Capítulo 5

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Sus labios se quedan en mi mano, mientras nos miramos fijamente a los ojos. En mi corazón se siente un diferentes cosas, amor, dolor y nostalgia. Algo que no puedo evitar, es arrebatarle mi mano con fuerza, haciendo reaccionar a todo el mundo que no estaba viendo.

-Elizabeth.-Ahora dice la madre reina.-¿Acaso estas enojada?-Yo la mirón con mi cara endurecida.

-Lo lamento.-Le dije mientras le hacía referencia, para después unírmele a la demás gente de la fiesta. Quería llorar, pero aguanto el aire, pero no puedo evitar las preguntas de mi madre. Ella tomo de mi brazo con fuerza, para hacerme frente.

-¿Qué demonios paso ahí?-Pregunta mientras yo no quería decir nada.

-Nada.-Le dije mientras estaba entrando en pánico, lo único que quería hacer era correr, pero todos me miraban atentamente, así que oculte mis lagrimas.-Solo necesito respirar.-Trate de irme de lugar, para ir hacía el balcón, para tomar un poco de aire, pero mi madre me detiene, ya que la reina madre, empezara a hablar.

-¡Le agradezco a todos mis invitados, que hayan venido este día tan especial!-Y mientras la reina madre habla, se nos va repartiendo algo de vino.-¡Y le agradezco más a todas las chicas cazaderas, que viene por el corazón de mi hijo!-Y cuando dice eso, la mirada de Alexander y la mía se juntan. Él me mira sin parpadear, mientras que yo miró a otro lugar. -Hoy será el día en que mi hijo.-Ahora toma la mano de Alexander, quién se encuentra distraído por mi persona.-Escoja a su prometida. Estoy segura que él tomara la decisión más inteligente. -La reina madre alza su copa, mientras que todos le siguen, menos yo, quién mantiene su copa abajo. -Un brindis por la próxima prometida y reina de Nerubia. ¡Salud! -Todos alzan su copa, para brindar con la reina.

-¡Por la reina de Nerubia!-Dicen todo los invitados, brindando con la reina y tomando el vino, que es realmente caro. Al terminar el brindis, decido zafarme de mis padres para ir hacía el balcón, en donde solo quiero tomar aire, pero no parece ser suficiente.

-¡Maldita sea!-Maldije con fuerza, mientras me arrodillaba en el suelo, pero escucho una voz que me hace estremecer.

-Elizabeth.-Yo de inmediato me levantó, sorprendida por oír su voz. Era el príncipe Alexander.

-Mi alteza.-Le dije mientras hacía reverdecía.

-Déjate de estupideces.-Me contestas mientras se acerca a mí, para tomarme de los hombros.-Quería decirte hoy que era el príncipe.

-Creo que fue demasiado tarde.-Le contesté mientras intentaba mirar a otra parte, que no sean sus ojos dorados.

-No es solo mi culpa, tú también mentiste. Eres mi prima.-Yo ahora lo miró con los ojos bien abiertos.-No creo que sea justo para mí, que me dejes toda la responsabilidad.

-Lo sé.-Le contesté mientras el aire nos cubre.-¿Y que era lo que me quería decir?-Ahora estoy muy interesada. Él solo traga saliva, para hablar con firmeza.

-Quería decir mi verdadero nombre y también quería, que supieras que soy el próximo rey.-Yo lo miró, aún pensando en esos labios que me están hablando, besándome como todo su ser.-Y que a pesar de que me iba a casar, yo quería seguir junto a ti.-Por mi parte, yo no tomo bien lo que me esta diciendo.

-¿Querías que fuera tu puta?-Le pregunté con fuego en mis palabras.

-No.-Me toma de los hombros una vez, para detenerme, ya que quería salir corriendo del lugar.-No podía dejarte solo así. Yo…-El hombre empieza a titubear, mientras se pone nervioso. -Yo se que es muy pronto, pero estoy completamente enamorado de ti.-Yo aferro mis manos a mi vestido.

-¿Y que hay de mi hermana?-Él sabía que mi hermana estaba en esta contienda.

-Tu hermana y yo, hubiéramos sido muy infelices juntos.-Ahora suspira.-Quiero que seas completamente honesta, y que me digas que no estas enamorada de mí.-Ahora me toma de la barbilla, para hacer que lo mire.-Dímelo y que no suene como una mentira.-Yo aferro mis dientes con fuerza a mi quijada, mientras aprieto mis labios.-¡Dilo!-Me pide más de una vez.

-Sí.-Le respondí con lagrimas en mis ojos.-Estoy enamorada de usted, pero mi hermana se morirá.-Lo empuje un poco para tomar aire.-Le pido por favor, que elija a mi hermana como su prometida.

-¿Acaso se ha vuelto loca?-Me pregunta mientras se que se siente impotente.-Su hermana no puede ser nada de mí, más que mi cuñada.-Yo ahora lo miró, viendo que él ya tiene su decisión bien puesta.-Se que sonare egoísta, pero siempre he hecho lo correcto, haciendo lo que mi madre me diga, incluso tomar este reino que no quiero.-Ahora suspira mientras el aire cubre su cuerpo.-Quiero que me acompañes en mi travesía, Elizabeth.-Yo solo niego con la cabeza más de una vez.

-Yo también he hecho muchas cosas por mi familia, siempre hago lo que mi madre me pide.-Solloce, tratando de explicarle que estábamos en el mismo lugar.-Pero no puedo hacerle esto a mi hermana.

-Elizabeth.-Se acerca una vez a mí, para tomar mi mano.-Yo sé que esta decisión es fuerte de tomar, pero se que siente lo mismo. Esta noche, defraudare a mi madre y espero que usted haga lo mismo con su hermana.-El hombre besa una vez más mi mano, para después retirarse del lugar.

Yo de inmediato empiezo a llorar, mientras maldecía como un campesino enojado. Tenía muchas cosas pasando por mi cabeza, no sabía que iba a decidir. Era mi felicidad o la de mi hermana, así que hablando de ella, puedo ver como llega al lugar.

-Elizabeth, ¿que pasa?-Me pregunta mientras me ve llorar.

-No es nada, es que recordé algo y por eso llore.-Ella de inmediato no me cree, pero decide olvidarlo.

-Necesitamos salir, en este momento será el baile de las flores.-Ella me jala del brazo, para salir a la fiesta, en donde los sirvientes ya estaban con sus canastas de flores. Ya todas las chicas cazaderas habían escogido el color de sus flores favoritas, así que cualquier hombre, puede entregarle la flor a esa mujer y bailar con él.

Así que mi primo Louise se acerca a mí.

-¿Dime que rosa puedo usar, para sacarte a bailar?-Su sonrisa es grande, mientras que eso me hace sentir un poco mejor.

-Me encantan las rosas rojas, pero mi hermana ya las eligió.-Y justamente, cuando estoy dándole detalles sobre las rosas a mi primo, veo como Alexander me mira, quizás escuchando lo que acaba de decirle a Louise.

-Supongo que puedo darte un tallo, de los que cortaron para sacarte a bailar.-Mi primo es muy divertido, así que empiezo a reír.

-Un tallo sería encantador. -El humor de mi primo siempre me hacía sentir mejor. Así que después se retiró, para poder ir por los tallos.

-¡Ya es hora!-Viene mi madre a nosotras.-Ya es hora del baile.-Comenta con poco aire, ya que a caminado de una esquina a otra con rapidez, mientras que sus piernas son muy cortas para que ella haga el esfuerzo.

-Que felicidad. -Comenté en surcamos, mientras podemos escuchar como la orqueta, empieza a tocar una balada realmente romántica. Yo me hago a un lado, mientras puedo ver a otros hombres, tomando flores de las candidatas, invitándolas a bailar.

Todas las chicas cazaderas estaban felices, ya que aún que no fuera el mismísimo príncipe, el que las invitara a bailar, se conformaban con el demás hombre, que también tenía algún título. Pero mi sorpresa fue cuando veo al rey, venir hacía nosotros, con un sirviente que cargaba mas de cien rosas rojas. De inmediato pensé que el príncipe haría lo correcto y escoger a mi hermana, pero cuando estuvo enfrente de ella, solo le sonrío, para pasar entre mi madre y ella.

Yo misma no puedo creer lo que está haciendo.

-Señorita Elizabeth, le pido que toda esta noche pueda concederme todos sus bailes. -Yo misma empiezo a temblar, mientras mi hermana se queda en shock. Y como un plus, otro sirviente viene con todos los tallos que cayeron de las rosas. -Puedo ser egoísta, pero no dejare que ni siquiera mi hermano baile con usted.

Mi madre se queda impactada, así que decide responder por mí.

-Claro que bailara toda la noche con usted.-Mi madre me pone una mano detrás, apoyándome en este nuevo cambio de papeles. Así que puedo ver a mi hermana, corriendo por el lugar hasta llegar a la salida. Sabía que estaba destrozada, así que intente seguirla, pero mi madre me detuvo con fuerza.-Te tienes que quedar.-Así que mientras que mi padre, también esta sorprendido, le pido con la mirada que siga a mi hermana. El solo asiente con la cabeza, para después correr tras de mi hermana.-¿Acepta bailar está pieza conmigo?-Me pregunta mientras la orquesta esta tocando “Come here” de Sabrina Claudio.

(6)

Claramente no me podía negar, toda la gente me miraba con atención. Incluso tampoco puedo dejar de ver las hermosas rosas, que solo las pidió para mí. Incluso trajo los tallos, para no compartirme con nadie. Así que tome de su mano, que me dirigió hacía la pista de baile, en donde todos nos miran con atención. Ninguna de esas mujeres, pueden creer que el príncipe este bailando, con alguien que no estaba como cazadera.

El joven príncipe, pone una mano sobre mi cintura, para después tomar mi otra mano en al aire, mientras su cuerpo se aferra al mío. Yo solo puedo recordar, que conozco su cuerpo desnudo, como si fuera la palma de mi mano.

-¿Lograste lo que querías?-Le murmuré mientras damos vueltas por el lugar.

-¿Qué logre?-Me pregunta con una sonrisa en sus labios rojos.

-Que esto pasara, que me tuvieras.-Él solo sigue sonriendo.-Quita esa estúpida sonrisa, esto no a acabado.-Le murmuré mientras aferraba mis dientes a mi quijada.

-No me quitaras está sonrisa nunca.-Ahora me abraza con fuerza, mientras yo pongo mis manos alrededor de su cuello. Podía sentir su calor corporal, mientras su corazón palpitaba con fuerza como el mío. No podía negar que, si estaba completamente enamorada de él, por un momento, toda esa gente que nos miraba, ya no existía para nosotros.

Él junta su nariz con la mía, mientras sonreímos mientras olemos el olor de nuestros alientos. Respirando el mismo aire mientras disfrutamos de nuestra compañía. El joven príncipe me da varias vueltas, mientras yo me siento como toda una princesa, para después unir nuestras frentes, mirándonos a los ojos. Sabía que su mirada me llegaba hasta el alma, hasta que lentamente la música, se va deteniendo.

Los dos nos quedamos en medio de la pista de baile, mirándonos fijamente. Hasta que los aplausos empiezan a sonar con fuerza. Los dos miramos a nuestro alrededor, para darnos cuenta que todos no estaba mirando. Incluso las chicas cazaderas aplauden, conformes con el resultado, pero yo no puedo con toda la atención. Suelto la mano de Alexander, para correr hacía una habitación del salón, en donde se tomaba el té.

Yo misma empiezo a sudar, mientras que me doy algunas cachetadas, ya que quiero despertar de este sueño. Yo no planeaba nada de esto, de hecho, mis ideales eran lo contrario a esto. Estaba metida en los deseos secretos de mi hermana, pero todos mis pensamientos, se acabaron cuando alguien entro a la habitación, para cerrar la puerta con seguro.

Esa persona era la mismísima reina madre.

-¡Tía Sofia!-Le dije sorprendida, mientras ponía una mano sobre mi corazón.

-No me digas tía Sofía. -Me dice caminando con tranquilidad, hacía mí. -Ya no seré tu tía, pronto me podrás llamar madre.

-¿Qué?-Le dije sin entender nada.

-Mi hijo es testarudo, lo conozco como la palma de mi mano. Siempre a querido las cosas, que no puede tener y lucha hasta obtenerlas.-Murmura mientras camina alrededor de mí.-Y creo que en esta noche, me quedo muy claro que mi hijo no es solo un príncipe sin intereses.-Yo seguía sin entender, así que solo me quedo callada.-Mi hijo te ama, esta enamorado locamente de ti.

No podía creer lo que la tía Sofía estaba diciendo, era una locura.

-Solo esta encaprichado. -Le contesté mientras miraba el suelo.-Como dijo usted, siempre lucha por cosas que no tiene.-Pero ella me corrige.

-No, no lo está.-Me responde, para toma mi mano.-Acompáñame a sentar.-Así que así lo hice, nos sentamos en un pequeño sillón color menta.-Mi hijo si puede ser caprichoso, pero cuando amas a alguien, no puedes ocultarlo y menos cuando te miro a los ojos, desnudando todo su ser, para hacerte entender que te ama.

-¿Y que hay de Mary Anne?-Le pregunté un poco molesta, ya que le prometió a mi hermana varias cosas, que no pudo cumplir.

-En este momento tu hermana no importa más, ahora todo se trata de ti.-Toma mi mano con fuerza.-Sí, yo quería a Mary Anne, ya que es una joven tan dedicada y ella estaba lista para esto, pero no puedo ir en contra del corazón de mis hijos.-Ella sonríe un poco, para mirarme fijamente.-Ahora te pido, que ames a mi hijo como él te ama.

-Tía, esto solo es un mal entendido, él…-Pero ella me interrumpe.

-¿Acaso piensas rechazar a mi hijo?-Pregunta con sus ojos bien abiertos.-No te atrevas a hacerlo.-Me amenaza.-Quizás te subestime, pensé que no tenías modales y que no estaba preparada, para esto. Incluso pensé que podrías casarte con Louise, quién sería un buen esposo para ti, pero tus encantos llamaron la atención de mi hijo y no puedo contrariarlo.

-Tía Sofía, usted siempre me a subestimado mucho. No solo soy bonita, soy estudiosa y se muchos idiomas. ¡Y mis modales son buenos! -Le reclamé mientras me alteraba un poco.

-Entonces eres perfecta para el puesto, eso significa que podrás mantener conversaciones, con personas de otros países, y cerrar algunos tratos que mi hijo no pueda. Te subestime mal, ya que a veces las reinas solo somos una cara bonita, pero en tu caso, no solo eres una cara bonita, sino que eres inteligente, alguien que aprende rápido. -Sonríe con todos sus dientes.

-Tía…-Pero ella me interrumpe una vez más.

-No me llame así de nuevo, dime madre. -Yo no podía, así que me negué.

-Aún no he aceptado.

-¿Qué estas pensando niña? No puedes rechazar a mi hijo.-Pero mientras la reina madre me amenaza, se puede escuchar como alguien toca la puerta. La reina se levanta para abrir la puerta, y ver quién era. Esa persona era mi madre, quién se veía agitada y muy alterada.

-¿Entonces quién va a ser la reina?-Pregunta mi madre nerviosa, mientras mira a la tía Sofía.

-Obviamente va a ser Elizabeth.-Le contesta la reina madre.-No hay otra.-La reina madre empuja un poco a mi madre, para salir de la habitación. Y es entonces, cuando mi madre entra, para poder hablar conmigo.

-Querida hija, no sabía nada de esto.-Ella toma el lugar que ocupaba la tía Sofia, en el sofá.

-Madre, yo tampoco sabía nada. -Le respondí mientras posaba mi cabeza, sobre sus piernas.-No sabía nada de esto.-Solloce mientras ella pasaba sus dedos por mi cabellera.-¿Y como esta Mary Anne?-Me levante de sus piernas, para mirarla realmente consternada.

-Hija, ella va a estar bien.-Me responde sin saber si ella estaba bien. Ella como madre se tiene que quedar aquí, para apoyarme. -Ahora solo debes preocuparte por ser buena esposa y buena hija para la tía Sofia.

-¿Y si no quiero?-Le pregunté con algunas lágrimas, acumulándose en mis ojos. Así que mi madre toma mi cara con sus dos manos, para darme la respuesta a esa pregunta.

-Tú no puede decidir. -Me responde haciéndome sentir aún más mal. -Esto no es juego, tú fuiste elegida y no puedes hacer nada, para que esto acabe. Solo si el rey lo decide, puedes negarte, pero en este momento, eres la esperanza de Nerubia.-Besa mi frente.-Serás unas buena reina.

Parecía que mi futuro ya había sido elegido, no tenía a donde correr. Tenía miedo, me dolía mucho el corazón, no quise lastimar los sentimientos de mi hermana. Pero parece que el amor que Alexander y yo cultivamos, en un día, era fuerte y era una opción, incluso para alguien tan terca como yo.

¿Qué es lo que hare? ¿Le fallare a mi hermana, o a la corona real?

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