James terminara a tus pies. No lo dudes.

—No tienes idea de lo mucho que me emociona esa idea.

—Si lo dices con esas ganas, pues ya estás empezando muy mal. Debes sentirlo, desearlo con el corazón, vivir esa excitación que provoca el decirlo pensando en un hombre como James, que es tan jodidamente bueno. Ese hombre no tiene ni un defecto físico, no sabes lo mucho que he fantaseado con el tamaño de su pene erecto —Termina mordiéndose los labios —¿Será verdad lo que dicen sus ex parejas?

—No tengo idea y no me interesa saberlo, para mí solo es un presumido y arrogante con aires de chico porno.

Alison se carcajea.

—No cabe duda que también te calienta.

—Déjate de decir tonterías y ponte a trabajar. —Deja su bolsa de mano y pendientes a un lado.

Su amiga enciende la radio y al compás de la música de moda meneando las caderas sacando las tijeras.

—Si quieres seducir a un hombre como James—le susurra al oído— Debes sacar esa fiera sedienta de sexo que llevas guardada en tú dentro, se una mujer malvada, dominante, salvaje y sobre todo tan inocente y dulce. Ningún hombre se resiste a esa combinación tan peligrosa.

—¡Sí, claro! Estoy tan deseosa de aprender a seducir a un semidiós como él.

—No te preocupes por ello también puedo darte unas lecciones extras. Verás que James estará comiendo de tus manos.

—¿Por qué terminamos hablando de James? —Expresa ya fastidiada.

—Porque sé que lo haces por él, tu mirada cambió en cuando lo dije. Además, te conozco demasiado como para decir que ese hombre te gusta tanto y el odio que sientes por él, solo es un amor reprimido que cuando salga a la luz ya no podrá detenerse.

—No lo digas, no sabes quién es el heredero Brown en realidad.

—Un sexy hombre que…

—¡No! —grita— Es el hijo del hombre que me ultrajo hace once años. Lo odio, lo detesto y solo quiero que pague por el daño que me hizo su padre.

Alison deja hacer las tijeras y desdibuja la sonrisa de su rostro. Lo que antes empezó como una joda, en ese momento se volvía en una gran culpa.

—Dices que… pero… como es que… —Balbucea Alison acercando una silla para reposar, sentía que las piernas le temblaban y no podía seguir de pie.

—Elliot al fin dejo verse tal cual era, mi madre no está loca, cada palabra que decía de él fue cierta.

—¿Cómo lo supiste?

—Él mismo señor Brown me lo dijo, luego de humillarme con un estúpido contrato.

—¿Qué? ¿Cómo que contrato?

—Te contaré desde el inicio de esta mañana.

Mientras tanto

En la mansión Brown, Thomas y Cloe, hijos de Elliot se enteran de la decisión de su padre respecto al viaje a Holanda. Ambos se habían reunido en el despacho privado para hace unas horas, esperando noticias de su contacto en la empresa. Poco después Thomas recibe la llamada en tanto Cloe sigue concentrada en su computador privado haciendo compras por internet. Tras escuchar un largo rato cuelga muy mal humorado. Pero aún tenía algo entre manos que podía cambiarlo todo.

—Te tengo malas noticias, hermanita hay un cambio de último minuto—Expresa Thomas acercándole un sobre a las manos de su hermana —Nuestro padre, sigue dándoles preferencias a su nieto favorito y lo enviará solo a su presentación en Holanda.

—¡Ese maldito imbécil! —gruñe Cloe —Después de todo lo que su padre le hizo a esta familia.

—¿Y qué te sorprende hermanita? Ethan siempre fue su favorito al igual que el inútil de Frederick, ese par eran un dolor de cabeza y ni estando muertos dejan de jodernos la vida—golpea el escritorio.

—Pero este cambio no alterará los planes, todo seguirá su curso, podemos aprovechar el viaje y terminar con él antes que el viejo —Dice Cloe —Imagínate lo mucho que sufriría viendo a James morir lejos, la tortura, la culpa…

—El sentimentalismo no va con el viejo. Es más, frío que el hielo, lo único que le importa es el dinero, no lo olvides.

—No te creas, Thomas. Sé que no lo has notado porque tu débil intelecto no te lo permite, pero James es su mayor debilidad, siempre ha tratado de protegerlo, desde que Ethan se fue, lo mejor ha sido para él.

—Así que tu plan es matarlo en Holanda.

—¡No! Si papá no va al viaje, de nada sirve. Lo vamos a secuestrar, torturar y obligar a papá cambiar el testamento a nuestro favor.

Thomas se carcajea.

—Sí que eres tonta, no te das cuenta de que sospechará de nosotros. ¿Con qué cara se supone que vamos a aparecer a su lado cuando esto pase?, sin contar que la madre de James y la nuestra serán las primeras en atacarnos.

—Lo olvidada—Resopla enojada— Isabela Wilson es más ambiciosa que nuestra madre y nada tonta, querrá sacar provecho de esto.

—Como siempre lo ha hecho, pero no le importa James. Tenemos una ventaja —le acerca él sobre una vez más.

Cloe lo mira pensativa y lleva la mirada al sobre en la mesa.

—¿Y esto que es, Thomas?

—El pasaporte al más grande paraíso. No tienes idea de los secretos que descubrió nuestra gente sobre papá. Es una verdadera mina de oro.

Cloe intrigada toma el sobre y saca los documentos y fotografías que hay dentro. Muchas cosas no tenías sentido, nada de lo que ahí había le parecía importante. Los ojeó un par de veces mientras su hermano se servía un trago.

—Esto no me dice nada —Dice fastidiada.

—¿Tú crees, hermanita? Mira bien las fotografías. ¿No te recuerdan a nadie?

—Esta mujer me parece conocida, pero, no…

—Ella era la cocinera de esta casa hace veinte años y su esposo —le muestra otra foto— era el jardinero. Tenían una pequeña niña, hermosa, delgada, tan dulce e inocente, que solía visitarlos los fines de semana.

—¿Y cómo es que los recuerdas?

—Suelo ser demasiado observador, pero el punto está en que ellos desaparecen de nuestras vidas solo dos días antes de que Ethan y Frederick muriesen. Y sorpresivamente la pareja se fue y volvieron a tener un bebé un año después.

Cloe lo sigue mirando desconcertada, sin poder entenderlo.

—¡Ay, hermanita! Tengo que explicarte todo siempre?

—No sé lo que tratas de decirme, con la vida de los empleados.

—Según el informe, Ethan violó y embarazó a Emma Díaz, y ese nuevo bebé es…

—¡espera! Ethan jamás podría haberlo hecho, podría esperarlo de Frederick, pero Ethan, no.

—Las personas más rectas esconden oscuros secretos hermanita. Lo que importa es que ese niño es nuestro sobrino.

—¿Papá lo sabe?

—Según parece, desde el primer día. Tras conocer lo que hizo Ethan silencio a los padres de Emma y se encargó de algunos cabos sueltos —se susurra al oído.

—¿A qué te refieres?

—Al padre de Emma, misteriosamente murió y luego su madre se volvió loca, ella se convirtió en su protegida y ese niño en su hermanito. Y como si fuera poco, ¿Quién crees que es la segunda persona al mando que viajará junto a James mañana?

—Emma.

—¡Bingo!

—¿Qué es lo que pretende nuestro padre?

—Nada bueno, te lo aseguro.

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