*CAPÍTULO 09*

**Bruno Bergmann**

He estado haciendo la investigación que me solicitó Amaral, incluso he conseguido algunas cosas que nos podrían servir, llevo días intentando contactarme con ella y me es imposible, su móvil sale apagado; ayer me pasé a dar una vuelta por su vecindario y di con la casa, estuve tentado a bajar del auto para tocar su puerta y saber que está bien. Me comentó que él la encerraba cuando estaba muy furioso, y si no aparece es porque algo le hizo.

Hoy quedé con su hermana para vernos y conversar con ella, es quien me puede decir algo sobre Amaral, no he dormido bien pensando en que puede estar en peligro, debo apresurarme a encontrar más pruebas que la ayuden a liberarse de ese monstruo, pero eso me tomara tiempo, es súper cuidadoso, no deja huellas de nada, sabe cuidar su espalda.

—Entonces… ¿Te gusta una mujer casada que ahora te contrató para investigar a su esposo? — me pregunta Lucas.

—¿No te da miedo que ese sujeto se enteré? — ahora es Cleo. Ellos son mis amigos de total confianza, puedo contarle sobre mi vida privada sin ningún problema, llevamos tantos años de relación amistosa que si algún día me llega a faltar uno enloquezco.

—¿Por qué debería de tener miedo? Es un juececito jugando al malo, hombre que le pega a una mujer deja saber lo cobarde que es — guardo en carpetas separadas informaciones de los clientes.

—¿No crees que es mucha coincidencia que luego de haberla conocido esa noche apareciera aquí al día siguiente? Pudo ser un pretexto para llegar a ti — dice Lucas.

—No sabía quien era yo, ni siquiera mi nombre — mi amigo relaja sus hombros.

—Bueno, lo cierto de todo es que su hermana me gusta, esa niña tiene un carácter de m****a que me encantó — Cleo lo ve.

—Es una niña Lucas, tiene veinte años y tu treinta tres — abre sus brazos.

—¿Y? Tampoco es que nos vamos a casar, será… para disfrutar, y que es millonaria, esa familia tiene muchos millones— mueve sus cejas — Conseguí su número, me costó pero lo hice — ruedo la mirada.

—No creo que te costará, ¿Serás un interesado? A dónde has llegado— me mira fijo.

—Esa condenada mocosa me cobró trecientos dólares por su número, ¿Saben lo que son trecientos dólares? Debo recuperar mi dinero — mi amiga lo ve con los ojos abiertos.

—¿Pagaste eso? — se relaja.

—Valdrá la pena — está loco, pero más ella que le da su número.

—¿Y a donde irás ahorita? — Cleo cambia el tema.

—Iré a verme con Amanda, llevo días sin tener noticias de su hermana, he estado llamándola y no aparece, me he dado vueltas por su vecindario y no la observo — mi amiga se me acerca.

—No te involucres mucho con esa mujer, apenas la conoces y mira ya como andas de preocupado por no saber de ella, imagínate que pasará más adelante — tomo asiento.

—Me preocupa que ese hombre le haga daño, y no a ella nada más, a muchas personas, chicos no estamos hablando de cualquier idiota, estamos hablando de un corrupto con gran posición, es juez —Lucas se levanta de su asiento.

—Yo estoy igual, creo que este trabajo debemos repartirlo entre los tres, necesitarás ayuda para atrapar a ese hombre, y déjame decirte que dudo sea un pendejo que le pega a las mujeres, ese sujeto debe esconder algo más, y lo vamos a averiguar — por eso adoro a mis amigos, siempre están conmigo.

—Déjame al sujeto a mi, soy mujer y puedo encontrar más información — Lucas se plata frente a ella.

—¿Y que con que seas mujer? ¿Qué quieres decir con eso? — ella eleva su ceja.

—Que hay trabajos que hombres tan idiotas como tú no pueden hacer — le guiña un ojo.

—Cada día la soporto menos — dice.

—Bien, tomen asiento, si vamos a trabajar juntos creo que debemos organizarnos y repartirnos los deberes — Lucas se ríe.

—¿Este cabron cree que estamos haciendo un trabajo de escuela? — Cleo se burla.

—Aun no se acostumbra al desorden de amigos que tiene — cruzo mis brazos.

—Bien, investiguen como les de la gana — Lucas se levanta feliz.

—Esas son las palabras mágicas, iré por mi cámara, sería bueno ficharlo en una Infidelidad, ¿Y si jugamos con él? ¿Le mandamos fotos de su amante? — eso sería genial, pero Amaral no pidió nada de eso.

—Solo traigan toda la información que consigan  — pido.

—Bien, yo iré a darme una vuelta por el juzgado, hoy estará allá, presentarán un caso de asesinato — sería bueno ir a mirar.

—Ve, averigua quien es el inocente y quién es el culpable, investiguemos ese homicidio, Amaral dijo que él acusaba a los inocentes, siendo juez se le hará más fácil, seguro cobrará muy caro por eso — mi amigo Lucas ríe.

—¿Aplicará la misma que tú? Mi trabajo vale — no puedo evitar reír.

—Es totalmente diferente, yo lo hago por un bien, él no — voy en busca de mi móvil.

—Tu eres un rompe hogar — me señala Lucas.

—Yo cumplo con mi trabajo, ellos mismos rompen sus hogares al ser infiel o al m****r a averiguar si las esposas o esposos lo son — tomo mi chaqueta

—¿Qué haces si tú esposa te manda a seguir? — término de ajustar la chaqueta en mi cuerpo.

—Nada, porque no lo haría jamás — Cleo bufa.

—Pobre de Leticia — la miro.

—Pobre de mí que me casé con alguien que no me ama — saber que todo fue por interés me molesta, pero aún así nunca la he dejado de tratar como a una reina, igual ella no quería esto en su vida, su padre la obligó.

—¿No han hablado más del tema? — curiosea Cleo.

—Si, hace poco le hable de divorcio, estuvo de acuerdo, no voy atarla a mi si no me ama, es cierto que la quiero mucho, me case enamorado, pero poco a poco todo fue muriendo, y no voy a llevar una vida de mentirás, es momento de dejarnos en libertad — se que ella quiere vivir su vida libre y no voy a detenerla, ya su padre murió y no hay nada que nos ate, ese sujeto fue un asqueroso al obligarla a enamorarme para así yo proponerle matrimonio y tenerlos cómodos, no lo mato porque ya está muerto.

—Ese viejo fue una rata — y hasta peor.

—Bueno, debo irme, Amanda me estará esperando — Lucas se cruza en mi camino.

—Voy contigo — niego.

—No, Lucas puedes verte con ella las veces que quieras, es tu vida y tu decisión, pero no en horas laborales — me mira acusador.

—Está bien, como digas jefe amargado — Cleo se mete en medio de los dos.

—Estamos perdiendo el tiempo, yo iré al juzgado, tu Lucas ve a darte una vuelta por la casa de esa tal Amaral, y tú ve a hablar con su hermana, si ese hombre es como ellas lo describen no creo que tú amiguita esté en buenas manos, y menos si no ha dado señales de vida — abro la puerta y salimos los tres.

—No veremos en un rato, te estaré llamando si noto algo extraño en la casa de ella — llegamos hasta planta baja.

—No dudes en llamarme, estaré con su hermana y veré qué me dirá ella — cada quien entra en su auto, yo dentro del mío vuelvo a marcar el número de Amaral y sigue estando apagado.

En poco minutos llego a mi punto de encuentro con Amanda, la joven toma asiento, puedo apreciar en su rostro preocupación, aquí está sucediendo algo por lo que veo. Espero que su hermana este bien.

—¿Cómo estas? — le pregunto.

—¿Cómo cree usted que pueda estar? Mi hermana no da señales de vida desde esa última vez que se fue de casa, él sabía lo que pasó — me tenso, de saber eso… ¿Cómo lo supo? No creo que sepa sobre mí.

—¿Segura que lo sabía? — asiente.

—Ella misma me dijo cuándo se iba, tengo miedo que la haya matado — sujeto sus manos.

—No lo ha hecho, es un juez, por ende es inteligente, cuidadoso y precavido, puede que la mantenga encerrada por castigo — ella toma aire.

—He ido a su casa y salen las del personal doméstico a decirme que ella no se encuentra — hay que poner un alto a todo esto.

—Estamos trabajando en la investigación, una amiga irá hoy al juzgado a vigilarlo más de cerca, otro amigo, Lucas, está por su vecindario vigilando la casa, estoy al pendiente Amanda — demasiado al pendiente con alguien que recién conozco.

—Si él sabe que lo están investigando debes tener cuidado, querrá saber con quién se alió mi hermana — la pequeña se preocupa por mí, es linda.

—Estoy preparado para recibirlo, no me voy a esconder — me siento la obligación de liberar a esta mujer de su infierno, sigo sin comprender porque.

—Mañana será la celebración de aniversario de mis padres, ella dijo que estaría presente — el mañana se me hace lejos, yo necesito saber de ella hoy.

—¿Por qué Amaral no lo termina de dejar? Entiendo su miedo pero ella tiene una familia repleta de abogados, incluso de personas con buenos contactos en el departamento de policías — asienten.

—Si, pero es más como de orgullo, no quiere que mis padres la vean regresar a casa con la cabeza baja, y menos por haberse casado con un infeliz como él que nos tacha el apellido — aun así ya era para que lo dejara.

—¿Crees que sea un asesino? Quizás la amenace con herir a alguno de ustedes — ella toma de su jugo, son tan idénticas.

—No lo sé, y si no lo es no creo que le falte mucho, cuando lo conocimos creímos que era un amor, pero luego nos mostró la otra cara de la moneda, lo detesto — en sus palabras lo refleja.

—Soy un hombre muy paciente Amanda, pero lo estoy dejando de ser al no saber nada de ella, no creo que este muerta, creo que está sufriendo en este momento — eso me recuerda un caso que investigué años atrás, era así tan cual, la diferencia es que no me preocupe tanto como lo hago ahora.

—¿Por qué tanto interés en ella? — me observa.

—Es mi trabajo interesarme en mis clientes, y más si están involucrados en los casos — miento un poquito y ella suspira.

—¿Eres casado? —asiento.

—Si, con planes de divorcio — juega con el agua.

—¿Ya no amas a tu esposa? — entre cierro mis ojos.

—Eres muy curiosa — mueve sus hombros.

—Un poco, si vas a ser mi nuevo cuñado debo saber de ti — arrugo mi rostro y ella ríe — ¿Qué? ¿Me dirás qué no te gusta mi hermana? — Alzo mis manos — Vi como la mirabas ese día que entró en tu oficina, lo hacías con admiración, fascinación.

—No he dicho lo contrario — suena sus dedos.

—Debo saber si tu también le gustas — su imaginación vuela bastante.

—Me avisas lo que averigües, pero en tal caso de ser así no ocurrirá nada, no me mezclo amorosamente con mis clientes — eleva su ceja.

—Siempre hay una primera vez — esa joven es muy astuta —Ella merece a alguien mejor que Federico, ha vivido un tormento con ese hombre a su lado — cuanto amor hacia su hermana.

—Amanda, haré todo lo que pueda para librarla de él, te lo prometo — me sonríe.

—Confió en ti, aunque al principio me caíste mal — todavía sigo sin entender el porqué.

—Dame una razón.

—Tu comentario en internet, el que tu trabajo vale, quien quiera pagar que lo haga, y el que no que se marche — río fuerte.

—Es una forma engreída de atraer clientes — no parece comprender.

—¿Cómo logras atraerlos de esa forma? — también me pregunte lo mismo al inicio.

—No tengo ni idea, pero me funcionó el truco, a veces a las personas les gusta la sinceridad, y aunque no lo creas el trabajo de todo el mundo vale, yo se que el mío vale mucho, soy bueno y eficaz en lo que hago, por eso cobro caro, si te gusta el precio bien y si no pues ahí está la puerta, se que regresarán, muchas veces no se trata del precio princesa, si no de la calidad de trabajo, muchos cobran barato pero no son buenos, yo cobro caro y soy el mejor en mi labor, ya lo verás cuando hunda al pendejo ese — se me queda observando.

—Excelente respuesta, así si me convences — ya nos empezamos a llevar mejor.

—¿Amigos? — le tiendo mi mano.

—Mejor cuñados, sé que entre ustedes puede ocurrir algo — estallo en risas, parece segura de lo que podría pasar — Quiero que lo hagas pagar por todo, lo quiero ver pudriéndose en la cárcel — nos tornamos serios los dos.

—Te juro que lo haré pagar Amanda, cada lágrima, cada golpe y cada sufriendo causado a tu hermana y a ti será cobrado, haré hasta lo imposible para que así sea, no se irá libre de sus maltratos, yo seré su pesadilla anónima princesa, lo hundiremos juntos — y así será, le devolveré la libertad a estas dos mujeres, mientras Amaral esté atada a él su hermana menor sufrirá.

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