Capítulo III

Habían pasado cinco horas desde que empezamos a buscar la bendita flor, ni siquiera me di cuenta de que mis rodillas estaban temblando por estar mucho tiempo agachado, sin embargo la voz de Kirin me distrajo, apenas me incorpore mi espalda tronó provocando que hiciera un gesto, no sabría decir si de dolor o satisfacción de por fin estar derecho. Me gire al escuchar nuevamente a Kirin, pero no estaba a la vista, fruncí el ceño de lo confundido que estaba pero.

—Byung yoen! —grito ella, por lo que yo me asusté, comenzé a caminar con rapidez hacia dónde estaba, ¿Se habrá lastimado?, ¿Se cayó?, Nosé pero si estaba asustado por ella

—¿Kirin?, ¿Donde estás? —pregunte asustado

—por aquí —dijo ella, me detuve un momento para caminar a la orilla del barranco que estába a lado de un río ¿¡Cómo diablos llegó ahí!?

—¿Qué?... ¿Qué diablos estás haciendo ahí?—baje quedando frente a ella— ¡Estás loca!, ¿Acaso quieres.... —fui interrumpido porque ella colocó su mano estendida frente a mi cara

—ahi está —me dijo ella, señalando hacia una roca que estaba en el río, la flor estaba ahí, la caléndula officinalis, ¡Genial, en una roca! Un suspiro salió por mi parte para después ver a kirin

—solo quédate aquí, no te muevas —dije con mis palmas estendidas hacia ella, asintió con su cabeza para luego sentarse en una roca y quedarse ahí quieta, yo retrocedí un poco y tome impulso para después brincar a esa roca sin pisar la planta, una vez que llegué la tomé con cuidado para luego regresar de un brinco —listo —comente a lo que ella se levantó

—bien entonces ay que regresar para preparar el tónico —dijo ella

Yo acepté esa propuesta, iba a ayudarla a subir, pero ella trepó con facilidad, yo me quedé ahí quieto con cara de idiota, observando como subía, moví mi cabeza y comenzé a trepar con cuidado para no lastimar la flor, una vez que subí di un suspiro de alivio. Ambos entramos al templo, yo sólo seguía a Kirin la cual caminaba a la habitación donde estaba mi hermano, una vez que entramos ella comenzó a buscar unas cosas mientras yo seguía ahí parado con la planta.

—listo, ya puedes darme la planta—dijo ella sentándose en el suelo y estendiendo una franela y colocando las cosas, yo me acerque a ella y se la di mientras me sentaba a su lado—podrias pasarme ese frasco que está ahí —me dijo mientras señalaba un estante pequeño con varias cosas y frascos

—ah —la mire nuevamente y ella me dijo "es el segundo", yo lo tomé y se lo di — ¿Que es eso? —pregunte

—aceite de almendras —me dijo ella

Vi como agarraba las flores que estaban secas, las colocó en el recipiente y comenzó a mezclarlo con el aceite de almendras. Se levantó una vez que terminó y comenzó a untarlo en la herida de mi hermano, el hacia un gesto de dolor pero pronto se volvió uno de alivió.

—listo, con eso basta, ahora sólo queda esperar a que cicatrice —dijo ella

—gracias Kirin —dije mientras hacía una reverencia a lo que ella sólo asintió con una sonrisa

(....)

Estaba en mi habitación mirando el sable qué me dió mí hermano, la saqué de su funda y miré el filo el cual se podía ver mi reflejo, ¿Realmente vale la pena el esfuerzo por una vida tranquila?, Ahora no podía dejar de pensar en esa pregunta, mi padre murió intentando tener una vida "Normal". Volví a guardar el sable en su funda y la dejé ahí a un lado de mi catre, mi vista se pasó a mí bolso, ni siquiera había revisado que todas las cosas estuvieran ahí, apenas mis dedos tocaron el bolso cuando tocaron la puerta.

—adelante —dije mirando hacia la puerta e ignorando la bolsa

La puerta se abrió dejando ver a Sun-hee, "ven tengo algo que mostrarte" dijo, a lo que yo salí de la habitación para ir con ella, ambos caminábamos por los pasillos del templo, ella abrió una de las puertas dejando ver una habitación amplia.

—aqui es donde entrenamos —dijo ella con una sonrisa —tal vez te ayude a ti y a tu hermano en sus entrenamientos

—¿Tu peleas?—pregunte con una leve risa, ella me miró y sonrió

—solo eh aprendido lo básico, Kirin es la que sabe pelear —una vez más estaba sorprendido, ¿Ella?, No creo que sea ciega o ¿Si?.

—ah... Sun-hee,—la mire a lo que ella me prestó atención—kirin... Ella, bueno, ¿Realmente es...? —me quedé callado mientras mi puño estaba cerrado pero mi dedo índice lo tenía un poco doblado, como si fuera un garfio

—¿Ciega? —pregunto ella a lo que yo sólo asentí—si, ella no puede ver, yo eh visto sus ojos —me dijo

—entiendo, es sólo que... —ahi va otra vez, dijo mi cerebro, cómo siempre tan parlanchín, ella me miró y entendió lo que iba a decirle

—si comprendo, aveces hace cosas que la gente normal haría, pero recuerda que estuvo diez años en completa oscuridad como una esclava —me dijo

—si yo, entiendo eso, es sólo que me sorprende que haga cosas como si no estuviera.... Bueno tú entiendes —dije, ella asintió con su cabeza para luego mirarme

—¿Tu confías en ella? —me preguntó, me tomó por sorpresa su pregunta no sabía que decirle, ayudo a mi hermano eso lo agradezco, pero ¿Confíar en ella?, No sabía que decir respecto a eso.

Podía sentir como su mirada me acorralaba en la habitación, sentía que en cualquier momento me iba a plastar como si de un insecto fuera, mi cerebro me decía una y otra vez "ándale pero quería andar de hablador, ahora respóndele, ¿Que le dirás?", No sabía que responder a su pregunta pero si podía cambiarle el tema; afortunadamente no fue necesario ya que en el momento que le iba a hablar, la puerta se abrió dejando ver a uno de los guardias para decirle a Sun-hee que la necesitaban, a lo que ella se fue dejándome sólo, por mi parte sólo di un suspiro de alivio. Pero sin duda no volvería a hablar sin antes pensar lo que tenía que decir, y más si son temas delicados, mire el lugar una vez más y comencé a caminar por los pasillos del templo mirando todo lo que había a mi alrededor, era un lugar muy bonito, y tranquilo, Almenos por ahora.

Habían pasado exactamente dos semanas después del incidente del palacio, veía todos los días a Kirin quién siempre iba a cuidar de mi hermano, cada día le volvía a colocar esa pomada natural, ¿Tu confías en ella?, No, pero tampoco diré que es una mala persona, es una chica muy amable y responsable. Se preocupa por los demás y siempre pone primero a sus amigos antes que ella, la admiro, a pesar de ser ciega ella sigue su vida como si nada, pero no es alguien en quién confiaría. Comencé a caminar a la habitación dónde estaba mi camarada, quería ver cómo seguía con su recuperación, pero mi sorpresa fue que estaba en el pasillo caminando mientras observaba a su alrededor, una sonrisa salió de mi rostro, para acercarme a él y tocar su hombro, a lo que el volteó y me sonrió.

—hola hermanito—me dijo el

Yo no dije nada, sólo lo abracé con fuerza, el soltó una risa y palmeó mi espalda, para luego alejarme, ambos comenzamos a caminar. Yo le platicaba de todo lo que había pasado durante estas dos semanas mientras el escuchaba con atención a todo lo que decía.

—¿Y ya revisaste tus cosas?—me dijo, a lo que yo me detuve y me quedé como idiota, en todo este tiempo que eh estado aquí, no eh agarrado la m*****a bolsa para nada —byung yoen, las revisaste ¿verdad?—remarco con fuerza la palabra verdad mientras me divisaba

—ah.... —mire a otro lado intentando pensar en algo, di un paso atrás al mismo tiempo en que el se acercaba a mí

Quede acorralado en la pared, veía cómo estaba empezando a perder la paciencia, en el momento en que el iba a hablar, llegó Sun-hee corriendo. Una vez más, estoy agradecido con este tipo de cosas, siempre ocurren en el momento correcto, y eso no es algo que se ve todos los días.

—chicos —se detuvo frente a nosotros intentando recuperar la falta de aire

—¿Que sucede Sun-hee? —pregunto mi hermano

—el primer ministro, y los guardias del palacio están atacando el pueblo —dijo ella asustada

Mis ojos se abrieron de golpe al escuchar lo que dijo ella, mi respiración se estaba acelerando y mi cuerpo estaba comenzando a temblar, mi hermano se giró a mí y me tomó con fuerza del cuello de mi prenda negra mientras me pega en la pared.

—¡byung yoen! —me grito con enojó—¿Revisaste las cosas?, ¿¡Si o no!?

Yo sólo nege con mi cabeza, el apretó sus dientes y me soltó al mismo tiempo diciéndome "idiota". Yo sólo me quedé ahí tratando de regular mi respiración, vi como Sun-hee me miraba.

—tenemos que irnos —dijo Shane con seriedad

—¿Qué?, Pero y ... —fue interrumpida por mi camarada

—estan muertos!, Ellos ya no existen, tenemos que irnos ahora —el me miró a lo que yo sólo tragué saliva en seco—vayan por su cosas, tomen todo lo que sea necesario, y vayan por kirin —comento para después irse a su habitación, ambos nos miramos para después irnos por caminos diferentes para tomar todas nuestras cosas y buscar a Kirin

apenas llegué a mi habitación paté con fuerza una de la patas de la cama, por mi culpa ahora estában atacando el pueblo, No es momento de lamentos Byung yoen!, agarré mi bolsa y saqué las cosas que tenía, me faltaba un mapa, cerré mis ojos y mis puños con fuerza. Se había caído en el momento en que saque la bomba de humo, estaba tan desesperado por sacar a mi hermano de ahí con vida que olvide revisar la bolsa para ver qué no faltará nada; volví a guardar mis cosas nuevamente, amarre mi sable a mi cintura y salí a buscar a Kirin, de seguro estaría rezando en la habitación de las plegarias.

—¡Kirin!—Entre pateando la puerta de golpe, ella estaba ahí incada, el fuerte golpe de las puertas provocaron que diera un brinco y girará un poco su cabeza

—¿Byung yoen? —pregunto ella con duda, yo me acerque a ella corriendo y la tomé del brazo

—tenemos que irnos ahora!—le dije

—¿Porque?, ¿qué está pasando? —dijo ella asustada

—estan atacando el pueblo—dije, apesar de que no podía ver sus ojos pude sentir como se tenso, se levantó rápidamente y agarró su vestido con ambas manos levantando un poco de la tela que tocaba el suelo —vamos

Comenzamos a caminar rápidamente por los pasillos, ella estaba a un lado de mi mientras yo miraba a mi alrededor, uno nunca sabe en qué momento habrá una pelea.

—¿¡Cómo pasó esto!?—pregunto ella desesperada

—eso no importa ahora —mi voz titubeó al hablar — lo que importa es salir de aquí—dije mientras seguía mi camino junto con ella

No podía decirle la verdad, no después de que ella le salvó la vida a mi hermano, me sentía tan inútil, quería regresar el tiempo y arreglar las cosas; quiero una oportunidad de poder cambiar todo esto, tener una vida tranquila como lo deseaba mi padre, tener una familia. Pero todo eso se está llendo directo al caño, apenas llegamos a sala principal, Sun-hee abrazo a Kirin, mi hermano estaba ayudando a otros dos chicos que estaban trabando la puerta, pude ver que está se estaba moviendo con fuerza, querían entrar al templo.

—¿Hay otra salida? —pregunte

—si, está en el jardín oculta en las enredaderas —me dijo ella mientras acariciaba la cabeza de Sun-hee

—vayan al jardín, yo ayudaré a los chicos —ellas asintieron y se fueron directo al jardín, yo me acerque a ellos, las cosas se estaban empezando a caer por la fuerza que estaban empleando en la parte de afuera, mi vista se enfoca en una lámpara de aceite, corrí a ella y la tomé para luego lanzarla con fuerza en dónde estaban las cosas, esta se rompió al impactar con fuerza en una de las sillas de madera que había ahí, el aceite se derramó y enseguida todo comenzó a arder en llamas.

Espero que esto nos dé algo de tiempo, un suspiro salió por mi parte para después empezar a correr junto a ellos, salimos al jardín y vimos a las chicas que estaba en una entrada que se encontraba en una cueva, Sun-hee nos hacía señas así que fuimos directo a ellas, sin embargo uno de los chicos que estaba con nosotros cayó al suelo.

—No, ¡Choi!—se dirigía a él con velocidad pero mi hermano fue más rápido y lo tomó del hombro para después tirarlo al suelo

—olvidalo!... Tenemos que irnos, con o sin ti —hablo con enojó

Ambos entramos a la cueva, Hyun no tardó en levantarse y entrar, dejando a su amigo en el suelo, pero por más cruel que sea era verdad, ya no podía hacer nada, Choi está muerto la flecha que había recibido estaba clavada en su espalda media, bajamos las enredaderas y cerramos la puerta, Sun-hee tenía una linterna que no dudó en encenderla. La cueva era obscura y olía bastante a humedad, sin contar que también era bastante fría, Kirin se adelantó comenzó a caminar mientras su mano izquierda tocaba la pared y la mano derecha levantaba un poco su vestido. Enseguida Sun-hee empezó a caminar atrás de ella, yo sólo mire a mi hermano el cual me miraba molesto, iba a decir lo siento, pero prefiero no hacerlo o saldría peor, por lo que empecé a caminar atrás de las chicas mientras Hyun iba a un lado de mi y mi camarada atrás. Por favor, pase lo que pase que no vaya a hacer un escándalo, Dios padre protegeme de él por ahora.

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