Infamia
Infamia
Por: Nel_Hooker
Prefacio

Hera cada vez más difícil respirar, no podía controlarlo.

- “Muerte y sangre”

- “Verdad y justicia”

Las voces de mi cabeza cada vez decían más incoherencias. Debian ser alrededor de las tres de la mañana, no podría decir con seguridad, lo único que sabía era que había tormenta, y yo lo escuchaba todo con claridad, de una manera incomprensible, extraña, como si cada gota de lluvia al tocar el techo, impactaran con tal fuerza, que hacían un estruendo, como piedras que caían de una gran altura. El ruido era insoportable.

Me agarré la cabeza, tratando de absorber el dolor; saliendo de entre las sabanas, trataba de controlar mi respiración agitada.

- ¿Estás bien?

Una mano se posó en mi hombro, y mi cuerpo se tensó. Ella no debería tocarme, nadie debería tocarme. Solté un gruñido esperando que se alejara, en vez de eso se sentó a mi lado.

- Esta niña no entiende indirectas- me dije a mi mismo.

- ¿No te gustan las tormentas?- sus ojos me miraron con simpatía- a mí tampoco, ¡son horribles!

Sus ojos se encontraron con los míos, no pude separarme, eran hermosos, unos ojos azules profundos he hipnóticos, transparentes, con una pureza impenetrable. Ella no debería de estar allí, no pertenecía a ese mundo.

- ¿Cuál es tu nombre?- pregunté con brusquedad.

Me miro sin entender frunciendo el ceño. No era para menos, debería saber su nombre, hace alrededor de una semana dormía en mi cuarto por órdenes de la Señora Rebeca. Nadie dormía en mi cuarto, en todo el orfanato “no tenían en  donde ponerla”, sabía que era mentira, solo era para joderme las pelotas, ese había sido mi jodido castigo por haber perdido una de las peleas, había permitido que un idiota me pateara los huevos, porque estaba molesto con ella. 

- Ángel- sus mejillas se tiñeron de rojo.

No entendí su reacción, pero me pareció tierno.

- “Es extraño”- susurró una de las voces.

- Lo sé- conteste.

Estas había aparecido hace algunos días, con mi cumpleaños número diez, no sabía que me ocurría, tendía que ponerles nombres, al menos para no sentirme más loco de lo que estaba.

- “No soy un maldito producto de tu imaginación”- gruño.

- Tú serás…

Alguien me interrumpe de nuevo, y aprieto la mandíbula molesto, pero la voz suena tan suave que mi cuerpo se relaja a medias. 

- ¿Cuál es el tuyo? - una voz suave que me erizo la piel, me saco de mis pensamientos.

¿Acaso le interesaba? Llevaba a mi lado, una semana, estaba seguro de que los rumores corrían, ella debería saberlo ya.

- Alec

Mi respuesta fue simple, y fría. Me levanté de su lado, el calor que emitía su cuerpo era abrazador, y no podía soportarlo, no entendía que me ocurría, era la primera vez que estas emociones me inundaban, pero era también la primera vez que ella se acercaba tanto.

- “Que se vaya al demonio, mientras que no nos joda la vida”- la mira con desconfianza.

- Es un lindo nombre- sonríe, una que le llegaba a los ojos- Alec

La estudié un momento, la sonrisa seguía en sus labios ¿Por qué trataba de sacar conversación? No lo entendía. ¿Por qué no me temía? Volvió a pronunciar mi nombre,  no me incomodaba  ¿Por qué?

No hay comienzo para el final, y no hay final para el comienzo. Los dos son completamente diferentes, y son inseparables, se complementan, viven del uno y del otro; se extrañan y se destruyen, porque no pueden estar juntos, el mudo se opone ello.

Pero el final, sabe lo que pasará, así que, trata de evitar lo inevitable, dejar al comienzo libre, para que escriba una nueva historia, pero no soporta tanto trecho que los separa, así que, cada vez más se va acercando al comienzo.

El comienzo se empieza a cansar, por lo que,  el final tiene que tener cuidado con cada paso que da. El tiempo se les empieza a acabar.

Porque todo tiene un comienzo y un final, pero no puede existir uno sin el otro.

Capítulos gratis disponibles en la App >
capítulo anteriorcapítulo siguiente

Capítulos relacionados

Último capítulo