Capítulo 2

Había pasado 7 meses después de ese horrible acontecimiento donde Freya perdió su inocencia y la poca alegría que le quedaba, solo lloraba día y noche, su único consuelo era los brazos de Frida, ella no entendía el por qué su vientre estaba creciendo tanto y por qué las náuseas matutina. Su cuerpo había cambiado, era diferente. Elena lloraba al decirle que estaba embarazada de su agresor, Arkady quería que ella abortara, pero Elena no se lo permitió y así pasaron estos siete meses.

En cambio Frida era más sería, más callada, no lloraba sólo sentía el dolor de Freya después de haber matado a ese desgraciado se juró a sí misma no permitir que nadie le haga daño a su hermana, nadie, su semblante era más frío su rostro sólo mostraba enojo, Arkady había sepultado el cuerpo del desgraciado cerca de los escombros que se encontraba hay. Él se sorprendió mucho al ver la actitud de Frida desde esa vez, dejo de darle maltratos a ella y a Elena, al parecer su hija Frida le provocaba miedo.

-Frida vamos, te llevare a ver unas plantas que están creciendo cerca del pequeño río.

Frida se sujetó a Freya y ambas fueron al ver las plantas. Es obvio que ella no la vería pero al menos podía olerlas a como estaba acostumbrada.

-Son hermosas como tú y como yo, son un color violeta, y las margaritas son de color amarillo, Mamá me enseñó esos colores te acuerdas, ojala que un día las puedas ver.

Freya abrazo a su hermana le dio un beso en los labios, le dijo te daría mis ojos si fuese necesario y mi corazón para que sientas cuanto te amo.

-Yo jamás veré lo que hay a nuestro al rededor y tu corazón puedo sentir como late cuando te acercas a mí, no es necesario que me demuestres lo que sientes yo lo sé.

Ambas se amaban, pero Freya amaba a su hermana de una manera diferente a la cual cualquiera pensaría que estaba enamorada de su propia hermana, pero no era eso exactamente, era un cariño diferente un amor puro inigualable, ambas harían todo lo posible por demostrarlo.

-Frida, ¿Tú crees que este bebé debería nacer? Mama dice que a Diosito no le va a gustar Que le hagamos daño, se enojara mucho con nosotras.

Frida suspiro al escuchar a su hermana.

-No te preocupes, ambas seremos mama cuando nazca.

-Pero tengo miedo, mucho miedo.

-No tengas miedo- de repente escucharon un ruido desde la cueva, Elena venía corriendo con un maletín.

-Freyaaaa.

-Mamá que sucede.

-Vamos, tenemos que huir, vamos hijas.

-¿Mamá, que pasa?- dijo Frida.

-Nos atacan, vamos, vamos tu papa me dio esto y me saco de la cueva luego nos seguirá vamos.

Elena empezó a correr con sus hijas, Frida no podía correr por que no podía ver pero Freya le sujeto la mano y ambas corrieron.

-Déjame ser tus ojos hermana, no temas- Frida asintió dejándose llevar por las manos de su gemela.

Empezaron a escuchar disparos y explosiones, no voltearon a ver atrás siguieron su caminos con miedo de volver a ver a Arkady. Llegaron a un pequeño pueblo a las afueras del desierto con una dirección que Arkady le dio a Elena. Elena llegó a una inmensa casa.

-Hola... Hola, hay alguien- tocó el timbre de la desconocida casa con miedo y desespero. Un hombre de buen vestir y muy serio aparece frente a ella.

-¿Quiénes son ustedes, que desean?- pregunta el desconocido con sorpresa.

-Venimos por parte de Arkady- Murmulla Elena.

-¿Arkady dices?

-Sí, él es mi esposo- dicho eso el hombre las hace pasar.

-Pasen, no se queden ahí afuera.

-Él me dijo que Pablo nos ayudaría ¿Quién es Pablo?

-Ese soy yo, dónde está Arkady.

-No lo sé, él se quedó atrás, nos atacaron y escapamos.

-Y ellas son tus hijas gemelas.

-Sí, ellas son mi vida, por favor ayúdanos a salir de la aquí. Arkady confía en usted.

-Pero ella está embarazada.

-Sácanos del país por favor, luego Arkady nos encontrará él nos dijo que te buscará para que lo ayudes para salir del país.

-Está bien, veré que hare para sacarlas de aquí, de por si él me había dado datos de tus hijas y de usted.

Elena se sorprendió al escuchar eso, Arkady ya tenía planes de sacarlas de Rusia, ella lloro por que no se imaginó que él quería salvaguardar a sus hijas y a ella.

-Madre que pasara con Nosotras y Arkady.

-Frida pequeña, nos iremos a los Estados unidos para una vida mejor. Tu hermana y tú ya no sufrirán más y esperaremos a tu padre.

Elena abrazo a sus dos pequeñas llorando y pensando si Arkady escapó de los rusos mafioso el cual buscaban el polvo blanco, una vez terminada todo esta pesadilla le dirá a Arkady que se deshaga de ese polvo blanco que ha traído Muchas maldición a sus vidas ella no entendía el tatuaje que su esposo le había hecho a su hija, si ella supiera hubiese ido en busca de esa porquería y se lo entregaría a la mafia, pero no sabía qué tipo de mapa más raro era esa marca en la espalda de su hija.

-Mamá, que tanto piensas, tengo mucha hambre y este bebé no deja de moverse, me duelen las costillas- réplica Freya.

-Le diré a ese señor que nos de algo de comer, espero que no se enoje- Elena sale de la habitación que Pablo les había prestado. Freya se recuesta al lado de su hermana ambas hablan bajito.

-Frida, tú crees que salgamos de esta.

-Ojala que si Freya, sólo deseo que todo salga bien, creo que debemos confiar en ese tal Pablo- Frida se le acerco a Freya y le pidió a su hermana que le ponga la mano en su vientre. Ese gesto le gusto a Freya y sujeto la mano de Frida y la acercó a ella.

-Hola bebé, te juro que saldremos de esta yo sé que tú no tienes la culpa de lo que sucedió con tu mami, no sufrirás lo que mama sufrió no lo permitiré- lágrimas rodaban por los ojos de Freya.

-Ahh, me patio, debe ser que le gusto lo que le dijiste.

-Qué bien- ambas reían al menos el ambientes cambia un poco. Mientras Elena preparaba la cena Pablo le decía que deberían de hacer al llegar a los EEUU, al parecer era una persona de confianza.

Pasaron una semana y Arkady no aparecía, Elena estaba preocupada y triste pero no se rendirá.

-Señora Elena, ya todo está listo hoy mismo viajarán en la noche a Moscú y luego rumbo a los EEUU.

Elena sentía una felicidad inmensa al saber que sus pequeñas saldrían del país que empezó el sufrimiento. Ya no habrá que sufrir más, de ahora en adelante. Pensó.

-Pablo, Muchas gracias- le dio un fuerte abrazo a Pablo, este se sorprendió al sentir tal gesto. Ella se separa y llora.

-No hay de que, la verdad yo tengo una deuda grande con Arkady y al menos se la quiero pagar ayudando a su familia- réplica recordando todos las veces que Arkady lo ayudo. Elena tomó sus manos y le agradecía con lágrimas en los ojos por haberla ayudado y pidiéndole que si Arkady apareciera le dijera que lo esperara con los brazos abierto. Sin más, ella se adentra a la habitación donde se encontraban sus pequeñas y esbozando una sonrisa exclama.

-Hijas, nos vamos mis amores, una nueva vida empieza para todos- las niñas ríen feliz pero luego Freya pregunta por su padre.

-Madre y Arkady.

-Él llegará, nosotras sólo debemos esperas.

Frida y Freya tomaron un baño se alistaron y tomaron lo poco que tenían incluso la cámara que su padre les había regalado. Llegaron al aeropuerto.

-Bueno, aquí nos despedimos Elena, cuida mucho a tus hijas y a tu futuro nieto, no te preocupes por tu esposo trataré de dar con él, y no dudes en llamarme, toma- Pablo le deposita un sobre blanco en la mano de Elena, ella sorprendida pregunta.

-¿Qué es?

-Es un dinero que me dio Arkady hace meses para guardar por si algo pasaba.

Elena llora triste al recordar a su amado a pesar de todas las cosas él siempre estaba pendiente de ellas.

-Gracias, mil gracias- sin decir más las niñas se despidieron de Pablo y se marcharon.

-Mami ¿Tú crees que nuestra vida cambiara?- Pregunta Freya.

-Si mi niña, toda cambiará.

Un mes después.

Freya ya tenía sus 8 meses de embarazo, ella se sentía cansada, deprimida, Frida sin poder hacer nada se sentía inútil por su discapacidad, Elena trabajaba en un restaurante sólo pudo encontrar ese trabajo, el mes que llevaba ahí era complicado pero le echaba ganas por sus hijas y su futuro nieto.

-Hijas que tal si vamos al playa por un momento a dar una vuelta y luego iremos a una tienda a comprar ropas para el bebé.

-Pero aun no sabes el sexo- dice Freya.

-Creo que mejor sería quedarnos en casa, no conocemos bien este país madre- comenta Frida.

-Sólo será por un momento, ya ha pasado un mes y no quieren salir.

-Vamos entonces- Frida se sentía extraña, no quería salir había tendió una mala pesadilla la noche anterior, ella no podía ver pero en sus sueños veía mucha sangre y muchos gritos no entendía de que se trataba, se decía: Tal vez papá estaba muerto.

Eran las doce del día cuando fueron a la playa, ellas sentían la brisa del mar y el cálido aire ya faltaría poco para que cumpliese 15 años de vida y un mes para que nazca el nuevo miembro de la familia. Las niñas caminaban de la mano a la orilla del mar.

-Frida, el mar es muy lindo siempre quise conocerlo a tu lado hermanita, te quiero mucho.

-Yo también te quiero muchos, ven abrázame hermana.

Si dieron un cálido abrazo, Elena les tomaba fotos desde un extremo muy feliz de ver a sus hijas tan feliz una lágrima le rodó por los ojos al pensar en su marido, guardo la cámara y se le acerco a las chicas para decirles que era hora de irse.

-Frida, como le pondremos a nuestro bebé.

-Umm, no lo sé, talvez Alexandra que tal sería ese nombre- ambas reían feliz cuando de repente unos hombres extraños se les acercaron.

-Ellas son las gemelas y la madre-comenta uno de ellos en inglés. Las niñas sorprendidas llamaron a Elena.

-Pensaron que se escaparían de nosotros- dice uno de ellos con burla.

-¿Quiénes son ustedes?- pregunta Elena.

-Mmm, buena pregunta, tu querido marido tiene algo mío y murió calcinado debajo de esa cueva, viajaron hasta acá ya disfrutaron un mes ahora quiero que me digan dónde demonios esta mi dinero y mi mercancía.

-No lo sabemos- dijo Elena con temor.

-Bien, tus hijas harán que hables.

-No, déjalas por favor, se los ruego yo no sé dónde él las tiene.

El desconocido hombre se acercó a las gemelas y las acóralo. Apunto a una de ellas con el arma.

-Déjalas por favor, te lo ruego si yo supiera te lo diría, Arkady era el único que sabía.

-¡Malditos, él ya está muerto!- grita fuerte el desconocido hombre.

-Freya, sujeta mi mano- le pide Frida a su hermana.

-Tengo mucho miedo- dice entre lágrimas.

-No lo tengas, siempre estaremos juntas- confundida por la actitud de Frida. Ella pregunta.

-A qué te refieres Frida, por qué me dices esas cosas.

-Sabes que yo también te amo mucho hermanita, eres mi alma gemela y no dejare que nadie nos haga daño- Elena se sentía confundida al escuchar la pequeña plática de sus hijas.

-¿Que tanto hablan ustedes?- él mafioso se acercó a alas chicas y golpeó a unas de ellas en el rostro.

-Cállate estúpida.

-Escucha maldito, te diré donde esta si dejas a mi madre y a mi hermana.

-¡No! ¡No que dices hija!

-¡Cállateeee!

-Madre, déjalo en mis manos- Frida tenía un plan la cual le pedía al hombre dejar libre a su madre y a su hermana y hace ella les dará lo que tanto buscan. Freya empezó a gritar y llorar por su hermana igual Elena eso era una locura.

-Está bien, déjalas que se vayan, espero que no sea un engaño de tu parte chiquita.

-No, claro que no lo es, ahora ¡Váyanse de aquí!- le grito a su madre. Ellas corriendo, un de los hombres iban de tras para asegurarse que no llamarán a los policías y perderles la vista. El hombre mafioso sujeto a Frida con brusquedad

-Si me estas mintiendo tu hermana y tu madre morirá entiendes.

-Puede que sea ciega pero no estúpida ni sorda desgraciado- Frida es de esas chicas que no le importaba nada en lo absoluto.

-Cállate no te dije que hablaras de más.

Le dio dos golpes y la empezó a arrastrarla, nadie estaba en ese momento en la playa para poder ayudarla, de repente a lo lejos venía un hombre corriendo al ver como ese desgraciado golpeaba a la chica.

********

-Mamá, mi hermana, mi hermanita, volvamos por ella.

Freya lloraba a mares al sentir un inmenso dolor en su corazón, se preguntaba una y otra vez porque Frida era tan valiente.

-Tenemos que buscar ayuda inmediatamente, no permitiré que le pase nada a mi hija- el hombre que las había guillado y tenía apuntando con un arma hablaba animadamente por el móvil cuando sintió que alguien lo golpeaba con un bate.

-Maldito desgraciado, está bien señora usted y su hija- una señora aparece y las ayuda.

-Si señora gracias. Por favor ayúdenos, unos hombres quieren hacerle daño a mi otra hija están allá abajo en la playa.

-Vamos, llamaremos a la policía- dicho eso bajaron las gradas de concreto a toda prisa. Frida se encontraba toda golpeada pero no se rendía, maldecía una y otra vez a su agresor, él hombre que se encontraba viendo la escena desde largo, se les acerco con cautela y le dice.

-Deja de golpearla o disparo- los hombres mafiosos sacaron sus armas y apuntaron al hombre, que vestía un traje de médica clínica.

-¿Quién eres tu desgraciado?- le dice uno de ellos apuntando el arma en dirección al sujeto que vestía un traje de primeros auxilios.

-Suelta a la chica- réplica él.

-No lo haré- de repente el hombre que tenía a Frida sujetada sintió algo frío en su estómago y era un arma.

-Que... que es esto- dice nervioso.

-Es un arma y te juro que tiene balas- al parecer el tipo de tan distraído que estaba no se percató de la chica saco el arma de su fajón.

-Maldita ciega- gritó enojado. De repente se escucharon seis disparos fuertes, Frida estaba tirada en la arena, ya era de noche, ella estaba en sangrentada recibió dos balazos y el mafiosos recibió uno en la cabeza y murió, los otros tres disparo fueron lanzados por los policías, que llegaron.

El hombre que apareció en el momento que el mafioso golpeaba a Frida llamó al 911 pidiendo una ambulancia de emergencia, se le acerco a la chica le tocó el pulso y noto que seguía viva.

-¡Fridaaaaa! ¡Noooooooo!

Elena y Freya se le acercaron con gritos y llantos pidiendo Auxilio.

-Hermana, hermanita por favor no te mueras, despierta anda despierta- Freya sacudía el cuerpo de su hermana al verla desmayada casi sin vida.

-Hija mía, reacciona por favor- Frida abre sus ojos verdes algo oscuro por no tener vida y susurra un las Quiero sin más cierra los ojos dejándose llevar por la oscuridad.

-¡No no no por favor! ¡No cierre los ojos Frida! ¡No!

El sonido de de la ambulancia les llama la atención. El hombre y la mujer que los ayudo se le acerco, ayudó a Elena y a Freya.

-Ya viene los paramédicos donde trabaja mi esposo, por favor deja que el haga su trabajo su hija estará bien.

-¿Su esposo?- pregunta Elena confundida.

-Él es- dice señalando hacia el hombre que sostenía el cuerpo desmayado de Frida.

-Mark amor, yo las llevaré al hospital tu encárgate de la chica.

-¡No! ¡Yo quiero ir con mi hermanita!

-Pequeña, estas embarazada y no te hará bien.

-¡No me importa!- los paramédicos llegaron y se sorprendieron mucho al ver la tan horrible tragedia. Subieron a la chica en la ambulancia y Freya subió con ella mientras Elena se dirigía al auto de la desconocida.

-Frida por favor no me dejes, me juraste que protegerías a mí y al bebé.

-Fre...ya- dijo Frida con dificultad. -No te preocupes y no llores- Frida hablaba entrecortada ya que le dificultaba hablar por lo muy herida que se encontraba.

-No me pidas eso, por favor, no me dejes, no puedes dejarme.

-Ven... Acércate, pon mi mano en tu rostro- ella solo sonrió y cerró los ojos sonriente una lágrima se le escapó de los ojos y le dijo te amo mucho hermanita.

-¡Nooooo! ¡Fridaaaa, no tú noooo!- Freya abrazo con fuerza a su hermana gritándole que despertará los médicos la apartaron.

-Joven, por favor déjenos hacer nuestro trabajo, aléjese un poco.

Freya lloraba amares, el hombre llamado Mark la quedó viendo tristemente, percató que ambas son idénticas como dos gotas de agua.

-Son gemelas verdad- pregunta Mark algo obvio. -No te preocupes todo saldrá bien.

Freya asiente con dolor y tristeza. Llegaron al hospital ella no soltaba la mano de Frida, Mark se le acerco le dijo que ahora se lo dejaría a las manos de los médicos y de Dios.

-Freya- llamo Elena a su pequeña.

-Mamá, se la llevaron por ahí- dice señalando el pasillo.

-Vamos a orar a Dios para que todo salga bien, ven mi niña.

Elena tomo la mano de Freya llevándosela de la sala de emergencia. Sin decir más ambas fueron a una pequeña capilla que les mostró Mark se arrodillaron y oraron en silencio.

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