La saga de chicos desesperados, parte 2
La saga de chicos desesperados, parte 2
Por: Caroline Rebolledo Ospino
1.

21 de diciembre del 2012

-Flashback-

A medida que el apocalipsis maya se acercaba y el hambre aumentaba, porque era lógico, bajo nuestras pésimas circunstancias, que decir que lamentables sería poco… Era un sábado soleado, un sábado de pánico y que tenía un dolor terrible en las orejas, porque el día anterior el inhumano de Simón, dijo que debía perforarme las orejas porque me vería muy cutre para tocar en el extinto bar: 4B, de la 74 y me perforó el viernes, con una aguja para zapatos, sabía que este sería un día muy malo para nosotros.

Recién nos habíamos graduado de la escuela y en mi caso, había cumplido tres meses, ese día, el 21 porque el 21 de septiembre papá me había botado de casa al decirle que no estudiaría derecho, sino que me iría por carretera por el país a cantar y los tres (sin contar a Iván), no éramos muy pensantes y creíamos firmemente en que ese día, en que finalizaba el calendario maya, sería el último día en que Barranquilla vería nuestros rostros. Teníamos numerosas teorías de cómo sería el final.

Simón, por un lado, decía que iba a ocurrir el infame “rapto”, en que creen en ciertas religiones, ninguno tenía en claro cuál era, si los testigos de Jehová o los adventistas, pero él decía que una luz nos iba a hacer subir al cielo a cada uno, solo a los que Dios quisiera, literalmente como en los Simpsons. Raptaría a los buenos e incineraría a los malos. Alonzo por otro lado, se inclinaba más por la teoría del meteorito. Pensaba que un sorpresivo meteorito caería en la tierra y nos dijo a todos unos cinco meses atrás que caváramos en los terrenos inhabitados de Puerto Colombia, que hiciéramos un refugio subterráneo, unos quince metros abajo y nos hizo cavar dos semanas, en que dormimos en el monte, pero decidimos que sería mejor morir que cavar sólo con dos palas, y de pésima calidad, que habíamos robado, porque lógicamente no teníamos dinero para palas. Yo me incliné más por la teoría mormona del fin del mundo, que para mí era la única con sentido. Yo no creía en Dios ni mucho menos, pero ese último mes decidí creer, sólo por si acaso e investigué las teorías, la mormona era muy realista. Creían que el fin del mundo sería el día en que Jesucristo regresara a la tierra. Leí mucho y según ellos sería un domingo, el séptimo día, no un sábado cómo todos creían, pero yo pensaba que el fin sería a medianoche y entonces Jesucristo bajaría… no sé si en una nave o por levitación, pero bajaría, se echaría el trayecto hasta Israel, porque suponía bajaría en Washington, como en la peli el día de la independencia, viajaría a Jerusalén, la tierra prometida y de ahí, haría una batalla campal con el diablo, en que se supone usará armamento muy bueno porque le ganará y luego, la gente mala como mis amigos y yo, pereceríamos, porque bajo el concepto mormón, nosotros éramos malos, por ser “mundanos”, es decir, los no bautizados, y es por eso, que fui en secreto el último mes de ese año, a esa iglesia, sólo por si acaso y noté que todos sonreían mucho, pero sus sonrisas eran ciertamente perturbadoras, me aterraban, pero debía tolerarlo. Prefería ir al cielo mormón mil veces, que irme a comer rosquillas hasta reventar en el infierno.

Entonces, cuando se hizo de noche, llegó el esperado concierto. Tocamos, el sonido no era muy bueno y vimos que fue una muy mala idea porque era noche de Trash metal y nosotros éramos unos Diego Torres comparados con las bandas que la gente esperaba escuchar. Lógicamente nos fue como la m****a, terrible. Nos pagaron sólo cincuenta mil pesos, a todo el grupo y no hubo nada que pudiéramos hacer.

Después, al salir, teníamos hambre y poco dinero, también eran las 21h y se acercaba la hora del fin. Hacía frío y nadie quería pasar el apocalipsis afuera, pero tampoco queríamos pasarlo en rebolo. No es por ofender, pero es un vecindario más malo que cagar para adentro y después de echarle cinco mil de gasolina contrabandeada al auto del Iván, fuimos hasta allá, porque estábamos los cuatro viviendo ahí en una habitación con techo de zinc, y con murciélagos en la cabecera de la cama (la única de la habitación, la que yo usaba), porque Alonzo quería ir al baño. Nos vestimos de blanco, por completo y a eso de las 22h se fue la luz. Esto era algo usual en toda la ciudad, pero ese día nos asustó tanto que salimos corriendo. Fuimos hasta la 17 y agarramos un coolitoral que iba con las luces apagadas y el chofer tenía champeta evangélica puesta a todo volumen y nos bajamos en la primera iglesia mormona que vimos. Lógicamente el autobús no nos dejó exactamente en la iglesia, sino a un par de calles y corrimos sin mirar atrás, pero dos calles después, vimos a un hombre calvo sentado en su terraza y tenía en su equipo de sonido, sonando muy fuerte, la canción Sadeness part del grupo Enigma. Simón se alteró y no recuerdo qué nos dijo, pero fue algo como que el hombre iba a hacernos daño y sacó entonces una varilla que tenía en las botas (siempre guardaba una anti atracos) y regresamos. El hombre de inmediato se alteró, nos echó a los perros, tres enormes negros, que mordieron al Iván en las piernas, y el otro mordió a Alonzo. Yo me metí corriendo en la casa del señor, huyendo de los perros y corrí sin parar hasta que entré a la cocina, se me cayó una olla con sopa de frijoles, afortunadamente encima de otra gente y no de mí. Ensucié a una viejita y salí huyendo. Simón se peleaba con el señor y este iba a sacarle un machete, pero antes, Simón le pegó fuertemente con la varilla, un par de veces y cuando cayó al piso, nos alteramos. Incluso sus perros fueron a verlo y nos aterramos tanto, que empezamos a llorar, lloramos su muerte, pero luego, Iván dijo que respiraba y que el hombre empuñaba su mano en el machete, amenazando con volvernos picadillo, entonces huimos y corrimos hasta la iglesia, donde tenían un evento sólo para mormones, pero como yo estaba yendo, nos dejaron entrar y estuvimos ahí hasta que estuvimos seguros de que el mundo no iba a finalizar.

Capítulos gratis disponibles en la App >
capítulo anteriorcapítulo siguiente

Capítulos relacionados

Último capítulo