El empresario del corazón roto.
El empresario del corazón roto.
Por: AnaMartinez
Despertar

"Ya está despertando doctor"

Escucho a lo lejos mientras mis oídos vuelve a adaptarse al sonido. Escucho un

"pi, pi, pi"

constante y me percato que es mi corazón.

"Mmmm"

hago tratando de encontrar las palabras para hablar.

―No se agite señor Valois, sé que es un poco difícil pero ya ha salido y todo estará bien.

Siento como el efecto va pasando y mi cuerpo reacciona poco a poco, el dolor sube por mis piernas, sube a mis brazos y por fin a la cabeza, empieza una jaqueca.

―¿Dónde? ― Trato de decir.

―En el hospital.

«¿En el hospital? » pienso mientras mi corazón comienzan a latir agitado.

―Agua.― Murmuro.

―Tráigale un poco de agua al señor Valois.― Dice el médico a la enfermera y escucho como ella sale―¿Puede abrir los ojos?

Asiento con la cabeza. Lo hago poco a poco pero al sentir el primer destello de luz los cierro de inmediato y las imágenes vienen a mi mente. Mi esposa, mis hijos, la nieve.

―Trate de nuevo.― Me pide el doctor.

Lo intento y poco a poco me acostumbro a la luz hasta ver el techo del cuarto del hospital.

―¿Mi esposa? ¿Dónde está Nadine? ― Pregunto.

―¿Le duele la cabeza? ― Me contesta el doctor.

―Un poco... ¿Dónde está Nadine? ¿Mis hijos? ¿Qué hago aquí?

El rostro del doctor me da las malas noticias antes que la noticia en si, pero aún quiero escuchar qué paso.

―Señor Valois, está en el hospital porque usted y su familia tuvieron un accidente mientras viajaban a la casa de campo.

―¿Qué? ― Pregunto y luego trato de hacer memoria.

De nuevo lo veo, la nieve, la camioneta patinando y después... todo se nubla―¿ Y mi esposa? ¡Dónde está mi esposa! ¡Nadine! ― Gritó y trato de quitarme la intravenosa del brazo.

―¡No! ¡Espere! ¡Espere! Acaba de salir de un coma.

Las palabras del doctor me impactan «¿Coma? ¿Cómo que un coma?» Pienso.

―Señor Valois. ― Vuelve a hablar el doctor.

―¿Cuánto tiempo llevamos en coma? ― Pregunto.

―Un mes... pensamos que no despertaría.

―¿Un mes? ¿En coma? Pero... ¿Ellos también llevan el mismo momento? ― Pregunto.

La enfermera entra con el vaso con agua en sus manos y el doctor aprovecha para ponerse de pie y mover el cuello relajándose. Su movimiento se me hace familiar, yo hago lo mismo cuando debo hacer algo importante o entender a algún discurso o despedir a alguien en mi empresa, así que sé que lo que viene es algo crucial.

―Señor Valois.― Empieza.― Usted y su familia tuvieron un accidente hace un mes. El rescate llegó a tiempo pero...

―¡Pero qué! ― Gritó asustado.

―Pero sólo usted llegó vivo. Su esposa, sus hijos y el chofer...

Entonces me cierro, lo hago por completo. No escucho, no siento, mi corazón se rompe en pedazos y lo único que quiero es morir.

―Su empresa ya se hizo cargo de los funerales, se avisó a la familia y... se le dio la indemnización a la familia de su chofer y bueno, es un milagro que haya despertado, pensamos que no lo haría.

Me quedo en silencio mientras las imágenes de mi esposa y mis hijos pasan frente a mis ojos. No lo puedo creer ¡Está muertos!

―¡No! ― Expreso agitado.― ¡No! ¡No! No puedes ser... ¡no! ¿Qué no hicieron nada para salvarlos? ¿Por qué a mi si?

―Señor Valois, no es que no quisiéramos ellos no llegaron vivos.

―¡Pues hubiera hecho algo para revivirlos! O mejor ¡Me hubiera dejado morir a mi en la nieve!

―Señor Valois... tranquilo.

El

"pip,pip, pip"

del monitor comienza a sonar más fuerte y de pronto se acercan dos enfermeras más, una trae una jeringa.

―¡Nadine! ― Grito mientras me toman de los brazos y una me inyecta algo que inmediatamente me comienza a relajar.

No puedo creerlo, mi familia murió, mis hijos eran tan pequeños sólo tenía 2 y 4 años y Nadine. Los ojos comienza a cerrarse de nuevo y la imagen de la nieve, el auto y ahora un camión de carga me viene a la mente. Ella quería viajar para ver a sus padres en Navidad, yo la amaba tanto que me arriesgué, los arriesgué y ahora estoy solo, completamente solo.

―Yo los maté.― Murmuró.

―Señor Valois, todo fue un accidente.

―Yo los maté...yo los maté... ― repito constantemente hasta que vuelvo a quedar dormida con el rostro de Nadine frente a mi.― Nadine, no quiero vivir así. 

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