Capítulo 3

Marie Johnson

Dicen que todos cosechamos lo que sembramos, pero no siempre es así, o quizás no o quizás si, en realidad no se, lo que si sé es que yo no merecía ésta vida de mierda. Bueno, no tan mierda, porque tengo una madre y una hija maravillosas, aunque el padre de mi hija es un imbécil mal parido.

Se que algún día aunque sea a París iré. Saldremos adelante y seremos felices como lo merecemos. 

Tomo mi bolso, mis llaves y mi celular para ir a la veterinaria, debo bañar 7 perros y darle de comer a las aves. No es el trabajo de mi sueño, pero por lo menos puedo comer.

Hoy inicio mi nuevo trabajo, no quería pero debemos pagar el alquiler de la casa y sólo tengo hasta el sábado y hoy es martes. Lo que menos quiero es irme a la calle con mis dos tesoros.

—Mami te amo —dice Elisa abrazándome —.Eres la reina más linda de éste castillo y yo tu princesa favorita.

—Así es amor, yo igual te amo —digo abrazándola.

Salimos camino al colegio, todos los días tenemos que tomar un taxi para que llegue a tiempo y no llegue cansada y sudada.

La dejo en el cole y me voy rumbo al trabajo. Gracias a Dios y a la directora que le dió una beca a mi hija para que pudiera estudiar en un buen colegio. Mi hija es una de las mejores estudiantes, es muy amable y cariñosa.  Hace días me hizo comprar un perrito parecido al de ella para su mejor amigo el cual no conozco y según ella parece un príncipe azul, que tiene los ojos como la miel. Debo conocerlo.

Adrián Sokolov

Isaías va tarareando una canción mientras va mirando por la ventanilla del auto. Se ve tan feliz que me hace feliz a mi.

—¿Hermano, crees en los cuentos de príncipes y princesas? —pregunta sonriene y lo miro por el retrovisor.

—No mucho, ¿por qué? —digo doblando la esquina.

—Mi mejor amiga dice que existen, y que su mamá es una reina y ella la princesa, también me dijo que yo era un príncipe hermoso con ojos acaramelados —dice tapándose la boca con sus manitas mientras deja escapar una risita.

No puede ser posible que éste niño ya ande enamorado.

—Si, eres un hermoso príncipe.

—¿Entonces me puedo casar con la princesa? ella es hermosa, mi amigo Sebastián dijo que ella tenía los ojos como el mar —dice tocándose la eja con su dedido, como si pensara.

Río solo para mi al ver como se expresa, como todo un caballero.

—Estás muy pequeño, debes crecer y trabajar.

—Pues voy a comer mucho y voy a trabajar mucho —dice levantando sus brazos para mostrar "sus músculos."

—Bajo del auto, lo rodeó y voy abrirle, saco su mochila y lo llevo de la mano.

—¡Isaías! —chilla una niña a nuestras espaldas. Llega corriendo y lo abraza con mucho amor.

—¡Elisa! —dice él abrazándola.

Me siento hasta incómodo, ¿cómo puede ser que dos mocositos de 5 años tengan más vida amorosa que yo?

—Oh wow, tu papá parece un rey —dice la niña poniendo sus manitas en su cara.

Río y me inclino frente a ellos.

—Es mi hermano grande —dice Isaías tocando mi cabeza.

—Yo no tengo hermanos grandes ni pequeñitos —dice haciendo un puchero.

—Eres una niña muy lista y hermosa —digo sonriéndole.

—Gracias rey, mi mamá todos los días me dice que soy muy linda —sonríe —, Isaías dice que soy su princesa favorita.

Isaías se tapa la cara avergonzado y yo río a carcajadas.

—¿Rey, puedo darle un besito? Usted es muy lindo.

Antes de contestarle ya me está abrazando y dando muchos besos en la mejilla. La abrazo e Isaías se une.

—¡Chicos, entren! —dice la directora y ellos obedecen tomando su mochila que estaba en el piso.

—¡Adiós rey! —dice la niña ya lejos de mi.

Levanto mi mano y me voy a mi coche.

Buenos gustos se gasta mi hermano.

Conduzco por las hermosas calles de Miami, dejando enormes edificios detrás. Una melodía suave suena en mi coche.

—¿Si madre? —digo conectando el bluetooth del celular al coche.

—¿Conociste la mejor amiga de Isaías?

—Si jajaj muy linda e inteligente y por lo que veo, Isaías está enamorado, puedes creer que se abrazaron y se besaron en la mejilla, la chica hasta me dijo que soy un rey —digo riendo.

—Jajaja de lo que me perdí —dice riendo.

—Luego te cuento —digo estacionándome en el parque de la empresa.

Marco el piso 20 del edificio y reviso mi celular mientras el ascensor va ascendiendo.

—Ahí dentro está la bruja —dice Liset torciendo los ojos.

Flor Allende.

No sé en qué idioma tengo que decirle que no quiero volver a verla.

—Hola Adrián —dice acercándose a besar mi mejilla.

—Hola Flor —digo dejando el maletín sobre mi escritorio —.¿A qué haz venido?

—A qué me folles en éste escritorio antes de irme a Rumanía —dice acercándose a pasos lentos moviendo su cintura.

🌟🌟🌟

HolisS hermosas criaturas

¿QUE HONDA?


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