Capitulo 4

Estoy tan metida en mis pensamientos, animándome a mi misma que no me doy cuenta que Zac está  de pie sonriéndome.

—Mi ángel, ese whisky que estás tomando es bastante fuerte.

Se acerca a mi y me quita el vaso de las manos.

—Con razón sentí que me quemaba hasta el estómago.

El suelta una carcajada y se acerca a abrazarme.

—¿Qué te sucede para que necesitaras tomar?

—La verdad me sentía bastante cohibida con tanta gente, no estoy acostumbrada, sólo quería relajarme un poco.

—¿Y funcionó?

Me acurruco en sus brazos.

—Ahora que estas aquí sí.

—¿No estas acostumbrada a tomar verdad?

—No.

—Me gusta como te pones con unas copitas de más.

Yo volteo a verlo y no puedo evitar besarlo, paso mis brazos por su cuello para acercarlo más a mi.

—Mi ángel, no hay nada que me gustaría más que tenerte entre mis brazos, pero estás un poquito alegre y no quiero que después te arrepientas.

Me levanta en los brazos y me lleva a una enorme habitación, me desabrocha el vestido poco a poco y suspira cuando lo deja caer al suelo.

—Definitivamente eres un hermoso ángel.

Me abraza por la espalda y comienza a besar mi cuello.

Yo suspiro y me doy la vuelta para besarlo, empiezo a quitarle el saco y la camisa, paso mis manos por su pecho y sus anchos hombros.

—¿Qué clase de ejercicio haces para estar tan perfecto? te imaginaba desnudo pero eres mucho mejor que en mis sueños.

El sonríe y me acomoda en la cama.

—Te pones muy sincera cuando tomas, creo que el alcohol te sienta bastante bien, pero ya es hora de dormir.

Voy a protestar cuando empiezo a acomodarme en la cama, esta súper cómoda, además tiene el aroma de Zac, así que no tardo en quedarme dormida.

Me despierta un horrible dolor de cabeza, abro los ojos y me pongo nerviosa al ver donde estoy, empiezo a recordar lo que paso anoche y me muero de vergüenza, porque tomo alcohol sabiendo que siempre hablo de más.

Me meto al baño para darme una ducha y cambiarme por que estoy en ropa interior, menos mal que estoy estrenando, si no que vergüenza que Zac me viera con los calzones mata pasiones como dice Freddy.

Me doy una ducha y me siento mucho mejor, me seco el cabello y me lo recojo, salgo del baño directo al closet, hay tanta ropa que no se porque decidirme, escojo un vestido rojo, ajustado que me llega a la rodilla, me pongo unas sandalias y salgo de la habitación.

Llego a la cocina y hay una enorme mesa preparada para desayunar, Zac no esta por ninguna parte; me preparó un café y empiezo a desayunar.

Escucho el elevador abrirse y me doy la vuelta pensando que viene Zac, y siento náuseas cuando veo que es Dante.

—Buenos días Abby.

Toma un plato y se siente frente a mi.

—Buena la vida que lleva mi hermanito verdad, imagínate que a mi sólo me tiene de empleado, en lugar de hacerme socio y no entiendo porque.

Yo sigo comiendo mientras el habla.

—¿No me vas a decir nada? bueno entonces seré yo el que te diga.

Va a empezar a hablar cuando se abre de nuevo el elevador y entra Zac, al verlo se desconcierta un poco.

Se acerca y me da un beso en los labios.

—¿Qué haces aquí Dante, cómo tienes mi clave para subir?

Dante se pone de pie.

—Mi madre me la dió, necesitaba hablar contigo, pero no sabía que me encontraría con Abby.

—Pasa por mi oficina por la tarde y hablaremos, ahora sí me permites quiero desayunar con mi prometida.

Dante se pone furioso y se va directo al elevador.

—Lo siento Abby pero no confío en él, no sé porque pero no me gusta ese interés que demuestra por ti.

Yo me quedo en silencio, si supiera que no está interesado en mi sino en mi mejor amigo.

—Bueno ¿ y que tal de resaca?

Yo me pongo roja de vergüenza.

—Lo siento, no estoy acostumbrada a tomar y con dos copas empiezo a sincerarme.

El sonríe muy coqueto.

—Oh si me di cuenta, te arrojaste a mis brazos rogando por mis besos.

Yo me atraganto con la comida y el sonríe.

—Estoy bromeando, bueno no del todo porque si querías violarme, pero yo como un caballero que soy, no lo permití.

Sin poder evitarlo suelto una carcajada.

—Nunca me imaginé que tuvieras sentido del humor.

—Bueno es que por desgracia no nos conocimos en muy buenas circunstancias.

—Lo sé, pero sabes que ayer antes de arrojarme a tus brazos y querer violarte, me propuse algo.

El me observa con curiosidad esperando que continúe.

—Voy a disfrutar de este año que pasaremos juntos sin remordimientos, lo que pase después lo enfrentaré cuando llegue.

El me toma de la mano y me da un beso.

—Una perfecta decisión, que también voy a disfrutar.

Terminamos de desayunar y me lleva a dar una vuelta para conocer el hotel y el casino.

Vamos tomados de la mano y todo el mundo nos observa.

Parecemos la pareja perfecta derrochando miel.

—Sabes qué es la primera vez que me ven de esta forma.

—¿De qué forma?

—Así, paseando con mi prometida como un adolescente que no puede dejar de besarla.

Yo sonrío y lo detengo para abrazarlo, empiezo a besarlo mas apasionadamente y él se retira.

—Creo que el recorrido puede esperar, mejor regresemos a la habitación para que termines de hacer lo que empezaste ayer.

Yo suelto una carcajada y le doy un golpe en el brazo.

—Anda sigamos con el recorrido que está violadora en serie quiere conocer el casino.

Me da unas fichas para jugar y la verdad es bastante entretenido, aunque luego las pierdo todas, nos vamos riendo mientras subimos  al elevador para regresar a la habitación y entra su madrastra con su sobrina.

—Zac que bueno que te encontramos, hemos estado buscándote por todo el hotel.

El sonríe.

—Qué pasa Margaret, que es tan urgente que no me dejen disfrutar de mi prometida en su día de descanso.

Kim voltea a verme con desprecio.

—¿Ah pero trabajas?

El muy orgulloso le contesta.

—Sī, es enfermera y una de las mejores porque la acaban de ascender.

La madrastra me ve de pies a cabeza.

—¿Con tú sueldo puedes pagar estos vestidos?

Zac cambia su cara de inmediato.

—Ese no es problema tuyo Margaret, ella se gana la vida trabajando, no como tú y Dante que se derrocharon  la herencia de mi padre y siguen viviendo a mis costillas, tú tampoco te podrías pagar esos vestidos si no fuera por mí.

Me sorprendo un poco por la manera en que la trata, pero se lo tiene bien merecido.

Se pone roja y para el elevador para salir muy molesta y Kim la sigue.

—Yo lo siento mucho.

—No tienes nada que sentir, es la verdad, Dante se caso con Maddie para tener solvencia económica y como no puede sacarle suficiente dinero, Margaret me pide a mi. No es una mala persona,  pero no tiene porque humillar a nadie y mucho menos ti.

Al llegar a la habitación esta la mesa servida con una deliciosa cena.

—¿Tienes que trabajar mañana?

—Sí, es mi última semana en el hospital y no puedo faltar.

—Está bien, terminando de cenar te llevo a tu apartamento.

Se queda pensando por un momento.

—¿Pasa algo?

—Si, como no pensé en comprarte uniformes así podrías quedarte conmigo.

No puedo evitar reírme.

—Mejor no, falta poco para la boda y soy chapada a la antigua, violadora cuando tomo, pero en mi sano juicio soy bastante recatada.

El suelta una enorme carcajada.

—¿No quieres una copita de whisky?

—Que gracioso.

—Esta bien, me rindo.

Salimos del hotel y Bob nos espera en la limusina, nos subimos y Zac saca una botella de vino.

—¿Y si brindamos?

Me dice con cara de inocente,  aunque no puede ocultar una enorme sonrisa.

—Mañana trabajo y ya estamos llegando a mi apartamento,  así que no tientes a la suerte.

—La limusina es muy cómoda.

Yo me pongo roja y el se ríe.

—Esta bien, ya me rindo sin más remedio.

Me acompaña a la puerta y aunque lo invito a entrar me dice que mejor nos vemos mañana, nos damos un beso y nos despedimos.

Al entrar me encuentro a Freddy bastante triste.

—¿Qué sucede Freddy?

—Esta casado Abby, me lo dijo anoche.

—Lo siento mucho Freddy, creo que es mejor que te lo dijera él.

—Dice que me ama y que va a dejar a su esposa, que sólo está  con ella por las apariencias, pero que no siente nada por ella.

—¿Y tú le crees?

—Es que estoy loco por él, además me lo juro por su madre.

Por Dios ese hombre es un desgraciado pero no puedo terminar de partirle el corazón a Freddy.

—Freddy yo..

Me interrumpe cuando ve mi mano.

—Mira nada más que es esa enorme roca en tu dedo.

Empieza a gritar como loco.

—¿Te vas a casar? Santa Virgen del pecado te vas a quedar con el adonis buenorrisimo.

—Si, ayer me lo pidió y no pude nergarme.

—No pues yo tampoco podría negarme.

Me abraza y empieza a darme vueltas.

—Estoy feliz por ti mi corazona, te mereces lo mejor del mundo.

—Tú también, eres una excelente persona, y te mereces lo mejor,  que en mi opinión no es Dante.

—¿Conociste a su esposa verdad?

—Si.

—¿Y cómo se ven, cómo una pareja normal?

—No quiero que sufras Freddy por favor.

—No sé que voy hacer.

—Te parece si por ahora nos vamos a dormir que mañana trabajamos muy temprano.

—Si, corazona pero oye si te vas a casar que va a pasar con tú apartamento.

Aunque él no lo sabe, sólo estaré casada por un año así que no puedo rentarlo, usaré los ahorros que tenía para comprarme un coche  para pagar el año de renta y ya veremos que pasa después.

—No te preocupes por eso, seguiremos pagando la mitad de todo como hasta ahora y más adelante hablaré con Zac.

—Muy bien, me quedo más  tranquilo, aunque voy a extrañarte mucho.

—Yo también a ti.

Nos damos un abrazo y nos vamos a dormir.

Mi última semana en el hospital se pasa volando, he estado saliendo muy tarde y sólo veo a Zac para cenar.

La planeadora de bodas me llama todos los días, es una chica llamada Sophie, y quiere que vaya a escoger las flores y no sé que tantas cosas más, me tiene bastante loca, así que le di el numero de Freddy para que él la ayude con todo, él está encantado, sobre todo porque no hay límite de presupuesto, además confío en su buen gusto.

No ha vuelto a ver a Dante y aunque lo noto triste creo que es lo mejor que pudo hacer.

Hoy es mi último día en el hospital, me siento muy triste cuando se llega la hora de irme.

Recojo mis cosas y antes de salir una de mis compañeras me detiene.

—Abby al parecer dejaste el cuarto de reuniones muy desordenado y me gustaría que lo recogieras  antes de irte.

Yo me quedo sorprendida porque si entré a la hora de mi almuerzo, pero recogí todo antes de salir, me regreso muy molesta.

Al abrir me sorprendo al ver a todos mis compañeros incluyendo a Freddy que se reunieron a despedirme, no puedo evitar llorar mientras todos me abrazan y me desean mucha suerte en mi próximo matrimonio.

Nick es el último en abrazarme y justo cuando lo hace Zac viene entrando.

Su cara cambia por completo cuando se acerca a mi y me besa en los labios.

—Lo siento mi ángel, no sabía que estabas ocupada, te estaba esperando y como no salías entre a buscarte y la chica de la recepción me mandó para acá.

Freddy se acerca a nosotros muy emocionado.

—Le hicimos una pequeña reunión de despedida, por eso no salió, pero ahora es toda tuya ya puedes llevártela.

El asiente y me toma de la mano, nos despedimos y yo salgo llorando del hospital.

Subimos a la limusina y vamos directo a mi apartamento.

Zac viene bastante molesto y sus ojos irradian furia.

—¿Pensé que íbamos a cenar juntos como todos los días?

—No, está semana estaré bastante ocupado, ponte de acuerdo con Sophia para todo lo que tenga que ver con la boda.

Llegamos a mi apartamento y Bob abre la puerta, me bajo y él se voltea para no despedirse de mi, en realidad no entiendo que lo tiene tan molesto.

Entro a mi apartamento y me voy directo a la ducha, lloro tanto que siento que me quedo sin lágrimas, me siento tan triste por dejar mi trabajo y para colmo no se porque Zac estaba actuando de esa manera, me voy  a la cama y me quedo dormida después de mucho rato.

Por la mañana me duele la cabeza horrores, me tomo unas pastillas y me vuelvo a dormir.

Varias horas después me despierta mi teléfono.

—¿Qué rayos pasa contigo Abigail? tengo toda la mañana marcandote y no me contestas, tienes que entender que cuando yo te necesite estarás lista para mi, no hay cosa que me moleste más que ignoren mis llamadas.

—Zac lo siento yo..

—No me interesan los pretextos, necesito que vengas a firmar el contrato, nos casaremos este fin de semana porque necesito irme al rancho cuanto antes.

Me cuelga sin darme tiempo a explicarle nada, me doy una ducha y me sigo sintiendo mal, tengo temperatura y me duele mucho el cuerpo, probablemente estoy resfriada.

Me tomo otras pastillas, aunque intento arreglarme un poco mis ojos están muy hinchados y me veo muy pálida.

Al salir Bob me esta esperando.

—¿Señorita se siente bien?

—No, la verdad no.

—¿Quiere que la lleve al hospital?

—No Bob, no te preocupes, ya tome medicamento, llévame al hotel que tú renegado jefe quiere verme cuanto antes.

El me sonríe.

—Como usted diga.

Llegamos y me voy directo al elevador sin voltear a ninguna parte, al entrar a la suite me sorprendo al encontrarte a Kim muy risueña con Zac.

—Hola Abigail, yo me voy Zac, gracias por la ayuda a mi tía te lo agradezco tanto.

Le da un beso cerca de los labios y se va muy risueña.

Zac se queda viendome por un momento hasta que reacciona.

—Aquí esta el contrato ¿quieres leerlo o que lo revise tú abogado?

Tomo el contrato y la pluma que me ofrece y firmo sin leer nada.

—¿Es todo lo que necesitabas de mi?

—Por ahora si.

—Perfecto.

Me doy media vuelta y antes de subir al elevador me detiene.

—¿Lloraste tanto porqué vas a extrañar a tú jefe o es porqué no podrás soportar un año sin sus abrazos?

Me doy la vuelta y le doy una bofetada, estoy furiosa, él se soba la mejilla y me acerca a él con fuerza.

—Pues lo siento, porque este año tienes que ser mía por completo.

Me besa de una manera posesiva, y al soltarme me grita.

—¿Entendiste?

—Si.

Me subo al elevador y en cuanto las puertas se cierran no puedo evitar llorar.

Al subirme a la camioneta Bob me lleva directo al hospital.

—Bob no era necesario.

—Si señorita se ve usted bastante mal.

Entro a emergencias y está Nick, se sorprende mucho al verme, camino hacia él y antes de llegar lo veo todo negro.

Me despierto con el ruido de las maquinas del hospital, Freddy esta a mi lado.

—¿Qué sucedió?

—Corazona al fin despiertas, tuviste un cuadro de bronquitis y deshidratación, tienes dos días aquí en el hospital.

—Si, me sentía muy mal.

—Zac quería llevarte a otro hospital,  pero Nick y yo lo convencimos de que no era una buena idea.

Al recordar como me trato me siento muy triste.

—No pienses Abigail Miller que te conozco, ese hombre te adora y sólo esta celoso de Nick, en algún momento pensé que le sacaría los ojos. Se que Nick y tú harían muy buena pareja, aunque no mejor que la que haces con el buenorrisimo.

—Freddy esa palabra no existe.

—Oh si, yo la inventé especialmente para tú futuro esposo.

Freddy me da un poco de caldo y me siento mucho mejor, Nick me receta más antibióticos y me dice que mañana me dejará salir.

Me doy una ducha para descansar mejor y estoy tan entretenida desenredándome el cabello que no siento cuando entra Zac.

—Mi ángel ¿cómo te sientes? me da gusto verte despierta.

Yo estoy muy seria con él, así que lo ignoro.

—Lo siento, me moleste mucho al verte abrazada con tú jefe y me cegaron los celos.

Además tú me dijiste que te gustaba que fuera posesivo y para que negarlo si lo soy.

—¿Yo cuándo dije eso?

—Cuando te mande aquella cena con una botella de vino, me dijiste muchas obsenidades y también eso.

Yo sonrío.

—Yo soy incapaz de decir obsenidades.

—Bueno está bien no me dijiste obsenidades, pero que te gustaba que fuera posesivo si.

—Mira que obediente ¿y por eso me trataste de una manera tan grosera?

—Perdóname mi ángel, pero no me gusta que nadie te ponga las manos encima, además ese jefe tuyo esta enamorado de ti, a simple vista se le nota.

—Pero yo de él no, y Nick siempre ha sido muy respetuoso, el abrazo fue solo de despedida.

—Si ahora lo sé, pero en el momento no pensé en nada.

Se acerca para darme un beso y yo lo abrazo.

—Yo no te faltaría al respeto Zac de ninguna manera.

Empieza a darme pequeños besos en los labios.

—¿Estoy perdonado?

—Poquito.

Se acerca y me da mas besos.

—¿Y ahora?

—Bueno creo que con un beso más quedará todo olvidado.

El sonríe y me abraza con fuerza.

—Mi ángel, me preocupe mucho por ti.

—¿Por cierto nos vamos a casar este fin de semana?

—No, solo lo dije porque estaba molesto y quería sacarte de la ciudad cuanto antes. Nos casamos el próximo fin de semana como ya estaba planeado.

—¿Y qué hacia Kim en tú apartamento?

—¿Estas celosa?

—No, sólo quiero saber que hacía ahí.

El sonríe y me acerca más a él.

—Como siempre mi madrastra necesitaba dinero y le di un cheque, al parecer se sentía mal y quería ir a unas reuniones con el psicólogo.

Yo pienso dentro de mi que tal vez quería ponerse más botox.

—¿Qué pasa por esa cabecita tuya mi ángel?

—Hay algo que necesito que hablemos y es importante.

El se sorprende un poco y justo cuando voy a empezar a hablar  suena su celular.

—Mi ángel, tengo que irme es algo importante, pensaba llevarte conmigo a Miami para arreglar unas cosas antes de la inauguración del hotel, pero es mejor que descanses.

—Si no te preocupes.

—Mandaré a Bob a recogerte para que te lleve al hotel.

—No es necesario, si no te molesta prefiero quedarme en mi apartamento.

—Está bien, sólo porque se que Freddy te hará compañía, no sé cuando pueda regresar, pero te llamaré todos los días.

Me da un beso y se va.

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