III.

Dante se había sumergido en un profundo sueño en la cima de aquella montaña. La Dama Naturaleza había conseguido su pequeño encuentro con el Ángel, permitiéndole descansar en paz. El espíritu de Dante se encontraba débil y necesitaba descansar y adaptarse a su verdadera fuerza mientras Nyroh y los demás se preparaban para dar inicio a su entrenamiento. Al fin y al cabo, se había estado aprisionando él mismo.

En Gilius, las situaciones empezaban a tornarse muy complicadas. Los ataques de Aarón comenzaban a aumentar drásticamente. Parecía que empezaba a enloquecer y a perder la cordura. Su deseo por conquistar Gilius lo estaba llevando a organizar ataques consecutivos que todos acababan en derrota, pero mientras más luchaba; más se acercaba a lograrlo. Los ángeles sentían que cada derrota era un aprendizaje para Aarón. Cada ataque est
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