4. ¿Quién es Ella?

Estoy caminando por los pasillos de este hotel rumbo a la sala de juntas, cuando siento el sonido de unos pasos detrás de mi —¡Kilian!— Escucho su voz gritarme, y al darme la vuelta la veo prácticamente corriendo hacia mí con esos tacones.

—Sofía, que te vas a caer con esos zapatos.— Le advierto y ella ríe de mis palabras.

—Ya he dejado a Mia con Max en tu camerino. — Me dice una vez que está enfrente mío —Y por los tacones, ni te preocupes... hace años los uso y ni siquiera cuando he estado embarazada los abandone. — Me dice con orgullo y sonrió.

—Veo que lo tuyo es el glamour y la elegancia.— Bromeo mientras seguimos caminando. Supongo que me toca seguir su ritmo y aprender a conocerla para poder hacer que todo esto funcione de la mejor manera posible. Nos toca trabajar un año juntos y si lo único que consigo es que ella se tensione y este siempre a la defensiva, sé que el que saldrá perdiendo soy yo.

—Mi madre es diseñadora de modas, supongo que lo llevo en la sangre.— Se defiende y debo mirarla.

—Eso explica muchas cosas.— Comento mientras que nuestras miradas se cruzan y seguimos caminando por los pasillos rumbo a la sala de juntas, hasta que alguien la lleva por delante.

—¡Ay!— Se queja ella mientras se detiene en seco y sujeta su brazo.

—Disculpa.— Dice una voz masculina, y cuando miro quien la ha golpeado, veo a un hombre que no conozco pelirrojo que prácticamente no le quita la mirada de encima.

Yo tampoco lo haría, no le culpo.

—No hay problema.— Le responde ella y tiene la intención de seguir caminando, pero él la sujeta del brazo.

—¿Cómo te llamas?— Cuestiona y ella lo mira extrañada.

—Sofía, y si me disculpas estoy trabajando. — Responde fría, y sin más me mira —¿Vamos?— Me pregunta y me la quedo mirando algo sorprendido.

—Si, claro— Respondo sin saber muy bien como reaccionar y continuamos nuestro camino.

Estamos en completo silencio y yo tan solo puedo quedarme pensando en la manera tan cortante que ha reaccionado con ese hombre —Eso ha sido muy poco amable de tu parte.— Comento. 

—Lo siento, no ha sido personal con él. — Es lo único que dice.

—¿Eres así con todos los hombres?— Me atrevo a preguntar. Estoy claro que no es correcto preguntarle algo así, pero es inevitable.

—No sé por qué deba interesarte. — Contesta y debo hacer un esfuerzo por no reírme.

Sí, es así con todos...Me respondo internamente.

—Pregunto porque en mi ambiente deberás tratar con muchos hombres y no quiero que tengas problemas. — Invento, aunque en realidad es la verdad, la mayoría de los empresarios con los que trato son hombres. 

Ella permanece en silencio y luego me mira —Soy así solo con quienes intentan averiguar mi nombre con la única intención de llevarme a su cama.— Replica y debo detenerme en medio del camino.

—Espera.— Digo asombrado —¿Cómo has sabido lo que quería este tipo?— Indago.

—Porque no ha quitado su mirada de mi escote mientras me hablaba. Créeme que lo que menos le importaba era mi nombre.— Responde sin rodeos y rio.

—¡Me gusta lo directa que eres!— Le dejo saber con gran entusiasmo y ahora es ella quien ríe.

—No es que sea directa, es que conozco muy bien a los hombre.— Se defiende e intenta seguir caminando, pero soy yo quien le detiene esta vez.

—¿Puedo preguntar por qué?— Pregunto y me mira como analizando si es correcto hablar de ello o no.

—Mi exesposo es cirujano plástico, y cada vez que iba a visitarlo a su clínica escuchaba a las mujeres que iban allí. Escuchaba sus complejos, los comentarios que les decían sus maridos... he visto muchísimas mujeres buscando una perfección que no existe solo para poder atraerles a ustedes. Yo sé perfectamente que es lo primero que miran los hombre en el sexo opuesto y sé exactamente cuando un hombre solo me mira con la intención de pasar un rato conmigo.  Lamentablemente, este no es en el único ambiente en el que me ha tocado trabajar con hombres.— Se explica dejándome sin palabras.

—Vaya, me agrada mucho que tengas las cosas tan claras.— Comento y niega.

—No, no te confundas. No tengo las cosas tan claras, de ser así hubiese podido darme cuenta de que mi queridísimo esposo llevaba un año engañándome con una de sus pacientes.— Confiesa con bastante rabia y sigue caminando como si me hubiese dicho la hora.

¿De verdad un hombre ha podido ser tan idiota como para engañar a este monumento de mujer? Debe de ser broma...

Sigo sus pasos hasta llegar a la sala de juntas, y al entrar, allí están todos los representantes de la empresa con los que estoy intentando cerrar el negocio sentados alrededor de la mesa de juntas —Buenos días a todos— Saludo y me 

acerco a cada uno de ellos para estrechar mi manos —Les presento a Sofía Laurent, mi asesora comercial— La presento, y como era de esperarse, la mirada de todos la recorren por un instante, pero de inmediato disimulan volviendo a su postura anterior. 

Ella los saluda amablemente convirtiéndose en la mujer más profesional que he visto nunca y casi como si llevara trabajando conmigo muchísimo tiempo. Al sentarnos alrededor de la mesa de junta damos inicio a la reunión y es ahora cuando comienza lo divertido para mi. Convencerlos de que somos la mejor empresa para llevar a cabo la expansión de su empresa en el país.

Cuando Laura me hablo de Sofía, yo creía que solo intentaba tranquilizarme para que no me volviera loco con su ausencia, pero ahora me doy cuenta de que no ha exagerado. Esta mujer no es tan solo guapa, sino que extremadamente brillante. Ha entendido a la perfección cada duda del cliente y de alguna manera esta completamente empapada de todo lo que nosotros hacemos y ha podido explicar cada punto y disipar cualquier indecisión que tenían para que al cabo de unas pocas horas llegáramos a un acuerdo y firmáramos el contrato. 

[…]

—Felicidades, eso ha estado muy bien— Le digo cuando salimos de la reunión y ella se sonríe.

—Gracias, de algo sirvió pedirle a Laura toda la mayor cantidad de información posible de tu empresa— Confiesa haciéndome sonreír.

—Me gusta la gente que se anticipa a los problemas, ahora vayamos por tu hija y si quieres por hoy puedes irte a casa, yo no iré a la oficina— Informo mientras que vamos de camino al café del hotel.

—Podría ir y prepararme para las próximas reuniones si quieres— Propone y niego.

—Sofia, tu trabajo es diferente, no debes cumplir horario de oficina, ya veras que es un poco más pesado que eso— Le dejo saber, pero nuestra conversación se ve interrumpida cuando al entrar al café su hija se echa a correr hacia ella.

La veo agacharse al piso y extender sus brazos —¡Venga aquí mi pequeña!— Dice sonriente mientras la carga en brazos y un hombre se acerca a nosotros. —Kilian, te presento a Maximiliano, mi hermano.— Me dice y el joven de cabello negro, alto, delgado, y de ojos azules al igual que mía me ofrece su mano.

—Un gusto Kilian, puedes llamarme Max.— Se presenta y estrecho su mano.

—Un gusto.— Respondo de manera amable.

—Bueno princesa, ya nos podemos ir a casa por hoy— Le dice a su hija y yo solo me le puedo quedar mirando. —¿Seguro que no quieres que vaya a la oficina?— Me pregunta antes de que los tres salgan y solo puedo asentir.

—Si, ya después no será tan sencillo— Bromeo y ella simplemente me sonríe para después despedirse de mi.

—Los llevo— Propongo y ella niega.

—Max tiene su auto, no te preocupes, pero muchas gracias de todas maneras— Me deja saber y me sonríe antes de alejarse.

Estoy algo confundido con ella. Ella es tan extraña... ¿Quién es Sofía? ¿La mujer de carácter implacable, fuerte y segura? ¿La mujer llena de rabia contra su exesposo? ¿O la mujer que cuando ve a su hija se transforma por completo haciéndole ver la mujer más dulce del mundo? ¿Quién de todas ellas es realmente mi asesora comercial?

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