Capítulo 3 Joss

Se necesita perder para aprender a valorar el simple hecho de ganar.

—No me hace falta nada —murmuré revisando mis ropas, iba a exponerme al mundo de los humanos y debía estar preparado para defenderme, si algo salía mal.

Al salir de mi habitación, me topé de nuevo con Gaby, me miraba sonriendo, su gesto era tan sarcástico que terminé concentrándome mucho en ella y no me di cuenta de que Julie estaba a su lado, luego de unos segundos la observé y esta me miraba con mala cara, estaba furiosa.

—¡Guerrero! ¿Por qué razón me haces perder el tiempo? ¿Qué te dije? —A medida que hacía sus preguntas iba alzando la voz—. Te tengo que repetir las cosas como si fueras un niño de cinco años, eso es inaudito.

—Mi Reina, yooo —no pude continuar hablando porque Gaby me interrumpió.

—¡Qué le dije mi Reina! ¡Se va sin mí! Me ha dicho que no vamos a entrenar y que tampoco debo acompañarlo a buscar al brujo... me ha desplazado... de hecho me dejó muy en claro que no me quiere cerca.

Es una arpía... de verdad me acusó... es que se gana el odio.

—Si te atreviste a desobedecer mi orden directa aun cuando te lo pedí de buenas maneras... ahora por las malas te irá peor —hizo silencio y continuó con voz autoritaria—. De ahora en adelante Gaby, te acompañará hasta para comer, si te quieres librar de ella tendrás que formarla como una guerrera para que así cuide de mí y esté siempre a mi lado. —Hizo otra pausa y con un poco de malicia reflejada, continuó hablando, pero esta vez se dirigía a Gaby—. Estoy segura que es un castigo justo para los dos, por hacerme pasar por esta desagradable situación, dicho esto, me despido de ambos. —Julie desapareció y dejó a Gaby con el semblante muy molesto.

—¡Te fijas! Eso les pasa a los boca flojas... ahora ambos debemos soportar la agonía de estar juntos hasta el día en que seas una guerrera digna y viéndolo bien—la miré de abajo hacia arriba—, puede que me tarde un siglo en lograr eso.

—¡Cierra la boca! —exigió caminando hacia mí de forma amenazante.

—La cerraré cuando me provoque, humana inservible —al pronunciar las palabras sentí cierta incomodidad, porque el insulto provocó que Gaby se pusiera triste.

—Hay algo que nos diferencia a ambos, más que cualquier cosa... y es que yo sí amaba ser una humana y detesto en esto en lo que me convirtieron —Sé que me decía la verdad, porque había oído que ella no estaba cómoda con su nueva condición, pero escucharlo de su boca y en ese tono tan ácido y lleno de desprecio, me desconcertó.

La situación me parecía un poco triste para ella, si fuera una simple humana ella no estaría aquí y podría llevar una existencia normal... entendía su punto, todo se le complicó desde el momento del cambio, porque empezando por el hecho de que detestaba ser un ser que era hasta confundido por demonios entre los mortales.

—¡¿No te abrazaron de chiquita?! Porque es evidente que estas falta de amor, para tu edad estás bien amargada.

—Ahhh, mira quién habla, el idiota que es arrogante y le tiene miedo a las mujeres, porque cada vez que una se le acerca busca la forma de herirla y así tener motivos para huir despavorido.

—Es evidente que exageras, tú me caes mal y por eso te quiero lejos, eso no implica que el resto de las mujeres provoque en mí lo mismo.

—No sé en qué estaba pensando la Reina al ponerme en esta situación, pero conocerla a ella es lo único positivo que me ha pasado en esta nueva condición, aunque pensándolo bien, desde ahora empiezo a ver manchado el paisaje.

—Dos cosas... y que te queden muy en claro, la primera, es que la Reina aparentemente no está pensando con claridad; y la segunda, es que espero que en los próximos días recapacite su decisión.

Gaby hizo silencio y luego asintió. Como no tenía nada más que decir, comencé a caminar por el largo pasillo, ella me siguió. Me desmaterialicé al jardín principal para librarme de ella, pero logró agarrarme a tiempo un brazo y terminó apareciendo justo donde aparecí.

—¡Déjame solo! —Exigí con mala cara.

—No, no te dejaré solo, fue un mandato real el que permaneciéramos juntos, así que no intentes escapar. O harás que le diga que limite tus poderes, recuerda que ella lo puede hacer con el simple hecho de mencionar las palabras, algo así me contó.

Ay sí... como le hicieron a Rut al encerrarlo. Que fastidiosa situación. Y que imprudente que me amenace con eso.

—Larguémonos de aquí, buscaré conversar con un amigo para que nos ayude y tal vez consiga otro acompañante para que así terminen más rápido el trabajo.

—Está bien, no voy a intervenir, solo te acompañaré.

—Y ahora, ¿por qué tu amabilidad? —esa forma arrogante y luego comprensiva me confundía. 

—No es amabilidad, solo te dejaré trabajar, no me queda de otra.

—Al menos eres inteligente —me burlé, mirando la luna sobre nosotros.

—Más que tú y por mucho, eso no lo pongas en duda.

Puse los ojos en blanco ante su réplica, la tomé del brazo para poder desmaterializarme al lugar. Era factible hacer lo mismo que ella hace unos minutos había hecho; si bien era cierto no podíamos materializar cosas grandes o pesadas de un lugar a otro, sí podíamos arrastrar a otras sombras a aparecer en el mismo lugar donde otra sombra lo quisiese, eso sí, siempre que se mantuviera el contacto.

Sentir su piel fue una sensación cálida. Cuando aparecimos a dos calles de la casa de mi amigo, me quedé como tonto observándola. No sé cuánto tiempo estuve así, solo sé que Gaby miró hacia el suelo avergonzada y luego carraspeó, un segundo después se alejó preguntándome:

—¿Dónde estamos? —miró hacia los lados, supongo que buscando ubicarse.

—Entre menos sepas, mejor, ya de por sí creo que tendré que explicar el hecho de traerte conmigo, así que es mejor que solo cierres la boca y camines.

—¡Ajá! —contestó con mala cara y se dirigió hacia la salida del callejón, la alcancé y le dije:

—Sígueme, es por aquí —caminé pasando las dos calles y me adentré en otro callejón. Cuando estuvimos frente a la pared, al fondo del mismo dije: —Aperi frater est hic —en tono bajo le traduje a Gaby—. Abre, un hermano está aquí, en latín.

La pared se deslizó ante la vista atónita de Gaby y dejó ante nosotros una puerta enorme, era la entrada principal de la casa de mi amigo.

Toqué y la puerta se abrió poco a poco, pasamos y saludé a la nada, sabía que me escuchaban.

—Hola, he vuelto, sé que tengo tiempo sin visitarte, pero nunca es tarde para pasar a saludar. —Ante mí apareció una joven delgada, no muy hermosa, pero tenía su encanto, sus ojos verdes eran cautivantes; miré su aura de forma instintiva, a estas alturas de mi vida y luego de lo que pasó con Rut, para mí, cualquiera podría ser un Licht.

—Si usted está aquí, supongo que su amigo, Neoma, no tardará en llegar para atenderlo —en ese momento sonrió y me dejó ver sus dientes alineados de forma perfecta, su piel blanca parecía de porcelana y ese cabello tan castaño simulaba el chocolate derretido, caminé sin remedio hacia ella, ansioso de poderla tocar... estaba hipnotizado por esa combinación que ahora la hacía perfecta.

—¡Ay, por Dios! ¿qué haces? —me empujó Gaby y sacó un arma amenazando a la chica... un segundo después, la joven se convirtió en mi amigo, Neoma.

Él soltó una carcajada y levantó una ceja mirando hacia mi acompañante.

—Ella no cayó bajo mi hechizo de apariencia, ¿quién es? No es por nada, pero es preciosa... ¿no me la vas a presentar?

—Infeliz, desgraciado, ¿cómo te atreves a hacerme eso? ¡Tenía hasta ganas de olerte el cabello!

Las carcajadas de Neoma no se detenían.

—Quería jugar con tus sentimientos, aunque amigo noto que estás vacío por dentro, consumí demasiada energía para que al menos quisieras moverte un poco hacia mí... ¿qué te hicieron? Pareces muerto en vida.

—Mis asuntos sentimentales no son tu problema... y bueno, ella, ella es un estorbo; y no, no te la presento.

Gaby me observó con mala cara y le sonrió con cierta picardía a Neoma, el hecho me hizo apretar la quijada.

—Te he dicho que a tus novias no las trates así —Neoma caminó hacia ella y le hizo una reverencia—, señorita, su belleza es magnífica, ¿cómo es que alguien como usted puede caminar al lado de algo como esto? —Me miró y guiñó un ojo—Este hombre es frío y amargado, siempre lo fue, pero ahora como que lo poco positivo que había en él se esfumó... acaso fuiste maldecida por la Diosa Oscuridad a vivir tan fea penitencia.

Gaby sonrió y bajó la mirada, de nuevo estaba avergonzada. Antes de que ella pudiera decir algo, decidí adelantármele:

—Primero que nada, ella no es mi novia, segundo, jamás lo será, tercero, no es tan bonita como dices que es y cuarto, sí la Diosa Oscuridad la maldijo al convertirla de humana a sombra... eso que ves ahí es un hibrido perfecto entre dos razas y está destinada a ser hasta más fuerte que nosotros en áreas que son imposibles para nuestra raza luchar, ejemplo, bajo la luz del sol.

Los ojos de Neoma se expandieron, visiblemente fascinado por lo que acaba de decirle.

—¡Ajá! Con razón ese hechizo de perturbación para las sombras no funcionó con ella, sabía que hoy tendría la visita de dos sobras porque lo soñé, pero ni en mil años habría creído que era una hibrida... esto es todo un acontecimiento —para entonces Neoma la veía con idolatría, me tenía incómodo, tenía ganas de darle un golpe en la cara para que reaccionara.

—No sabía que tus hechizos podrían fallar —solté con sarcasmo para sacarlo del trance estúpido en el que parecía estar.

—Yo tampoco lo sabía, esto es por completo nuevo para mí... y no me quejo, ella es un buen incentivo para que piense desde hoy cómo mejorar... aunque ya me vienen varias ideas a la mente, será cuestión de hacer unos pequeños ajustes.

—¿¡Ella un incentivo para ti!? ¿Qué te pasa? No está aquí para procrear contigo, no seas estúpido —sabía que era un controlador de mujeres, podía tener la que quisiera con todo eso que podía hacer. Cuando reaccioné, estaba demasiado cerca de él, le podía ver hasta el último poro de su rostro. Quería partirle la cara.

—Pareces un humano bruto promedio, esos que creen que la existencia se basa solo en follar, comer y en su defecto conseguir poder... Dije claramente la palabra me-jo-rar con eso me refería a incrementar o reformar mis poderes mágicos para poder también en cierto modo controlar a los híbridos... cambiando el tema, supongo que este capricho de tu Diosa no es nada nuevo, estoy seguro de que hay más como ellas.

—Somos tres en total —soltó Gaby dando un paso hacia mí para colocar su mano en mi hombro y halarme hacia atrás, luego se puso de puntillas, porque ella era mucho más bajita que yo, y así poder alcanzar mi oído, debí bajarme un poco para que pudiera llegar, entonces musitó:

—¿De verdad él es tu amigo? Es algo amenazante.

—Te oí jovencita y sí, soy su amigo, pero si él me mira y trata con agresividad... de mi tendrá eso mismo y un poco más.

Gaby asintió y se alejó de mí.

—Lo siento, no sé qué me ocurre, estoy pasando por algo incómodo y a veces respondo de forma ofensiva.

—Al menos no estás enamorado, nada es peor que eso para andar a la defensiva y ofensiva —Se burló Neoma y se alejó de ambos para sentarse en el mueble de su sala— Ahora dime, ¿a qué debo la visita de ambos?

—¿Para qué lo preguntas si ya lo sabes? —vociferé sentándome frente a él.

—Sí lo sé, pero quería intentar mantener una conversación normal, que aguafiestas tiendes a ser —chitó los dientes y con un movimiento de manos y unas palabras en un idioma que no entendí, hizo aparecer unos vasos con lo que parecía era licor, el líquido brillaba de un azul turquesa.

—Hay un vaso para cada uno y ya saben, beban con cuidado —nos invitó Neoma tomando uno para él.

—¿Qué es esto? —preguntó Gaby mirando y oliendo el vaso que ahora tenía en su mano.

—Un coctel especial para celebrar los acuerdos.

—¿Vas a aceptar ayudarnos? —estaba incrédulo de lo fácil que había resultado todo, ya que los hechiceros hasta donde sabía siempre habían estado más del lado de los Licht, pero claro otros como Neoma se mantenían neutrales para así evitar tener problemas con cualquier raza.

Ya que cuando un brujo o hechicero deseaba dejar de trabajar con un Licht este era perseguido y asesinado, además de que, si un hechicero era reconocido por nuestros enemigos, este era casi que obligado a trabajar con ellos, sino igualmente era perseguido y asesinado... también habían los que trabajaban por voluntad propia... cada quien llevaba la vida a su manera.

—Sabes que por mí no habría problemas... trabajaría contigo por tu causa... estoy contento de que al fin hayan tomado decisiones drásticas para defenderse, es por eso que hoy celebraremos —se puso un poco serio—, el detalle está en que mi compañera acceda a colaborar, sabes que mi magia no es potente si ella no está conmigo.

—Me lleva el diablo Neoma, prácticamente me estás diciendo que no me apoyarás en esto —le di un manotazo a mi pierna lleno de impotencia.

—¿Hay alguna forma de convencerla? —intervino Gaby queriéndose salir con la suya.

—¿Me vas a persuadir para que lo intente? —las palabras salieron en un tono tan sensual que sentí de nuevo ganas de golpearlo. Para mi asombro, Gaby se acercó a él con una enorme sonrisa y le respondió casi con el mismo tono.

—¿Se te puede persuadir para que la convenzas a ella? Es importante para nosotros tu ayuda o, mejor dicho, la ayuda de ambos.

—Creo que se podría conversar con la exnovia de Joss para que trabaje en esto, claro, solo si tú accedes a salir dos veces conmigo.

—¿Por qué no una? —replicó Gaby llevándole la contraria.

—Porque sé que no serás fácil.

—Hecho —contestó Gaby ante mi asombro.

Estaba atónito, era obvio que había recurrido a una treta para salirse con la suya y salir con ella, porque una negativa de Neoma era irreversible... y él ya había dicho que sí me ayudaría; ahora que lo analizaba mejor, muy capaz y su hermana ya sabía todo y había aceptado por el bien de mi raza, pues nuestro noviazgo había dejado amistades sinceras de ambos lados; en conclusión, el infeliz hechicero había inventado el último dialogo solo para sacar algo para él.

—Eres un puto corruptor de menores —me quejé tomando un sorbo del trago del que sabía era una mezcla de esencias frutales con muchos grados de alcohol, mi organismo de una vez reaccionó ante la potente bebida —Por cierto, ¿esto está adulterado, cierto?

—Lo suficiente como para hacerte dormir con el segundo vaso.

—¡Mierda! —Lo solté sobre la mesa y miré hacia Gaby para quitarle el vaso, pero para entonces se había tomado todo el líquido— ¡Ay infeliz ella es medio humana, no sabes cómo le caerá!

—Si quieres la dejas conmigo, no tendría problema con eso.

—Luego hablamos, eres un desgraciado —lo miré con mala cara y me levanté para tomar de la mano a Gaby, con la intención de desmaterializarnos hacia nuestro hogar temporal.

La joven me miraba como ida, pero por primera vez me sonreía.

—Que hermosa —murmuré y luego maldije por lo bajo—. Estúpidos efectos del licor adulterado —Neoma soltó una carcajada y desapareció. Me enfoqué de nuevo en Gaby y le dije— Tenemos que irnos.

—Llévame a dónde quieras.

Ohhh esto no puede estar pasándome.

En un abrir y cerrar de ojos, estábamos frente a su habitación. Ella al darse cuenta se quejó:

—¡¿Y así me dejas?! ¡Yo quiero más de esa bebida!

—Gaby, por favor, toma un baño, no estás bien.

—¡Cierra la boca! —me empujó con tanta fuerza que reboté contra la pared más cercana, mi primer impulso fue mirar hacia los lados para ver si alguien había visto su agresiva reacción, lo siguiente que hice fue concentrarme, porque tenía unas irracionales ganas de caerle encima y arrancarle hasta el último centímetro de tela de su cuerpo. Sabía que esas ganas eran producto del alcohol, además yo no podía sentir, esto era simple hechicería, estaba seguro de que estaba bajo los efectos de algún sortilegio.

—¿Por qué eres tan agresiva conmigo? Solo busco cuidarte, tomaste ese líquido que altera todo tu cuerpo y mente... no es bueno que alguien te vea así.

—¿Me vea cómo, así? —me apretó la muñeca y nos desmaterializó hacia dentro de la habitación, en un movimiento brusco me haló hacia ella y se quedó oliendo con sumo cuidado mi rostro y cuello—. Debo de estar drogada, una parte de mi cuerpo me lo dice, pero se siente tan bien.

—Ya sabes, no debes aceptar bebidas de ese puto brujo en esas dos citas que le aceptaste —intenté alejarme, pero me costó, era agradable tenerla cerca. Era delicada y atrayente.

—Ni bebida, ni comida... copiado... es mejor que te vayas, porque no creo que este momento de lucidez me dure mucho.

El rechazo me provocó una punzada en el pecho, mi mano sin pensarlo se postró a esa misma altura, como si con eso pudiera evitar que la rara sensación se disipara.

—Sí, es lo mejor... tranquila, si corres con suerte, para mañana no recordarás nada.

—No pasó nada, así que no importa si no logro recordar —eso fue una queja, lo sabía.

—Cierto, tienes razón —la miré a los ojos y sin motivo aparente volví a sonreír—. Toma un baño y duerme para que se te pase el efecto... yo también haré lo mismo... mañana le doy la noticia a la Reina del trato que hiciste para que contáramos con la ayuda de los hechiceros y así proteger este recinto.

Gaby asintió.

Me permití por unos segundos volver a mirarla y decidí caminar hacia la puerta, por alguna razón no deseaba irme. Cuando estaba a punto de salir, Gaby tomó mi brazo izquierdo, me giró y sin ningún esfuerzo me inclinó hacia ella para poder besarme.

Fue corto, exactamente lo que dura un suspiro, pero me dejó inmóvil esperando por más.

—Supongo que mañana, si corremos con suerte, ninguno de los dos se acordará de esto... así que hasta mañana.

Asentí.

Con un sinfín de sentimientos dentro de mí, gracias a lo que imaginaba era un hechizo proporcionado por la bebida que tomamos, salí de la habitación alejándome como una presa huye de su cazador.

Y sí, todo fue efecto de la bebida, en cuanto crucé el pasillo para caminar a mi habitación, volví a ser el mismo vacío, sin sentires que había maldecido la Diosa Oscuridad.

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